VHF: Canal 77
"Se navega por los astros, por la mar, por la tierra, por las gentes, por los sentimientos...Se navega." — Altair

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NORMAS DEL FORO: OBLIGATORIA SU LECTURA

Hola cofrade, has recalado en la Taberna del Puerto, algo más que un foro náutico. Eres bienvenido, participa, aprende y enséñanos; de eso se trata, de enriquecernos todos en nuestros conocimientos, y sobre todo de pasar un buen rato. No entres si vienes buscando conflictos, polémicas o cualquier otro fin que no sean los anteriormente descritos. Tenemos algunas normas y es obligatorio que las leas antes de empezar.

1/ Este es un foro náutico y aunque se permite hablar de otros temas, se ruega contención en el uso de los mismos, para ello existe un foro específico.

2/ Usa títulos claros y que describan el contenido del tema. De este modo será más fácil encontrarlos en el buscador para posteriores consultas además de que facilitas el trabajo de los que te vayan a responder. Títulos ambiguos como “ayuda”, “tengo un problema”, etc... no colaboran a este fin. Inserta tú tema en el foro adecuado, mira antes de lanzarlo por si alguien poco antes que tú ha puesto lo mismo; si es así no crees un tema nuevo, contesta al otro. Usa el buscador, es una gran herramienta. No escribas todo el texto con mayúsculas, se interpreta como que estás gritando. Todo esto facilita enormemente el trabajo de los que curramos aquí.

3/ No se permite el "spam" ni la publicidad de empresas o de actividades que conlleven lucro. Tampoco solicitud de ofertas de empresas o profesionales salvo en los foros de anuncios de compra-venta.

4/ No uses el foro como un chat salvo en aquellos temas habilitados a tal efecto, los cuales periódicamente serán eliminados. Las contestaciones reiterativas y/o automáticas, haciendo uso del sistema copi-pegui o cualquier otro no están permitidas.

5/ Respeta a los demás y a sus opiniones si quieres que las tuyas sean respetadas. Los insultos, la agresividad, el mal gusto y la mala educación no están permitidas en este foro. Aquí venimos a divertirnos, no a pelearnos. Se prohíbe insultar, ser agresivo, maleducado, soez, no respetar a los demás, intentar imponer nuestras ideas, empezar o dar pie a que empiecen peleas o trifulcas. Se exige orden y delicadeza a la hora de tratar ciertos asuntos, como por ejemplo, en lo que a la ortografía se refiere. Serán considerados como insultos y faltas de respeto el calificar a los Moderadores y/o Administradores como censores, dictadores, que coartan la libertad de expresión, que aplican un doble rasero, y expresiones similares.

6/ Nos gusta conocer con quién hablamos, así que, una pequeña presentación en el foro correspondiente que existe para tal fin siempre será bien recibida. No obstante, si alguien decide no presentarse, los demás usuarios se abstendran de reclamar dicha presentación y/o realizar crítica o petición alguna.

7/ Los temas políticos o que induzcan a la polémica innecesaria, mejor los dejas para otros foros de los muchos que hay para ello en la red. Se prohíbe hablar de política, de política económica, de política social, de nacionalismos, de antinacionalismos, de diferencias idiomáticas, de banderas nacionales, de exaltaciones patrióticas, de hechos diferenciales, de religión, de anti-religíon, de toros y del maltrato animal, y en general de todos los temas que se sabe de antemano van a ser polémicos y mucho más si no son náuticos. No contestes a estos temas o mensajes, informa a los administradores. No se tolerarán actitudes racistas, xenófobas, sexistas, denigrantes hacia otros colectivos o para con los demás, totalitarias o extremistas sean del signo que sea.

8/ El reenvío de mensajes que hayan sido modificados, o bien el envío de otros mensajes que muestren su descontento con esta modificación, pueden conducir al bloqueo de la cuenta. Esto también sucederá cuando un usuario insista en retomar algún tema o continuar sobre una conducta de la que se le ha alertado. En casos de que la mala conducta de un usuario continúe, se podrá proceder a su expulsión definitiva.

