OSCAR ORALLO
Mallorca (Sa Rápita) - Mar del Plata (Argentina)
1/11/1998 - 25/01/1999

El Taragüí en su actual amarre en el Delta en la Ciudad de Buenos Aires
Y su Historia se narra así..
1ª Parte..
Con el mundo de la náutica, tuve un flechazo hace 32 años al instalarme en Mallorca, quizás una forma de no limitar el espacio relativo de una isla.
Aunque nacido a orillas del Atlántico, ni mi familia ni yo habíamos tenido relación con el mar.( Solo hasta las rodillas…)
Desde hace unos 20 años soy poseedor del “Patrón de Yate” (Que nunca nadie me ha pedido)
Mis pinitos los hice con el Bernardette 1, un Taylor de 5 mtrs. A vela que compré luego de adquirir un elemental manual de navegación. Esperaba que quien me lo trajera hasta el puerto de la Colonia Sant Jordi me diera cuatro lecciones básicas, pero el camionero era de Albacete… y ni puta idea. Como mis navegaciones ,si se las puede tildar de ello, solo tenían lugar en invierno, y luego de meter el palo en el agua un par de veces,( no tenía rizos) decidí que necesitaba un barco de verdad. Fue entonces la hora del Bernardette 2 un Puma 24, que tenía todo lo que en aquel momento yo le pedía a un barco: motor interior, comodidad, dos fajas de rizos, foque, Génova, spi…Esto era otra cosa y en mis salidas diarias con calmas o temporal me fui ganando el respeto de los “viejos patrones “, que al principio me tachaban de loco. Vueltas a la isla, escapadas a Ibiza y Menorca, fueron sumando millas, casi seis mil a la hora de venderlo. Decisión dolorosa, pero la temporada no había sido buena y los estudios de mi hija en Esade costaban lo suyo. Corría el año 1991.
En abril del 93 me invitan amigos alemanes a navegar una semana con un catamarán de 13 mts. por la Costa Azul. Nuevo flechazo, se ponía con viento en 16/18 nudos, quizás mas, pero éramos inexpertos , del sitio ni hablar .
De vuelta en casa consigo un libro de un experto en catas, ha construido varios, y viene con direcciones de todos los que venden planos para construcción amateur. Me decido por James Wharram y le escribo. Me envía un catalogo con fotos, medidas, coste aproximado y tiempo necesario. Tomo medidas del comedor de la pensión…y me decido por el Tanenuí 28 (sobre todo porque cada casco hace de manga 125 cms. Y las puertas vaiven 126…).Me llegan a principios de octubre con una pega, toda la información y la memoria descriptiva están en inglés, y yo ni papa. Por suerte hay un constructor alemán que se ha tomado el trabajo de traducirlo y me lo envía.(He vivido 8 años en Hamburgo y no tengo problemas con el Deutschsprache).
El 25 de octubre se marchan los últimos clientes, el 27 compro en Palma el tablero marino y los tablones de pino norte para travesaños y cuadernas. El 28 están en casa los tableros y en Ses Salines el pino norte (En mi pueblo no había carpintería…)
Dos días sin dormir, estudiando los planos.¿Dónde me había metido? ¿Podría? ¿Me servirían los variados oficios realizados?¿Tendrían razón los pocos que confiaban en mí, o los muchos que me tachaban de loco? ¿ Y el tiempo ? Disponía de poco más de cinco meses hasta que llegaran los clientes de la nueva temporada…Días de locura, de 16/18 horas diarias, de acostarme, rendido, sin saber cómo seguir, y despertarme de madrugada a las tres o las cuatro, con las ideas claras…¡Que suerte tener el mini-astillero un piso mas arriba! Y ¡Que fantástico ver crecer ese maravilloso barquito! Amigos incondicionales (gracias Jose, Javi, Juan, Lothar, Hector) que siempre estaban ahí cuando los necesitaba, sobre todo para girar los cascos, ayudándonos de colchones de la pensión…El cata crecía y algunos problemas también: El mayor la incomprensión de la administración con el que quiere convertir en realidad sus sueños y quiere hacerlo de forma legal (consellería de industria, ministerio de marina etc. etc. etc.) y en menor medida, ya avanzada la construcción, con mi alergia a la resina de epoxi (se me comió la carcasa de un reloj G-Shock, amen de la piel de mis manos y muñecas…El primer casco listo pasó al bar, mientras seguía construyendo el segundo. Luego vuelta del primero al comedor para acoplar la cubierta… y no cabían…En fin, que los platos rotos los pagó la puerta de la cocina, que tuvo que desaparecer un tiempo para que entrara la popa del casco de babor…
El “Taragüi” se posó en el Marenostrum el de abril. Había “parido” mi barco.¿Emociones? TODAS. Gracias Mr. Wharram, aunque hice algunos cambios(palo un pelín mas corto, botavara un pelín mas larga,”a caballo regalado…”, posición de tambuchos de entrada, sistema de winche único central, etc. etc. etc.
