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"Se navega por los astros, por la mar, por la tierra, por las gentes, por los sentimientos...Se navega." — Altair

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NORMAS DEL FORO: OBLIGATORIA SU LECTURA

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En cualquier caso, si existe algún o algunos mensajes en el que aparezcan datos personales que el usuario no quiere que sigan apareciendo, ANTES de pedir la baja, podrá reportarnos estos mensajes, usando la opción "reportar mensajes" y nosotros eliminaremos esos datos personales.

Se entiende que una vez borrada la cuenta, esta acción es irreversible, con lo cual no se podrá volver atrás.


Estas normas pueden ser modificadas sin previo aviso, por lo que se recomienda consultarlas regularmente...



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Rincón literario

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  • Re: Rincón literario

    Asi es, Brisa, tarde pero seguro, aunque sigue dàndome verguenza ajena. Giordano Bruno fue quemado vivo en la hoguera por lo mismo, pero siendo monge , no se retractò de sus descubrimientos.
    Fue quemado vivo un 17 de febrero, por lo tanto, vaya este recordatorio como homenaje al aniversario de su injusta muerte.

    Transcribo de Wikipendia lo que encontrè de Giordano Bruno:

    A la edad de 16 años, en 1565, ingresó a la Orden de los Dominicos, donde se dedicó al estudio de la filosofía aristotélica y la teología de Santo Tomás de Aquino (Tomismo). Ese mismo año cambió su nombre por el de Giordano.
    Expresó en escritos y conferencias sus ideas acerca de la pluralidad de los mundos y sistemas solares, el heliocentrismo, la infinitud del espacio y el universo y el movimiento de los átomos, lo cual le traerá una persecución en su contra por parte de la iglesia católica y la inquisición, hasta ser encarcelado (1593) durante ocho años, acusado de blasfemia, herejía e inmoralidad, para finalmente ser condenado por herético, impenitente, pertinaz y obstinado a la hoguera en la que murió quemado vivo el 17 de febrero de 1600 en Campo dei Fiori, Roma.
    Según Asimov, su muerte tuvo un efecto disuasorio en el avance científico de la civilización, particularmente en las naciones católicas, pero a pesar de esto, sus observaciones científicas continuaron influenciando a otros pensadores, y se lo considera uno de los precursores de la Revolución científica




    gracy
    "El lujo es vulgaridad, dijo, y me conquistò. De esa miel no comen las hormigas"

    Comentario


    • Re: Rincón literario

      Si, Gracy, pero es fruto de la ideología de la época y no privativo de la Iglesia católica. A Servet, nuestro científico, lo quemaron los hoy avanzados suizos, entonces protestantes. Copio de la Wikie.


      "Entre los muchos enemigos que tuvo Servet destacó Juan Calvino, quien fundó en Ginebra un estado autoritario de orientación protestante. Con referencia a este eclesiástico, el historiador Will Durant comenta: “La suya no fue una dictadura de derecho o fuerza, sino de voluntad y carácter”. Agrega que fue “tan severo como cualquier papa en rechazar el individualismo en las creencias”.
      Es probable que Calvino y Servet se conocieran en París cuando ambos eran jóvenes. Lo cierto es que no tardaron en chocar. Calvino se volvió su enemigo más implacable. Tanto es así que, pese a ser este eclesiástico uno de los cabezas de la Reforma, terminó denunciando a Servet ante la Inquisición católica. A duras penas, el perseguido logró escapar de Francia, donde lo quemaron en efigie. Sin embargo, fue reconocido y detenido en la ciudad fronteriza de Ginebra, donde la palabra de Calvino era ley.
      Calvino lo maltrató con crueldad en la cárcel. Durante el juicio, sostuvo con él un debate. Servet aceptó modificar sus opiniones si Calvino lo convencía con argumentos bíblicos, algo que éste no logró hacer. Concluido el proceso, el acusado fue condenado a morir en la hoguera. De acuerdo con diversos historiadores, fue el único disidente religioso al que los católicos quemaron en efigie y los protestantes en persona."

      Es, generalmente, la sociedad la culpable, no sólo las instiruciones (siempre reflejo de la masa social). Solo que la mayoría, más cobarde, echa balones fuera y se dice inocente.

      Claro que, a base de brutales injusticias, a veces se avanza:

      "Aunque Calvino había eliminado a su rival directo, había perdido autoridad moral. La injustificable ejecución de Servet escandalizó a muchos pensadores de toda Europa y brindó un poderoso argumento a los defensores de los derechos civiles, quienes se oponían a que se matara a las personas por razones de fe. A partir de ese momento lucharon con más determinación a favor de la libertad de culto.