9/ Todos los temas y/o mensajes que fomenten la piratería sobre cualquier software u otro material protegido, o informen de cómo o dónde llevarla a cabo serán retirados inmediatamente del foro. No obstante, y debido a la imposibilidad por parte de los administrador de controlar todos los temas y mensajes , si alguien detecta cualquier incidencia de este tipo ruego lo comunique de forma inmediata a la administración, especificando el enlace al tema para poder ser retirado.

10/ Se prohíbe la reproducción total o parcial de textos u otros medios sujetos a Copyright y/o pertenecientes a otras webs, foros, etc... Sin embargo si que se podrán insertar enlaces a los mismos, pero siempre haciendo referencia a la página propietaria.

11/ La Taberna es un foro en lengua castellana o español, pero cada uno es libre de expresarse como quiera, allá él si la mayoría no lo entiende. Los usuarios se abstendrán de hacer ningún comentario indicando al que escribe en otra lengua su pertinencia o no. Tampoco se tolerará el uso del idioma como arma reivindicativa de ningún tipo.

12/ No se permiten insultos ni difamaciones a empresas, profesionales o particulares. Tampoco acusaciones de ningún tipo, que no estén probadas o demostradas judicialmente o por lo medios legales adecuados. Este no es un medio para presentar denuncias, para ello, existen los juzgados, consumo, etc...

13/ No se permite la inserción de hilos o mensajes con el fin de generar exclusivamente tráfico a otras web o canales, bien sea mediante enlaces, mediante árticulos, ficheros o datos parciales, o por cualquier otro método.

14/ Cualquier incumplimiento de estas normas, puede ser motivo de amonestación y/o expulsión del autor, de borrado o cierre de temas o mensajes, o de cualquier otra medida que la administración decida para intentar hacer que éstas sean cumplidas. Los temas pueden ser movidos o unidos sin previo aviso a criterio de los administradores.

15/ Si estás de acuerdo con ellas este es tú sitio; si no te gustan, no te apetece cumplirlas, las consideras restrictivas, censoras o que coartan tu libertad de expresión, no entres, no intervengas, y no te quejes cuando te sean aplicadas las medias correctoras adecuadas. No luches por cambiarlas a tu conveniencia, no puedes.

16/ Baja Voluntaria del foro.

Ni éste ni ningún otro Foro tiene previsto un sistema de Bajas voluntarias y automáticas. Simplemente con dejar de participar en él, y editar el Perfil de usuario para que dejen de aparecer los datos que crean no deben verse es sufiente.

No obstante, si alguien quiere que se le borre su cuenta, deberá enviar un e-mail desde el enlace "contáctanos" que se encuentra en la parte inferior del foro usando el e-mail con el que está registrado en la Taberna ya que es la única forma de comprobar la autenticidad del que se quiere dar de baja.
Así se evita que alguien pueda coger los datos de tu cuenta y pedir que se borre la misma.

Por otro lado advertir que los mensajes del usuario aparecerán, una vez borrada la cuenta, como realizados por un "invitado" ya que las intervenciones en un Foro público, son públicas. Es decir, desde el momento en que se publican dejan de pertenecer al usuario. Por otro lado, como siempre hay contestaciones a los mensajes, si algunos son borrados, el hilo deja de tener sentido.

En cualquier caso, si existe algún o algunos mensajes en el que aparezcan datos personales que el usuario no quiere que sigan apareciendo, ANTES de pedir la baja, podrá reportarnos estos mensajes, usando la opción "reportar mensajes" y nosotros eliminaremos esos datos personales.

Se entiende que una vez borrada la cuenta, esta acción es irreversible, con lo cual no se podrá volver atrás.


Estas normas pueden ser modificadas sin previo aviso, por lo que se recomienda consultarlas regularmente...



