Bueno, no sé como empezar el hilo, ya que lo que tengo que contar es para mi la mejor experencia de pesca que he tenido, y no quiero parecer pretencioso, ni exagerado, ni tan siquiera vacilón.
Durante el mes de Diciembre pasado, por motivos de trabajo me tuve que desplazar acompañando a mi Almiranta a México, al tener que acudir a un congreso internacional. Mi presencia allí estaba escasamente justificada, por lo que tenía tiempo libre sobrado para dedicarme al retiro espiritual, el dolce far niente, a contar nubes o a la vida contemplativa. El hotel en que nos alojamos (Aventura Spa Palace), era un complejo hotelero de gran calidad, con un servicio impecable y atento como pocos he conocido en todo lo que llevo viajado. Bien, pues algunos de esos ratos perdidos los dediqué a la cata de mojitos en el bar que mas cerca estaba de la orilla de la playa para poder oler a sal y yodo y poder perder la vista en dirección a mi casa, pero lo primero que me llamó la atención fue la cantidad de barcos de recreo de buen porte que se veían con sus tangones desplegados y sus cañas largadas a poca distancia de la orilla, o casi en la orilla, acostumbrado a las distancias que en la costa onubense tenemos que cubrir para pescar de esa forma.
Intrigado por el constante paso de barcos en actitud de estar pescando, me dirigí a una de las mesas que el hotel tenía para atender a sus clientes en demanda de ofertas de ocio a preguntar si había alguna marina de recreo por la zona, y resultó que si, que muy cerca estaba Puerto Aventuras, donde la empresa Capt. Rick´s se dedicaba al charter de pesca, y que desde el hotel se podía hacer la reserva.
Preguntado por los precios, me dicen que tengo la opción de embarcar en la modalidad de "pesca compartida", pagando 90 $, que pagado con tarjeta de crédito al cambio resultaron 57 € centimo arriba o abajo. Esta opción de media jornada (cuatro horas), incluía embarque a las 09´00 h hasta las 13´00h en un Trojan 38 (2X350hp Cummins), Patrón, dos marineros, agua y refrescos y equipo de pesca incluyendo todo, desde la caña hasta el cebo natural. La empresa dispone de dieciseis barcos, que aunque no son muy modernos, se ven muy bien mantenidos.
A ese precio, se me quitan las ganas de tener barco propio, cañas, carretes, señuelos.... y todo lo que acompaña a la afición. No hay que decir que me levanté de la mesa con la cartera más ligera que cuando me senté y soñando con la aventura que me iba a correr en Puerto Aventuras.
La aventura
El Hotel ofrecía un servicio de taxi muy económico para desplazarse a Puerto Aventuras, el conductor me llevó de la mano hasta la oficina de la empresa de charter y a la vuelta me recogió sin problemas.
El embarque se efectuó según horario de forma puntual tras una breve charla de seguridad (en inglés) a todo el pasaje de la mañana. Tras embarcar y salir, horario militar, en pocos minutos estabamos fuera de puerto, nada más salir por la bocana aparecieron de golpe los setecientos hp que se escondían en la sentina y tras unos diez minutos de navegación en los que los marineros Lenin y Miguel no pararon de trabajar para poner las cañas en disposición y largar tangones y un profundizador, comenzó la pesca.
Un momento para la publicidad.

Durante el mes de Diciembre pasado, por motivos de trabajo me tuve que desplazar acompañando a mi Almiranta a México, al tener que acudir a un congreso internacional. Mi presencia allí estaba escasamente justificada, por lo que tenía tiempo libre sobrado para dedicarme al retiro espiritual, el dolce far niente, a contar nubes o a la vida contemplativa. El hotel en que nos alojamos (Aventura Spa Palace), era un complejo hotelero de gran calidad, con un servicio impecable y atento como pocos he conocido en todo lo que llevo viajado. Bien, pues algunos de esos ratos perdidos los dediqué a la cata de mojitos en el bar que mas cerca estaba de la orilla de la playa para poder oler a sal y yodo y poder perder la vista en dirección a mi casa, pero lo primero que me llamó la atención fue la cantidad de barcos de recreo de buen porte que se veían con sus tangones desplegados y sus cañas largadas a poca distancia de la orilla, o casi en la orilla, acostumbrado a las distancias que en la costa onubense tenemos que cubrir para pescar de esa forma.
Intrigado por el constante paso de barcos en actitud de estar pescando, me dirigí a una de las mesas que el hotel tenía para atender a sus clientes en demanda de ofertas de ocio a preguntar si había alguna marina de recreo por la zona, y resultó que si, que muy cerca estaba Puerto Aventuras, donde la empresa Capt. Rick´s se dedicaba al charter de pesca, y que desde el hotel se podía hacer la reserva.
Preguntado por los precios, me dicen que tengo la opción de embarcar en la modalidad de "pesca compartida", pagando 90 $, que pagado con tarjeta de crédito al cambio resultaron 57 € centimo arriba o abajo. Esta opción de media jornada (cuatro horas), incluía embarque a las 09´00 h hasta las 13´00h en un Trojan 38 (2X350hp Cummins), Patrón, dos marineros, agua y refrescos y equipo de pesca incluyendo todo, desde la caña hasta el cebo natural. La empresa dispone de dieciseis barcos, que aunque no son muy modernos, se ven muy bien mantenidos.
A ese precio, se me quitan las ganas de tener barco propio, cañas, carretes, señuelos.... y todo lo que acompaña a la afición. No hay que decir que me levanté de la mesa con la cartera más ligera que cuando me senté y soñando con la aventura que me iba a correr en Puerto Aventuras.
La aventura
El Hotel ofrecía un servicio de taxi muy económico para desplazarse a Puerto Aventuras, el conductor me llevó de la mano hasta la oficina de la empresa de charter y a la vuelta me recogió sin problemas.
El cartel en la puerta de la oficina
El embarque se efectuó según horario de forma puntual tras una breve charla de seguridad (en inglés) a todo el pasaje de la mañana. Tras embarcar y salir, horario militar, en pocos minutos estabamos fuera de puerto, nada más salir por la bocana aparecieron de golpe los setecientos hp que se escondían en la sentina y tras unos diez minutos de navegación en los que los marineros Lenin y Miguel no pararon de trabajar para poner las cañas en disposición y largar tangones y un profundizador, comenzó la pesca.
Un momento para la publicidad.


¡¡¡Os estoy vigilando!!! 











Comentario