VHF: Canal 77
"Se navega por los astros, por la mar, por la tierra, por las gentes, por los sentimientos...Se navega." — Altair

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NORMAS DEL FORO: OBLIGATORIA SU LECTURA

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En cualquier caso, si existe algún o algunos mensajes en el que aparezcan datos personales que el usuario no quiere que sigan apareciendo, ANTES de pedir la baja, podrá reportarnos estos mensajes, usando la opción "reportar mensajes" y nosotros eliminaremos esos datos personales.

Se entiende que una vez borrada la cuenta, esta acción es irreversible, con lo cual no se podrá volver atrás.


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Repositorio de SieteMares

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  • #16
    Re: Repositorio de SieteMares

    Borradr del CAPITULO II hasta ahora

    El sol casi estaba en su cenit, mientras la tripulación terminaba sus tareas del dia, Manuel sacó una red del agua, dentro, un precioso atun, tres caracolas y una Langosta. Con una habilidad musical, limpio el pescado y lo bajo a la cocina. Un gran caldero bullia al fuego de una antigua estufa.

    Sin embargo, y a pesar del reluciente Sol, Manuel, antes de bajar a la cocina le indicó a Esteban con un simple gesto que diera un vistazo al sudoeste, donde unos oscuros y tenebrosos nubarrones se estaban estableciendo.
    -És una tormenta tropical, explicó Manuel, pero debemos controlar que no se convierta en un huracán. Voy a bajar al tambucho a mirar el parte y si viene para acá, zarparemos inmediatamente para poner agua de por medio.
    -Está bien -contestó Esteban, mientras disimulaba su cojera- yo mientras voy a proa a asegurar el fondeo.

    Eso le daria ocasion para mirar algo el barco, aunque su avezado ojo ya le hablaba vida y milagros de su nuevo pupilo..los barcos pasaban a ser casi personas para el, si decidia hacerse cargo de alguno. Un Baltic Trader ketch, construido en Dinamarca para alguna pesqueria en principio, tan robusto como para pelearse con los hielos de Islandia en invierno o los calamentos de redes cerca de las rocas aflorantes de los fiordos noruegos persiguiendo bacaladas. Luego seria adecentado, comprado en subasta por un particular y usado de morada flotante en algun canal de Amsterdam. Como hubiera terminado en el Mediterraneo y en manos de Manuel...cocinero de buque de linea, como llegaria a saber mas tarde, formaba parte de una historia todavia desconocida pero que terminaria conociendo al detalle, se temio..encogiendose finalmente de hombros.

    Tras una primera toma de contacto decidió mirar hacia el puerto, quizás para ver lo que dejaba atrás tras tomar la decisión más arriesgada en lo que llevaba de año. Su rostro, instantáneamente melancólico, enseguida con aire de seguridad y satisfacción por haberse embarcado en lo que podría ser una aventura sin precedentes, experimentó un brusco cambio seguido de la segregación de sudor frío mientras observaba cómo la grúa se llevaba el viejo coche que dejó mal aparcado por las prisas. La rabia se apoderó momentáneamente de su estado de ánimo y no paró de gritar improperios referidos al conductor y su familia durante tres largos minutos. Con el sentimiento de impotencia, característico de estos casos; cogió el móvil, escaso de batería quiso hacer una última llamada digital a tierra. Es evidente que su exmujer cuando escuchó esa petición de recoger el coche y pagar la pertinente multa, no prolongó la conversación más de lo necesario, permitiendo que la batería de nuestro protagonista mantuviera un nivel de carga suficiente como para hacer, en el futuro, una llamada más, la cual se convertiría en la más importante de su vida.

    Manuel salió decidido del tambucho arreó unos fuertes mamporrazos a una campana de bronze.
    - Preparados para zarpar!- gritó con todo el aliento que tenía.
    - Todo el mundo a cubierta!
    Y al momento Panxut, Embat y Comodoro se reunieron con ellos.
    Esteban seguia cojeando sigilosamente, y a cada paso que daba con el pie malo, notaba como si lo hundiera en el fango, por causa de la sangre empapada en los vendajes.
    - Tenemos una tormenta tropical que se acerca; viene directa hacia aquí. No creo que se convierta en huracán, pero zarpamos inmediatamente porque dudo que el fondeo aguante unos vientos de Beaufort 8 y más allá. En el mar estaremos mas seguros, bueno, por lo menos Siete Mares estará más seguro.
    - Pero yo no venía con vosotros, yo solo estaba repasando el motor- argumentó Comodoro.
    - Por el momento no hay elección, el motor del auxiliar no funciona y a remos dudo que alcanzaras la costa. Además nos harán falta todos los brazos que podamos disponer.
    - ... y piernas!- pensó Esteban.
    - Levad el áncla!
    - Izad la Mayor con un rizo, zarpamos!
    Sólo se oyó el sordo ruido de la cadena sobre el barbotén y el de la driza de la mayor bajo las poleas. La pesada ancla quedó a pique casi al momento, pendulando bajo la amura. Un último esfuerzo para estibarla junto al bauprés y todo listo para cortar el agua. Esteban ordenó izar el foque. -Dónde está el enrrollador? Preguntó inocente Panxut.
    -En mi barco,- repuso el armador- mariconadas las justas!. El tono disgustó a todos, pero poco a poco iban a conocer el verdadero carácter del armador. Izaron el foque y tomaron rumbo SW.

    La tripulación cumplía las ordenes de Esteban y éste aprovechó para bajar a su cabina y ponerse el traje de aguas, la cabina era más bien estrecha y repleta de enseres inservibles, más parecía un cajón de sastre que el camarote del capitán, mientras se cambiaba de ropa para ponerse más comodo, se observó en un viejo espejo atornillado a la pared, a sus casi cincuenta años aun se conservaba bien, era espigado y de hombros anchos, su cara alargada rematada con un mentón recto y duro, sus ojos grandes color avellana y una profunda cicatriz que nacía en la ceja izquierda y resbalaba por su mejilla hasta perderse entre una barba de varios días, le daban un aspecto entre descuidado e inquietante, se quedó pensativo por unos segundos recordando el porqué de la cicatriz, el sonido de una baliza retumbó en sus oidos devolviéndole a la realidad se embutió rapidamente en su traje de aguas y subió a cubierta cuando el Siete Mares se deslizaba raudo, al través, el arrecife sur.