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El sueño de Peter

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  • Otros El sueño de Peter

    Buenas noches y rondas de lo que prefieran para todos. Pónganse cómodos.
    Aunque llevo años visitando la taberna, soy recién registrado, por aquello de que me he decidido a intervenir un poco.
    Soy navegante desde que tengo uso de razón, y en mis propios veleros navego desde hace más de veinte años, por lo que tengo montones de dudas técnicas, marinas, meteorológicas, y alguna que otra sugerencia. Pero sobre todo, en esas largas horas de guardia, en esos fondeos siempre tan cortos, no importa el número de días que pases en ellos, se me va siempre el tiempo con la mente entretenida en historias imaginarias. Historias que luego escribo, y que de vez en cuando comparto.
    Hoy me voy a atrever a subir el inicio de un relato marinero. Y vaya un aviso por delante: no pretendo otra cosa que hacer pasar un rato agradable. No busco confrontación, ni quiero molestar absolutamente a nadie. Se trata de una simple elucubración mental. De todas formas, y por si acaso, vayan también mis disculpas por adelantado si alguien se siente ofendido, ya que nada hay más lejos de mi intención. Ya que somos "piratas", aunque algunos de momento no pasemos de grumetillos, empiezo por una historia de piratas..., que he titulado, por cierto, "El sueño de Peter"

    −¡Hola! ¿Conoces un barco que se llama Saroyan?
    Levantó la cabeza del winche que estaba terminando de volver a montar y se quedó mirando a la joven que se había detenido en el pantalán, a la altura de la popa de su propia embarcación. No tendría más de veinticinco años. Quizás veintidós o veintitrés. Vestía una camiseta de algodón, con una foca bajo una leyenda que no pudo leer, y unos tejanos viejos muy cortos, tipo shorts, acabados en unos flecos bastante desiguales. Se cubría del implacable sol del medio día con un gorro de paja, tan usado como el resto de su indumentaria. A juzgar por las sandalias de cuero, sus collares, y el moreno de su piel, en la abultada bolsa que colgaba de uno de sus hombros a la espalda podía encontrarse toda su vida.
    Volvió a fijar la vista en el winche, para terminar de colocar la tapa superior. Era bonita. No estaba arreglada, ni llevaba el pelo cuidado, pero con un poco de atención, podría resultar verdaderamente atractiva. Es posible que aquel encuentro concluyera en algo interesante.
    −Podría ser.− Se limitó a responder por fin, levantando de nuevo la mirada.
    La boca de la muchacha reflejó un mohín de disgusto o impaciencia, que le llevó a él mismo a fruncir el ceño. Iba a tener que comportarse con delicadeza, si quería alcanzar los propósitos que se estaba haciendo en esos momentos.
    −Por aquí pasan muchos barcos.− Añadió, procurando sonar menos displicente que en su anterior respuesta. −Si me das alguna pista, a lo mejor puedo ayudarte.
    La joven pareció tener que meditar algo durante unos segundos. Luego, sin demasiadas prisas, se agachó, hasta sentarse en el borde del muelle, con los pies apoyados en el escalón que tienen todos los pantalanes centrales para facilitar el atraque.
    −Bueno, verás.− Empezó. −Estoy buscando a una amiga y lo último que sé de ella es que conoció a un joven que vivía en este puerto, a bordo de un velero que se llamaba Saroyan, o algo así.
    Mientras ella terminaba de hablar, él se incorporó y pasó al lado contrario de la bañera, acercándose a otro de los winches, con la intención de proseguir con su rutinario mantenimiento. No obstante, de momento, se limitó a apoyar una mano sobre el mecanismo. Estaba interesado en lo que decía aquella chica mucho más de lo que ella podía imaginar, pero no quería que eso fuera tan evidente.

  • #2
    Re: El sueño de Peter

    Pues no empiezas mal! A esperar las siguientes entregas.

    Comentario


    • #3
      Re: El sueño de Peter

      Me gusta.... Esperó ver como sigue.
      Unas para que fluya la inspiración

      Comentario


      • #4
        Re: El sueño de Peter

        Esto promete

        Comentario


        • #5
          Re: El sueño de Peter

          borracho:
          Editado por última vez por HIPPIE; 06/03/2015, 07:05:50.