      Se ha hecho la siguiente evaluación sobre el impacto perdurable que tuvo la ejecución del erudito español: “Fue el punto de inflexión en la ideología y mentalidad dominantes desde el siglo IV. [...] Históricamente hablando, Servet murió para que la libertad de conciencia se convirtiera en un derecho civil en la sociedad moderna” (Michael Servetus—Intellectual Giant, Humanist, and Martyr [Miguel Servet: extraordinario intelectual, humanista y mártir])."

      A veces, más bien pocas, va a ser verdad eso de "no hay mal que por bien no venga".

      Vive y deja vivir,
      pero vive como piensas,
      o acabarás pensando como vives.

      Comentario


      • Re: Rincón literario

        Que calor con tanto fuego y tanta hoguera.
        Permitidme un toque de humor "hogueril".



        Salud y
        [FONT="Arial Black"][COLOR="Blue"]prefiero ser marmiton que mirar desde la orilla

        Comentario


        • Re: Rincón literario

          Bueno retomemos la sustancia del hilo, con unas coplillas de Don Francisco.



          Poderoso caballero
          es don Dinero.


          Madre, yo al oro me humillo:
          él es mi amante y mi amado,
          pues de puro enamorado,
          de continuo anda amarillo;
          que pues, doblón o sencillo,
          hace todo cuanto quiero,
          poderoso caballero etc. etc.

          Nace en las Indias honrado,
          donde el mundo le acompaña,
          viene a morir en España
          y es en Génova enterrado;
          y, pues quien le trae al lado
          es hermoso, aunque sea fiero,
          poderoso caballero etc. etc.

          Es galán, y es como un oro;
          tiene quebrado el color;
          persona de gran valor,
          tan cristiano como moro;
          pues que da y quita el decoro
          y quebranta cualquier fuero,
          poderoso caballero etc. etc.

          Son sus padres principales,
          y es de nobles descendiente,
          porque en las venas de Oriente
          todas las sangres son reales;
          y, pues es quien hace iguales
          al duque y al ganadero,
          poderoso caballero etc. etc.

          Mas ¿ a quién no maravilla
          ver en su gloria sin tasa,
          que es lo menos de su casa
          doña Blanca de Castilla?
          Pero, pues da al bajo silla
          y al cobarde hace guerrero,
          poderoso caballero etc. etc.

          Sus escudos de armas nobles
          son siempre tan principales,
          que sin sus escudos reales
          no hay escudos de armas dobles;
          y, pues a los mismos robles
          da codicia su minero,
          poderoso caballero etc. etc.

          Por importar en los tratos
          y dar tan buenos consejos
          en las casas de los viejos
          gatos le guardan de gatos;
          y, pues él rompe recatos
          y ablanda al juez más severo,
          poderoso caballero etc. etc.

          Y es tanta su majestad,
          (aunque son sus duelos hartos),
          que con haberle hecho cuartos,
          no pierde su autoridad;
          pero, pues da calidad
          al noble y al pordiosero,
          poderoso caballero etc. etc.


          Nunca vi damas ingratas
          a su gusto y afición,
          que a las caras de un doblón
          hacen sus caras baratas;
          y, pues hace las bravatas
          desde una bolsa de cuero,
          poderoso caballero etc. etc.

          Más valen en cualquier tierra
          -¡mirad si es harto sagaz!-
          sus escudos en la paz,
          que rodelas en la guerra;
          y, pues al pobre le entierra
          y hace propio al forastero,
          poderoso caballero etc. etc.

          Pues amarga la verdad,
          quiero echarla de la boca;
          y si al alma su hiel toca,
          esconderla es necedad.
          Sépase, pues libertad
          ha engendrado en mí pereza
          la pobreza.

          ¿Quién hace al ciego galán
          y prudente al sin consejo?
          ¿Quién al avariento viejo
          le sirve de río Jordán?
          ¿Quién hace de piedras pan,
          sin ser el Dios verdadero?
          El dinero.

          ¿Quién con su fiereza espanta,
          el cetro y corona al rey?
          ¿Quién careciendo de ley
          merece nombre de santa?
          ¿ Quién con la humildad levanta
          a los cielos la cabeza?
          La pobreza.

          ¿Quién los jueces con pasión,
          sin ser ungüento, hace humanos,
          pues untándolos las manos
          los ablanda el corazón?
          ¿Quién gasta su opilación
          con oro, y no con acero.
          El dinero.

          ¿Quién procura que se aleje
          del suelo la gloria vana?
          ¿Quién siendo tan cristiana,
          tiene la cara de hereje?
          ¿Quién hace que al hombre aqueje
          el desprecio y la tristeza?
          La pobreza.

