Buenas,
Hoy he hecho el exámen practico y teoríco del titulín, lo he sacado y ya puedo usar mí semirrigida. Gracias al foro y a uno de nuestros foreros que medio esta idea puedo disfrutar del mar y de mí embarcación con todo los permisos y documentación en regla.
A lo que vamos... Durante la práctica me han informado de que ayer viernes hubo un naufragio la prensa local se hace eco de la noticia y no fue un rescate fueron dos...
Fuente: http://www.diarioinformacion.com/bai...a/1076663.html
Hoy he hecho el exámen practico y teoríco del titulín, lo he sacado y ya puedo usar mí semirrigida. Gracias al foro y a uno de nuestros foreros que medio esta idea puedo disfrutar del mar y de mí embarcación con todo los permisos y documentación en regla.
A lo que vamos... Durante la práctica me han informado de que ayer viernes hubo un naufragio la prensa local se hace eco de la noticia y no fue un rescate fueron dos...
Fuente: http://www.diarioinformacion.com/bai...a/1076663.html
Salvamento Marítimo rescató ayer en aguas de Santa Pola a 15 tripulantes después de que dos embarcaciones se fueran a pique a causa del mal estado del mar. Las dos operaciones no guardaron relación entre sí, aunque se produjeron con escasos minutos de diferencia. La primera de ellas se inició a las 12.53 horas. En ese momento, Salvamento Marítimo recibió el aviso de que el yate "Thesalia Dos" se había hundido a unas 20 millas al Este de Alicante. Un helicóptero y una embarcación se desplazaron de inmediato hacia el lugar del suceso, pero antes de que pudieran arribar a él se recibió una llamada de socorro procedente del pesquero "José y Rafaela", con puerto base en Santa Pola. El barco de Salvamento Marítimo acudió en su auxilio y el helicóptero se dirigió hacia el punto en el que se había hundido el yate, donde rescató a sus tres tripulantes.
La segunda operación fue más numerosa. Los efectivos marítimos salvaron a 12 náufragos después de que su pesquero se hundiera a causa de un golpe de mar. Los tripulantes lograron guarecerse en una balsa y al filo de las 14.45 horas se procedió a su rescate. La "Salvamar Polaris", la embarcación de Salvamento Marítimo, emprendió entonces rumbo hacia el Puerto de Alicante, donde aguardaba una veintena de familiares. Con los nervios a flor de piel por las posibles consecuencias del suceso, algunos de ellos ofrecieron sus primeras impresiones. "No sabemos nada, sólo que parece que ellos están bien", relató Manoli López, hermana de uno de los tripulantes.
Antonio Chacopino, primo del armador del pesquero, aseguró que parte de la tripulación ya ha vivido con el de ayer tres naufragios. "Es algo increíble e inexplicable, porque el barco sólo tenía nueve años", dijo. Mientras atendía a los medios, la embarcación de Salvamento Marítimo atracó en un pantalán próximo a Panoramis. El reloj marcaba las 18.20 horas.
El primero en apearse del barco fue el único herido del incidente. Efectivos sanitarios le trasladaron hasta una ambulancia con una "pequeña fractura" en la pierna, según explicó en el Puerto el presidente de la Cofradía de Pescadores de Santa Pola, Ángel Luchoro. El pescador fue trasladado al Perpetuo Socorro y estaba previsto que ayer por la noche pudiera marcharse a casa a guardar reposo.
Minutos después, el resto de la tripulación se apeó del barco. Sus rostros todavía reflejaban sufrimiento, angustia y miedo. Mucho miedo. Incluso parecían descolocados, como si no supieran qué hacer o qué decir. Algunos de ellos se fundieron en un abrazo con sus allegados, pero otros no tuvieron tanta fortuna. Fue el caso, entre otros, de Tala Diop, un joven senegalés que llevaba tres años trabajando en el "José y Rafaela". Nada más responder a la primera pregunta de este diario, los familiares de sus compañeros le requirieron. Diop se subió en una furgoneta y se marchó a Santa Pola.