La lectura de los famosos navegantes, Moitessier, Villar, Wolfgan Hausner, en fin todos los que devoraba desde hacía quince años, me incitaban a pensar que mi pseudo-locura, surgida una noche de temporal cuidando el Taylor a principio de los ochenta, de unir mis dos “queridas” Mallorca y Argentina, era posible de realizar a bordo de un barco que aunque pequeño estuviera bien “marinado”.
Casi cinco años de navegarlo en todas las condiciones posibles, mayormente solo, y de ir completándolo, léase piloto automático, fueraborda, anclas, mayor con tres rizos, trinqueta con rizo, génova enrollable, corredera, sonda, emisora, blu, radar, paneles solares, water electrico, bombas de achique, hornillos dentro y fuera, etc. etc. etc. me llevaron a la conclusión de que mi barco estaba listo. ¿Y yo? Creo que también. Había cumplido 53, tenía” tiempo”,(me había prejubilado al vender todo un poco antes), las reticencias familiares ya no existían… y puse fecha: el 1 de Noviembre a las 13 Horas,(como lo hacían los polinesios, para tener durante horas un punto de referencia) sin importarme la meteo, Cabrera a poco mas de diez millas siempre sería un buen refugio. Y lo fue porque había poniente. Al día siguiente el Arenal porque seguía soplando fuerte y ya con calma tres días mas tarde pusimos rumbo a Gibraltar, con una breve parada en Motril, gasolina y tabaco(volvía a fumar, después de ocho años de abstinencia,¡ que felicidad ¡en los momentos jodidos sería mas fácil encontrar un cigarro que un psicólogo…).Descanso en el puerto de la Duquesa (Estepona) antes de encarar el primer gran reto: Gibraltar. Cuando me comunico con Tarifa alucinan que haga frente al poniente que sopla pero no mucho, con mis ocho caballos, y me piden por favor que me quede pegadito a tierra sin molestar a los bichos grandes. A las tres de la tarde estoy al través de Tarifa, pongo el radar y mis cuatro ojos en alerta y alucinando con mi barquito y ese Atlántico maravilloso que me vio nacer me despido de Europa.
Puse rumbo a Canarias esquivando monstruos: cargueros, petroleros, porta-contenedores, todos grandes, inmensos...Al llegar la noche me las prometía felices, cada vez menos luces, pero no contaba con un banco de pesca, cerca del faro Espartel, ya en Marruecos, y cientos de barquitos de pescadores sin luces y de madera que no daban señal alguna en el radar. Fuera piloto, caña haciendo slalom toda la noche.(algunos hasta los oí hablar). El viento de través ahora, me hacía avanzar bien a 6 nudos y el “Taragüí” se deslizaba en silencio facilitándome las cosas. Al alba, cansado, y con hambre, empiezo ha relajarme preparándome una opípara cena-desayuno,: cuatro huevos, dos chorizos, copa de vino, café y media tableta de chocolate... Que importa que el viento caiga, la vida es bella...Encalmadas seguidas de buen andar se suceden. Radio, mucha radio. ¡Que descubrimiento la B.L.U. (que casi me obligó a comprar e instalar un amigo radioaficionado, diciéndome que así al menos tendría a la familia informada). ilegalmente usaba su indicativo ( no hacía daño a nadie) y me metí en una rueda de navegantes alemanes que me daban el parte con exactitud asombrosa y en otra que se fue formando a partir de los contactos con mi amigo Luis de la Colonia de Sant Jordi, a la que se engancharon gente de Getafe, Sevilla, Tenerife, Palma, etc. Etc. Etc.
El ritmo de navegación se instala con facilidad. Los sueños interruptos, gracias al reloj de cocina ( de hacer tartas) que me despierta cada veinte minutos para echar una ojeada, no me producen ningún problema. (Ese tiempo, según leí por ahí es el que tardaría un barco, navegando en un rumbo opuesto al mío, de “vuelta encontrada”, a 15/18 nudos si yo a mi vez hago 5/6, en estar cerca del “Taragüí” y pegarme un susto. Teoría quizás, pero funciona).
Los días se suceden. Delfines, tortugas, calderones y una fantástica lluvia de estrellas la noche del 16.
El 19 entro en Las Palmas sobre las cinco de la tarde. Veo a Peter en el muelle, un amigo que me despidió en Mallorca y que se embarca el 22 para cruzar el charco, en la ARC.(Travesía-regata a Santa Lucía) con un par de cervezas bien frías. La capitana de su barco me obsequia una camiseta de la tripulación y me prendo en las recepciones que da el Cabildo Canario. Ellos parten el 22 pero yo me quedo un día mas visitando la isla en coche de alquiler. Salir con ellos, 170 barcos, hubiera sido lindo pero riesgoso, sobre todo la primera noche. Me chafo el dedo meñique con la puerta del coche.(Una noche de chubascos, algunas semanas más tarde, haciendo un rizo, me la doblo hacía atrás y aprovechando que me duele mucho, la arranco de un tirón y la tiro por la borda.