    En cubierta y de la mano de la memoria de los navegantes de antaño, aquel barco orientándose por las estrellas, con sus propios ojos, con su propia memoria después. Instrumentos, mapas y cartas marinas. El tiempo da la razón a la historia de estos navegantes, la calidad de los hombres del mar que, hoy dista mucho de parecerse y parecernos a ellos. Todos tienen su tarea escrita en la suerte y la experiencia en ella.

    Tan pronto como rebasaron el atolón, bordaron hacia el oeste. El mar estaba formado y el viento desaparecía por momentos. Manuel y Panxut decidieron bajar a la sala de máquinas a poner en marcha el motor. Esteban pilló el timón, tomando al mar por babor y el viento por la aleta, casi por popa.
    Sudaba a causa de la meticulosa faena de recomponer el rumbo, con la rueda, a cada bandazo que le daba una nueva ola.
    Sudaba a causa del calor y el bochorno que se estaba apropiando de la átmósfera y sudaba, temía, por causa de la fiebre que le producía la herida que se había hecho en el pie, y que nno había dejado acabar de curar a esa linda enfermera.
    El sonido sordo y acompasado de los primeros pistonazos del motor, que se percibía potente bajo sus pies le reconfortó.

    Manuel, calmado el temporal, se retiro satisfecho a sus verdadero dominios: la gran cocina bodega de abordo, donde apenas sin prestar atencion ya estaba preparando el rancho de mediodia con el producto de lo recien pescado de noche en la bocana.

    Cocinero de buena formacion academica, escuela sindical de hosteleria en su juventud, no le habia resultado dificil entrar a trabajar para una Compañia de Navegacion extranjera y embarcar como cocinero en los buques que le fueran asignando cada sucesiva temporada, Liners, Ferrys, Bulk carriers, Roll-Ons, ahi sintio el llegar de sentimientos y se concentro en el Souquet. De hecho hasta el SieteMares, sonrio amargo, le habia llegado a consecuencia de sus habilidades entre los fogones....
    La vela hay que velarla, y si no, no largarla


    "No soy un fulano con la lágrima fácil, de esos que se quejan sólo por vicio.
    Si la vida se deja yo le meto mano y si no aun me excita mi oficio ..............




    Jamboequipoderegatas

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    • #17
      Re: Repositorio de SieteMares

      Si se admiten grumetas femeninas aquí va:


      La grumete nacida tierra adentro piensa que le quitaron la mar, la fantasía, la sonrisa y algún texto que otro. (addabaran que te veo)
      Y reclama su derecho al océano y a su brisa.
      Nací yo hija de un verdadero pirata- sonríe- y sé de quienes hubieran querido ser filibusteros, contrabandistas, bucaneros hasta armadores del Siete Mares como Manuel.
      Nada de mediocridades.... no soy experta pero reconozco algunas formas de ejercer la fantástica profesión de pirata. Unos ignorantes, no tienen nada que ver con el que voy a describir: hombre guapo, apasionado y con un halo de sabiduría en resolver problemas cotidianos sobre mástiles, molinetes, tormentas....
      No así de sus aventuras de tesoros, cañones, banderas y hasta sirenas. En su mirada se escapaban en secreto aventuras fantásticas relatadas en sus sueños desde Amsterdam, Italia, hasta Ítaca.
      Siempre los marinos se reservan su espacio como un beneficio masculino.
      Le llegó a ella el gusto por su capitán la facilidad para nudos y amarres y ahora es ella misma quien explora aventuras en alta mar, en el Siete Mares.
      Mi herencia será la de un loro gritón.
      Viramos unos grados a estribor.
      Avrei voglia di correre all’infinito

      e vedermi arrivare sempre prima di me
      e

      Avrei tanta voglia di te

      B. Costa

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      • #18
        Re: Repositorio de SieteMares

        -Hora de volver a casa tras el aperitivo-se jaleo Esteban invirtiendo el rumbo de nuevo hacia el puerto de partida, -al chico habrá que mirarle el pañal...
        Llevo el barco a cerrar el viento progresivamente, mandando cazar escotas a bloque, aprovechando luego la arrancada de su buen arqueo para pasar el lecho de proveniencia de esa brisa que ya iba aminorando por momentos. Siguio moviendo la rueda en redondo hasta que llego a la trasluchada, incruenta ahora por no haber amollado escotas...de nuevo gracias a las 30 Tm del barco, estimó y ya se encontro en rumbo y bordo correctos para la vuelta al muelle, como comprobaron con gran alivio Embat, Panxut y compañia
        ..esta noche tomarian la copa en la Taberna de siempre...
        ..la lontananza sai
        é come il vento
        che fa dimenticare chi non s'ama..
        spegne i fuochi piccoli,
        ma accende quelli grandi


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        • #19
          Re: Repositorio de SieteMares

          Seguimos con el borrador del capítulo II, he empezado a ordenarlos pero quedan muchas cosas por poner, así que pasaremos al III

          El sol casi estaba en su cenit, mientras la tripulación se apremiaba con las labores de ajuste del velero, Panxut revisaba el motor con paciencia infinita y Embat adujaba los cabos con esmero. Le causó buena impresión la ordenada maniobra, de la embarcación, y así se lo hizo saber a Manuel que sonrió satisfecho, al tiempo que le indicaba con un simple gesto que diera un vistazo al sudoeste, donde unos oscuros y tenebrosos nubarrones se estaban estableciendo.

          - Parece una tormenta tropical, explicó Manuel, pero debemos controlar que no se convierta en un huracán. Voy a bajar al tambucho a mirar el parte y si viene para acá, zarparemos inmediatamente para poner agua de por medio.