          Comentario


          • #6
            Re: El sueño de Peter

            Lo sigo, lo sigo......

            Últimamente se están viendo unos relatos muy interesantes en esta taberna

            Hay un mismo amanecer para todos, pero distintas formas de ver el horizonte.
            Socio de ANAVRE

            https://veleroironia.blogspot.com/

            Comentario


            • #7
              Re: El sueño de Peter

              Como he dicho en su presentación mi buen amigo y mejor maestro podrá iluminarnos con buenas aventuras y grandes lecciones.

              Quiero agradecer en esta taberna las largas horas dedicadas por este cofrade, tanto en mi como en otros con los que hoy compartimos una pasión por el mar.

              Grandds aportaciones podrá hacer y aventuras podremos disfrutar, evidentemente son mas gratas cuando se escuchan en la bañera de nuestros barcos entre maniobras y fondeos.

              Una rondita mientras esperamos el siguiente capítulo.

              Comentario


              • #8
                El sueño de Peter

                Yo, si entro en La Taberna y veo una mesa en la que se habla de tubos de escape y otra en la que un cofrade cuenta una historia, ya sé donde invitar a una ronda, sin duda.
                Me encanta el rollo foro-narrativo!




                PD: eso sí, a ver si las entregas son mas largas, leñe, que se acaban antes que las jarras de ron!

                Comentario


                • #9
                  Re: El sueño de Peter



                  Salu2

                  Comentario


                  • #10
                    Re: El sueño de Peter

                    Originalmente publicado por jacarejack Ver Mensaje
                    Yo, si entro en La Taberna y veo una mesa en la que se habla de tubos de escape y otra en la que un cofrade cuenta una historia, ya sé donde invitar a una ronda, sin duda.
                    Me encanta el rollo foro-narrativo!




                    PD: eso sí, a ver si las entregas son mas largas, leñe, que se acaban antes que las jarras de ron!
                    Estoy contigo.
                    Esto promete, a ver pues.

                    Allá donde habita la libertad, está mi patria

                    Comentario


                    • #11
                      Re: El sueño de Peter

                      Esto promete.... Aunque no estaría mal que fuera un poco más extenso....

                      Comentario


                      • #12
                        Re: El sueño de Peter

                        Buenas otra vez. Y muchas gracias por la acogida. Siento la exigua extensión de mi primera entrega, pero se trataba de una simple prueba, algo así como asomarme a la ventana a ver cómo pintaba el día. Aquí va otro trozo más y vuelo para el curro, que llego tarde.



