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"Se navega por los astros, por la mar, por la tierra, por las gentes, por los sentimientos...Se navega." — Altair

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NORMAS DEL FORO: OBLIGATORIA SU LECTURA

Hola cofrade, has recalado en la Taberna del Puerto, algo más que un foro náutico. Eres bienvenido, participa, aprende y enséñanos; de eso se trata, de enriquecernos todos en nuestros conocimientos, y sobre todo de pasar un buen rato. No entres si vienes buscando conflictos, polémicas o cualquier otro fin que no sean los anteriormente descritos. Tenemos algunas normas y es obligatorio que las leas antes de empezar.

1/ Este es un foro náutico y aunque se permite hablar de otros temas, se ruega contención en el uso de los mismos, para ello existe un foro específico.

2/ Usa títulos claros y que describan el contenido del tema. De este modo será más fácil encontrarlos en el buscador para posteriores consultas además de que facilitas el trabajo de los que te vayan a responder. Títulos ambiguos como “ayuda”, “tengo un problema”, etc... no colaboran a este fin. Inserta tú tema en el foro adecuado, mira antes de lanzarlo por si alguien poco antes que tú ha puesto lo mismo; si es así no crees un tema nuevo, contesta al otro. Usa el buscador, es una gran herramienta. No escribas todo el texto con mayúsculas, se interpreta como que estás gritando. Todo esto facilita enormemente el trabajo de los que curramos aquí.

3/ No se permite el "spam" ni la publicidad de empresas o de actividades que conlleven lucro. Tampoco solicitud de ofertas de empresas o profesionales salvo en los foros de anuncios de compra-venta.

4/ No uses el foro como un chat salvo en aquellos temas habilitados a tal efecto, los cuales periódicamente serán eliminados. Las contestaciones reiterativas y/o automáticas, haciendo uso del sistema copi-pegui o cualquier otro no están permitidas.

5/ Respeta a los demás y a sus opiniones si quieres que las tuyas sean respetadas. Los insultos, la agresividad, el mal gusto y la mala educación no están permitidas en este foro. Aquí venimos a divertirnos, no a pelearnos. Se prohíbe insultar, ser agresivo, maleducado, soez, no respetar a los demás, intentar imponer nuestras ideas, empezar o dar pie a que empiecen peleas o trifulcas. Se exige orden y delicadeza a la hora de tratar ciertos asuntos, como por ejemplo, en lo que a la ortografía se refiere. Serán considerados como insultos y faltas de respeto el calificar a los Moderadores y/o Administradores como censores, dictadores, que coartan la libertad de expresión, que aplican un doble rasero, y expresiones similares.

6/ Nos gusta conocer con quién hablamos, así que, una pequeña presentación en el foro correspondiente que existe para tal fin siempre será bien recibida. No obstante, si alguien decide no presentarse, los demás usuarios se abstendran de reclamar dicha presentación y/o realizar crítica o petición alguna.

7/ Los temas políticos o que induzcan a la polémica innecesaria, mejor los dejas para otros foros de los muchos que hay para ello en la red. Se prohíbe hablar de política, de política económica, de política social, de nacionalismos, de antinacionalismos, de diferencias idiomáticas, de banderas nacionales, de exaltaciones patrióticas, de hechos diferenciales, de religión, de anti-religíon, de toros y del maltrato animal, y en general de todos los temas que se sabe de antemano van a ser polémicos y mucho más si no son náuticos. No contestes a estos temas o mensajes, informa a los administradores. No se tolerarán actitudes racistas, xenófobas, sexistas, denigrantes hacia otros colectivos o para con los demás, totalitarias o extremistas sean del signo que sea.

8/ El reenvío de mensajes que hayan sido modificados, o bien el envío de otros mensajes que muestren su descontento con esta modificación, pueden conducir al bloqueo de la cuenta. Esto también sucederá cuando un usuario insista en retomar algún tema o continuar sobre una conducta de la que se le ha alertado. En casos de que la mala conducta de un usuario continúe, se podrá proceder a su expulsión definitiva.