Me marcho el 24 sobre medianoche, no sin antes llamar a mi hermano Héctor que cumple años. La idea de pegarle de un tirón hasta Argentina, se quedó en eso. Uno propone y algún otro dispone...
Sobre las cinco de la mañana entra la primera castaña gorda, muy gorda. El Noreste que soplaba ya hacía una semana con fuerza 5/6 rola al Suroeste con fuerza 8/9 y se forma una marota de miedo. Estoy castigando mi barquito sin necesidad y tiro el ancla de capa para no retroceder por primera y última vez. Como la pata de gallo en proa para que tirara de las dos proas no debía ser exacta, se me cruzaba y, lo que es peor aún, me castigaban las olas inmensas sobre el de babor, que es mi espacio de vida.(Estribor tiene el water, dos literas y la mayoría de las provisiones) Cartas, cds, casettes, todo caía sobre mí , el ruido era infernal y ni pegar ojo. Haciendo de tripas corazón, en cueros, para no mojar nada, me paso casi una hora en el sube y baja gratuito del trampolín intentando llevarlo hacia el ancla. Al fin lo consigo y acorto de un lado la pata de gallo. Hecho sopa vuelvo a “casa”, me seco y ahora sí, las olas revientan sobre estribor y puedo descansar un poco.
Sobre las diez de la mañana amaina el viento; se queda en 5/6 y nos ponemos en camino, trepando por la ladera de las olas, haciendo Sur puro pero disfrutando con mi gran barco ¡ Que bien navega ¡
A las dos horas me quedo sin timón. Lo que empieza siendo un simple percance, rotura del pin de acero sobre la caña que recoge la fuerza del piloto, se convertiría un día después, por mi negligencia, claro, en un problema groso que me puso a prueba y de que manera. Sentado al timón, cavilando una solución (desechando la idea, por absurda, de estarme las 4.000 millas que me faltaban, gobernando como un esclavo, aunque otros,”navegantes de verdad”, lo hayan echo)al fin la encuentro. Perforo la caña, tornillo de inox de 6x120 y voilá estamos en marcha nuevamente y yo liberado. Al hombre más feliz del mundo, en ese momento, no se le ocurrió pensar porqué se había roto el pin.
(Había construido un piloto de viento rudimentario que solo funcionaba en ceñida y que en vez de mandar a las profundidades, porque nunca tiro nada, dejé fijo por detrás del timón de babor).Craso error. El autohelm, 4000, encontraba una resistencia muy grande si sumamos la superficie de las dos palas (original+piloto de viento) y la gran rotura estaba así, programada. No sé cuando ocurrió, pero yo la vi a la mañana siguiente: una raja en la pala a la altura del pinzote de anclaje superior. Se me vino el mundo abajo, pero solo el tiempo que tardé en fumarme tres cigarros(uno tras otro).Como el mar seguía imponente con olas de tres y cuatro metros y las popas de los Wharram son muy estrechas, me puse el arnés (creo que por primera vez en este viaje) y allá me fui, no sin antes fijar la filmadora para que quedara constancia de mi “excursión”.(Otro error, se murió ahogada).Arriesgo... y gano. Cuando la tengo en cubierta estoy bastante agotado, intento dormir pero no puedo. A Cabo Verde me quedan aún cinco días como mínimo “esclavizado” a la caña. (En el otro casco no tenía conexión para el piloto.(Un error más y van...)Decido arreglar. Manos a la obra: Quitar pintura por ambas caras, serrar maderas a medida, preparar epoxi (me olvido de la alergia)... El mar sigue rompiendo sobre cubierta. Tengo que hacerlo todo muy rápido para que no me moje la mezcla. Apuesto entre una grande que rompe y la siguiente... y gano nuevamente. Guardo todo, me limpio un poco y duermo veinte minutos hasta que llama Luis, que me conecta con la familia porque hay buena propagación y nos oímos de maravilla. Cuento algo, pero no todo, y me quedo pensando en LA RADIO. Dos bocatas de chorizo, dos vasos de vino, escucho por radio nacional como el Bilbao le gana al Barça y me duermo pensando en todo el trabajo de mañana. En mitad de la noche, a pesar del ancla de capa, se vuelve a atravesar y una grande rompe sobre la cabina. Me cae Gardel en la cabeza.