          - Esta bien, por si acaso, comprobaré el fondeo- dijo Esteban

          El barco parecía bien arraigado y el mar tranquilo poco más necesitaba, aunque desde luego no era un buen fondeo si se levantaba viento duro, era poco profundo y sin abrigo, pero de momento no necesitaba más atención.


          Por uno minutos quedó a solas esto le daba la ocasión para escudriñar con más detenimiento el barco, aunque su avezado ojo ya le hablaba vida y milagros de su nuevo pupilo los barcos pasaban a ser casi personas para él, si decidía hacerse cargo de alguno, buen barco, según le había explicado Manuel, un Baltic Trader ketch, construido en Dinamarca para alguna pesquería en principio, tan robusto como para pelearse con los hielos de Islandia en invierno o los calamentos de redes cerca de las rocas aflorantes de los fiordos noruegos persiguiendo bacaladas. Luego seria adecentado, comprado en subasta por un particular y usado de morada flotante en algún canal de Amsterdam.

          Lo que ignoraba era como había terminado en el Mediterráneo y en manos de Manuel, cocinero de buque de línea, como llegaría a saber mas tarde.

          Tras esta primera toma de contacto decidió mirar hacia el puerto, quizás para ver lo que iba a dejar atrás tras tomar la decisión más arriesgada en lo que llevaba de año.

          Su rostro, extraña mezcla de melancolía y cierto aire de seguridad y satisfacción por haberse embarcado en lo que podría ser una aventura sin precedentes, experimentó un brusco cambio seguido de la segregación de sudor frío mientras observaba cómo la grúa se llevaba el viejo coche que dejó mal aparcado por las prisas.

          La rabia se apoderó momentáneamente de su estado de ánimo y no paró de gritar improperios referidos al conductor y su familia durante tres largos minutos. Con el sentimiento de impotencia, característico de estos casos; cogió el móvil, escaso de batería quiso hacer una última llamada digital a tierra. Es evidente que su ex mujer cuando escuchó esa petición de recoger el coche y pagar la pertinente multa, no prolongó la conversación más de lo necesario, permitiendo que la batería de nuestro protagonista mantuviera un nivel de carga suficiente como para hacer, en el futuro, una llamada más, la cual se convertiría en la más importante de su vida.



          Manuel salió decidido del tambucho arreó unos fuertes mamporrazos a una campana de bronce.

          - Preparados para zarpar!- gritó con todo el aliento que tenía.

          - Todo el mundo a cubierta!

          Y al momento Panxut, Embat y Comodoro se reunieron con ellos.


          Esteban disimulaba su cojera aunque a cada paso que daba con el pie malo, notaba como si lo hundiera en el fango, por causa de la sangre empapada en los vendajes.

          - Tenemos una tormenta tropical que se acerca; viene directa hacia aquí. No creo que se convierta en huracán, pero zarpamos inmediatamente porque dudo que el fondeo aguante unos vientos de Beaufort 8 y más allá. En el mar estaremos mas seguros, bueno, por lo menos Siete Mares estará más seguro.

          - Pero yo no venía con vosotros, yo solo estaba repasando el motor- argumentó Comodoro.

          - Por el momento no hay elección, el motor del auxiliar no funciona y a remo dudo que alcanzaras la costa. Además nos harán falta todos los brazos que podamos disponer- concluyó Manuel, sin admitir respuesta.

          - ... y piernas!- pensó Esteban.

          - Levad el ancla!

          - Izad la Mayor con un rizo, zarpamos!

          Sólo se oyó el sordo ruido de la cadena sobre el barbotén y el de la driza de la mayor bajo las poleas. La pesada ancla quedó a pique casi al momento, pendulando bajo la amura. Un último esfuerzo para estibarla junto al bauprés y todo listo para cortar el agua. Esteban ordenó izar el foque. -Dónde está el enrrollador? Preguntó inocente Panxut.

          -En mi barco,- repuso el armador- mariconadas las justas!. El tono disgustó a todos, pero poco a poco iban a conocer el verdadero carácter del armador. Esteban ordenó la maniobra con precisión milimétrica, izaron el foque y mayor y tomaron rumbo SW.



          Mientras la tripulación cumplía sus ordenes a la perfección, Esteban aprovechó para bajar a su cabina y ponerse el traje de aguas, la cabina era más bien estrecha y repleta de enseres inservibles, más parecía un cajón de sastre que el camarote del capitán, mientras se cambiaba de ropa para ponerse más cómodo, se observó en un viejo espejo atornillado a la pared, a sus casi cincuenta años aun se conservaba bien, era espigado y de hombros anchos, su cara alargada rematada con un mentón recto y duro, sus ojos grandes color avellana y una profunda cicatriz que nacía en la ceja izquierda y resbalaba por su mejilla hasta perderse entre una barba de varios días, le daban un aspecto entre descuidado e inquietante, se quedó pensativo por unos segundos recordando el porqué de la cicatriz, el sonido de una baliza retumbó en sus oídos devolviéndole a la realidad se embutió rápidamente en su traje de aguas y subió a cubierta cuando el Siete Mares se deslizaba raudo, al través, el arrecife sur.


          Tan pronto como rebasaron el atolón, bordaron hacia el oeste. Esteban cogió la imponente rueda de madera de roble y sintió la potencia que le transmitía el barco.

          El mar estaba formándose con una rapidez inusual y el viento aumentaba mientras las nubes negras se desplazaban a gran velocidad unas millas por delante de la proa descargando grandes y oscuras virgas cerca de la costa, Esteban arribó 30º a babor y mandó ajustar las velas recibiendo el viento por la aleta descargando la jarcia de presión, después de todo, parecía que no iba a ser para tanto.

          El barco se deslizaba por las aguas azules salpicadas de espuma con gran potencia y estabilidad, apenas acusaba el oleaje y se impulsaba a diez nudos con suma facilidad, esas eran las sensaciones que necesitaba, si no fuera porque sudaba, primero pensó que era a causa de recomponer el rumbo con la rueda para acompasar el barco al paso de la ola, después pensó que era a causa del calor y el bochorno provocado por la humedad en el ambiente, hasta que cayó en la cuenta que sudaba, temía, por causa de la fiebre que le producía la herida que se había hecho en el pie, lamentó no haber seguido los consejos de la linda enfermera, pero como iba a descansar pudiendo embarcar en el Siete Mares.