9/ Todos los temas y/o mensajes que fomenten la piratería sobre cualquier software u otro material protegido, o informen de cómo o dónde llevarla a cabo serán retirados inmediatamente del foro. No obstante, y debido a la imposibilidad por parte de los administrador de controlar todos los temas y mensajes , si alguien detecta cualquier incidencia de este tipo ruego lo comunique de forma inmediata a la administración, especificando el enlace al tema para poder ser retirado.

10/ Se prohíbe la reproducción total o parcial de textos u otros medios sujetos a Copyright y/o pertenecientes a otras webs, foros, etc... Sin embargo si que se podrán insertar enlaces a los mismos, pero siempre haciendo referencia a la página propietaria.

11/ La Taberna es un foro en lengua castellana o español, pero cada uno es libre de expresarse como quiera, allá él si la mayoría no lo entiende. Los usuarios se abstendrán de hacer ningún comentario indicando al que escribe en otra lengua su pertinencia o no. Tampoco se tolerará el uso del idioma como arma reivindicativa de ningún tipo.

12/ No se permiten insultos ni difamaciones a empresas, profesionales o particulares. Tampoco acusaciones de ningún tipo, que no estén probadas o demostradas judicialmente o por lo medios legales adecuados. Este no es un medio para presentar denuncias, para ello, existen los juzgados, consumo, etc...

13/ No se permite la inserción de hilos o mensajes con el fin de generar exclusivamente tráfico a otras web o canales, bien sea mediante enlaces, mediante árticulos, ficheros o datos parciales, o por cualquier otro método.

14/ Cualquier incumplimiento de estas normas, puede ser motivo de amonestación y/o expulsión del autor, de borrado o cierre de temas o mensajes, o de cualquier otra medida que la administración decida para intentar hacer que éstas sean cumplidas. Los temas pueden ser movidos o unidos sin previo aviso a criterio de los administradores.

15/ Si estás de acuerdo con ellas este es tú sitio; si no te gustan, no te apetece cumplirlas, las consideras restrictivas, censoras o que coartan tu libertad de expresión, no entres, no intervengas, y no te quejes cuando te sean aplicadas las medias correctoras adecuadas. No luches por cambiarlas a tu conveniencia, no puedes.

16/ Baja Voluntaria del foro.

Ni éste ni ningún otro Foro tiene previsto un sistema de Bajas voluntarias y automáticas. Simplemente con dejar de participar en él, y editar el Perfil de usuario para que dejen de aparecer los datos que crean no deben verse es sufiente.

No obstante, si alguien quiere que se le borre su cuenta, deberá enviar un e-mail desde el enlace "contáctanos" que se encuentra en la parte inferior del foro usando el e-mail con el que está registrado en la Taberna ya que es la única forma de comprobar la autenticidad del que se quiere dar de baja.
Así se evita que alguien pueda coger los datos de tu cuenta y pedir que se borre la misma.

Por otro lado advertir que los mensajes del usuario aparecerán, una vez borrada la cuenta, como realizados por un "invitado" ya que las intervenciones en un Foro público, son públicas. Es decir, desde el momento en que se publican dejan de pertenecer al usuario. Por otro lado, como siempre hay contestaciones a los mensajes, si algunos son borrados, el hilo deja de tener sentido.

En cualquier caso, si existe algún o algunos mensajes en el que aparezcan datos personales que el usuario no quiere que sigan apareciendo, ANTES de pedir la baja, podrá reportarnos estos mensajes, usando la opción "reportar mensajes" y nosotros eliminaremos esos datos personales.

Se entiende que una vez borrada la cuenta, esta acción es irreversible, con lo cual no se podrá volver atrás.


Estas normas pueden ser modificadas sin previo aviso, por lo que se recomienda consultarlas regularmente...



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Cuento para el invierno

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  • #61
    Re: Cuento para el invierno

    Originalmente publicado por Atlántida Ver Mensaje

    ¿A todo eso se llega en la marina mercante?