                        −Como podrás comprobar por ti misma, aquí hay una gran cantidad de barcos. Todos los días entran nuevos, mientras otros se van. Si me pudieras decir lo que sepas de ese joven, quizás pueda dirigirte al barco que buscas. El sol no invita a andar recorriendo todo este mar de cemento sin saber exactamente dónde ir. ¿No te parece?− Ella sonrió. Empezaba a relajarse algo. −Por cierto, me llamo Peter.
                        Ella volvió a sonreír y se apresuró a presentarse a su vez.
                        −Yo soy Susana. Encantada.
                        −¿Quieres subir? Debajo del toldo no se está nada mal, te lo aseguro. Me estás dando calor sólo de verte.
                        Por el modo en que le brillaron los ojos a la muchacha al recibir el ofrecimiento, él se percató de que nunca antes debía haber subido a un velero. Estaba de suerte. Si jugaba bien sus cartas, podría impresionarla y todo.
                        −Espera, que te ayudo.− Añadió, levantándose y olvidando para siempre la revisión de la maquinilla. No tenía la pasarela puesta, y entrar implicaba arriesgarse a terminar en el agua si uno no daba el salto con decisión. Tomó su mano sin pensarlo dos veces y la ayudó. −Pasa, pasa.− La invitó, al tiempo que la soltaba. −Siéntate donde quieras.− Él mismo se recostó en el lugar del que se acababa de levantar, y prosiguió: −A ver ahora si puedo hacer algo por ti. ¿Sabes cómo es ese barco?
                        Susana negó con la cabeza no muy segura.
                        −Sé que es de vela y que no debe ser especialmente grande. No sé, me dijo algo así como diez o doce metros. ¿Podría ser?
                        Él sonrió. No parecía haberse fijado jamás en la existencia de los barcos de recreo en los puertos deportivos. Seguro que nunca había asomado su cabecita por el tambucho de ninguno. Eso le iba a ser muy útil. Hasta soñaba ya con conducirla de vuelta a bordo, después de una romántica cena en alguno de los restaurantes de la marina. Siempre que la amiga a la que buscaba no pusiera pegas, claro está.
                        −Pues sí podría ser.− Respondió por fin. −De hecho, la mayor parte de los barcos que puedes ver a tu alrededor tienen esa eslora. Los hay bastante mayores, como es natural, y también mucho más pequeños. Por lo que me cuentas, si vive en él un hombre solo, lo normal es que esté entre esos diez o doce metros que te suenan.− Hizo una pausa, aprovechando para admirar el verde esmeralda de sus ojos, que parecían brillar de una forma especial con el interés con que ella estaba siguiendo sus palabras. Luego, añadió: −¿Puedes decirme si era el casco blanco, azul, verde, rojo tal vez? ¿Un palo? ¿Dos?− Ella se limitó a negar con la cabeza, adoptando una expresión preocupada, como si fuera consciente de que lo normal es que hubiera tenido que conocer esos datos para poder dar con el barco en cuestión. Él continuó. −Bueno, tampoco hay problema. La verdad es que aquí no hay tantos barcos. ¿Has probado en la torre?− Ella pareció no comprender. −En capitanía.− Añadió él. −Es allí donde se lleva el control de los barcos que hay en cada momento en el puerto. Es allí donde se paga, así es que, imagínate.− Ella sonrió.
                        −Claro, allí tienen que conocer todos los barcos.
                        Por un instante se posó una sombra de duda sobre los hombros de Peter. Había cometido un error enorme al decirle eso a la muchacha y no se daba cuenta hasta ahora. Había dejado de ser imprescindible para su búsqueda, que es lo que había pretendido.
                        −Si te parece bien,− dijo, intentando arreglarlo, −puedo acompañarte allí.
                        −Te lo agradezco, pero no quiero molestarte. Bastante he hecho apartándote de lo que estabas reparando.
                        Peter pensó que no iba a dejar escapar la oportunidad de pasar, aunque fuera, un rato agradable en buena compañía, y se apresuró a interrumpirla.
                        −¡Qué va, te equivocas! Si lo que estaba haciendo era desmontar los winches para engrasarlos un poco. Es algo que hago una vez al año. No pasa nada por dejarlo para otro día. Al contrario, será un placer ayudarte. Parece que vienes de lejos.
                        Ella agachó los ojos y asintió, con un cierto aire de ensoñación.
                        −Pues la verdad es que sí.− Parecía que ahora venía la historia de su vida. Sin embargo, no prosiguió. Se limitó a perder sus pensamientos en el extremo de sus manos apoyadas sobre su regazo, y sólo volvió a repetir: −De muy lejos sí.
                        Si no le apetecía hablar de ello por el momento, a él poco le importaba. Tenía ciertas expectativas para el futuro, y el pasado de Susana le traía bastante sin cuidado. Lo que ahora le preocupaba era evitar que saliera de su alcance sin poder evitarlo, así es que se apresuró a insistir en su ofrecimiento.
                        −Aguarda un instante, que voy a por mi sombrero. Tiene que estar en algún sitio.− Al decirlo, estiró el brazo por dentro de la cabina, como si temiera que ella se marchara si se le ocurría bajar a buscarlo. −No hay que desafiar a este sol en días como hoy.
                        −¡No te molestes, de verdad!− Insistió ella.
                        −¡Aquí está, ya estoy preparado!− Contestó Peter, sacando un gorro tan viejo como el que llevaba la muchacha. −Descuida, que no es molestia.− Mientras decía eso, pensaba a toda velocidad cómo lograr que ella no sospechara el incierto interés que le movía a mostrarse tan diligente. La forma en la que la chica intentaba que no la ayudara tanto, le hacía adivinar que le había catalogado como una especie de ligón o algo semejante. Tenía que defenderse. −Verás,− empezó, con el sombrero ya encasquetado, y a punto de bajar al pantalán, −yo también vivo solo en mi barco. Hay veces que paso días sin decir otra cosa que good morning a mis vecinos. Perdona si te parezco demasiado impulsivo, pero es que no puedo desaprovechar la oportunidad de charlar un rato con una persona agradable, como tú me has parecido en cuanto te has dirigido a mí. En lugar de una molestia, como puedes comprender, para mí es un placer acompañarte y poder ayudarte hasta que hayas resuelto todos tus problemas. Si no te importa claro.− Acabó la frase en un tono dubitativo, como si le estuviera preguntando directamente si podía ir con ella.