          Apenas media hora más tarde lo que parecía una tormenta tropical se quedó en un simple chubasco pasajero y Panxut decidió bajar a la sala de máquinas para continuar con los ajustes del motor.


          Manuel despareció bajo la cubierta para volver a aparecer al cabo de unos minutos, portaba una gran bandeja y sobre ella un precioso atún, tres caracolas y una Langosta, y sonriendo le indicó que ya que todo estaba más calmado se retiraba a sus verdadero dominios: la gran cocina-bodega de a bordo, donde casi con habilidad musical, limpiaría prepararía el rancho del mediodía con lo que durante la noche habían pescado, junto a la bocana. Pronto el gran caldero bulliría al fuego de una antigua estufa.


          A Manuel, cocinero de buena formación académica, escuela sindical de hostelería en su juventud, no le había resultado difícil entrar a trabajar para una Compañía de Navegación extranjera y embarcar como cocinero en los buques que le fueran asignando cada sucesiva temporada, Liners, Ferrys, Bulk carriers, Roll-Ons ... bien se podía sentir satisfecho de historia culinaria, al fin y a la postre por sus habilidades entre fogones le había llegado el Siete Mares, sonrío, volcándose en el delicioso suquet que estaba preparando.


          Esteban dio ordenes de virar de nuevo buscando el puerto, el barco aun necesitaba ciertos retoques y avituallarlo para el viaje, el viento había bajado hasta unos perezosos seis nudos y el mar se calmaba por momentos, cedió la rueda a Embat y se dispuso a bajar a la cocina para intercambiar impresiones con Manuel.

          Bajando la escala topó de frente con una preciosa muchacha que subía veloz hacía cubierta, se quedó mirándola sorprendido, no tendría más de 20 años, era delgada, pero bien formada, iba descalza, vestía unos pantalones ajustados, por debajo de la rodilla, y una camiseta blanca de tirantes que marcaban su sugerente silueta, se giró nerviosa y pudo verle la cara, unos hermosos ojos azules le observaron curiosos y por unos instantes le pareció ver que le sonreía, hasta que dándole la espalda se fue hasta el bauprés donde se sentó observando el horizonte.

          Manuel que se había asomado hasta la puerta de la cocina, le sonrió, diciéndole.

          -Es la grumete del barco, la conocí hace años, estaba sola y abandonada y desde entonces no se ha separado de mí, aunque nació tierra adentro lleva el mar en la sangre, de pequeña le quitaron la fantasía, la sonrisa, aunque te parezca un poco arisca, sólo necesita un poco de cariño y su parte de océano y brisa.

          A todo el mundo le fantasea con que es hija de un verdadero pirata- sonrió Manuel- se siente feliz a bordo del Siete Mares y sueña con filibusteros, contrabandistas, bucaneros, pero de momento deberá conformarse con este viejo pirata y con el Siete Mares como Manuel.

          Le gustaría vivir mil aventuras de tesoros, cañones, banderas y hasta sirenas, disfrutar en secreto de aventuras fantásticas, aunque desde luego no se puede quejar, a su edad ya ha navegado desde Ámsterdam, hasta Italia.

          Sueña con su particular Ítaca, navegando a solas con hombre guapo, apasionado, pero eso sí- rió a carcajadas- que sepa resolver problemas cotidianos sobre mástiles, molinetes, tormentas...., como verás nada de mediocridades, ni ignorantes, vamos un auténtico pirata de los de antes.

          Disculpa que no te hubiera hablado de ella antes, pero apenas tuve tiempo. Ah! Aprovecho para decirte que no te sorprendas si ves un viejo loro volar por la cubierta, es suyo, lo que le faltaba, parece la herencia de un viejo bucanero.


          Mientras escuchaba a Manuel, Embat orzó unos grados a estribor.


          Un par de horas después estaban todos sentados en la Taberna del Puerto, era su primer viaje y debía invitar a unas rondas a la tripulación., entre ron y ron los tripulantes empezaron a contar sus historias, algunas ciertas otras no tanto, el turno le llegó a Embat, se mesó los cabellos en la evocación, confiando que el poco tinte que le quedaba en su rala cabellera aguantase y contribuyese a esa apariencia algo menor, de edad indefinida de hombre curtido.
          La vela hay que velarla, y si no, no largarla


          "No soy un fulano con la lágrima fácil, de esos que se quejan sólo por vicio.
          Si la vida se deja yo le meto mano y si no aun me excita mi oficio ..............




          Jamboequipoderegatas

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          • #20
            Re: Repositorio de SieteMares

            Borrador capítulo III


            Empapado como siempre en olor a salitre y madera y mecido por la suave evocación del ron añejo, recordó su primera vez.

            Nunca jamás volvería a ser como entonces, entre otras cosas, porque él embarcó en el último buque pirata del mediterráneo.

            Con apenas doce, !dios estamos hablando de 1938!, y en un carguero de madera matriculado en Malta.


            Hablaba de Otto Skrienger, valiente hijo de puta! Cuando lo conoció fue tras una aparición fantasmal.


            Una niebla en noche de mayo, en canal, entre Denia e Ibiza.


            El buque, el carguero maltes, parecía sacado de una novela de R.L. Stenvenson, y la tripulación, sin duda salía de los peores lupanares de un Mediterráneo de entreguerras.
            Eso lo sabía con certeza, estuvo presente en el enrolamiento, y su corta edad, y su avispado ingenio, a capones se aprende, le permitían entrar y salir de todos sitios con impunidad. Y sus rizos infantiles enamoraban a las lumis, soñando el hijo que podían haber tenido o que tenían y jamás veían. Duros tiempos para la infancia.


            La tripulación borracha dormía abotargada, excepto en el camarote del capitán que se oían las risas de Nicola, un joven de 16 años que huyendo de la mancebía cayó, bien por aventura, bien por falsas promesas en barragana del capitán.