          ¿Quién la montaña derriba
          al valle, la hermosa al feo?
          ¿Quién podrá cuanto el deseo,
          aunque imposible, conciba?
          ¿Y quién lo de abajo arriba
          vuelve en el mundo ligero?
          El dinero.


          Como me gusta este hombre

          Salud y
          [FONT="Arial Black"][COLOR="Blue"]prefiero ser marmiton que mirar desde la orilla

          Comentario


          • Re: Rincón literario

            Urtzi, permite que le ponga mùsica al poema que has elegido...
            Editado por última vez por gracy; 16/02/2009, 20:38:38.
            gracy
            "El lujo es vulgaridad, dijo, y me conquistò. De esa miel no comen las hormigas"

            Comentario


            • Re: Rincón literario

              Es que D. Francisco, Urtzi, era mucho D. Francisco.

              Un valentón de espátula y gregüesco,
              que a la muerte mil vidas sacrifica,
              cansado del oficio de la pica,
              mas no del ejercicio picaresco,
              retorciendo el mostacho soldadesco,
              por ver que ya su bolsa le repica,
              a un corrillo llegó de gente rica,
              y en el nombre de Dios pidió refresco.

              "Den voacedes, por Dios, a mi pobreza
              -les dice-; donde no; por ocho santos
              que haré lo que hacer suelo sin tardanza!"

              Mas uno, que a sacar la espada empieza,
              "¿Con quién habla? -le dice al tiracantos-,
              ¡cuerpo de Dios con él y su crianza!

              Si limosna no alcanza,
              ¿qué es lo que suele hacer en tal querella?"
              Respondió el bravonel: "¡Irme sin ella! "


              Genial
              Vive y deja vivir,
              pero vive como piensas,
              o acabarás pensando como vives.

              Comentario


              • Re: Rincón literario

                Crimi, este ( D. Francisco ) nos dara mucho juego.

                EN LO PENOSO DE ESTAR ENAMORADO

                ¡Qué verdadero dolor,
                y qué apurado sufrir!
                ¡Qué mentiroso vivir!
                ¡Qué puro morir de amor!
                ¡Qué cuidados a millares!
                ¡Qué encuentros de pareceres!
                ¡Qué limitados placeres,
                y qué colmados pesares!
                ¡Qué amor y qué desamor!
                ¡Qué ofensas!, ¡qué resistir!
                ¡Qué mentiroso vivir!
                ¡Qué puro morir de amor!
                ¡Qué admitidos devaneos!
                ¡Qué amados desabrimientos!
                ¡Qué atrevidos pensamientos,
                y qué cobardes deseos!
                ¡Qué adorado disfavor!
                ¡Qué enmudecido sufrir!
                ¡Qué mentiroso vivir!
                ¡Qué puro morir de amor!
                ¡Qué negociados engaños
                y qué forzosos tormentos!
                ¡Qué aborrecidos alientos
                y qué apetecidos daños!
                ¡Y qué esfuerzo y qué temor!
                ¡Qué no ver! ¡Qué prevenir!
                ¡Qué mentiroso vivir!
                ¡Qué enredos, ansias, asaltos!
                ¡Y qué conformes contrarios!
                ¡Qué cuerdos! ¡Qué temerarios!
                ¡Qué vida de sobresaltos!
                Y que no hay muerte mayor,
                Que el tenerla y no morir:
                ¡qué mentiroso vivir!
                ¡qué puro morir de amor!


                Mucho pal cuerpo

                Salud y
                [FONT="Arial Black"][COLOR="Blue"]prefiero ser marmiton que mirar desde la orilla

                Comentario


                • Re: Rincón literario



                  Y eso que sólo hemos hablado de su poesía...

                  Vive y deja vivir,
                  pero vive como piensas,
                  o acabarás pensando como vives.

                  Comentario


                  • Re: Rincón literario

                    En el colegio conocì a Quevedo, con 14 años y me fascinò lo concreto e irònico que era, yo pensaba que la gente de "antes" tenia una visiòn màs formal... cosas de niños.
                    Editado por última vez por gracy; 18/02/2009, 18:54:26.
                    gracy
                    "El lujo es vulgaridad, dijo, y me conquistò. De esa miel no comen las hormigas"

                    Comentario


                    • Re: Rincón literario

                      Formal, formal, lo que se dice formal... En España, con los políticos que siempre nos han caído en suerte, es muy dificil ser formal.

                      La mini biografía de un genio (por supuesto, copiada de una página web).