    La Mercante te da la oportunidad de conocer lugares a los que no llega ni el turismo, ni la prensa, ni la vergüenza de los gobiernos. No sé por dónde empezar a hacer un breve resumen y tampoco quiero encenderme en un discurso que acaba por no ser creído.

    En los años setenta podías contemplar desde la terraza de un café de Jounieh, cerca de Beirut, cómo se asesinaban entre sí los palestinos, chiítas, cristianos y sunnitas sin ninguna piedad. Por las mañanas acudían al trabajo, o a la universidad, y por la tarde participaban en lo que se llamaba eufemísticamente “les événements”. Unos tipos vestidos con uniformes de fantasía y fusiles ametralladores se paseaban ufanos por sus territorios como si fueran los dueños del mundo.

    A principios de los ochenta debías asistir impasible al reparto equitativo del mismo material de guerra para Irak, que lo recibía vía Turquía, que para Irán, al que le llegaba por el Golfo Pérsico. Había que vigilar que los contenedores no tuviesen graffitis patrióticos, pues muy a menudo uno que hubiese transportado mercancías para Irán llevaba lo mismo, pero para Irak, en el viaje siguiente y, claro, se cabreaban y ametrallaban el contenedor si tenía alguna alusión a las madres respectivas. Alguien hizo mucha pasta vendiéndoles de todo a ambos. Nunca vi a los iraquíes, pero la contemplación de masas ingentes de jóvenes iraníes fanatizados que iban al matadero en Chatt al Arab es difícil de olvidar. Unos tipos vestidos con uniformes de fantasía y fusiles ametralladores se paseaban ufanos, luciendo condecoraciones, por sus territorios como si fueran los dueños del mundo.


    Durante todo ese tiempo y llegando a la actualidad, lo que pasa en las profundidades de África sobrepasa algunas sensibilidades. Tipos que están a dos milímetros de la animalidad usando su fusil –normalmente un modelo ruso copiado y comercializado por China- para robar, violar o matar impunemente y a los que las navieras pagan un impuesto por protección. Mujerucas masacradas por la vida, criaturas indolentes que ya ni se espantan las moscas que se les meten en los ojos. Miseria, suciedad, barro y olor a podredumbre en unos puertos fluviales ruinosos rodeados de las barracas en las que existen, porque eso no es vivir, los espectros que hacen de estibadores.

    A finales de los setenta y principios de los ochenta alguien se hizo de oro con el cobre chileno, que se vendía muy barato a ciertas empresas norteamericanas. Cargamos allí miles de toneladas, asistiendo a la explotación infame de la gente. Con el salario de un día no podían comprar un litro de leche. Los puertos estaban atestados de prostitutas adolescentes que, de vez en cuando, sufrían redadas de la policía que se las llevaba para violarlas. Tipos vestidos con uniformes y correajes, con grandes pistolones y fusiles ametralladores, se paseaban ufanos por sus territorios como si fueran los dueños del mundo.

    Lo que pasó en Nicaragua después de la rebelión, lo que sucedía siempre en el Yemen, en Oman, en Djibouty, en la India, en Pakistán o en Argelia tiene siempre los mismos componentes: Unos tipos vestidos con uniformes de fantasía y fusiles ametralladores se pasean ufanos por sus territorios como si fueran los dueños del mundo y, oculto tras ellos, alguien compra, vende y roba en total impunidad, asiste a recepciones diplomáticas, pasea en yate por el Mediterráneo y goza de la mejor carne.

    Los marinos gozamos del privilegio de visitar la trastienda. Tal vez lo más difícil es no sucumbir a la tentación de cosificar a los desgraciados. Algo que debe tener relación con el llamado síndrome de Estocolmo te empuja a justificar las acciones de los asesinos y a sentir desprecio por aquellos a los que les han quitado hasta la dignidad. Increíble, ¿verdad? Pues se producen muchos casos en los que los polizones descubiertos son arrojados por la borda en alta mar. ¿Qué agente corrosivo puede destruir de tal manera el alma de hombres educados en la abundancia y el respeto?