            Él estaba solo en cubierta, aguantando el relente con un capote de lona que le venía grande por todos lados, pero que ni le quitaba el frío ni el miedo. En el barco, ahora pecio frente de la batería de Gibraltar se llamaba DaybyDay, todo crujía y hacía ruido, y corría en cubierta y cámaras aparejos desordenados, rollos de cabos, tal era el desastre de tripulación.

            Apenas por popa, y dando tan sólo 45 grados, un panal declaraba la existencia de algo.


            Y por allí tenía que mirar.

            Y miró. Hasta que de pronto el agua empezó a hervir por popa al tiempo que se le heló la sangre. Sin duda, y a sus justos doce años, venía la muerte en ese monstruo marino, negro, brillante, inmenso, que empezaba a salir a flote.


            El influjo magnético de pavor hizo todo. Se quedó quieto, mientras un calor en húmedo se apoderaba de su entrepierna. El monstruo no paraba de salir. Era gigantesco y negro, con brillos, y dos ojos vacíos, dos cuencas de ojos vacíos sin vida. Pensó que iba a morir, recordó todas las historias fantasmagóricas que le habían contado para asustarle y... que sin duda eran ciertas.



            Retrocedió y cayó, no recordaba cuanto tiempo estuvo tirado sobre la cubierta, de la que tan sólo se levantó cuando el monstruo inició un lamento agudo, profundo, interminable, horrible.


            Desde la cabina, el capitón salió chillando alegremente, y tras unos instantes, se encendieron los focos de popa.

            Frente a ellos estaba uno de los primero U-Boats, ondeando la insignia nazi.

            Y sobre su castillo, los ojos azules de su capitán, Ottro Skirenger, valiente hijo de puta, repitió un par de veces entre dientes.

            Todo se tornó actividad, y los borrachos se despejaron como sólo lo hacen los piratas. Ya habían arriado la chalupa, una monstruosa chalupa de 35 pies. Al timón en ella, su tío, el capitán, - la única maldita herencia de sus padres-, que hacía alegres aspavientos al submarino.

            Sobre su hombro notó la mano de Nicola, que le miraba con lo que hoy había aprendido que era lascivia, mientras jugaba con la lengua y sus labios, y se apretujaba contra mi capote. Y yo pensaba que buscaba calor.

            La tripulación del submarino hablaba a gritos que parecían ladridos, - era la primera vez que oía la lengua alemana-, y se movían, frenéticos, pero sin caos. De una escotilla de proa, y halando con un cabestrante que momentos antes hubiera jurado que no estaba, iban subiendo unos tubos enormes y gruesos que trasladaban con exquisito cuidado.

            No lo sabía, pero estaba viendo los primeros torpedos autopropulsados con variador de profundidad.Sui tío estaba radiante, se le veía dar palmetazos al capitán del submarino, que ponía gesto adusto. La tripulación del DaybyDay, reía a grandes carcajadas.


            Iban a transportar los torpedos para las tropas del general Franco, o eso creían los alemanes. Su tío, iba a venderlos al mejor postor
            La vela hay que velarla, y si no, no largarla


            "No soy un fulano con la lágrima fácil, de esos que se quejan sólo por vicio.
            Si la vida se deja yo le meto mano y si no aun me excita mi oficio ..............




            Jamboequipoderegatas

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            • #21
              Re: Repositorio de SieteMares

              - pero necesitamos ceñir algo mas, so pena de volver dando bordos... y no me fio de esta tropa maniobrando con arrancada tan cerca del espigon..ayudaremos al viejo caballero tirando de motor, igual le gano 10 graditos al viento y entramos derechos_
              andaba cavilando Esteban, empujando pausadamente la maneta del gas al tercio de potencia..
              Ni tercio ni leches, con un bramido asmatico de mammuth constipao..el motor acelero,...y se paro de golpe...envolviendolo todo de un sonoro silencio y adornando cuanta cara se entremirara de improvisa e incredula estupefaccion..
              _La tupasion...la tupasion !! - aparecio gritando Panxut por el tambucho que conducia abajo al cuartucho de maquinas... parafraseando esa exclamacion de los camioneros cubanos cuando sus protodiluvianos vehiculos se rendian a la cuneta victimas de la baja calidad del combustible estatal. Que hubiera andado haciendo el hombre por Cuba, es tema subjudice que sera tratado en separata sede y en presencia de algun consejero matrimonial imparcial...
              _ en los depositos de gasoil hay mierda de la guerra de Cuba-y dale, que obsesion el muchacho, debio de ser linda.._ y tanto meneito la ha puesto en circulacion cegando los filtros y la bomba, lo siento skipper...
              Detras venia Manuel, despachando agilmente su abultada humanidad por entre todavia el nada arranchado espacio de la timonera- ¿ que hacemos, patron, colgar el ancla mas grande de la cadena mas larga esperando a que clave y nos frene, ..o como? -

              _Entrar a vela_ contesto Esteban sin pararse a pensarselo nada, -es lo mas seguro...-pero su mandibula habia adquirido de golpe una dureza de expresion nueva para quien no le conociera bajo el desafio de una situacion en la que no se podia fallar...

              -A cubierta !-ordeno seco y decidido,-viramos de bordo !_

              El ketch maniobro para enfilar pausadamente la bocana en toda su elegante majestuosidad. Las escotas mantenidas amolladas al punto del desvente, le hacian ir perdiendo arrancada, mientras Esteban iba eligiendo un atraque que mantuviera el viento paralelo al muelle. Lo encontro en el de acogida, unos buenos 35 metros libres de embarcaciones adosadas, con el viento justo de proa y paralelo al pantalan. Cuando se supo eslora y media por delante del lugar propicio, mando abrir las botavaras de mayor y mesana a la contra y sujetas a brazo a barlovento, frenando al velero como por medio de dos grandes alas de mariposa. Cuando la via empezo a cambiar atras, mando la mayor a crujia y la popa fue pivotando lentamente y acercandose al muelle, adonde prevenido, salto agil Embat portando un amarre de spring que hizo rapidamente firme a una bita. Como por arte de magia el grueso velero se fue cerrando al muelle llamado por el cabo de spring y empujado por la mesana mantenida contra viento, hasta que quedo inmovil entre defensas y muelle como un sudoroso caballo oliendo su cuadra.
              Manuel mientras miraba fijo a Esteban, entre asombrado e incredulo, pero no le faltaban ganas de hasta aplaudir agradecido...