En cuanto aclara estoy haciendo seis agujeros para ponerle unos tornillos de inox de 8 mm pasantes. Bien. Descanso y hablo con Alemania. Un cigarro y me decido a colocar la pala en su sitio. Hay que apostar fuerte porque el mar sigue intratable. Me mato trabajando. El de arriba entra relativamente fácil, el de abajo no hay manera. Busco soluciones y no veo otra que colgar la escalera de baño cerca de popa, amarrarla bien, colocarme arnés y arriesgar... bajo tres escalones...las olas me pasan por arriba... la pala pesa lo suyo... me llena las piernas de moratones... se mete siempre el de arriba primero y se bandea con todo.(Aclaración : Meses después vería en Mallorca, por casualidad, que llauds con más de 50 años tienen el pinzote superior bastante mas largo que el inferior para usarlo de guía. Este error de diseño no es mío sino de Wharram).
Abandono. Desarmo todo el montaje y cuando subo la pala veo que el pinzote que hacía de pivote arriba, está doblado. Es de 20 mm de diámetro pero la fuerza del mar es increíble...hemos perdido esta vez. Conoceremos Mindelo en Cabo Verde.
Vuelvo a la “feliz esclavitud”. Caña, mucha caña. Entre 16 y 18 horas diarias. Mucho tiempo para pensar... repaso a mi vida, viajes, amores, familia...¡Como baja las olas mi barquito, que gozada ¡ A veces me dejo llevar por la locura de la velocidad , se pone en 12/14 nudos, brota agua a chorros por la plataforma de cubierta, hasta que una voz interior me pregunta : Oscar ¿Quieres llegar o romper? Entonces hago un rizo o dos o achico el génova.(la velocidad de un cata va en relación con la precaución/miedo del timonel).Con las horas el compás se vuelve cada vez mas pequeño y deseo que lleguen las estrellas o la luna para usarlas de referencia. Entre 80 y 90 millas diarias sin incidencias (salvo una noche que un pez volador me dio en el pecho y me asusté como un crío) nos pusieron en Mindelo el 5 de diciembre a mediodía.
Me dan un sitio en el Arianne, antiguo barco de pasajeros alemán, de 30 metros, al que han soldado cornamusas en la regala para convertirlo en pantalán.(¡la imaginación al poder!). Bar, duchas, lavandería, camarotes para las tripulaciones que se pelean, (yo no tengo con quien) y barbacoa los sábados con pollo y pescado fresco. Conozco gente, navegantes , y locales.
Bajo a la noche a tierra y me “choco” con África: no hay cajeros, los teléfonos públicos se los han robado, me abordan y se me ofrecen rubias, negras, hombres, niños... muchos niños, que pena, pero no quiero nada de ninguno y me cuesta quitármelos de encima .Transcurrirían cuatro días antes de tener todo listo: Hacer apoyo para el piloto y llevar electricidad a la popa de estribor, enderezar el famoso pinzote, hacer soldar pletinas de refuerzo de inox, cosa allí harto difícil de encontrar(al final rebusqué con éxito entre mis pertenencias) y que te las suelden. Gracias a Alcides, taxista que por poco dinero, me paseo tres días por la “ciudad” y vino a despedirme al partir, solucionamos todo: Banco, reparaciones, compras..
El 9 a las 16.30 partimos. Bastante viento, buena marcha. Comunico con Rafael del Castillo ( ¡Que gran servicio! En esa época gratis aún) que me dará el parte hasta Argentina. Al día siguiente sobre las seis de la tarde llega el GRAN SUSTO . Tirado en la litera escucho una serie de ruidos fuertes, me incorporo, miro hacia popa y la veo elevada apuntando al cielo, miro a babor y una mancha oscura entre aguas se desliza hacia atrás. El barco se adriza y veo sumergirse una enorme cola de Ballena...Lamentaré siempre no haber repuesto el carrete acabado en Mindelo...Me tiemblan las piernas bastante rato. Pienso mucho sobre lo ocurrido, sobre la ventaja de no tener quillas ni orzas (mis cascos tienen forma de banana) y también sobre lo relativo de todo...
Los días se suceden con sus millas, cálculos de llegada (ja,ja,ja), calmas, chubascos, pequeñas reparaciones, comidas, radio, friega de cacharros, (solo a veces, porque he descubierto que en un cubo con agua y un chorro de mistol, con el movimiento en un par de días se lavan solos). ¡Qué bella es la vida!
Del Diario de abordo: Sábado 12, día tranquilo buena marcha. A la meridiana 140 millas. Hago sur por el 27 W., radio con Alemania, luego Luis en Mallorca, MdP no. Noche Rafael y Alberto.
Domingo 13: Mamá cumpliría hoy 81, ¡que pena no pueda vivir esto! Baterías bajas, sigue nublado, hablo poco. El Mallorca gana en Zaragoza y seguimos primeros. Mucho trabajo, rizos, rachas, calma. A la una digo basta y me acuesto.(ahora ya sin despertador, el Atlántico es mío...)A las cuatro sigue igual. A las seis caminamos bien.
