Es un nombre que recuerdo de las historias que oí contar a mis mayores. Buscando otra cosa he dado con su historia de nuevo, y me apetece compartirla:
Extraído de:
EN 1976, LOS CATALANES SERGIO MEDIR Y ORIOL SALVADOR DECIDIERON CUMPLIR EL SUEÑO DE DAR LA VUELTA AL MUNDO A BORDO DE UN VELERO DE 11 METROS. LO QUE EN PRINCIPIO PODÍA SER UNA AVENTURA DE UN PAR DE AÑOS SE ALARGÓ MÁS DE 12. ESTOS DOS VAGABUNDOS DEL MAR NAVEGARON DE PUERTO EN PUERTO DESDE EL SUR HASTA EL NORTE DE CADA CONTINENTE
LA AVENTURA DEL PEPA BANDERA
Extraído de:
EN 1976, LOS CATALANES SERGIO MEDIR Y ORIOL SALVADOR DECIDIERON CUMPLIR EL SUEÑO DE DAR LA VUELTA AL MUNDO A BORDO DE UN VELERO DE 11 METROS. LO QUE EN PRINCIPIO PODÍA SER UNA AVENTURA DE UN PAR DE AÑOS SE ALARGÓ MÁS DE 12. ESTOS DOS VAGABUNDOS DEL MAR NAVEGARON DE PUERTO EN PUERTO DESDE EL SUR HASTA EL NORTE DE CADA CONTINENTE
LA AVENTURA DEL PEPA BANDERA
El poeta griego de origen egipcio Kavafis
escribió: «Cuando se emprende el
gran viaje hacia Ítaca, uno debe sobre
todo pedir que el camino sea largo, lleno
de aventuras y conocimiento. Que sean
muchas las madrugadas, los puertos y
los mares». Y eso debieron pensar los
catalanes Sergio Medir y Oriol Salvador
cuando en 1976 tomaron la arriesgada
decisión de embarcar en un velero de 11
metros de eslora para tratar de cruzar el
temido Cabo de Hornos de bolina o ceñida.
Retaron a unas fuerzas de la naturaleza
que, siglos atrás, habían logrado
hundir a los veleros más grandes del
mundo. Ambos navegantes se conocieron
cuando hacían la mili a bordo del
buque escuela Juan Sebastián Elcano.
Sobre su histórica cubierta nacería la
pasión por navegar lo más lejos posible.
El Pepa Bandera, un West Wind 35
que pagaron trabajando en el astillero
en el que se armaban estos estupendos
veleros, se convertiría en su hogar durante
seis años.Navegaron de España a
Brasil sin hacer escalas.Durante 18 meses
trabajaron y deambularon por el
Amazonas. Y, tras lograr cruzar contra
el viento dominante el mítico Cabo de
Hornos, se perdieron durante varios
meses por los canales de la Patagonia
en Tierra del Fuego. Fueron los prime-
ros europeos que lograron ceñir en un
barquito de vela el temido Promontorio,
el lugar donde los marinos se hacían
hombres, como escribió Jack London.
Los que lograban superarlo, adquirían
el derecho a ponerse un pequeño aro de
oro o plata en su oreja izquierda para
que los otrosmarinos supiesen de su hazaña.
En puerto Edén, en Chile, disfrutaron
de buenos amigos ymejores compañías
que les hicieron de guías a través del
país. Pasado el invierno, volvieron a embarcarse
para navegar hasta la isla de
Juan Fernández, perdida en el Pacífico
Sur. Y desde allí hasta las Galápagos,
donde admiraron la variedad de vida
que hay en ellas y su espléndida belleza.
Semanas después surcarían de un tirón
las 4.500 millas que les separan hasta
las islas Hawai. A este punto llegaron
agotados y famélicos tras sobrevivir las
últimas semanas a base de arroz.
En Honolulu arrancharon el barco para
dar el último salto y culminar la extraordinaria
proeza de navegar la enormeextensión
del océano Pacífico de Sur
a Norte. Un hito histórico para nuestra
navegación, que jamás pudieron realizarlo
nuestros mejores navegantes del
periodo colonial. La meta del Pepa Bandera
eran las Aleutianas: un rosario de
islas escasamente pobladas situadas al
oeste de Alaska; gélidas tierras que los
rusos vendieron a los norteamericanos
por cuatromonedas.Desde allí escribieron:
«Tan peligrosos o más que las corrientes,
son los escarceos de marea,
formados por la oposición de un viento
y una corriente; son el pan de cada día
en las Aleutianas. Antes de tomar cualquier
estrecho, hay que prever cuáles
serán las condiciones en éste».



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