VHF: Canal 77
"Se navega por los astros, por la mar, por la tierra, por las gentes, por los sentimientos...Se navega." — Altair

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NORMAS DEL FORO: OBLIGATORIA SU LECTURA

Hola cofrade, has recalado en la Taberna del Puerto, algo más que un foro náutico. Eres bienvenido, participa, aprende y enséñanos; de eso se trata, de enriquecernos todos en nuestros conocimientos, y sobre todo de pasar un buen rato. No entres si vienes buscando conflictos, polémicas o cualquier otro fin que no sean los anteriormente descritos. Tenemos algunas normas y es obligatorio que las leas antes de empezar.

1/ Este es un foro náutico y aunque se permite hablar de otros temas, se ruega contención en el uso de los mismos, para ello existe un foro específico.

2/ Usa títulos claros y que describan el contenido del tema. De este modo será más fácil encontrarlos en el buscador para posteriores consultas además de que facilitas el trabajo de los que te vayan a responder. Títulos ambiguos como “ayuda”, “tengo un problema”, etc... no colaboran a este fin. Inserta tú tema en el foro adecuado, mira antes de lanzarlo por si alguien poco antes que tú ha puesto lo mismo; si es así no crees un tema nuevo, contesta al otro. Usa el buscador, es una gran herramienta. No escribas todo el texto con mayúsculas, se interpreta como que estás gritando. Todo esto facilita enormemente el trabajo de los que curramos aquí.

3/ No se permite el "spam" ni la publicidad de empresas o de actividades que conlleven lucro. Tampoco solicitud de ofertas de empresas o profesionales salvo en los foros de anuncios de compra-venta.

4/ No uses el foro como un chat salvo en aquellos temas habilitados a tal efecto, los cuales periódicamente serán eliminados. Las contestaciones reiterativas y/o automáticas, haciendo uso del sistema copi-pegui o cualquier otro no están permitidas.

5/ Respeta a los demás y a sus opiniones si quieres que las tuyas sean respetadas. Los insultos, la agresividad, el mal gusto y la mala educación no están permitidas en este foro. Aquí venimos a divertirnos, no a pelearnos. Se prohíbe insultar, ser agresivo, maleducado, soez, no respetar a los demás, intentar imponer nuestras ideas, empezar o dar pie a que empiecen peleas o trifulcas. Se exige orden y delicadeza a la hora de tratar ciertos asuntos, como por ejemplo, en lo que a la ortografía se refiere. Serán considerados como insultos y faltas de respeto el calificar a los Moderadores y/o Administradores como censores, dictadores, que coartan la libertad de expresión, que aplican un doble rasero, y expresiones similares.

6/ Nos gusta conocer con quién hablamos, así que, una pequeña presentación en el foro correspondiente que existe para tal fin siempre será bien recibida. No obstante, si alguien decide no presentarse, los demás usuarios se abstendran de reclamar dicha presentación y/o realizar crítica o petición alguna.

7/ Los temas políticos o que induzcan a la polémica innecesaria, mejor los dejas para otros foros de los muchos que hay para ello en la red. Se prohíbe hablar de política, de política económica, de política social, de nacionalismos, de antinacionalismos, de diferencias idiomáticas, de banderas nacionales, de exaltaciones patrióticas, de hechos diferenciales, de religión, de anti-religíon, de toros y del maltrato animal, y en general de todos los temas que se sabe de antemano van a ser polémicos y mucho más si no son náuticos. No contestes a estos temas o mensajes, informa a los administradores. No se tolerarán actitudes racistas, xenófobas, sexistas, denigrantes hacia otros colectivos o para con los demás, totalitarias o extremistas sean del signo que sea.

8/ El reenvío de mensajes que hayan sido modificados, o bien el envío de otros mensajes que muestren su descontento con esta modificación, pueden conducir al bloqueo de la cuenta. Esto también sucederá cuando un usuario insista en retomar algún tema o continuar sobre una conducta de la que se le ha alertado. En casos de que la mala conducta de un usuario continúe, se podrá proceder a su expulsión definitiva.

9/ Todos los temas y/o mensajes que fomenten la piratería sobre cualquier software u otro material protegido, o informen de cómo o dónde llevarla a cabo serán retirados inmediatamente del foro. No obstante, y debido a la imposibilidad por parte de los administrador de controlar todos los temas y mensajes , si alguien detecta cualquier incidencia de este tipo ruego lo comunique de forma inmediata a la administración, especificando el enlace al tema para poder ser retirado.