                        Comentario


                        • #13
                          Re: El sueño de Peter

                          Mas mas mas

                          Comentario


                          • #14
                            Re: El sueño de Peter

                            Un poco más. (Llevo un par de días en la Taberna y mi mujer dice que estoy enganchado... )

                            −Te lo agradezco mucho.− Respondió Susana. −Yo casi siempre viajo sola también,− añadió −y en ocasiones intento cuidarme demasiado de los que me rodean.
                            Peter saltó al muelle sonriente.
                            −Entonces, en marcha. ¡A tu servicio, Peter el busca barcos!
                            Un buen rato después se sentaban frente a frente en una de las mesas de uno de los restaurantes del puerto, separados por una fuente generosa de ensalada y algún que otro plato de pescaitos fritos. La gestión en la torre había resultado fructífera a medias. En efecto, había habido allí un barco llamado Saroyan. Se había marchado la semana anterior. Y sí, era posible que fuera en él una chica acompañando al patrón. Tras aquella mala noticia, Peter se había dado cuenta de que la joven se había quedado algo descolocada. Parecía que no había pasado por su imaginación que su amiga no estuviera allí aguardando su llegada. Daba la impresión de no tener previsto el siguiente movimiento. Él, por su parte, la verdad es que también se había visto sorprendido. Había soñado desde el principio lo que le gustaría llegar a intimar con aquella muchachita tan atrayente, pero nunca había creído que pudiera llegar a resultar tan sencillo. Sin su amiga y completamente sola, bueno, se hacía algunas ilusiones.
                            Por lo pronto, aprovechando un momento de debilidad de Susana, había logrado convencerla para que ahogara sus penas delante de una buena comida. Como había supuesto, había tenido que vencer una primera resistencia. Al final había conseguido que ella aceptara sentarse en la mesa con él, aunque con la condición de pagar a medias. Luego, después de enterarse, entre otras cosas, de que era cierto que ella no tenía la menor idea de lo que iba a hacer a continuación, un plan comenzó a madurar en su cabeza. Era algo bastante descabellado, lo reconocía. No obstante, podía resultar.
                            −Verás.− Comenzó, tras echar un trago de la jarra de cerveza con la que se estaba acompañando. −Lo primero de todo es que no quiero que vayas a pensar mal de mí por lo que voy a proponerte.− Ella se echó hacia atrás y se quedó mirándolo directamente a los ojos, con una incierta sonrisa que podía significar muchas cosas, y que desde luego no contribuyó a apaciguar su creciente nerviosismo. −Ya sabes que vivo en mi barco.− Prosiguió él. −Que me gano la vida haciendo trabajillos aquí y allí. Sólo lo justo para vivir y mantener con cierta decencia mi cascarón. Que lo mismo estoy una temporada en este puerto, que en el de más allá, que al otro lado del charco.− Esto último era de momento un sueño, pero todo se andaría. −Lo que quiero decirte es que estamos en verano, hace buen tiempo en todas partes, ahora mismo he ahorrado lo suficiente para permitirme unas pequeñas vacaciones y, bueno,− Hizo una pausa para tragar saliva, bajó los ojos un instante y, cuando los levantó de nuevo, concluyó: −que estoy dispuesto a dejarte subir a bordo para buscar a tu amiga. Si es que no tienes otra cosa mejor que hacer, naturalmente.− Se apresuró a añadir.
                            Las cejas de la muchacha se levantaron con una expresión de asombro y el trozo de calamar frito se quedó a medio camino de su boca.