Mallorca (Sa Rápita) - Mar del Plata (Argentina)
1/11/1998 - 25/01/1999

El Taragüí en su actual amarre en el Delta en la Ciudad de Buenos Aires
Y su Historia se narra así..

1ª Parte..
Con el mundo de la náutica, tuve un flechazo hace 32 años al instalarme en Mallorca, quizás una forma de no limitar el espacio relativo de una isla.
Aunque nacido a orillas del Atlántico, ni mi familia ni yo habíamos tenido relación con el mar.( Solo hasta las rodillas…)
Desde hace unos 20 años soy poseedor del “Patrón de Yate” (Que nunca nadie me ha pedido)
Mis pinitos los hice con el Bernardette 1, un Taylor de 5 mtrs. A vela que compré luego de adquirir un elemental manual de navegación. Esperaba que quien me lo trajera hasta el puerto de la Colonia Sant Jordi me diera cuatro lecciones básicas, pero el camionero era de Albacete… y ni puta idea. Como mis navegaciones ,si se las puede tildar de ello, solo tenían lugar en invierno, y luego de meter el palo en el agua un par de veces,( no tenía rizos) decidí que necesitaba un barco de verdad. Fue entonces la hora del Bernardette 2 un Puma 24, que tenía todo lo que en aquel momento yo le pedía a un barco: motor interior, comodidad, dos fajas de rizos, foque, Génova, spi…Esto era otra cosa y en mis salidas diarias con calmas o temporal me fui ganando el respeto de los “viejos patrones “, que al principio me tachaban de loco. Vueltas a la isla, escapadas a Ibiza y Menorca, fueron sumando millas, casi seis mil a la hora de venderlo. Decisión dolorosa, pero la temporada no había sido buena y los estudios de mi hija en Esade costaban lo suyo. Corría el año 1991.
En abril del 93 me invitan amigos alemanes a navegar una semana con un catamarán de 13 mts. por la Costa Azul. Nuevo flechazo, se ponía con viento en 16/18 nudos, quizás mas, pero éramos inexpertos , del sitio ni hablar .
De vuelta en casa consigo un libro de un experto en catas, ha construido varios, y viene con direcciones de todos los que venden planos para construcción amateur. Me decido por James Wharram y le escribo. Me envía un catalogo con fotos, medidas, coste aproximado y tiempo necesario. Tomo medidas del comedor de la pensión…y me decido por el Tanenuí 28 (sobre todo porque cada casco hace de manga 125 cms. Y las puertas vaiven 126…).Me llegan a principios de octubre con una pega, toda la información y la memoria descriptiva están en inglés, y yo ni papa. Por suerte hay un constructor alemán que se ha tomado el trabajo de traducirlo y me lo envía.(He vivido 8 años en Hamburgo y no tengo problemas con el Deutschsprache).
El 25 de octubre se marchan los últimos clientes, el 27 compro en Palma el tablero marino y los tablones de pino norte para travesaños y cuadernas. El 28 están en casa los tableros y en Ses Salines el pino norte (En mi pueblo no había carpintería…)
Dos días sin dormir, estudiando los planos.¿Dónde me había metido? ¿Podría? ¿Me servirían los variados oficios realizados?¿Tendrían razón los pocos que confiaban en mí, o los muchos que me tachaban de loco? ¿ Y el tiempo ? Disponía de poco más de cinco meses hasta que llegaran los clientes de la nueva temporada…Días de locura, de 16/18 horas diarias, de acostarme, rendido, sin saber cómo seguir, y despertarme de madrugada a las tres o las cuatro, con las ideas claras…¡Que suerte tener el mini-astillero un piso mas arriba! Y ¡Que fantástico ver crecer ese maravilloso barquito! Amigos incondicionales (gracias Jose, Javi, Juan, Lothar, Hector) que siempre estaban ahí cuando los necesitaba, sobre todo para girar los cascos, ayudándonos de colchones de la pensión…El cata crecía y algunos problemas también: El mayor la incomprensión de la administración con el que quiere convertir en realidad sus sueños y quiere hacerlo de forma legal (consellería de industria, ministerio de marina etc. etc. etc.) y en menor medida, ya avanzada la construcción, con mi alergia a la resina de epoxi (se me comió la carcasa de un reloj G-Shock, amen de la piel de mis manos y muñecas…El primer casco listo pasó al bar, mientras seguía construyendo el segundo. Luego vuelta del primero al comedor para acoplar la cubierta… y no cabían…En fin, que los platos rotos los pagó la puerta de la cocina, que tuvo que desaparecer un tiempo para que entrara la popa del casco de babor…
El “Taragüi” se posó en el Marenostrum el de abril. Había “parido” mi barco.¿Emociones? TODAS. Gracias Mr. Wharram, aunque hice algunos cambios(palo un pelín mas corto, botavara un pelín mas larga,”a caballo regalado…”, posición de tambuchos de entrada, sistema de winche único central, etc. etc. etc.