                      Nació Quevedo en Madrid el 17 de septiembre de 1580, de familia hidalga montañesa, hijo del secretario particular de la princesa María y más tarde secretario de la reina doña Ana, don Pedro Gómez de Quevedo. Se formó en el Colegio Imperial de los jesuitas y en la Universidad de Alcalá. Una estancia en Valladolid, mientras esta ciudad es sede de la corte, parece iniciar la interminable enemistad con Góngora, probablemente atizada por celos profesionales entre dos de las mentes más agudas (y atrabiliarias) de la época.

                      En sus años de estudios mantiene correspondencia con el famoso humanista belga Justo Lipsio, y desarrolla su interés por las cuestiones filológicas y filosóficas, y su afición a Séneca y los estoicos. En diversos testimonios del tiempo se hallan referencias a su ingenio, a su defecto visual y a su cojera. Poco hay, en cambio, sobre su vida amorosa y más detalles de sus actividades al servicio del Duque de Osuna, que empiezan en 1613, y que le llevarán a desempeñar delicadas misiones diplomáticas, a menudo en la Corte española, de donde remite explícitas cartas a don Pedro Téllez Girón, como la fechada el 16 de diciembre de 1615:
                      Yo recebí la letra de los treinta mil ducados [...] he hecho sabidores de la dicha letra a todos los que entienden desta manera de escrebir. Andase tras mí media corte, y no hay hombre que no me haga mil ofrecimientos en el servicio de V. E.; que aquí los más hombres se han vuelto putas, que no las alcanza quien no da
                      Estas actividades numerosas y agitadas terminan bruscamente con la caída de Osuna, conseguida por sus enemigos de la Corte: Quevedo fue desterrado a la Torre de Juan Abad, y luego encarcelado en Uclés, para ser reintegrado a la Torre, en donde hacía tiempo que mantenía un pleito por sus derechos de señorío sobre la misma.

                      Regresa después a la Corte y se relaciona con los nuevos favoritos, especialmente con Olivares, con quien establece complejas ligaduras. Durante todos estos movimientos nunca deja de amistarse o reñir con variados personajes del momento: amistades con Carrillo y Sotomayor y Lope, enemistades con Góngora, Pacheco de Narváez, Morovelli de la Puebla...; ni de escribir asiduamente en los múltiples territorios literarios en que se mueve: festivos, morales, políticos.

                      Un matrimonio poco exitoso en 1634, probablemente debido a la presión de la Duquesa de Medinaceli, nuevos pleitos, nuevos escritos... Y la prisión en 1639, por razones todavía no aclaradas del todo, que le mantendrá en San Marcos de León hasta poco antes de su muerte. Puesto en libertad en 1643 muere el 8 de septiembre de 1645 en Villanueva de los Infantes.

                      Blecua es el primer quevedista que traza con rigor la trayectoria pública y literaria de Quevedo a partir de las investigaciones realizadas hasta ese momento sobre aspectos particulares de su actuación política y de su quehacer de escritor. Las contribuciones de James O. Crosby al esclarecimiento del papel que representó Quevedo desde 1613 a 1619, en los años en que fue secretario, confidente y embajador extraordinario del Duque de Osuna en Italia y en España, permitieron rectificar las noticias mal documentadas que habían transmitido las biografías anteriores. Por un lado, Crosby deshizo el mito de su participación en la conjuración de Venecia de 1616. Por el otro, iluminó numerosos aspectos de la relación que unió a Quevedo con el Duque de Osuna. Quevedo se encargó de conseguir, en la Corte, la aprobación de varias de las empresas virreinales, sobre las que informó a Osuna periódicamente en cartas escritas desde Madrid.
                      Los datos aportados por J. H. Elliott para determinar las causas de su prisión de 1639 a 1644 (fue detenido en Madrid el 7 de diciembre de 1639) también colaboraron a reevaluar su posición en los vaivenes políticos que caracterizaron el reinado de Felipe IV durante el valimiento del Conde Duque de Olivares. En un examen posterior de los acontecimientos que marcaron la relación de Quevedo y Olivares de 1621 a 1639, Elliott reconstruye un proceso de acercamiento al nuevo régimen, justificado en parte por una genuina comunidad ideológica entre Quevedo y el valido: las ideas neoestoicas de Quevedo se ensamblaban muy bien con las simpatías de Olivares por los escritos de Justo Lipsio. Este tal vez sincero intento de ver en Olivares la salvación de España, por lo menos al comienzo de sus gestiones, aclararía la creación de obras específicas: la comedia Cómo ha de ser el privado, o el romance "Fiesta de toros literal y alegórica" (núm. 752), de 1629, o el opúsculo del mismo año en defensa de la política monetaria de Olivares El chitón de las tarabillas.