                            −Pero, ¿cómo vas a hacer una cosa así?− Respondió por fin, en un tono de absoluta incredulidad.
                            El sonrió, mientras pensaba para sus adentros que algo le decía que aquello iba a salir bien.
                            −Pues es lo que hago siempre.− Contestó, procurando sonar relajado. −Un día me levanto con ganas de viajar, suelto amarras y me voy. No veo qué diferencia puede haber entre hacerlo porque sí o porque voy buscando a alguien.
                            Ella negó con la cabeza, al tiempo que permitía al calamar cumplir con su destino.
                            −No me lo puedo creer. Al final va a ser verdad eso que dicen de que los marinos estáis todos un poco tocados.
                            −Comprendo que te pueda sonar precipitado.− Insistió Peter. −Pero es que nos llevan una semana de ventaja. Por lo demás, es mucho más normal de lo que tú puedes imaginar eso de embarcarse en el barco del primer desconocido que se cruza en nuestra derrota. No debe sorprenderte demasiado. Si he de ser sincero, hay algo de verdad en eso que dices sobre los marinos. Formamos una comunidad especial, separada del resto de los mortales, lo que nos hace comportarnos de una manera un poco diferente a lo que otra persona, a lo mejor, consideraría como corriente. También es verdad,− añadió, no dejándola interrumpirle, −que no nos conocemos de nada. Pero eso no es un obstáculo, sino más bien un aliciente. Una mera cuestión de confianza. Yo te aseguro que soy un buen tipo y que te puedes fiar de mí; y opino lo mismo de ti. ¿Qué te parece? ¿Estás dispuesta a pensarlo, por lo menos?
                            Ella seguía moviendo la cabeza con expresión de no dar crédito a lo que estaba oyendo.
                            −Suponiendo que nos fuéramos de verdad a buscarles, ¿cómo íbamos a encontrarles?
                            Él sonrió de nuevo y aprovechó para volver a prestar atención a la comida de su plato. Estaba seguro de que se iba a embarcar con él. ¡Lo iba a conseguir! ¿Quién se lo hubiera dicho aquella misma mañana cuando se despertaba?
                            −Ya, el mar es muy grande, ¿verdad?− Repuso. Tomó un nuevo trago de cerveza y se recostó sobre su propio respaldo. Le gustaba hablar de lo que más conocía. −Sin embargo, para nosotros los navegantes, no es tan inconmensurable como para los demás. De hecho, hasta resulta bastante pequeño. Es muy sencillo. Estamos en un puerto de Almería, de manera que tu amiga ha zarpado o hacia estribor o hacia babor. Ir hacia el oeste no se suele hacer mucho por estos lugares. El Estrecho está muy cerca y después, ¿qué? Los que van a cruzar el Atlántico son los únicos que enfilan esa dirección, junto con los extranjeros que vuelven a casa. A tu amiga no la veo yo en ese rumbo. Por supuesto que me puedo equivocar.− Concedió, echándose hacia delante. −Sin embargo, algo me dice que no. Para alguien que no ha navegado mucho, eso de lanzarse al otro lado del mundo en un velero es un poco fuerte. Me parece mucho más probable que hayan preferido partir hacia el este. Hay un montón de puertos, todas las playas que quieras y, sobre todo, están las islas. Si yo fuera el patrón del Saroyan, desde luego, ése habría sido el rumbo que habría tomado.− Hizo una última pausa, y concluyó: −El resto es suerte. No dejar una cala o un puerto sin explorar y tarde o temprano los encontraremos. ¿Tienes prisa?
                            Susana volvió a sonreír, todavía incrédula.
                            −No, prisa no. Yo vivo un poco como tú, aunque en tierra. Trabajo lo justo para sobrevivir una temporada donde me apetezca. No estoy ligada a ningún sitio, ni a ninguna fecha.