La lectura de los famosos navegantes, Moitessier, Villar, Wolfgan Hausner, en fin todos los que devoraba desde hacía quince años, me incitaban a pensar que mi pseudo-locura, surgida una noche de temporal cuidando el Taylor a principio de los ochenta, de unir mis dos “queridas” Mallorca y Argentina, era posible de realizar a bordo de un barco que aunque pequeño estuviera bien “marinado”.
Casi cinco años de navegarlo en todas las condiciones posibles, mayormente solo, y de ir completándolo, léase piloto automático, fueraborda, anclas, mayor con tres rizos, trinqueta con rizo, génova enrollable, corredera, sonda, emisora, blu, radar, paneles solares, water electrico, bombas de achique, hornillos dentro y fuera, etc. etc. etc. me llevaron a la conclusión de que mi barco estaba listo. ¿Y yo? Creo que también. Había cumplido 53, tenía” tiempo”,(me había prejubilado al vender todo un poco antes), las reticencias familiares ya no existían… y puse fecha: el 1 de Noviembre a las 13 Horas,(como lo hacían los polinesios, para tener durante horas un punto de referencia) sin importarme la meteo, Cabrera a poco mas de diez millas siempre sería un buen refugio. Y lo fue porque había poniente. Al día siguiente el Arenal porque seguía soplando fuerte y ya con calma tres días mas tarde pusimos rumbo a Gibraltar, con una breve parada en Motril, gasolina y tabaco(volvía a fumar, después de ocho años de abstinencia,¡ que felicidad ¡en los momentos jodidos sería mas fácil encontrar un cigarro que un psicólogo…).Descanso en el puerto de la Duquesa (Estepona) antes de encarar el primer gran reto: Gibraltar. Cuando me comunico con Tarifa alucinan que haga frente al poniente que sopla pero no mucho, con mis ocho caballos, y me piden por favor que me quede pegadito a tierra sin molestar a los bichos grandes. A las tres de la tarde estoy al través de Tarifa, pongo el radar y mis cuatro ojos en alerta y alucinando con mi barquito y ese Atlántico maravilloso que me vio nacer me despido de Europa.
Puse rumbo a Canarias esquivando monstruos: cargueros, petroleros, porta-contenedores, todos grandes, inmensos...Al llegar la noche me las prometía felices, cada vez menos luces, pero no contaba con un banco de pesca, cerca del faro Espartel, ya en Marruecos, y cientos de barquitos de pescadores sin luces y de madera que no daban señal alguna en el radar. Fuera piloto, caña haciendo slalom toda la noche.(algunos hasta los oí hablar). El viento de través ahora, me hacía avanzar bien a 6 nudos y el “Taragüí” se deslizaba en silencio facilitándome las cosas. Al alba, cansado, y con hambre, empiezo ha relajarme preparándome una opípara cena-desayuno,: cuatro huevos, dos chorizos, copa de vino, café y media tableta de chocolate... Que importa que el viento caiga, la vida es bella...Encalmadas seguidas de buen andar se suceden. Radio, mucha radio. ¡Que descubrimiento la B.L.U. (que casi me obligó a comprar e instalar un amigo radioaficionado, diciéndome que así al menos tendría a la familia informada). ilegalmente usaba su indicativo ( no hacía daño a nadie) y me metí en una rueda de navegantes alemanes que me daban el parte con exactitud asombrosa y en otra que se fue formando a partir de los contactos con mi amigo Luis de la Colonia de Sant Jordi, a la que se engancharon gente de Getafe, Sevilla, Tenerife, Palma, etc. Etc. Etc.
El ritmo de navegación se instala con facilidad. Los sueños interruptos, gracias al reloj de cocina ( de hacer tartas) que me despierta cada veinte minutos para echar una ojeada, no me producen ningún problema. (Ese tiempo, según leí por ahí es el que tardaría un barco, navegando en un rumbo opuesto al mío, de “vuelta encontrada”, a 15/18 nudos si yo a mi vez hago 5/6, en estar cerca del “Taragüí” y pegarme un susto. Teoría quizás, pero funciona).
Los días se suceden. Delfines, tortugas, calderones y una fantástica lluvia de estrellas la noche del 16.
El 19 entro en Las Palmas sobre las cinco de la tarde. Veo a Peter en el muelle, un amigo que me despidió en Mallorca y que se embarca el 22 para cruzar el charco, en la ARC.(Travesía-regata a Santa Lucía) con un par de cervezas bien frías. La capitana de su barco me obsequia una camiseta de la tripulación y me prendo en las recepciones que da el Cabildo Canario. Ellos parten el 22 pero yo me quedo un día mas visitando la isla en coche de alquiler. Salir con ellos, 170 barcos, hubiera sido lindo pero riesgoso, sobre todo la primera noche. Me chafo el dedo meñique con la puerta del coche.(Una noche de chubascos, algunas semanas más tarde, haciendo un rizo, me la doblo hacía atrás y aprovechando que me duele mucho, la arranco de un tirón y la tiro por la borda.