    Parafraseando un dicho africano, se podría decir que uno no puede cambiar el mundo, pero el mundo puede cambiarte a ti.

    Luego sigo con el cuento. Me tengo que desintoxicar de los recuerdos.
    Editado por última vez por Tahleb; 15/03/2015, 20:28:26.

    Comentario


    • #62
      Re: Cuento para el invierno

      Tahleb, duro o brutal lo que creo sabemos todos y nos obstinamos en obviar cada día.
      Las tornas cambian fruto de la globalización económica y las diferencias entre pobres, no solemnes pero pobres, y trabajadores es descomunal ya en nuestro País. No quiero ni pensar donde puede quedar nuestra moralina dentro de 10 años y que gran culpa tenemos todos en ello.
      No deseo crear un debate político que termine por derivar en pelea y discusión en esta charla. Huelo la medicina que hemos estado administrando al tercer mundo a diario ahora que gran parte de la producción de bienes se queda en los mercados emergentes donde existe demanda ademas de la propia producción. Perdona por la reflexión y por favor continua. Me encanta el relato y soy egoista. Gracias

      Comentario


      • #63
        Re: Cuento para el invierno

        Originalmente publicado por Tahleb Ver Mensaje
        La Mercante te da la oportunidad de conocer lugares a los que no llega ni el turismo, ni la prensa, ni la vergüenza de los gobiernos. No sé por dónde empezar a hacer un breve resumen y tampoco quiero encenderme en un discurso que acaba por no ser creído.

        En los años setenta podías contemplar desde la terraza de un café de Jounieh, cerca de Beirut, cómo se asesinaban entre sí los palestinos, chiítas, cristianos y sunnitas sin ninguna piedad. Por las mañanas acudían al trabajo, o a la universidad, y por la tarde participaban en lo que se llamaba eufemísticamente “les événements”. Unos tipos vestidos con uniformes de fantasía y fusiles ametralladores se paseaban ufanos por sus territorios como si fueran los dueños del mundo.

        A principios de los ochenta debías asistir impasible al reparto equitativo del mismo material de guerra para Irak, que lo recibía vía Turquía, que para Irán, al que le llegaba por el Golfo Pérsico. Había que vigilar que los contenedores no tuviesen graffitis patrióticos, pues muy a menudo uno que hubiese transportado mercancías para Irán llevaba lo mismo, pero para Irak, en el viaje siguiente y, claro, se cabreaban y ametrallaban el contenedor si tenía alguna alusión a las madres respectivas. Alguien hizo mucha pasta vendiéndoles de todo a ambos. Nunca vi a los iraquíes, pero la contemplación de masas ingentes de jóvenes iraníes fanatizados que iban al matadero en Chatt al Arab es difícil de olvidar. Unos tipos vestidos con uniformes de fantasía y fusiles ametralladores se paseaban ufanos, luciendo condecoraciones, por sus territorios como si fueran los dueños del mundo.


        Durante todo ese tiempo y llegando a la actualidad, lo que pasa en las profundidades de África sobrepasa algunas sensibilidades. Tipos que están a dos milímetros de la animalidad usando su fusil –normalmente un modelo ruso copiado y comercializado por China- para robar, violar o matar impunemente y a los que las navieras pagan un impuesto por protección. Mujerucas masacradas por la vida, criaturas indolentes que ya ni se espantan las moscas que se les meten en los ojos. Miseria, suciedad, barro y olor a podredumbre en unos puertos fluviales ruinosos rodeados de las barracas en las que existen, porque eso no es vivir, los espectros que hacen de estibadores.