              Nada inmovil se quedo la peña del Ron Varadero, quienes no sabiendo si se verian en otra mejor, salieron raudos y pies para que os quiero hacia sus cuarteles de tierra y Taberna.
              Un par de horas después estaban todos sentados en la Taberna del Puerto, era su primer salida juntos y se debía invitar a unas rondas a la tripulación., entre ron y ron los tripulantes empezaron a contar sus historias, algunas ciertas otras no tanto, el turno le llegó a Embat, se mesó los cabellos en la evocación, confiando que el poco tinte que le quedaba en su rala cabellera aguantase y contribuyese a esa apariencia algo menor, de edad indefinida de hombre curtido.
              Editado por última vez por malamar; 02/03/2007, 07:29:25.
              ..la lontananza sai
              é come il vento
              che fa dimenticare chi non s'ama..
              spegne i fuochi piccoli,
              ma accende quelli grandi


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              • #22
                Re: Repositorio de SieteMares

                Oye, de entrada, felicidades por la iniciativa, la inventiva, y todo lo que permite que la imaginación nos vuele, a los que escribís y a los que leemos. No descarto poner un granito de arena, que aúnque navegante de secano y de la LSB, a lo mejor me decido a escribir...

                Sólo una cosa, lo que ha escrito malamar, no se sale del texto que ha dejado addabaran dos post antes? O se podría inscribir antes del parrafo donde dice "Nada inmovil se quedo la peña del Ron Varadero, quienes no sabiendo si se verian en otra mejor, salieron raudos y pies para que os quiero hacia sus cuarteles de tierra y Taberna."

                O soy yo que no he acabado de entender si en este post se sigue redactando o sólo se van colgando ideas desordenadamente?
                La mer est une grande unificatrice et le seul espoir de l'homme. Aujourd'hui, plus que jamais, l’expression consacrée doit être prise dans son sens littéral : nous sommes tous dans le même bateau !
                Jacques-Yves Cousteau

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                • #23
                  Re: Repositorio de SieteMares

                  Joer, dos días sin entrar y ya me he perdido... a ver si mañana me da tiempo y lo releo todo!

                  De maestros y navegantes

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                  • #24
                    Re: Repositorio de SieteMares

                    ORGANIZEMONOS!!!

                    Arriba teneis el I y el II y en el Post " Os propongo un juego" estan los dos capítulos colgados esperando vuestras criticas.

                    Ahora se trata de ir coordinando las aportaciones a partir del III capítulo pero respetando el hilo del I y el II. Please.

                    Por favor, comentarios en el otro post sobre como va quedando pero sin copia y pegar en " Os propongo un juego" si no me vuelvo loco.

                    Donde si os ruego que copieis y pegueis uniendo aportaciones es en este post.

                    Estoy intrigado como sigue.
                    La vela hay que velarla, y si no, no largarla


                    "No soy un fulano con la lágrima fácil, de esos que se quejan sólo por vicio.
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                    • #25
                      Re: Repositorio de SieteMares

                      Addabaran, el plot de franquistas, nazis y mariquitas, es idea de Buzon,
                      yo no se de que ira ni si casara con el anterior, es su responsabilidad y la del que se apunte por empatia el llevarlo adelante, pienso
                      Editado por última vez por malamar; 02/03/2007, 07:10:24.
                      ..la lontananza sai
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                      • #26
                        Re: Repositorio de SieteMares

                        Originalmente publicado por malamar Ver Mensaje
                        Addabaran, el plot de franquistas, nazis y mariquitas, es idea de Buzon,
                        yo no se de que ira ni si casara con el anterior, es su responsabilidad y la del que se apunte por empatia el llevarlo adelante, pienso
                        OK. Por eso lo he colocado como un recuerdo de Embat para que simplemente sea un salto atrás en el tiempo mientras se toman una copa en la Taberna,van contando historias pero luego volvemos a la historia principal, acabamos de avituallar el barco y zarpamos rumbo a......

                        La vela hay que velarla, y si no, no largarla


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                        • #27
                          Re: Repositorio de SieteMares

                          La bocana del Puerto esa fresca pero luminosa mañana de primeros de Marzo se frotaba los ojos, uno verde, otro rojo, para ver pasar a un SieteMares tan repintado y lustroso como pudiera haberse visto nunca.
                          En efecto, tras la primera inspeccion y toma de contacto, Esteban se habia querido reunir con Manuel para poner ideas en comun.
                          La escena era curiosa, Esteban descansando el pie herido sobre la litera de su camarote y Manuel sacando de los arcones finisima ropa de cama para que Boe la grumetilla le fuera vistiendo el relimpiado aposento a tan buen capitan como habia comprobado haber tenido la suerte de enrolar.
                          - dejate de tonterias, Manuel,.. seamos serios y dejemos todo esto para luego o.. mejor nunca....hablemos antes de tus planes de navegacion para el barco...-
                          A Manuel esa salida de Esteban le pillo con el pie cambiao, pues enmudecio largo rato sin saber bien por donde arrancarse.
                          - Bueno. ..Esteban...pues...claro...veras...sabes...oye...¿ a ti que se te ocurriria hacer con un barco asi?_
                          -¡¡ Acabaramos!!- penso Esteban- esto si que no me lo esperaba..- y le largo de vuelta una andanada burlona
                          -... menos hacer charter para ver la Copa America...lo que quieras... ya tenemos a toda la Flota del Levante pensando en lo mismo...demasiadas bocas para tan poco pastel...-
                          Esa contestacion medio en broma, pero medio en serio tambien, volvio a enmudecer todavia mas al pobre Manuel, pues ese era un de sus mejores planes.....ese y el de abrir en el barco un minusculo restaurante/chiringuito flotante en pleno Puerto Deportivo, pero se lo habian quitado rapidamente de la cabeza las nuevas y restrictivas normativas sanitarias. Un tanque de aguas negras para el previsible aforo de 30 comensales, le superaba logisticamente.
                          Editado por última vez por malamar; 02/03/2007, 16:59:29.
                          ..la lontananza sai
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                          • #28
                            Re: Repositorio de SieteMares