Me marcho el 24 sobre medianoche, no sin antes llamar a mi hermano Héctor que cumple años. La idea de pegarle de un tirón hasta Argentina, se quedó en eso. Uno propone y algún otro dispone...
Sobre las cinco de la mañana entra la primera castaña gorda, muy gorda. El Noreste que soplaba ya hacía una semana con fuerza 5/6 rola al Suroeste con fuerza 8/9 y se forma una marota de miedo. Estoy castigando mi barquito sin necesidad y tiro el ancla de capa para no retroceder por primera y última vez. Como la pata de gallo en proa para que tirara de las dos proas no debía ser exacta, se me cruzaba y, lo que es peor aún, me castigaban las olas inmensas sobre el de babor, que es mi espacio de vida.(Estribor tiene el water, dos literas y la mayoría de las provisiones) Cartas, cds, casettes, todo caía sobre mí , el ruido era infernal y ni pegar ojo. Haciendo de tripas corazón, en cueros, para no mojar nada, me paso casi una hora en el sube y baja gratuito del trampolín intentando llevarlo hacia el ancla. Al fin lo consigo y acorto de un lado la pata de gallo. Hecho sopa vuelvo a “casa”, me seco y ahora sí, las olas revientan sobre estribor y puedo descansar un poco.
Sobre las diez de la mañana amaina el viento; se queda en 5/6 y nos ponemos en camino, trepando por la ladera de las olas, haciendo Sur puro pero disfrutando con mi gran barco ¡ Que bien navega ¡
A las dos horas me quedo sin timón. Lo que empieza siendo un simple percance, rotura del pin de acero sobre la caña que recoge la fuerza del piloto, se convertiría un día después, por mi negligencia, claro, en un problema groso que me puso a prueba y de que manera. Sentado al timón, cavilando una solución (desechando la idea, por absurda, de estarme las 4.000 millas que me faltaban, gobernando como un esclavo, aunque otros,”navegantes de verdad”, lo hayan echo)al fin la encuentro. Perforo la caña, tornillo de inox de 6x120 y voilá estamos en marcha nuevamente y yo liberado. Al hombre más feliz del mundo, en ese momento, no se le ocurrió pensar porqué se había roto el pin.
(Había construido un piloto de viento rudimentario que solo funcionaba en ceñida y que en vez de mandar a las profundidades, porque nunca tiro nada, dejé fijo por detrás del timón de babor).Craso error. El autohelm, 4000, encontraba una resistencia muy grande si sumamos la superficie de las dos palas (original+piloto de viento) y la gran rotura estaba así, programada. No sé cuando ocurrió, pero yo la vi a la mañana siguiente: una raja en la pala a la altura del pinzote de anclaje superior. Se me vino el mundo abajo, pero solo el tiempo que tardé en fumarme tres cigarros(uno tras otro).Como el mar seguía imponente con olas de tres y cuatro metros y las popas de los Wharram son muy estrechas, me puse el arnés (creo que por primera vez en este viaje) y allá me fui, no sin antes fijar la filmadora para que quedara constancia de mi “excursión”.(Otro error, se murió ahogada).Arriesgo... y gano. Cuando la tengo en cubierta estoy bastante agotado, intento dormir pero no puedo. A Cabo Verde me quedan aún cinco días como mínimo “esclavizado” a la caña. (En el otro casco no tenía conexión para el piloto.(Un error más y van...)Decido arreglar. Manos a la obra: Quitar pintura por ambas caras, serrar maderas a medida, preparar epoxi (me olvido de la alergia)... El mar sigue rompiendo sobre cubierta. Tengo que hacerlo todo muy rápido para que no me moje la mezcla. Apuesto entre una grande que rompe y la siguiente... y gano nuevamente. Guardo todo, me limpio un poco y duermo veinte minutos hasta que llama Luis, que me conecta con la familia porque hay buena propagación y nos oímos de maravilla. Cuento algo, pero no todo, y me quedo pensando en LA RADIO. Dos bocatas de chorizo, dos vasos de vino, escucho por radio nacional como el Bilbao le gana al Barça y me duermo pensando en todo el trabajo de mañana. En mitad de la noche, a pesar del ancla de capa, se vuelve a atravesar y una grande rompe sobre la cabina. Me cae Gardel en la cabeza.