        A finales de los ochenta y principios de los noventa alguien se hizo de oro con el cobre chileno, que se vendía muy barato a ciertas empresas norteamericanas. Cargamos allí miles de toneladas, asistiendo a la explotación infame de la gente. Con el salario de un día no podían comprar un litro de leche. Los puertos estaban atestados de prostitutas adolescentes que, de vez en cuando, sufrían redadas de la policía que se las llevaba para violarlas. Tipos vestidos con uniformes y correajes, con grandes pistolones y fusiles ametralladores, se paseaban ufanos por sus territorios como si fueran los dueños del mundo.

        Lo que pasó en Nicaragua después de la rebelión, lo que sucedía siempre en el Yemen, en Oman, en Djibouty, en la India, en Pakistán o en Argelia tiene siempre los mismos componentes: Unos tipos vestidos con uniformes de fantasía y fusiles ametralladores se pasean ufanos por sus territorios como si fueran los dueños del mundo y, oculto tras ellos, alguien compra, vende y roba en total impunidad, asiste a recepciones diplomáticas, pasea en yate por el Mediterráneo y goza de la mejor carne.

        Los marinos gozamos del privilegio de visitar la trastienda. Tal vez lo más difícil es no sucumbir a la tentación de cosificar a los desgraciados. Algo que debe tener relación con el llamado síndrome de Estocolmo te empuja a justificar las acciones de los asesinos y a sentir desprecio por aquellos a los que les han quitado hasta la dignidad. Increíble, ¿verdad? Pues se producen muchos casos en los que los polizones descubiertos son arrojados por la borda en alta mar. ¿Qué agente corrosivo puede destruir de tal manera el alma de hombres educados en la abundancia y el respeto?

        Parafraseando un dicho africano, se podría decir que uno no puede cambiar el mundo, pero el mundo puede cambiarte a ti.

        Luego sigo con el cuento. Me tengo que desintoxicar de los recuerdos.
        No te vayas muy lejos. Todo eso que tú has vivido, o a lo que has sobrevivido, le da a tu protagonista-narrador una personalidad que yo estaba echando en falta. Gracias.

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        • #64
          Re: Cuento para el invierno

          ...........Ya no quería saber más. Ansiaba sumergirme en el universo feliz de los que no saben nada sobre el terrible funcionamiento de la sala de máquinas de la vida, de los que ignoran de qué está hecho el combustible que la alimenta. Yo, había cumplido............
          Me gusta esa manera de romper amarras, para seguir hacia delante.

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          • #65
            Re: Cuento para el invierno

            ¡Uff! confieso que había dejado pasar por alto este relato por lo de "cuento" sin muchas ganas a veces de leer más historias de aquellos que disfrutan a diario de la mar y a los que envidio tremendamente, tratando en vano de desengancharme de éste foro del que no consigo pasar un día sin entrar pero en el que me siento extranjero en mi propia tierra. Sin embargo no he tenido que leer ni las dos primeras líneas para quedar mortalmente enganchado al anzuelo tal como le ocurrió al marlín de "El viejo y el mar", atraído hasta aquí por el enlace de otro relato bien distinto pero igualmente entretenido y al que agradezco que me haya dirigido a tan especial historia.

            En mi caso deje la mercante muy, muy demasiado pronto asustado por los viejos lobos de mar que me amenazaban con un final solitario e incomprendido y vivo desde entonces tratando de volver a reconducir mi vida por el sendero que necesita recorrer.

            Gracias por relatar de forma tan interesante y sabia tu experiencia vital sin tapujos ni cortapisas y por favor no nos dejes demasiado tiempo sin el placer de poder seguir leyéndote y disfrutándote en toda tu grandeza.

            Mi brindis hoy va por ti y por la gente como tu.
            Editado por última vez por Tortuga Carey; 03/03/2015, 18:57:31.
            "Lo mejor esta por llegar"

            "Algunos dicen que son los pies los que nos llevan, yo creo que son las ganas"

            Comentario


            • #66
              Re: Cuento para el invierno

              Recogí en el aeropuerto de Ibiza a mis cuatro pasajeros; además de mi hijo, dos jóvenes colaboradoras suyas, Alexandra y Sarah, de algo menos de treinta años, y su corresponsal en Manchester, Claire, que estaría sobre los treinta y cinco. Eran tres chicas encantadoras. Alegres, guapas, inteligentes y simpáticas.

