A partir de un post de maese Miahpaih (véase http://foro.latabernadelpuerto.com/s...ad.php?t=66786) me ha dado por filosofar. 
¿Quién ha realizado travesías dignas de mención en compañía de su pareja? Seguro que me sobrarían dedos en una mano para contabilizar el total.
Muchas veces han aparecido post (mira que me da rabia llamarlos así, pero a todo se acostumbra uno
) en los que se manifiestan las intenciones de abandonar nuestras ataduras “sociales” y tradicionales para dedicarnos a dar la vuelta al mundo, o “perdernos” por el Mediterráneo o vivir en las profundidades de los archipiélagos del Pacífico. Pero… ¿os habéis dado cuenta de que quien ha hecho algo de eso siempre ha sido en solitario? Creo que lo que lo que nos impide realizar nuestras travesías soñadas son nuestras ataduras sentimentales y de responsabilidad adquirida.
En mi caso, por ejemplo, en el año 1970 proyecté una travesía para atravesar Africa de norte a sur (Argel – Ciudad El Cabo) con dos vehículos; un Jeep y un Dodge ligero todo terreno que encontré en un cementerio de automóviles en Madrid. Señalé los dos vehículos y pasé un año preparando la travesía y buscando “sponsors” (conseguí la esposorización de Seiko, que me daba una buena cantidad de dinero, por mantener uno de su relojes en la caja de cambios de uno de los vehículos durante todo el viaje, para demostrar que al final se encontraba en perfecto funcionamiento) Peeeeeeero… me encontré con “mi moza” y abandoné el proyecto. (por supuesto perdí la señal dada
)
Tres años más tarde (ya casado, pero aún sin hijos) volví a proyectar una travesía (terrestre) que nos llevaría en moto desde Madrid hasta Hong-Kong. BMW nos daba las motos y los gastos… casi completos. No obstante desistimos por considerar que el recorrido a través de la antigua URSS no ofrecía las suficientes garantías como para llegar a buen fin en el plazo previsto, lo que causaría un disgusto mayúsculo a nuestras respectivas parejas.
Mi única travesía digna de mención (si es que puede considerarse así
) fue la de Atlántico. Treinta y un días sin mi “otra mitad” que, por una parte, resultaron tremendamente satisfactorios y, por otra, aprendí a saber lo que es echar de menos a alguien.
Moraleja: o estás solo o nunca podrás realizar las travesías soñadas a completa satisfacción. ¿O no?.

¿Quién ha realizado travesías dignas de mención en compañía de su pareja? Seguro que me sobrarían dedos en una mano para contabilizar el total.

Muchas veces han aparecido post (mira que me da rabia llamarlos así, pero a todo se acostumbra uno
) en los que se manifiestan las intenciones de abandonar nuestras ataduras “sociales” y tradicionales para dedicarnos a dar la vuelta al mundo, o “perdernos” por el Mediterráneo o vivir en las profundidades de los archipiélagos del Pacífico. Pero… ¿os habéis dado cuenta de que quien ha hecho algo de eso siempre ha sido en solitario? Creo que lo que lo que nos impide realizar nuestras travesías soñadas son nuestras ataduras sentimentales y de responsabilidad adquirida.En mi caso, por ejemplo, en el año 1970 proyecté una travesía para atravesar Africa de norte a sur (Argel – Ciudad El Cabo) con dos vehículos; un Jeep y un Dodge ligero todo terreno que encontré en un cementerio de automóviles en Madrid. Señalé los dos vehículos y pasé un año preparando la travesía y buscando “sponsors” (conseguí la esposorización de Seiko, que me daba una buena cantidad de dinero, por mantener uno de su relojes en la caja de cambios de uno de los vehículos durante todo el viaje, para demostrar que al final se encontraba en perfecto funcionamiento) Peeeeeeero… me encontré con “mi moza” y abandoné el proyecto. (por supuesto perdí la señal dada
)Tres años más tarde (ya casado, pero aún sin hijos) volví a proyectar una travesía (terrestre) que nos llevaría en moto desde Madrid hasta Hong-Kong. BMW nos daba las motos y los gastos… casi completos. No obstante desistimos por considerar que el recorrido a través de la antigua URSS no ofrecía las suficientes garantías como para llegar a buen fin en el plazo previsto, lo que causaría un disgusto mayúsculo a nuestras respectivas parejas.

Mi única travesía digna de mención (si es que puede considerarse así
) fue la de Atlántico. Treinta y un días sin mi “otra mitad” que, por una parte, resultaron tremendamente satisfactorios y, por otra, aprendí a saber lo que es echar de menos a alguien.Moraleja: o estás solo o nunca podrás realizar las travesías soñadas a completa satisfacción. ¿O no?.


.


Me parece de un egoísmo feroz. 




Comentario