10/ Se prohíbe la reproducción total o parcial de textos u otros medios sujetos a Copyright y/o pertenecientes a otras webs, foros, etc... Sin embargo si que se podrán insertar enlaces a los mismos, pero siempre haciendo referencia a la página propietaria.

11/ La Taberna es un foro en lengua castellana o español, pero cada uno es libre de expresarse como quiera, allá él si la mayoría no lo entiende. Los usuarios se abstendrán de hacer ningún comentario indicando al que escribe en otra lengua su pertinencia o no. Tampoco se tolerará el uso del idioma como arma reivindicativa de ningún tipo.

12/ No se permiten insultos ni difamaciones a empresas, profesionales o particulares. Tampoco acusaciones de ningún tipo, que no estén probadas o demostradas judicialmente o por lo medios legales adecuados. Este no es un medio para presentar denuncias, para ello, existen los juzgados, consumo, etc...

13/ No se permite la inserción de hilos o mensajes con el fin de generar exclusivamente tráfico a otras web o canales, bien sea mediante enlaces, mediante árticulos, ficheros o datos parciales, o por cualquier otro método.

14/ Cualquier incumplimiento de estas normas, puede ser motivo de amonestación y/o expulsión del autor, de borrado o cierre de temas o mensajes, o de cualquier otra medida que la administración decida para intentar hacer que éstas sean cumplidas. Los temas pueden ser movidos o unidos sin previo aviso a criterio de los administradores.

15/ Si estás de acuerdo con ellas este es tú sitio; si no te gustan, no te apetece cumplirlas, las consideras restrictivas, censoras o que coartan tu libertad de expresión, no entres, no intervengas, y no te quejes cuando te sean aplicadas las medias correctoras adecuadas. No luches por cambiarlas a tu conveniencia, no puedes.

16/ Baja Voluntaria del foro.

Ni éste ni ningún otro Foro tiene previsto un sistema de Bajas voluntarias y automáticas. Simplemente con dejar de participar en él, y editar el Perfil de usuario para que dejen de aparecer los datos que crean no deben verse es sufiente.

No obstante, si alguien quiere que se le borre su cuenta, deberá enviar un e-mail desde el enlace "contáctanos" que se encuentra en la parte inferior del foro usando el e-mail con el que está registrado en la Taberna ya que es la única forma de comprobar la autenticidad del que se quiere dar de baja.
Así se evita que alguien pueda coger los datos de tu cuenta y pedir que se borre la misma.

Por otro lado advertir que los mensajes del usuario aparecerán, una vez borrada la cuenta, como realizados por un "invitado" ya que las intervenciones en un Foro público, son públicas. Es decir, desde el momento en que se publican dejan de pertenecer al usuario. Por otro lado, como siempre hay contestaciones a los mensajes, si algunos son borrados, el hilo deja de tener sentido.

En cualquier caso, si existe algún o algunos mensajes en el que aparezcan datos personales que el usuario no quiere que sigan apareciendo, ANTES de pedir la baja, podrá reportarnos estos mensajes, usando la opción "reportar mensajes" y nosotros eliminaremos esos datos personales.

Se entiende que una vez borrada la cuenta, esta acción es irreversible, con lo cual no se podrá volver atrás.


Estas normas pueden ser modificadas sin previo aviso, por lo que se recomienda consultarlas regularmente...



