Para empezar y por ser mi primera intervención en este foro, unas rondas para todos los cofrades como presentación
y a continuación voy a tratar de relatar lo que me ocurrió ayer 23 de agosto al atardecer, mientras practicaba el curri costero en compañía de mi mujer, "La Almiranta", como dicen algunos cofrades, para que tomen buena nota y que no cometan el mismo error que yo, error que me hizo pasar el mayor momento de pánico desde que, hace un año, navego con mi embarcación y que pudo acabar en tragedia.
Todo empezó como cada tarde de verano, partiendo del pantalán de Santurtzi sobre las 18,00 horas, con intención de pescar unos "txipirones", tomar el bocadillo acompañado por una cervecita fresca de la nevera, tras un baño en El Abra bilbaino, a milla y media escasa del pantalán; pero tras una hora larga con los aparejos en el agua sin una sola picada, la mar muy movida y sin sol, decidimos intentar pescar algo con un aparejo de curri que yo mismo había confeccionado; levantamos el fondeo y nos dirigimos hacia el espigón de Cierbena, éste se halla dispuesto en dirección Este-Oeste y el viento entraba con bastante fuerza de componente Norte. En aquella zona el agua suele estar muy limpia, pero cuando el viento viene del cuadrante Norte, todo lo que flota sobre la superficie del mar por aquella zona, va a parar a los bloques que conforman dicho espigón, incluidos los barcos;
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Olvidando una de las recomendaciones básicas que me hicieron cuando estudiaba para el PER, consistente en evitar navegar cerca de acantilados, espigones y zonas similares cuando el viento abate la embarcación hacia estos peligrosos lugares, comencé el curricán a escasos 10 metros del mencionado espigón, tengo que puntualizar que mi embarcación es un fuera borda de 6 metros con patronera, a una velocidad de entre 3 y 4 nudos empleando para ello una caña con un aparejo compuesto por varios anguilones de vinilo, otra, con un pez de cabeza plomada y el confeccionado por mi lo usaba mi mujer a mano con un "parabán"; Inmediatamente empecé a encontrar troncos, ramas, envases de plástico, cabos deshilachados etc., flotando, por lo que me retiré un poco más, cuando pensaba que había solucionado el problema, apareció de pronto bajo la quilla una enorme red de pesca flotando a la deriva, rápidamente metí todo a estribor, pero la cosa ya no tenía remedio, en medio segundo el barco estaba sobre aquella enorme red, la hélice se había enredado en aquellos cordeles del grosor de mi dedo gordo y el motor se paró
.miro horrorizado hacia popa y compruebo que tenía los gigantescos bloques de cemento de la escollera a escasos 10 metros? o serían 8? y el viento empujándome con fuerza por el costado de estribor hacia ellos, trato de sacar el motor del agua rápidamente, pero con el peso de aquello, apenas se mueve unos centímetros, para arreglar la situación, en vez de mantener la calma, entré en pánico, tengo 62 años y mis nervios ya no son lo que eran, empiezo a gritarle a mi mujer que trate de recoger su aparejo mientras yo vuelvo a accionar el "trimer" del motor intentando levantar el motor de nuevo y consigo poco a poco que aflore a ras de agua y tumbado sobre el motor agarrándome con una mano en la base de este, con la otra empecé a sacar la hélice de aquella trampa, mientras tanto el barco seguía acercándose a gran velocidad a los gigantescos bloques, tanto es así que los salpicones de alguna ola llego a mojarme la cara.
Afortunadamente, conseguí liberar la hélice en muy poco tiempo y rápidamente me acerque a la cabina para accionar el arranque del motor, y.......... tras unos segundos de verdadero pánico, arrancó a la primera, vendito "san Yamahita", metí todo avante pero......... una de las cañas, la que llevaba el pez con cabeza plomada se había enredado en los bloques de cemento; en otras circunstancias habría intentado, tirando desde diferentes posiciones, sacar el señuelo, pero en aquella situación, tire, literalmente, "por la calle del medio", rompiendo el aparejo con un fuerte tirón de la mano, alejándome a toda velocidad de aquella peligrosa situación.
Ya a cierta distancia del lugar donde había ocurrido todo lo anteriormente mencionado, un sudor frío me cubrió todo el cuerpo y un temblor en las piernas me obligaron a sentarme, mientras, empecé a escuchar lo que, desde hacía rato, me decía mi mujer, roja de ira: ..............la última vez !, no cuentes más conmigo !, y no vuelvas a gritarme así nunca mas !..........entre otras cosas; le pido disculpas públicamente y espero que poco a poco se le vaya pasando.