Minutos antes, Roberto Suárez, también tripulante, narró cómo ocurrió todo. "Íbamos a calar (meter las redes en el agua) y al abrir el portón de popa empezó a entrar agua por culpa de una ola", afirmó. El pesquero comenzó a escorarse hasta que instantes después, otra ola terminó por desestabilizarlo del todo. El "José y Rafaela" se fue a pique y sus tripulantes saltaron al agua como pudieron. En cuestión de segundos la embarcación se sumergió en las profundidades y los marineros se refugiaron en una balsa. Fue allí donde se dieron cuenta de que el naufragio se había cobrado una víctima: una perrita que viajaba con ellos.
Un equipo experimentado
Los 12 navegantes del "José y Rafaela" son pescadores experimentados y acostumbrados a lidiar con el temporal, según destacó el presidente de la Cofradía de Pescadores de Santa Pola. "Es gente que siempre está en alta mar y que pesca por Malta, Italia, Libia... Además van en barcos grandes que nunca atracan en puertos", apuntó Luchoro. La eslora del buque, 24 metros, y el material de su casco, hierro, no hacían presagiar un suceso así. Sobre todo, porque el mar "no estaba tan mal como otras veces", según explicó Roberto Suárez.
Respecto al primer rescate, también pudo deberse al mal estado del mar. El yate, de 16 metros de eslora, se hundió a escasas 20 millas de la costa y sus tres tripulantes, dos españoles y un cubano, fueron socorridos por el helicóptero de Salvamento Marítimo. Posteriormente fueron trasladados a un centro médico para comprobar su estado de salud.
Trágico precedente con un muerto en 2007
A los tres naufragios que ha sufrido ya parte de la tripulación del "José y Rafaela" se suma también un capítulo negro en la corta vida de este pesquero. En julio de 2007, los marineros tuvieron que vivir una situación dramática, la muerte de un compañero por un golpe de calor. Todo ocurrió cuando el barco se encontraba faenando en las proximidades de Chipre. El "José y Rafaela" se dirigía a puerto debido a que su cocinero había entrado en coma. Desde el buque se pidió auxilio y un helicóptero le rescató y le trasladó hasta un centro hospitalario. Poco después, el pesquero emprendió rumbo hacia la costa para repostar. Durante la navegación, el mecánico empezó a encontrarse mal y terminó falleciendo a causa de un golpe de calor. La víctima fue José Giner Urios, de 38 años y natural de El Campello. El suceso conmocionó a toda la población, y de forma muy especial a sus familiares y allegados. "Era una persona excepcional", relató su hermana. Una vez que el cuerpo fue repatriado, cientos de personas quisieron arropar a sus más allegados. Primero en el tanatorio de la Santa Faz, en Sant Joan d'Alacant, y posteriormente en la misa de despedida que se celebró en la Iglesia de Santa Teresa. El templo se quedó pequeño ante la avalancha de vecinos que acudieron a él. A. F. / J. M. G.
La segunda operación fue más numerosa. Los efectivos marítimos salvaron a 12 náufragos después de que su pesquero se hundiera a causa de un golpe de mar. Los tripulantes lograron guarecerse en una balsa y al filo de las 14.45 horas se procedió a su rescate. La "Salvamar Polaris", la embarcación de Salvamento Marítimo, emprendió entonces rumbo hacia el Puerto de Alicante, donde aguardaba una veintena de familiares. Con los nervios a flor de piel por las posibles consecuencias del suceso, algunos de ellos ofrecieron sus primeras impresiones. "No sabemos nada, sólo que parece que ellos están bien", relató Manoli López, hermana de uno de los tripulantes.
Antonio Chacopino, primo del armador del pesquero, aseguró que parte de la tripulación ya ha vivido con el de ayer tres naufragios. "Es algo increíble e inexplicable, porque el barco sólo tenía nueve años", dijo. Mientras atendía a los medios, la embarcación de Salvamento Marítimo atracó en un pantalán próximo a Panoramis. El reloj marcaba las 18.20 horas.