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Rincón literario

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  • Re: Rincón literario

    ...
    Allá, en el fondo de su alma, se creía nacido para el amor, y su pasión por la arqueología era un sentimiento de la clase de sucedáneos. Al ver en las novelas más acreditadas de Francia y de España que los personajes de mejor sociedad sentían sobre poco más o menos las mismas comezones de que él era víctima, ya no vaciló en pensar que lo que le había faltado había sido un escenario. Las muchachas de Vetusta eran incapaces de comprenderle, así como él se confesaba a solas que no se atrevería jamás a acercarse a una joven para decirle cosa mayor en materia de amores.
    Tal vez las casadas, algunas por lo menos, podrían entenderle mejor. La primera vez que pensó esto tuvo remordimientos para una semana; pero volvió la idea a presentarse tentadora, y como en las novelas que saboreaba sucedía casi siempre que eran casadas las heroínas, pecadoras sí, pero al fin redimidas por el amor y la mucha fe, vino en averiguar y dar por evidente que se podía querer a una casada y hasta decírselo, si el amor se contenía en los límites del más acendrado idealismo. En efecto, don Saturno se enamoró de una señora casada; pero le sucedió con ella lo mismo que con las solteras; no se atrevió a decírselo. Con los ojos sí se lo daba a entender, y hasta con ciertas parábolas y alegorías que tomaba de la Biblia y otros libros orientales; pero la señora de sus amores no hacía caso de los ojos de don Saturno ni entendía las alegorías ni las parábolas; no hacía más que decir a espaldas de Bermúdez:
    —No sé cómo ese don Saturno puede saber tanto: parece un mentecato.
    Esta señora que llamaban en Vetusta la Regenta, porque su marido, ahora jubilado, había sido regente de la Audiencia, nunca supo la ardiente pasión del arqueólogo. Este joven sentimental y amante del saber se cansó de devorar en silencio aquel amor único y procuró ser veleidoso, aturdirse, y esto último poco trabajo le costaba, porque nunca se vio hombre más aturdido que él en cuanto una mujer quería marearle con una o dos miradas. Cuatro años hacía que no perdía baile, ni reunión de confianza, ni teatro, ni paseo, y todavía las damas, cada vez que le veían bailando un rigodón (no se atrevía con el wals ni con la polka) repetían:
    —¡Pero este Bermúdez está desconocido!
    ¡Todos, todos empeñados en que era un cartujo! Esto le desesperaba. Cierto que jamás había probado las dulzuras groseras y materiales del amor carnal; pero eso ¿le constaba al público? Cierto que primero faltaba el sol que don Saturnino a misa de ocho; pero esta devoción, así como el comulgar dos veces al mes, en nada empecía (su estilo) a los títulos de hombre de mundo que él reclamaba. ¡Y si las gentes supieran! ¿Quién era un embozado que de noche, a la hora de las criadas, como dicen en Vetusta, salía muy recatadamente por la calle del Rosario, torcía entre las sombras por la de Quintana y de una en otra llegaba a los porches de la plaza del Pan y dejaba la Encimada aventurándose por la Colonia, solitaria a tales horas? Pues era don Saturnino Bermúdez, doctor en teología, en ambos derechos, civil y canónico, licenciado en filosofía y letras y bachiller en ciencias: el autor ni más ni menos, de Vetusta Romana, Vetusta Goda, Vetusta Feudal, Vetusta Cristiana y Vetusta Transformada, a tomo por Vetusta. Era él, que salía disfrazado de capa y sombrero flexible. No había miedo que en tal guisa le reconociera nadie. ¿Y a dónde iba? A luchar con la tentación al aire libre; a cansar la carne con paseos interminables; y un poco también a olfatear el vicio, el crimen pensaba él, crimen en que tenía seguridad de no caer, no tanto por esfuerzos de la virtud como por invencible pujanza del miedo que no le dejaba nunca dar el último y decisivo paso en la carrera del abismo. Al borde llegaba todas las noches, y solía ser una puerta desvencijada, sucia y negra en las sombras de algún callejón inmundo. Alguna vez desde el fondo del susodicho abismo le llamaba la tentación; entonces retrocedía el sabio más pronto, ganaba el terreno perdido, volvía a las calles anchas y respiraba con delicia el aire puro; puro como su cuerpo; y para llegar antes a las regiones del ideal que eran su propio ambiente, cantaba la Casta diva o el Spirto gentil o el Santo Fuerte, y pensaba en sus amores de niño o en alguna heroína de sus novelas.
    ¡Ah, cuánta felicidad había en estas victorias de la virtud! ¡Qué clara y evidente se le presentaba entonces la idea de una Providencia! ¡Algo así debía de ser el éxtasis de los místicos! Y don Saturno apretando el paso volvía a su casa ebrio de idealismo, mojando los embozos de la capa con las lágrimas que le hacía llorar aquel baño de idealidad, como él decía para sus adentros. Su enternecimiento era eminentemente piadoso, sobre todo en las noches de luna.
    Encerrado en su casa, en su despacho, después de cenar, o bien escribía versos a la luz del petróleo o manejaba sus librotes; y por fin se acostaba, satisfecho de sí mismo, contento con la vida, feliz en este mundo calumniado donde, dígase lo que se quiera, aún hay hombres buenos, ánimos fuertes. Esta voluptuosidad ideal del bien obrar, mezclándose a la sensación agradable del calorcillo del suave y blando lecho, convertía poco a poco a don Saturno en otro hombre; y entonces era el imaginar aventuras románticas, de amores en París, que era el país de sus ensueños, en cuanto hombre de mundo. Solía volver a sus novelas de la hora de dormirse la imagen de la Regenta, y entablaba con ella, o con otras damas no menos guapas, diálogos muy sabrosos en que ponía el ingenio femenil en lucha con el serio y varonil ingenio suyo; y entre estos dimes y diretes en que todo era espiritualismo y, a lo sumo, vagas promesas de futuros favores, le iba entrando el sueño al arqueólogo, y la lógica se hacía disparatada, y hasta el sentido moral se pervertía y se desplomaba la fortaleza de aquel miedo que poco antes salvara al doctor en teología.
    ...