              Su energía juvenil les dio margen para cuarenta y ocho horas de típico veraneo ibicenco, compuesto de discoteca hasta el amanecer, dormida hasta el mediodía y playa por la tarde. A los dos días habían desmejorado bastante y se plantearon un cierto retorno a la naturaleza y a la vida sana, de modo que largamos amarras para darle la vuelta a la isla en sentido horario y fondear en varias calas.

              Alexandra, una morena perfecta en honor a su origen italiano, era un poco más lánguida, pero Sarah y Claire me sorprendieron por su abnegación marinera y sus infinitas ganas de aprender cómo funcionaba nuestro dragón sonriente. En menos de dos días habían aprendido los tres o cuatro nudos necesarios para sujetar defensas, entalingar la cadena del ancla y adujar decentemente los cabos, aparte de participar con devoción en el izado y trimado de las velas, el gobierno a mano y el orden interior. Entre todos formaban una tripulación ideal.

              Todavía no estábamos en plena temporada de verano, pues aún corría la primera semana de Julio, pero ya solíamos tener algunos vecinos en las calas en las que fondeamos. Tuve que acostumbrarme al efecto, propio y ajeno, que causaba la curiosa tendencia de las chicas hacia el naturismo más estricto en lo que se refiere a la desnudez, algo muy británico según la opinión de mi hijo y muy de acuerdo con la imagen que de Ibiza traían preconcebida. Formaron un auténtico espectáculo en cada fondeadero. Hubo quien, después de no haberse perdido ripio en la ceremonia del baño y posterior ducha de agua dulce en cubierta, me dedicaba una mirada furibunda, con esa malquerencia que se reserva a los viejos verdes.

              Claire solía alargar las sobremesas de la cena charlando conmigo. Era el equivalente británico de lo que en España sería Doctora en Derecho y especializada en lo penal. Su objetivo era llegar a trabajar algún día para el Tribunal Internacional de La Haya, más exactamente para la Corte Penal Internacional. Tenía, además, una muy sólida formación en Filosofía y una claridad de ideas fascinante que me reducía al silencio, por miedo, sobre todo, a decir alguna tontería.

              Pasaron en total nueve días a bordo que se fueron como un soplo, pero nos despedimos con el firme propósito de volvernos a encontrar en Sicilia al cabo de un mes para hacer un crucero de tres semanas por la zona. Ya en el aeropuerto, Claire me despidió con un abrazo cálido y un beso en el que las comisuras de nuestros labios se rozaron levemente, como por casualidad.

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              • #67
                Re: Cuento para el invierno

                Bien hallado seáis de nuevo, Maese Tahleb... se os echaba en falta...

                E incluso algún(a) "desaprensivo(a)" recién llegado(a) había osado "tomar vuestro nombre en vano" en relato...

                N del A: los paréntesis indican una ecuación aún no despejada acerca del perfil citado.
                Buen viento y mar de popa para vuesas mercedes.
                El mar dara a cada hombre una nueva esperanza, como el dormir le da sueños. (Cristóbal Colón)
                I've seen things you people wouldn't believe. Attack ships on fire off the shoulder of Orion. I watched c-beams glitter in the dark near Tannhäuser Gate. All those moments will be lost in time, like tears in rain... Time to die. (Roy Batty)
                sigue mi blog Ganando Barlovento

                Comentario


                • #68
                  Re: Cuento para el invierno

                  Venga, a ver si mejoramos la productividad, que esto merece (me estoy enganchando a esto de los relatos nautico-eróticos).

                  Magnífico hilo
                  Glory to Ukraine

                  Comentario


                  • #69
                    Re: Cuento para el invierno

                    Sólo fue un leve roce. Lo que pasa, creo, cuando quienes se besan desean, en realidad, besarse en los labios pero se ven en la necesidad social de hacerlo en la mejilla. Hubo una pequeña duda de una fracción de segundo que desvió nuestras bocas un par de centímetros nada más.