                            −Que diferente era cuando estabas en casa, ¿verdad?− Peter había soltado esto último sin pensar y enseguida se arrepintió.
                            −¿Vas a hablarme ahora como mi madre?
                            −¡No, claro que no!− Se apresuró a responder. −Era una broma. Bien, no tienes prisa, ni tienes ningún compromiso ineludible. Lo que sucede es que así, de sopetón... Te comprendo perfectamente. La verdad es que esto suena un poco precipitado. ¿Sabes una cosa?, lo que ocurre es que la vida me ha enseñado que las ocasiones hay que aprovecharlas cuando se presentan. Las segundas oportunidades no existen.
                            La muchacha volvió a recostarse en su asiento, para terminar respondiendo en tono irónico:
                            −Así es que yo soy una ocasión de esas...
                            Peter agachó la cabeza. Él solito se había ido complicando.
                            −En el buen sentido, mujer.− Contestó conciliador. −Colócate en mi lugar. Llevo ya demasiado tiempo atrapado en este puerto. Tanto, que estoy permitiendo que crezca caracolillo entre mis pies, como decimos nosotros. De repente, llegas tú esta mañana. Una especie de aparición, salida de nadie sabe dónde, y consigues extraerme de mi monotonía con sólo cuatro palabras. Eres una ocasión, de verdad, no te ofendas. Zapar a la aventura y con alguien con quien charlar. Es todo lo que te ofrezco, no pienses mal de mí.
                            Ella seguía con el ceño fruncido, aunque no parecía molesta. Tenía cara de estar sopesando a toda velocidad los pros y los contras de lo que Peter le estaba proponiendo, de manera que éste decidió dedicar unos minutos de atención a la comida, mientras ella llegaba a alguna conclusión.
                            −¿Y si dijera que sí?− contestó por fin.
                            Peter se rascó la cabeza y comenzó a calcular en voz alta.
                            −Bien, pues hoy es martes, me parece, o sea que está todo abierto. Podríamos ir dentro de un rato a comprar algo de comida a tu gusto, porque yo repuse provisiones precisamente ayer. Luego, llenamos los tanques de agua y gasoil, le damos una baldeillo al barco y zarpamos. Es bastante temprano. Si nos damos prisa en todo eso, podemos fondear esta noche en Genoveses. ¿Qué tal?
                            −Bien. Bueno, supongo que bien. La verdad es que todavía pienso que esto no puede estar sucediendo. La primera persona a la que le pregunto por mi amiga, y se ofrece a llevarme en su barco a buscarla. ¿Es normal esto entre los navegantes?− Peter iba a contestar, pero ella no parecía esperar respuesta a su última cuestión. −No importa. Lo que sí quiero que sepas es que no soy una de ésas. No me voy con el primero que me lo propone, puedes estar seguro.
                            −Ya, ya, desde luego. Nunca he pensado tal cosa.− Terció él.
                            −Es sólo que esto es especial.
                            −Por supuesto. Y, descuida, que ya te he dicho que puedes confiar en mí. De todas formas, no estamos haciendo nada extraordinario. Estoy seguro de que has hecho autostop más de una vez en tu vida. Venir conmigo tienes que tomarlo como algo semejante. Sólo que menos peligroso que un coche, puedes creerlo. En realidad es como si te hubiera recogido en la carretera con una caravana. Cambiando de tema, ¿quieres postre?

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                            • #15
                              Re: El sueño de Peter

                              Venga sigue que ya que estas metido en faena no se puede parar

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                              Trabajando...
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