    La Regenta. Leopoldo Alas -Clarín-


    Quiero vivir la vida aventurera
    de los errantes pájaros marinos;
    no tener, para ir a otra ribera,
    la prosaica visión de los caminos.

    Poder volar cuando la tarde muera ...

    Comentario


    • Re: Rincón literario

      bueno va, ya lo sé, ha sido fuerte lo de la regenta, a ver si esto ...



      LA CONDENA

      El que posee el oro añora el barro.
      El dueño de la luz forja tinieblas.
      El que adora a su dios teme a su dios.
      El que no tiene dios tiembla en la noche.
      Quien encontró el amor no lo buscaba.
      Quien lo busca se encuentra con su sombra.
      Quien trazó laberintos pide una rosa blanca.
      El dueño de la rosa sueña con laberintos.
      Aquel que halló el lugar piensa en marcharse.
      El que no lo halló nunca
      es un desdichado.
      Aquel que cifró el mundo con palabras
      desprecia las palabras.
      Quien busca las palabras lo cifren
      halla sólo palabras. Nunca la posesión está cumplida.
      Errático el deseo, el pensamiento.
      Todo lo que se tiene es una niebla
      y las vidas ajenas son la vida. Nuestros tesoros son tesoros falsos.
      Y somos los ladrones de tesoros.


      Felipe Benítez Reyes


      Quiero vivir la vida aventurera
      de los errantes pájaros marinos;
      no tener, para ir a otra ribera,
      la prosaica visión de los caminos.

      Poder volar cuando la tarde muera ...

      Comentario


      • Re: Rincón literario

        Si…

        Si puedes mantener la cabeza sobre los hombros
        cuando otros la pierden y te cargan su culpa,
        Si confías en ti mismo aún cuando todos de ti dudan,
        pero aún así tomas en cuenta sus dudas;
        Si puedes esperar sin que te canse la espera,
        o soportar calumnias sin pagar con la misma moneda,
        o ser odiado sin dar cabida al odio,
        y ni ensalzas tu juicio ni ostentas tu bondad:
        Si puedes soñar y no hacer de tus sueños tu guía;
        Si puedes pensar sin hacer de tus pensamientos tu meta;
        Si Triunfo y Derrota se cruzan en tu camino
        y tratas de igual manera a ambos impostores,
        Si puedes tolerar que los bribones,
        tergiversen la verdad que has expresado
        y que sea trampa de necios en boca de malvados,
        o ver en ruinas la obra de tu vida,
        y agacharte a forjarla con útiles mellados:
        Si puedes hacer un montón con todas tus victorias
        Si puedes arrojarlas al capricho del azar,
        y perder, y remontarte de nuevo a tus comienzos
        sin que salga de tus labios una queja;
        Si logras que tus nervios y el corazón sean tu fiel compañero
        y resistir aunque tus fuerzas se vean menguadas
        con la única ayuda de la voluntad que dice: “¡Adelante!”
        Si ante la multitud das a la virtud abrigo,
        Si aún marchando con reyes guardas tu sencillez,
        Si no pueden herirte ni amigos ni enemigos,
        Si todos te reclaman y ninguno te precisa;
        Si puedes rellenar un implacable minuto
        con sesenta segundos de combate bravío,
        tuya es la Tierra y sus codiciados frutos,
        Y, lo que es más, ¡serás un Hombre, hijo mío!