                      Lo que Quevedo legó en sus obras, como lo que traducen los documentos de archivo, no es, pues, uno, sino varios Quevedos: "Empujo fe e ideas del patriota Quevedo, del político Quevedo, del "religioso" Quevedo, del "humanista" Quevedo [...] Lipsio de España y Juvenal español" escribe Raimundo Lida en el prólogo de sus Prosas de Quevedo.

                      Los españoles, señora, somos así. (No sé si esto lo ha dicho alguien, pero suena muy bien).

                      Vive y deja vivir,
                      pero vive como piensas,
                      o acabarás pensando como vives.

                      Comentario


                      • Re: Rincón literario

                        Un claro ejemplo de lo que dices, no hay un solo Quevedo, este es altamente irreverente.

                        Loa al Pedo


                        Alguien me pregunto un día
                        ¿Qué es un pedo?
                        y yo le conteste muy quedo:
                        el pedo es un pedo,
                        con cuerpo de aire y corazón de viento
                        el pedo es como un alma en pena
                        que a veces sopla, que a veces truena
                        es como el agua que se desliza
                        con mucha fuerza, con mucha prisa.

                        El pedo es como la nube que va volando
                        y por donde pasa va fumigando,
                        el pedo es vida, el pedo es muerte
                        y tiene algo que nos divierte;
                        el pedo gime, el pedo llora
                        el pedo es aire, el pedo es ruido
                        y a veces sale por un descuido
                        el pedo es fuerte, es imponente
                        pues se los tira toda la gente.

                        En este mundo un pedo es vida
                        porque hasta el Papa bien se lo tira
                        hay pedos cultos e ignorantes
                        los hay adultos, también infantes,
                        hay pedos gordos, hay pedos flacos,
                        según el diámetro de los tacos
                        hay pedos tristes, los hay risueños
                        según el gusto que tiene el dueño

                        Si un día algún pedo toca tu puerta
                        no se la cierres, déjala abierta
                        deja que sople, deja que gire
                        a ver si hay alguien que lo respire.

                        También los pedos son educados
                        pues se los tiran los licenciados,
                        el pedo tiene algo monstruoso
                        pues si lo aguantas te lleva al pozo
                        este poema se ha terminado
                        con tanto pedo que me he tirado


                        Genial simplemente.

                        Salud y
                        [FONT="Arial Black"][COLOR="Blue"]prefiero ser marmiton que mirar desde la orilla

                        Comentario


                        • Re: Rincón literario



                          Gracias, urtzi, no lo había oído nunca.

                          Vive y deja vivir,
                          pero vive como piensas,
                          o acabarás pensando como vives.

                          Comentario


                          • Re: Rincón literario

                            Siguiendo con Don Francisco, pondre unos parrafos sueltos del que para mi fue uno de los mejores libros que cayo en mis manos en mi adolescencia, aun recuerdo que nos juntabamos a leer ( bueno vale y a tomar unas cervezas ) en casa de algun amigo este libro y las risas se oian desde lejos.


                            Yo, señora, soy de Segovia. Mi padre se llamó Clemente Pablo, natural del mismo pueblo; Dios le tenga en el cielo. Fue, tal como todos dicen, de oficio barbero, aunque eran tan altos sus pensamientos que se corría de que le llamasen así, diciendo que él era tundidor de mejillas y sastre de barbas. Dicen que era de muy buena cepa, y según él bebía es cosa para creer. Estuvo casado con Aldonza de San Pedro, hija de Diego de San Juan y nieta de Andrés de San Cristóbal. Sospechábase en el pueblo que no era cristiana vieja, aun viéndola con canas y rota, aunque ella, por los nombres y sobrenombres de sus pasados, quiso esforzar que era descendiente de la gloria. Tuvo muy buen parecer para letrado; mujer de amigas y cuadrilla, y de pocos enemigos, porque hasta los tres del alma no los tuvo por tales; persona de valor y conocida por quien era. Padeció grandes trabajos recién casada, y aun después, porque malas lenguas daban en decir que mi padre metía el dos de bastos para sacar el as de oros. Probósele que a todos los que hacía la barba a navaja, mientras les daba con el agua levantándoles la cara para el lavatorio, un mi hermanico de siete años les sacaba muy a su salvo los tuétanos de las faldriqueras. Murió el angelico de unos azotes que le dieron en la cárcel. Sintiólo mucho mi madre, por ser tal que robaba a todos las voluntades. Por estas y otras niñerías estuvo preso, y rigores de justicia, de que hombre no se puede defender, le sacaron por las calles. En lo que toca de medio abajo tratáronle aquellos señores regaladamente. Iba a la brida en bestia segura y de buen paso, con mesura y buen día. Mas de medio arriba, etcétera, que no hay más que decir para quien sabe lo que hace un pintor de suela en unas costillas. Diéronle doscientos escogidos, que de allí a seis años se le contaban por encima de la ropilla. Más se movía el que se los daba que él, cosa que pareció muy bien; divirtióse algo con las alabanzas que iba oyendo de sus buenas carnes, que le estaba de perlas lo colorado.