                    Suficiente para que regresara a bordo sintiendo aquella leve y deliciosa humedad en el remoto rincón de mi sonrisa como trasfondo de todos mis otros pensamientos, que no eran pocos.

                    Para explicar lo que me estaba pasando últimamente había una amplia gama de reflexiones populares, a cuál más cruel, y alguna descripción melancólica y triste del cuadro o, quizás, hablando con más propiedad, del síndrome que se apoderaba de mi mente. ¡No me había olvidado aún de Grace y ya me estaba obsesionando con Claire!

                    Estaba cumpliendo con todos los requisitos para encuadrarme en una imagen típica; la del hombre algo más que maduro que, viendo que la vida se le escapa, se aferra a la belleza de la juventud para reafirmar su hipotética supervivencia y, al mismo tiempo, obtener un diagnóstico externo y fiable de su nivel de decrepitud.

                    Las consecuencias de nuestra naturaleza biológica son despiadadas, pensé. Si yo era más o menos consciente de la edad que me asignaban mis documentos oficiales era porque tenía espejos. Todas las mañanas me daba los buenos días un individuo de pelo entrecano y piel castigada que se cepillaba los dientes delante de mí, copiando todos mis gestos, pero que no me “representaba”. Aquel tipo me era extraño. Haciendo introspección, yo nunca había cumplido los cuarenta. El tiempo había transcurrido desde entonces como algo externo, ajeno, acumulándose mansamente como las espesas capas de hojas muertas que tapizan algunos bosques y que dejan de ser percibidos como restos vitales para convertirse en simple suelo para quien las pisa. En cambio, aquel concentrado de tiempo había permitido que aprendiese, sintiera y experimentase un cúmulo de cosas que no tuve ni por asomo cuando tanto los documentos como la percepción señalaron las mismas fechas. Creo que el cambio más diabólico que el tiempo había operado en mí era aquella repentina atracción, aquella fascinación, por la inteligencia, la independencia y la fuerza espiritual de algunas mujeres. La combinación de fuerza vital, inteligencia y juventud componía un elixir que me embrujaba irremediablemente, que se apoderaba de mi corazón, de mi espíritu y de mi carne, pero que también me enfrentaba a un obstáculo enorme representado por las canas y la piel marchita del hombre del espejo por la vía de su dignidad. Jamás las deseé tanto ni las percibí como tan prohibidas.

                    ¡Y nunca había amado tanto la vida!

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                    • #70
                      Re: Cuento para el invierno

                      Maese Tahleb... sepa vuesa merced que a pesar de los diez añitos (de nada) que nos separan, entiendo perfectamente vuesas recapitulaciones acerca de toda una vida... y sus consecuencias. Por cierto... buena elección musical para ilustrar dicha recapitulación.
                      Buen viento y mar de popa para vuesas mercedes.
                      El mar dara a cada hombre una nueva esperanza, como el dormir le da sueños. (Cristóbal Colón)
                      I've seen things you people wouldn't believe. Attack ships on fire off the shoulder of Orion. I watched c-beams glitter in the dark near Tannhäuser Gate. All those moments will be lost in time, like tears in rain... Time to die. (Roy Batty)
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                      Comentario


                      • #71
                        Re: Cuento para el invierno

                        Tahleb, acabas de conseguir que esta taberna marinera duplique o triplique su valor, que ya era alto, para mi. Que bien escribes, jodío, y sobre todo que magníficas esencias destila tu relato. Superbe.

                        Allá donde habita la libertad, está mi patria

                        Comentario


                        • #72
                          Re: Cuento para el invierno

                          Supongo que ya lo sabe todo el mundo pero por si acaso...
                          Esta es la tercera entrega de un relato entrelazado que, con la seguridad de acertar, os animo a leer a todos
                          De lo mas envolvente el formato de aportaciones gráficas he aprendido hasta geografía e historia :cunao.