        Joseph Rudyard Kipling. Premio Nobel de Literatura 1907 . . . y más cosas.


        este poema lo recitó anoche una profesora, despacio, en silencio, fue en la cena de graduación de mi hijo, y se lo dedicó a todos ellos, que dejan el instituto . . . no saben lo que les espera ahora .
        Editado por última vez por slocum; 30/05/2009, 22:30:42.


        Quiero vivir la vida aventurera
        de los errantes pájaros marinos;
        no tener, para ir a otra ribera,
        la prosaica visión de los caminos.

        Poder volar cuando la tarde muera ...

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        • Re: Rincón literario

          para el rincón literario, postal desde el polo.



          Quiero vivir la vida aventurera
          de los errantes pájaros marinos;
          no tener, para ir a otra ribera,
          la prosaica visión de los caminos.

          Poder volar cuando la tarde muera ...

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          • Re: Rincón literario

            Originalmente publicado por la mar salada Ver Mensaje
            El cubano José Ángel Buesa escribió el Poema del renunciamiento

            Pasarás por mi vida sin saber que pasaste,
            pasarás en silencio por mi amor y al pasar
            fingiré una sonrisa como un dulce contraste
            del dolor de quererte... y jamás lo sabrás.

            Soñaré con el nácar virginal de tu frente,
            soñaré con tus ojos de esmeraldas de mar,
            soñaré con tus labios desesperadamente,
            soñaré con tus besos... y jamás lo sabrás.

            Quizás pases con otro que te diga al oído
            esas frases que nadie como yo te dirá
            y, ahogando para siempre mi amor inadvertido,
            te amaré más que nunca... y jamás lo sabrás.

            Yo te amaré en silencio... como algo inaccesible,
            como un sueño que nunca lograré realizar
            y el lejano perfume de mi amor imposible
            rozará tus cabellos... y jamás lo sabrás.

            Y si un día una lágrima denuncia mi tormento,
            -- el tormento infinito que te debo ocultar --
            te diré sonriente: "No es nada... ha sido el viento".
            Me enjugaré la lágrima... ¡y jamás lo sabrás!
            Tremendo poema, tiene mucha fuerza, casi como que siento la angustia que describe, menos mal que esos sentimientos gracias a dios se dicen en un momento de perdida pero no suelen perdurar



            el primer beso siempre se da con la mirada

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            • Re: Rincón literario

              me basta así

              Si yo fuese Dios
              y tuviese el secreto,
              haría un ser exacto a ti;
              lo probaría
              (a la manera de los panaderos
              cuando prueban el pan, es decir: con la boca),
              y si ese sabor fuese
              igual al tuyo, o sea
              tu mismo olor, y tu manera de sonreír,
              y de guardar silencio,
              y de estrechar mi mano estrictamente,
              y de besarnos sin hacernos daño
              —de esto sí estoy seguro:
              pongo tanta atención cuando te beso—;
              entonces,
              si yo fuese Dios,
              podría repetirte y repetirte,
              siempre la misma y siempre diferente,
              sin cansarme jamás del juego idéntico,
              sin desdeñar tampoco la que fuiste
              por la que ibas a ser dentro de nada;
              ya no sé si me explico,
              pero quiero aclarar que
              si yo fuese Dios,
              haría lo posible por ser Ángel González
              para quererte tal como te quiero,
              para aguardar con calma
              a que te crees tú misma cada día
              a que sorprendas todas las mañanas
              la luz recién nacida con tu propia luz,
              y corras la cortina impalpable que separa
              el sueño de la vida,
              resucitándome con tu palabra,
              Lázaro alegre,
              yo, mojado todavía
              de sombras y pereza,
              sorprendido y absorto
              en la contemplación de todo aquello
              que, en unión de mí mismo,
              recuperas y salvas, mueves, dejas
              abandonado cuando —luego— callas...
              (Escucho tu silencio.
              Oigo constelaciones: existes.
              Creo en ti. Eres. Me basta).

              Ángel González


              Quiero vivir la vida aventurera
              de los errantes pájaros marinos;
              no tener, para ir a otra ribera,
              la prosaica visión de los caminos.