                            Mi madre, pues, ¡no tuvo calamidades! Un día, alabándomela una vieja que me crió, decía que era tal su agrado que hechizaba a cuantos la trataban. Y decía, no sin sentimiento:

                            -En su tiempo, hijo, eran los virgos como soles, unos amanecidos y otros puestos, y los más en un día mismo amanecidos y puestos.

                            Hubo fama que reedificaba doncellas, resuscitaba cabellos encubriendo canas, empreñaba piernas con pantorrillas postizas. Y con no tratarla nadie que se le cubriese pelo, solas las calvas se la cubría, porque hacía cabelleras; poblaba quijadas con dientes; al fin vivía de adornar hombres y era remendona de cuerpos. Unos la llamaban zurcidora de gustos, otros, algebrista de voluntades desconcertadas; otros, juntona; cuál la llamaba enflautadora de miembros y cuál tejedora de carnes y por mal nombre alcahueta. Para unos era tercera, primera para otros y flux para los dineros de todos. Ver, pues, con la cara de risa que ella oía esto de todos era para dar mil gracias a Dios.

                            Hubo grandes diferencias entre mis padres sobre a quién había de imitar en el oficio, mas yo, que siempre tuve pensamientos de caballero desde chiquito, nunca me apliqué a uno ni a otro. Decíame mi padre:

                            -Hijo, esto de ser ladrón no es arte mecánica sino liberal.

                            Y de allí a un rato, habiendo suspirado, decía de manos:

                            -Quien no hurta en el mundo, no vive. ¿Por qué piensas que los alguaciles y jueces nos aborrecen tanto? Unas veces nos destierran, otras nos azotan y otras nos cuelgan..., no lo puedo decir sin lágrimas (lloraba como un niño el buen viejo, acordándose de las que le habían batanado las costillas). Porque no querrían que donde están hubiese otros ladrones sino ellos y sus ministros. Mas de todo nos libró la buena astucia. En mi mocedad siempre andaba por las iglesias, y no de puro buen cristiano. Muchas veces me hubieran llorado en el asno si hubiera cantado en el potro. Nunca confesé sino cuando lo mandaba la Santa Madre Iglesia. Preso estuve por pedigüeño en caminos y a pique de que me esteraran el tragar y de acabar todos mis negocios con diez y seis maravedís: diez de soga y seis de cáñamo. Mas de todo me ha sacado el punto en boca, el chitón y los nones. Y con esto y mi oficio, he sustentado a tu madre lo más honradamente que he podido.

                            -¿Cómo a mí sustentado? -dijo ella con grande cólera. Yo os he sustentado a vos, y sacádoos de las cárceles con industria y mantenídoos en ellas con dinero. Si no confesábades, ¿era por vuestro ánimo o por las bebidas que yo os daba? ¡Gracias a mis botes! Y si no temiera que me habían de oír en la calle, yo dijera lo de cuando entré por la chimenea y os saqué por el tejado.

                            Metílos en paz diciendo que yo quería aprender virtud resueltamente y ir con mis buenos pensamientos adelante, y que para esto me pusiesen a la escuela, pues sin leer ni escribir no se podía hacer nada. Parecióles bien lo que decía, aunque lo gruñeron un rato entre los dos. Mi madre se entró adentro y mi padre fue a rapar a uno (así lo dijo él) no sé si la barba o la bolsa; lo más ordinario era uno y otro. Yo me quedé solo, dando gracias a Dios porque me hizo hijo de padres tan celosos de mi bien.......................



                            Determinó, pues, don Alonso de poner a su hijo en pupilaje, lo uno por apartarle de su regalo, y lo otro por ahorrar de cuidado. Supo que había en Segovia un licenciado Cabra que tenía por oficio el criar hijos de caballeros, y envió allá el suyo y a mí para que le acompañase y sirviese.