El primero en apearse del barco fue el único herido del incidente. Efectivos sanitarios le trasladaron hasta una ambulancia con una "pequeña fractura" en la pierna, según explicó en el Puerto el presidente de la Cofradía de Pescadores de Santa Pola, Ángel Luchoro. El pescador fue trasladado al Perpetuo Socorro y estaba previsto que ayer por la noche pudiera marcharse a casa a guardar reposo.
Minutos después, el resto de la tripulación se apeó del barco. Sus rostros todavía reflejaban sufrimiento, angustia y miedo. Mucho miedo. Incluso parecían descolocados, como si no supieran qué hacer o qué decir. Algunos de ellos se fundieron en un abrazo con sus allegados, pero otros no tuvieron tanta fortuna. Fue el caso, entre otros, de Tala Diop, un joven senegalés que llevaba tres años trabajando en el "José y Rafaela". Nada más responder a la primera pregunta de este diario, los familiares de sus compañeros le requirieron. Diop se subió en una furgoneta y se marchó a Santa Pola.
Minutos antes, Roberto Suárez, también tripulante, narró cómo ocurrió todo. "Íbamos a calar (meter las redes en el agua) y al abrir el portón de popa empezó a entrar agua por culpa de una ola", afirmó. El pesquero comenzó a escorarse hasta que instantes después, otra ola terminó por desestabilizarlo del todo. El "José y Rafaela" se fue a pique y sus tripulantes saltaron al agua como pudieron. En cuestión de segundos la embarcación se sumergió en las profundidades y los marineros se refugiaron en una balsa. Fue allí donde se dieron cuenta de que el naufragio se había cobrado una víctima: una perrita que viajaba con ellos.
Un equipo experimentado
Los 12 navegantes del "José y Rafaela" son pescadores experimentados y acostumbrados a lidiar con el temporal, según destacó el presidente de la Cofradía de Pescadores de Santa Pola. "Es gente que siempre está en alta mar y que pesca por Malta, Italia, Libia... Además van en barcos grandes que nunca atracan en puertos", apuntó Luchoro. La eslora del buque, 24 metros, y el material de su casco, hierro, no hacían presagiar un suceso así. Sobre todo, porque el mar "no estaba tan mal como otras veces", según explicó Roberto Suárez.
Respecto al primer rescate, también pudo deberse al mal estado del mar. El yate, de 16 metros de eslora, se hundió a escasas 20 millas de la costa y sus tres tripulantes, dos españoles y un cubano, fueron socorridos por el helicóptero de Salvamento Marítimo. Posteriormente fueron trasladados a un centro médico para comprobar su estado de salud.
Trágico precedente con un muerto en 2007
A los tres naufragios que ha sufrido ya parte de la tripulación del "José y Rafaela" se suma también un capítulo negro en la corta vida de este pesquero. En julio de 2007, los marineros tuvieron que vivir una situación dramática, la muerte de un compañero por un golpe de calor. Todo ocurrió cuando el barco se encontraba faenando en las proximidades de Chipre. El "José y Rafaela" se dirigía a puerto debido a que su cocinero había entrado en coma. Desde el buque se pidió auxilio y un helicóptero le rescató y le trasladó hasta un centro hospitalario. Poco después, el pesquero emprendió rumbo hacia la costa para repostar. Durante la navegación, el mecánico empezó a encontrarse mal y terminó falleciendo a causa de un golpe de calor. La víctima fue José Giner Urios, de 38 años y natural de El Campello. El suceso conmocionó a toda la población, y de forma muy especial a sus familiares y allegados. "Era una persona excepcional", relató su hermana. Una vez que el cuerpo fue repatriado, cientos de personas quisieron arropar a sus más allegados. Primero en el tanatorio de la Santa Faz, en Sant Joan d'Alacant, y posteriormente en la misa de despedida que se celebró en la Iglesia de Santa Teresa. El templo se quedó pequeño ante la avalancha de vecinos que acudieron a él. A. F. / J. M. G.


Enhorabuena, Almirante titulado.
Que lo disfrutes.


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