              Poder volar cuando la tarde muera ...

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              • Re: Rincón literario

                Hola a todos
                Mi amigo Marino, nació rodeado de mar en la Isla de Arosa y le gusta narrar, e aqui algunos de sus escritos (verídicos).










                Publicado por Marino
                el Enero 15, 2008
                A los dos viejos marineros, aburridos aquella tarde y sin dinero, se les ocurrió algo realmente sorprendente. La escuadra inglesa de guerra llevaba varios meses en lo más profundo de la ría de Arosa y daba la impresión de no moverse de allí en vaya usted a saber cuantos años.


                Le dice uno al otro: ¿ei, Jose, por qué non collemos a dorna e lles vendemos aos ingleses esas ducias de ostras que temos na casa? Al tal José, primero muy sorprendido, se le iluminaron después sus ojillos comidos por la salitre y le contestó que le parecía muy buena idea. José, el Tordillo, y Juan, el Paloma, se subieron enseguida, a una de sus dornas e hicieron rumbo al “Cabo,” donde se encontraba el mas cercano de los monstruos ingleses.
                Al llegar a un costado, llamaron la atención de dos marineros que hablaban a proa, a muchos metros sobre el Tordillo y el Paloma.
                Estos se desgañitaban tratando de llamar su atención. Por fin lo consiguieron, le señalaron las ostras y los ingleses terminaron echándoles un caldero atado con un cabo. Poco más tarde, las ostras viajaban hacia los reinos flotantes ingleses. José y Juan vieron a la pareja como desaparecían de la borda.
                Lo que a continuación siguió fue fruto del innoble procedimiento inglés en el trato con la confiada marinería del resto del mundo, o así lo pensaron los viejos: al unísono, todos los barcos empezaron a soltar humo por sus chimeneas, recoger las cadenas de sus rezones y virar hacia la boca de la ría.
                Los atribulados Tordillo y Paloma salieron a todo remo, separándose del costado del monstruo, mientras Juan le decía al Tordillo:
                ¡Ei, compañeiro, e estes cabróns de ingleses non se van por non pajar as ostras!




                Publicado por Marino
                el Enero 15, 2008
                Nada resulta más misterioso y emocionante que algo encontrado en el mar. Si esto resulta ser en una tarde en la que tres niños tripulamos una pequeña chalana construida con bidón de hierro y nuestra joven inventiva y que lo encontrado era el equivalente ingles de uno de nuestros TBOS, aunque con tapas, que lo protegieron de la inevitable mojadura ya no me quedó duda, años más tarde, que la cultura llegó por el mar.


                Aquel tesoro me hubiera gustado no tener que compartirlo. Yo no sabía ingles, desde luego, pero misterio sobre misterio, si está mojada no existe la lengua muerta y el verdadero disfrute exige la soledad. Hoy gozo, todavía, la magia de las viñetas mojadas sesenta años después.




                Publicado por Marino
                el Enero 15, 2008
                Todos nacemos del mar. Pero yo más: soy isleño. Cuando tenia 4 ó 5 años, el mar se adueñaba de mis noches, supongo que de las de todos los niños de la Isla y se hacia presencia en el tacto frio y en el golpe de sonido sordo contra las rocas del acantilado, que empezaban nada mas salir del portalón de la finca. Por fin, sobre las seis de la mañana venia la calma: la última dorna de la playa descendía rodando sobre los rolos de madera; el sonido recordaba el de una ametralladora. Yo, por fin, me arrebujaba entre las ropas de la cama y dormía mi mejor sueño. El mar me entregaba una de sus muchas dádivas.

                Comentario


                • Re: Rincón literario

                  Blues de
                  la monja y el ingeniero de caminos

                  Incluso en las circunstancias mas adversas, le cabe al ser humano la posibilidad de darle a su vida un giro brillante e inesperado que mejore la apariencia de las cosas. Un tipo me contó de madrugada que su mujer llevaba años engañándole con un amigo común. Al principio trató de remediarlo y se sinceró con ella. Le dio la opción de olvidar el asunto, romper unas cuantas cartas, devolver por correo las llaves de un apartamento y regresar sin represalias al redil. Fue inútil. Ella se mantuvo en sus trece. Entonces el marido optó por darle un giro surrealista a la fatalidad. Una noche se hizo el encontradizo con el amante de su esposa y sin mostrar el más mínimo rencor, le dijo: "¿Sabes que mi mujer te pone los cuernos conmigo?".