                          Comentario


                          • #73
                            Re: Cuento para el invierno

                            Según los planes que había forjado para el verano, mi próxima escala era Barcelona.

                            Salí de Ibiza hacia Poniente con la intención de llegar hasta Cala Salada, dormir allí una noche y continuar viaje hacia la Península al día siguiente.

                            Mis cavilaciones me llevaron a recordar el argumento de una ópera en la que un pintor recibe el encargo de pintar un fresco que represente a la Virgen María como mujer rubia y de ojos azules. Se pone a la labor y, sin proponérselo, acaba pintando el rostro de una mujer que se parece de alguna manera a su enamorada, a pesar de que ésta es morena y de ojos negros. El tenor canta entonces una hermosa aria cuya letra es una reflexión de cómo la belleza se puede mezclar y confundir gracias al arte.

                            Mi padre era un devoto de esa ópera, Tosca, y a lo largo de mi vida la he escuchado cientos de veces en casa, cuando él aún vivía, pero sólo me fijé en la letra al cabo de mucho tiempo. Durante años y años, la música de aquella aria me sugería la entrada, que imaginaba gloriosa, en alguna bahía del Mediterráneo amplia y rabiosamente azul. Se me antojaba que era una canción para cantar en la proa, en el tiempo que transcurre después de apear el ancla y antes de largarla al fondo, ese lapso mágico en el que uno mira alrededor tomando posesión de las promesas que el lugar ofrece y recuerda, tal vez, los consejos de Kavafis para cuando se inicie el largo viaje hacia la vida.

                            En particular me emocionan los compases en los que la canción parece desbocarse: “E tu, beltade ignotta, cinta di chiome bionde…”






                            Sant Antoni bien pudiera ser una de esas bahías y en ella me detuve.

                            Mi corazón, igual que el pintor de la ópera, estaba dibujando un retrato en el que los rasgos de Grace y de Claire se entrelazaban con las sensaciones que aún recordaba de la misteriosa mirada de Julia.
                            Editado por última vez por Tahleb; 05/03/2015, 19:43:55.

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                            • #74
                              Re: Cuento para el invierno

                              SALUDSS.

                              precioso , me lo e leído del tirón ,y estoy deseando que continúes ,
                              por favor no nos hagas esperar mucho
                              EL GARFIELD.
                              Restauración integral de un velero de 5,50. http://foro.latabernadelpuerto.com/s...d.php?t=166786
                              El WISPA
                              RESTAURACIÓN INTEGRAL DE UN VELERO DE 26 PIES
                              https://foro.latabernadelpuerto.com/...d.php?t=182808
                              LAS RONDAS DEL JORDI BMW LAS PAGO YO
                              (AL)

                              LA IGNORANCIA SE CURA LEYENDO Y EL RACISMO SE CURA VIAJANDO.
                              (UNAMUNO)

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                              • #75
                                Re: Cuento para el invierno

                                Originalmente publicado por Tahleb Ver Mensaje
                                (...)
                                Las consecuencias de nuestra naturaleza biológica son despiadadas, pensé. Si yo era más o menos consciente de la edad que me asignaban mis documentos oficiales era porque tenía espejos. Todas las mañanas me daba los buenos días un individuo de pelo entrecano y piel castigada que se cepillaba los dientes delante de mí, copiando todos mis gestos, pero que no me “representaba”. Aquel tipo me era extraño. Haciendo introspección, yo nunca había cumplido los cuarenta. El tiempo había transcurrido desde entonces como algo externo, ajeno, acumulándose mansamente como las espesas capas de hojas muertas que tapizan algunos bosques y que dejan de ser percibidos como restos vitales para convertirse en simple suelo para quien las pisa. En cambio, aquel concentrado de tiempo había permitido que aprendiese, sintiera y experimentase un cúmulo de cosas que no tuve ni por asomo cuando tanto los documentos como la percepción señalaron las mismas fechas. (...)

                                Una sensación real y muy familiar para los que nunca conseguimos pasar de los 20.

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