                            Un frio y desalentador silencio se iba adueñando del ambiente de la reunion, la grumetilla parecia querer echarse a llorar en cualquier momento, mientras su gracil cuerpo de adolescente tardia parecia querer fundirse bajo el ala protectora de la voluminosa humanidad de Manuel que extrañamente asemejaba tambien encoger bajo el peso de la verdad recien puesta al descubierto...no sabian hacia donde tirar ni que hacer con sus vidas ni su barco....todas sus esperanzas residian en ese hombre recostado ante ellos y que se mantenia ensimismado en sus pensanientos, menton sobre pecho, vista perdida en la oscuridad de las sombras de la tarde incipiente
                            - ...y menos todavia.. traer "pasaje" de Mauritania a Canarias...conmigo no cuentes para esos negocios..- se oyo de repente decir a Esteban, su voz rasgando la pesada atmosfera como un viaje de navaja cabritera.
                            -No, eso si que no, Esteban...no te confundas- profirio Manuel sacudiendose por fin de su aparente indolencia y recuperando aplomo por instantes. En fin de cuentas, el armador seguia siendo él.
                            Y le fue informando a su nuevo patron de los pormenores de como el Sietemares habia acabado en su poder, de su intencion de mantenerlo a flote y navegando los mares el mayor tiempo posible en memoria de aquella dama que tanto habia terminado queriendo al final...de que disponia de dinero como para no verse obligado a obtner una rentabilidad de todo el asunto....simplemente encontrar algo en que ocuparse para ayudar a que los dias no parecieran tan vacios y tristes como se temia empezaran a parecersele.
                            Esteban le escucho atentamente hasta el final, le miro a la cara algun tiempo como para cerciorarse de todo el asunto y contesto como era su costumbre...directo y al menton..
                            _ Si tienes dinero, el barco mañana mismo se saca, se carena y se revisa entero...luego ya será cuestion de pensar en el rumbo a tomar, pero con fundamento..._ sentencio, muy aliviado por no tener que rehacer el petate y perder el empleo...tan pronto.
                            Editado por última vez por malamar; 02/03/2007, 16:53:20.
                            ..la lontananza sai
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                            • #29
                              Re: Repositorio de SieteMares

                              Para fijar ideas, un barco gemelo al SieteMares
                              ..la lontananza sai
                              é come il vento
                              che fa dimenticare chi non s'ama..
                              spegne i fuochi piccoli,
                              ma accende quelli grandi


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                              • #30
                                Re: Repositorio de SieteMares

                                Borrador capítulo III


                                Mientras escuchaba a Manuel, Embat orzó unos grados a estribor, lo que atrajo la atención de Esteban, una vez en cubierta comprobó que necesitaban ceñir algo más so pena de volver dando bordos, y no es que no confiara en la tropa, pero no era el momento de asumir riesgos y con un tiempo tan cambiante prefirió ayudarse del viejo motor y ganar algunos grados en la ceñida, así, pensó, comprobaría si era de fiar.

                                Esteban, empujó pausadamente la maneta del gas al tercio de potencia, esperando escuchar el suave ronroneo de un motor perfectamente ajustado, en su lugar, sus oídos recibieron un bramido asmático acelerado que dio paso a un silencio sepulcral y segundos después la visión esperpéntica de un Panxut humeante se apoderó de la puerta del cuartucho de máquinas. Sus exclamaciones alocadas le recordaron las calles de La Habana.

                                - La tupasión...la tupasión !! – repetía sin cesar.

                                -En los depósitos de gasoil hay mierda de la guerra de Cuba y tanto meneíto la ha puesto en circulación cegando los filtros y la bomba, lo siento jefe.

                                Detrás venia Manuel, despachando ágilmente su abultada humanidad por entre todavía el nada arranchado espacio de la timonera.

                                - ¿ Qué hacemos, patrón, colgar el ancla más grande de la cadena más larga esperando a que clave y nos frene o..? – se calló desafiante.

                                -Entrar a vela, por supuesto - contestó Esteban sin dudar, -es lo mas seguro.- su mandíbula había adquirido mayor dureza y sus ojos expresaban el placer del desafío.

                                -A cubierta !-ordenó seco y decidido,-viramos de bordo, a ver que sabéis hacer.

                                El viento entraba por la amura de babor, era noble y establecido en los 15 nudos, las escotas tensas, las velas hinchadas, el agua se deslizaba por el casco saliendo limpiamente por la popa. Ligeramente escorado enfilaba la bocana con un rumbo estable como marcaba una estela lineal, la tripulación tensa y presta para la maniobra, Manuel no quitaba ojo a Esteban, pero no eran esos ojos los que le inquietaban.

                                Recorrieron la bocana deslizándose por el centro de la misma, las velas tersas y potentes le daban seguridad, el barco respondía a las mil maravillas



                                El ketch penetró en la dársena en toda su elegante majestuosidad. Esteban mandó amollar las escotas al punto del desvente, el Siete Mares reaccionó rápido perdiendo arrancada, al tiempo que Esteban buscaba un atraque que mantuviera el viento paralelo al muelle. Lo encontró en el de acogida, unos buenos 35 metros libres de embarcaciones adosadas, con el viento justo de proa y paralelo al pantalán. Cuando se supo eslora y media por delante del lugar propicio, mando abrir las botavaras de mayor y mesana a la contra y sujetas a brazo a barlovento, frenando al velero como por medio de dos grandes alas de mariposa. Cuando la vía empezó a cambiar atrás, mandó la mayor a crujía y la popa fue pivotando lentamente y acercándose al muelle, adonde prevenido, saltó ágil Embat portando un amarre de spring que hizo rápidamente firme a una bita. Como por arte de magia el grueso velero se fue cerrando al muelle llamado por el cabo de spring y empujado por la mesana mantenida contra viento, hasta que quedó inmóvil entre defensas y muelle como un sudoroso caballo oliendo su cuadra.
                                Manuel mientras miraba fijo a Esteban, entre asombrado e incrédulo, no era el único, todos los ojos se posaban sobre él, había ganado una tripulación.