Aprended en cabeza ajena para evitar veros en una situación similar.
y a continuación voy a tratar de relatar lo que me ocurrió ayer 23 de agosto al atardecer, mientras practicaba el curri costero en compañía de mi mujer, "La Almiranta", como dicen algunos cofrades, para que tomen buena nota y que no cometan el mismo error que yo, error que me hizo pasar el mayor momento de pánico desde que, hace un año, navego con mi embarcación y que pudo acabar en tragedia.Todo empezó como cada tarde de verano, partiendo del pantalán de Santurtzi sobre las 18,00 horas, con intención de pescar unos "txipirones", tomar el bocadillo acompañado por una cervecita fresca de la nevera, tras un baño en El Abra bilbaino, a milla y media escasa del pantalán; pero tras una hora larga con los aparejos en el agua sin una sola picada, la mar muy movida y sin sol, decidimos intentar pescar algo con un aparejo de curri que yo mismo había confeccionado; levantamos el fondeo y nos dirigimos hacia el espigón de Cierbena, éste se halla dispuesto en dirección Este-Oeste y el viento entraba con bastante fuerza de componente Norte. En aquella zona el agua suele estar muy limpia, pero cuando el viento viene del cuadrante Norte, todo lo que flota sobre la superficie del mar por aquella zona, va a parar a los bloques que conforman dicho espigón, incluidos los barcos;
.Olvidando una de las recomendaciones básicas que me hicieron cuando estudiaba para el PER, consistente en evitar navegar cerca de acantilados, espigones y zonas similares cuando el viento abate la embarcación hacia estos peligrosos lugares, comencé el curricán a escasos 10 metros del mencionado espigón, tengo que puntualizar que mi embarcación es un fuera borda de 6 metros con patronera, a una velocidad de entre 3 y 4 nudos empleando para ello una caña con un aparejo compuesto por varios anguilones de vinilo, otra, con un pez de cabeza plomada y el confeccionado por mi lo usaba mi mujer a mano con un "parabán"; Inmediatamente empecé a encontrar troncos, ramas, envases de plástico, cabos deshilachados etc., flotando, por lo que me retiré un poco más, cuando pensaba que había solucionado el problema, apareció de pronto bajo la quilla una enorme red de pesca flotando a la deriva, rápidamente metí todo a estribor, pero la cosa ya no tenía remedio, en medio segundo el barco estaba sobre aquella enorme red, la hélice se había enredado en aquellos cordeles del grosor de mi dedo gordo y el motor se paró
.miro horrorizado hacia popa y compruebo que tenía los gigantescos bloques de cemento de la escollera a escasos 10 metros? o serían 8? y el viento empujándome con fuerza por el costado de estribor hacia ellos, trato de sacar el motor del agua rápidamente, pero con el peso de aquello, apenas se mueve unos centímetros, para arreglar la situación, en vez de mantener la calma, entré en pánico, tengo 62 años y mis nervios ya no son lo que eran, empiezo a gritarle a mi mujer que trate de recoger su aparejo mientras yo vuelvo a accionar el "trimer" del motor intentando levantar el motor de nuevo y consigo poco a poco que aflore a ras de agua y tumbado sobre el motor agarrándome con una mano en la base de este, con la otra empecé a sacar la hélice de aquella trampa, mientras tanto el barco seguía acercándose a gran velocidad a los gigantescos bloques, tanto es así que los salpicones de alguna ola llego a mojarme la cara.Afortunadamente, conseguí liberar la hélice en muy poco tiempo y rápidamente me acerque a la cabina para accionar el arranque del motor, y.......... tras unos segundos de verdadero pánico, arrancó a la primera, vendito "san Yamahita", metí todo avante pero......... una de las cañas, la que llevaba el pez con cabeza plomada se había enredado en los bloques de cemento; en otras circunstancias habría intentado, tirando desde diferentes posiciones, sacar el señuelo, pero en aquella situación, tire, literalmente, "por la calle del medio", rompiendo el aparejo con un fuerte tirón de la mano, alejándome a toda velocidad de aquella peligrosa situación.

Ya a cierta distancia del lugar donde había ocurrido todo lo anteriormente mencionado, un sudor frío me cubrió todo el cuerpo y un temblor en las piernas me obligaron a sentarme, mientras, empecé a escuchar lo que, desde hacía rato, me decía mi mujer, roja de ira: ..............la última vez !, no cuentes más conmigo !, y no vuelvas a gritarme así nunca mas !..........entre otras cosas; le pido disculpas públicamente y espero que poco a poco se le vaya pasando.
Aprended en cabeza ajena para evitar veros en una situación similar.






; estás en las rocas antes de que el ancla pueda hacer su función.
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Es muy satisfactorio comprobar que alguien lee y comparte tus penurias en esta taberna virtual, seguramente en las otras, mas de uno me hubiera dado la espalda diciendo para sí: vaya "plasta de tío",
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