                            Entramos, primero domingo después de Cuaresma, en poder de la hambre viva, porque tal laceria no admite encarecimiento. Él era un clérigo cerbatana, largo sólo en el talle, una cabeza pequeña, los ojos avecindados en el cogote, que parecía que miraba por cuévanos, tan hundidos y oscuros que era buen sitio el suyo para tiendas de mercaderes; la nariz, de cuerpo de santo, comido el pico, entre Roma y Francia, porque se le había comido de unas búas de resfriado, que aun no fueron de vicio porque cuestan dinero; las barbas descoloridas de miedo de la boca vecina, que de pura hambre parecía que amenazaba a comérselas; los dientes, le faltaban no sé cuántos, y pienso que por holgazanes y vagamundos se los habían desterrado; el gaznate largo como de avestruz, con una nuez tan salida que parecía se iba a buscar de comer forzada de la necesidad; los brazos secos; las manos como un manojo de sarmientos cada una. Mirado de medio abajo parecía tenedor o compás, con dos piernas largas y flacas. Su andar muy espacioso; si se descomponía algo, le sonaban los huesos como tablillas de San Lázaro. La habla hética, la barba grande, que nunca se la cortaba por no gastar, y él decía que era tanto el asco que le daba ver la mano del barbero por su cara, que antes se dejaría matar que tal permitiese. Cortábale los cabellos un muchacho de nosotros. Traía un bonete los días de sol ratonado con mil gateras y guarniciones de grasa; era de cosa que fue paño, con los fondos en caspa. La sotana, según decían algunos, era milagrosa, porque no se sabía de qué color era. Unos, viéndola tan sin pelo, la tenían por de cuero de rana; otros decían que era ilusión; desde cerca parecía negra y desde lejos entre azul. Llevábala sin ceñidor; no traía cuello ni puños. Parecía, con esto y los cabellos largos y la sotana y el bonetón, teatino lanudo. Cada zapato podía ser tumba de un filisteo. Pues ¿su aposento? Aun arañas no había en él. Conjuraba los ratones de miedo que no le royesen algunos mendrugos que guardaba. La cama tenía en el suelo, y dormía siempre de un lado por no gastar las sábanas. Al fin, él era archipobre y protomiseria..................


                            Coñe sigue produciendome el mismo efecto, este segundo parrafo donde describe al Licenciado Cabra es genial.
                            Solo hay que ponerse en situacion e imaginarse al tipo.


                            Salud y
                            [FONT="Arial Black"][COLOR="Blue"]prefiero ser marmiton que mirar desde la orilla

                            Comentario


                            • Re: Rincón literario

                              Un poco mas.



                              El refectorio era un aposento como medio celemín. Sentábanse a una mesa hasta cinco caballeros. Yo miré lo primero por los gatos, y como no los vi, pregunté que cómo no los había a un criado antiguo, el cual, de flaco, estaba ya con la marca del pupilaje. Comenzó a enternecerse, y dijo:

                              -¿Cómo gatos? Pues ¿quién os ha dicho a vos que los gatos son amigos de ayunos y penitencias? En lo gordo se os echa de ver que sois nuevo. ¿Qué tiene esto de refectorio de Jerónimos para que se críen aquí?

                              Yo, con esto, me comencé a afligir, y más me susté cuando advertí que todos los que vivían en el pupilaje de antes estaban como leznas, con unas caras que parecía se afeitaban con diaquilón. Sentóse el licenciado Cabra y echó la bendición. Comieron una comida eterna, sin principio ni fin. Trujeron caldo en unas escudillas de madera, tan claro, que en comer una de ellas peligrara Narciso más que en la fuente. Noté con la ansia que los macilentos dedos se echaban a nado tras un garbanzo huérfano y solo que estaba en el suelo. Decía Cabra a cada sorbo:

                              -Cierto que no hay tal cosa como la olla, digan lo que dijeren; todo lo demás es vicio y gula.

                              Y, sacando la lengua, la paseaba por los bigotes, lamiéndoselos, con que dejaba la barba pavonada de caldo. Acabando de decirlo, echóse su escudilla a pechos, diciendo:

                              -Todo esto es salud, y otro tanto ingenio.

                              -¡Mal ingenio te acabe!, decía yo entre mí, cuando vi un mozo medio espíritu y tan flaco, con un plato de carne en las manos que parecía que la había quitado de sí mismo. Venía un nabo aventurero a vueltas de la carne (apenas), y dijo el maestro en viéndole:

                              -¿Nabo hay? No hay perdiz para mí que se le iguale. Coman, que me huelgo de verlos comer.

                              Y tomando el cuchillo por el cuerno, picóle con la punta y asomándole a las narices, trayéndole en procesión por la portada de la cara, meciendo la cabeza dos veces, dijo:

                              -Conforta realmente, y son cordiales.