                                Un par de horas después estaban todos sentados en la Taberna del Puerto, era su primer salida juntos y se debía invitar a unas rondas a la tripulación., entre ron y ron los tripulantes empezaron a contar sus historias, algunas ciertas otras no tanto, el turno le llegó a Embat, se mesó los cabellos en la evocación, confiando que el poco tinte que le quedaba en su rala cabellera aguantase y contribuyese a esa apariencia algo menor, de edad indefinida de hombre curtido.



                                Empapado como siempre en olor a salitre y madera y mecido por la suave evocación del ron añejo, recordó su primera vez.

                                Nunca jamás volvería a ser como entonces, entre otras cosas, porque él embarcó en el último buque pirata del mediterráneo.

                                Con apenas doce, !dios estamos hablando de 1938!, y en un carguero de madera matriculado en Malta.


                                Hablaba de Otto Skrienger, valiente hijo de puta! Cuando lo conoció fue tras una aparición fantasmal.

                                Una niebla en noche de mayo, en canal, entre Denia e Ibiza.

                                El buque, el carguero maltes, parecía sacado de una novela de R.L. Stenvenson, y la tripulación, sin duda salía de los peores lupanares de un Mediterráneo de entreguerras.
                                Eso lo sabía con certeza, estuvo presente en el enrolamiento, y su corta edad, y su avispado ingenio, a capones se aprende, le permitían entrar y salir de todos sitios con impunidad. Y sus rizos infantiles enamoraban a las lumis, soñando el hijo que podían haber tenido o que tenían y jamás veían. Duros tiempos para la infancia.


                                La tripulación borracha dormía abotargada, excepto en el camarote del capitán que se oían las risas de Nicola, un joven de 16 años que huyendo de la mancebía cayó, bien por aventura, bien por falsas promesas en barragana del capitán.

                                Él estaba solo en cubierta, aguantando el relente con un capote de lona que le venía grande por todos lados, pero que ni le quitaba el frío ni el miedo. En el barco, ahora pecio frente de la batería de Gibraltar se llamaba DaybyDay, todo crujía y hacía ruido, y corría en cubierta y cámaras aparejos desordenados, rollos de cabos, tal era el desastre de tripulación.

                                Apenas por popa, y dando tan sólo 45 grados, un panal declaraba la existencia de algo.


                                Y por allí tenía que mirar.

                                Y miró. Hasta que de pronto el agua empezó a hervir por popa al tiempo que se le heló la sangre. Sin duda, y a sus justos doce años, venía la muerte en ese monstruo marino, negro, brillante, inmenso, que empezaba a salir a flote.

                                El influjo magnético de pavor hizo todo. Se quedó quieto, mientras un calor en húmedo se apoderaba de su entrepierna. El monstruo no paraba de salir. Era gigantesco y negro, con brillos, y dos ojos vacíos, dos cuencas de ojos vacíos sin vida. Pensó que iba a morir, recordó todas las historias fantasmagóricas que le habían contado para asustarle y... que sin duda eran ciertas.


                                Retrocedió y cayó, no recordaba cuanto tiempo estuvo tirado sobre la cubierta, de la que tan sólo se levantó cuando el monstruo inició un lamento agudo, profundo, interminable, horrible.

                                Desde la cabina, el capitón salió chillando alegremente, y tras unos instantes, se encendieron los focos de popa.

                                Frente a ellos estaba uno de los primero U-Boats, ondeando la insignia nazi.

                                Y sobre su castillo, los ojos azules de su capitán, Ottro Skirenger, valiente hijo de puta, repitió un par de veces entre dientes.

                                Todo se tornó actividad, y los borrachos se despejaron como sólo lo hacen los piratas. Ya habían arriado la chalupa, una monstruosa chalupa de 35 pies. Al timón en ella, su tío, el capitán, - la única maldita herencia de sus padres-, que hacía alegres aspavientos al submarino.

                                Sobre su hombro notó la mano de Nicola, que le miraba con lo que hoy había aprendido que era lascivia, mientras jugaba con la lengua y sus labios, y se apretujaba contra mi capote. Y yo pensaba que buscaba calor.

                                La tripulación del submarino hablaba a gritos que parecían ladridos, - era la primera vez que oía la lengua alemana-, y se movían, frenéticos, pero sin caos. De una escotilla de proa, y halando con un cabestrante que momentos antes hubiera jurado que no estaba, iban subiendo unos tubos enormes y gruesos que trasladaban con exquisito cuidado.

                                No lo sabía, pero estaba viendo los primeros torpedos autopropulsados con variador de profundidad.Sui tío estaba radiante, se le veía dar palmetazos al capitán del submarino, que ponía gesto adusto. La tripulación del DaybyDay, reía a grandes carcajadas.

                                Iban a transportar los torpedos para las tropas del general Franco, o eso creían los alemanes. Su tío, iba a venderlos al mejor postor


                                Así era Embat, nunca sabías si lo que decía era verdad o una más de sus delirantes historias, lo que si era cierto, como llegaría a comprobar sobradamente Esteban, es que tenía la enorme capacidad de encandilar a todos los que sentasen a escucharle, Esteban, le miraba intrigado, se sentía atraído por aquel hombre de edad indefinida, cargado de años y de historias.
                                La vela hay que velarla, y si no, no largarla


                                "No soy un fulano con la lágrima fácil, de esos que se quejan sólo por vicio.
                                Si la vida se deja yo le meto mano y si no aun me excita mi oficio ..............




                                Jamboequipoderegatas

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