En cuanto aclara estoy haciendo seis agujeros para ponerle unos tornillos de inox de 8 mm pasantes. Bien. Descanso y hablo con Alemania. Un cigarro y me decido a colocar la pala en su sitio. Hay que apostar fuerte porque el mar sigue intratable. Me mato trabajando. El de arriba entra relativamente fácil, el de abajo no hay manera. Busco soluciones y no veo otra que colgar la escalera de baño cerca de popa, amarrarla bien, colocarme arnés y arriesgar... bajo tres escalones...las olas me pasan por arriba... la pala pesa lo suyo... me llena las piernas de moratones... se mete siempre el de arriba primero y se bandea con todo.(Aclaración : Meses después vería en Mallorca, por casualidad, que llauds con más de 50 años tienen el pinzote superior bastante mas largo que el inferior para usarlo de guía. Este error de diseño no es mío sino de Wharram).
Abandono. Desarmo todo el montaje y cuando subo la pala veo que el pinzote que hacía de pivote arriba, está doblado. Es de 20 mm de diámetro pero la fuerza del mar es increíble...hemos perdido esta vez. Conoceremos Mindelo en Cabo Verde.
Vuelvo a la “feliz esclavitud”. Caña, mucha caña. Entre 16 y 18 horas diarias. Mucho tiempo para pensar... repaso a mi vida, viajes, amores, familia...¡Como baja las olas mi barquito, que gozada ¡ A veces me dejo llevar por la locura de la velocidad , se pone en 12/14 nudos, brota agua a chorros por la plataforma de cubierta, hasta que una voz interior me pregunta : Oscar ¿Quieres llegar o romper? Entonces hago un rizo o dos o achico el génova.(la velocidad de un cata va en relación con la precaución/miedo del timonel).Con las horas el compás se vuelve cada vez mas pequeño y deseo que lleguen las estrellas o la luna para usarlas de referencia. Entre 80 y 90 millas diarias sin incidencias (salvo una noche que un pez volador me dio en el pecho y me asusté como un crío) nos pusieron en Mindelo el 5 de diciembre a mediodía.
Me dan un sitio en el Arianne, antiguo barco de pasajeros alemán, de 30 metros, al que han soldado cornamusas en la regala para convertirlo en pantalán.(¡la imaginación al poder!). Bar, duchas, lavandería, camarotes para las tripulaciones que se pelean, (yo no tengo con quien) y barbacoa los sábados con pollo y pescado fresco. Conozco gente, navegantes , y locales.
Bajo a la noche a tierra y me “choco” con África: no hay cajeros, los teléfonos públicos se los han robado, me abordan y se me ofrecen rubias, negras, hombres, niños... muchos niños, que pena, pero no quiero nada de ninguno y me cuesta quitármelos de encima .Transcurrirían cuatro días antes de tener todo listo: Hacer apoyo para el piloto y llevar electricidad a la popa de estribor, enderezar el famoso pinzote, hacer soldar pletinas de refuerzo de inox, cosa allí harto difícil de encontrar(al final rebusqué con éxito entre mis pertenencias) y que te las suelden. Gracias a Alcides, taxista que por poco dinero, me paseo tres días por la “ciudad” y vino a despedirme al partir, solucionamos todo: Banco, reparaciones, compras..
El 9 a las 16.30 partimos. Bastante viento, buena marcha. Comunico con Rafael del Castillo ( ¡Que gran servicio! En esa época gratis aún) que me dará el parte hasta Argentina. Al día siguiente sobre las seis de la tarde llega el GRAN SUSTO . Tirado en la litera escucho una serie de ruidos fuertes, me incorporo, miro hacia popa y la veo elevada apuntando al cielo, miro a babor y una mancha oscura entre aguas se desliza hacia atrás. El barco se adriza y veo sumergirse una enorme cola de Ballena...Lamentaré siempre no haber repuesto el carrete acabado en Mindelo...Me tiemblan las piernas bastante rato. Pienso mucho sobre lo ocurrido, sobre la ventaja de no tener quillas ni orzas (mis cascos tienen forma de banana) y también sobre lo relativo de todo...
Los días se suceden con sus millas, cálculos de llegada (ja,ja,ja), calmas, chubascos, pequeñas reparaciones, comidas, radio, friega de cacharros, (solo a veces, porque he descubierto que en un cubo con agua y un chorro de mistol, con el movimiento en un par de días se lavan solos). ¡Qué bella es la vida!
Del Diario de abordo: Sábado 12, día tranquilo buena marcha. A la meridiana 140 millas. Hago sur por el 27 W., radio con Alemania, luego Luis en Mallorca, MdP no. Noche Rafael y Alberto.
Domingo 13: Mamá cumpliría hoy 81, ¡que pena no pueda vivir esto! Baterías bajas, sigue nublado, hablo poco. El Mallorca gana en Zaragoza y seguimos primeros. Mucho trabajo, rizos, rachas, calma. A la una digo basta y me acuesto.(ahora ya sin despertador, el Atlántico es mío...)A las cuatro sigue igual. A las seis caminamos bien.















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