                              Que era grande adulador de las legumbres. Repartió a cada uno tan poco carnero que entre lo que se les pegó en las uñas y se les quedó entre los dientes, pienso que se consumió todo, dejando descomulgadas las tripas de participantes. Cabra los miraba y decía:

                              -Coman, que mozos son y me huelgo de ver sus buenas ganas..............






                              Entramos en casa de don Alonso y echáronnos en dos camas con mucho tiento, porque no se nos desparramasen los huesos de puro roídos de la hambre. Trujeron exploradores que nos buscasen los ojos por toda la cara, y a mí, como había sido mi trabajo mayor y la hambre imperial, que al fin me trataban como a criado, en buen rato no me los hallaron. Trujeron médicos y mandaron que nos limpiasen con zorras el polvo de las bocas, como a retablos, y bien lo éramos de duelos. Ordenaron que nos diesen sustancias y pistos. ¡Quién podrá contar, a la primera almendrada y a la primera ave, las luminarias que pusieron las tripas de contento? Todo les hacía novedad. Mandaron los dotores que por nueve días no hablase nadie recio en nuestro aposento, porque como estaban huecos los estómagos sonaba en ellos el eco de cualquiera palabra.





                              Salud y
                              [FONT="Arial Black"][COLOR="Blue"]prefiero ser marmiton que mirar desde la orilla

                              Comentario


                              • Re: Rincón literario

                                Es que no me puedo resistir.



                                Y con esto (¡mire V. Md. qué previlegios!) volaron por la escalera, y al momento nos vestimos nosotros y tomamos el camino para escuelas. A mi amo apadrináronle unos colegiales conocidos de su padre y entró en su general, pero yo, que había de entrar en otro diferente y fui solo, comencé a temblar. Entré en el patio, y no hube metido bien un pie, cuando me encararon y comenzaron a decir: -«¡Nuevo!». Yo por disimular di en reír, como que no hacía caso; mas no bastó, porque llegándose a mí ocho o nueve, comenzaron a reírse. Púseme colorado; nunca Dios lo permitiera, pues al instante se puso uno que estaba a mi lado las manos en las narices y apartándose, dijo:

                                -Por resucitar está este Lázaro, según olisca.

                                Y con esto todos se apartaron tapándose las narices. Yo, que me pensé escapar, puse las manos también y dije:

                                -V. Mds. tienen razón, que huele muy mal.

                                Dioles mucha risa y, apartándose, ya estaban juntos hasta ciento. Comenzaron a escarrar y tocar al arma y en las toses y abrir y cerrar de las bocas, vi que se me aparejaban gargajos. En esto, un manchegazo acatarrado hízome alarde de uno terrible, diciendo:

                                -Esto hago.

                                Yo entonces, que me vi perdido, dije:

                                -¡Juro a Dios que ma...!

                                Iba a decir te, pero fue tal la batería y lluvia que cayó sobre mí, que no pude acabar la razón. Yo estaba cubierto el rostro con la capa, y tan blanco, que todos tiraban a mí, y era de ver cómo tomaban la puntería. Estaba ya nevado de pies a cabeza, pero un bellaco, viéndome cubierto y que no tenía en la cara cosa, arrancó hacia mí diciendo con gran cólera:

                                -¡Baste, no le déis con el palo!

                                Que yo, según me trataban, creí de ellos que lo harían. Destapéme por ver lo que era, y al mismo tiempo, el que daba las voces me enclavó un gargajo en los dos ojos. Aquí se han de considerar mis angustias. Levantó la infernal gente una grita que me aturdieron, y yo, según lo que echaron sobre mí de sus estómagos, pensé que por ahorrar de médicos y boticas aguardan nuevos para purgarse. Quisieron tras esto darme de pescozones pero no había dónde sin llevarse en las manos la mitad del afeite de mi negra capa, ya blanca por mis pecados. Dejáronme, y iba hecho zufaina de viejo a pura saliva. Fuime a casa, que apenas acerté, y fue ventura el ser de mañana, pues sólo topé dos o tres muchachos, que debían de ser bien inclinados porque no me tiraron más de cuatro o seis trapajos y luego me dejaron.

                                Entré en casa, y el morisco que me vio comenzóse a reír y a hacer como que quería escupirme. Yo, que temí que lo hiciese, dije:

                                -Tené, huésped, que no soy Ecce-Homo.


                                Salud y
                                [FONT="Arial Black"][COLOR="Blue"]prefiero ser marmiton que mirar desde la orilla

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                                Trabajando...
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