                  De lo que se trata es de relativizar los fracasos y de aceptar que las cosas nos ocurren sobrevenidas por el peso muerto de la fatalidad. Nos irá mejor si le aplicamos al análisis de nuestras vidas los criterios aplastantes, mecánicos y racionalistas con los que los matemáticos resuelven en la pizarra, como una pagoda de tiza, sus castillos algebraicos. De niños creíamos que la vocación religiosa era algo que nos inculcaba Dios y que poseídos por el ensalmo de aquella apuesta divina, estábamos llamados al obispado, al cardenalato, y quien sabe si al solio pontificio. Nos dijeron entonces que la santidad era una cosa que te daba de niño, como las paperas, y podía marcarte de por vida. ¡Pamplinas!
                  Al relativizar tu pasado recuerdas el caso de aquellas dos hermanas cuyos caminos se separaron para dar en paraderos tan distintos. En M., que era la fecha de las dos, se fijó Dios y le arrastró a la atmósfera ensimismada del noviciado. En cambio, en su hermana E., que era tan guapa, se fijó un ingeniero de caminos. Me dijo de madrugada mi amigo el ex boxeador: "Muchacho, de niño acaricié el sueño del sacerdocio. Luego eché metro y medio de espaldas y me engordaron tanto las manos que tuve que hacerle bolsillos nuevos a la ropa. Acabé partiéndome la cara encima de un ring. El destino es raras veces correlativo con los sueños. De haberme dejado llevar por mi equivocada vocación sacerdotal, con mi cuerpo sólo podría haberme colocado de capellán en la Mafia siciliana". Eso dijo mi viejo amigo y creo que no le faltaba razón. Su vida fue un derroche de mala suerte. A veces incluso su perro fingía no conocerle. Cayó en bancarrota, y en lo mas bajo de su caída, maldita sea, a mi viejo y querido amigo ya sólo le quedaban de su propiedad las jodidas pupilas azules escondidas bajo las plantas de los pies. Hay tipos que es como si hubiesen nacido con la cara dentro del culo. Pero sobreviven porque saben que en el fondo, a menudo la vida consiste en acertar con los errores...

                  JOSÉ LUIS ALVITE


                  p.d. kung fu . . . ha muerto.


                  Quiero vivir la vida aventurera
                  de los errantes pájaros marinos;
                  no tener, para ir a otra ribera,
                  la prosaica visión de los caminos.

                  Poder volar cuando la tarde muera ...

                  Comentario


                  • Re: Rincón literario

                    El pueblo en la cara

                    Cuando yo salí del pueblo, hace la friolera de cuarenta y ocho años, me topé con el Aniano, el Cosario, bajo el chopo del Elicio, frente al palomar de la tía Zenona, ya en el camino de Pozal de la Culebra. Y el Aniano se vino a mí y me dijo: «¿Dónde va el Estudiante?». Y yo le dije: «¡Qué sé yo! Lejos». «¿Por tiempo?» dijo él. Y yo le dije: «Ni lo sé». Y él me dijo con su servicial docilidad: «Voy a la capital. ¿Te se ofrece algo?». Y yo le dije: «Nada, gracias Aniano».
                    Ya en el año cinco, al marchar a la ciudad para lo del bachillerato, me avergonzaba ser de pueblo y que los profesores me preguntasen (sin indagar antes si yo era de pueblo o de ciudad): «Isidoro, ¿de qué pueblo eres tú?». Y también me mortificaba que los externos se dieran de codo y cuchichearan entre sí: «¿Te has fijado qué cara de pueblo tiene el Isidoro?» o, simplemente, que prescindieran de mí cuando echaban a pies para disputar una partida de zancos o de pelota china y dijeran despectivamente: «Ése no; ese es de pueblo». Y yo ponía buen cuidado por entonces en evitar decir: «Allá en mi pueblo»...
                    «Eldía que regrese a mi pueblo», pero, a pesar de ello, el Topo, el profesor de Aritmética y Geometría, me dijo una tarde en que yo no acertaba a demostrar que los ángulos de un triángulo valieran dos rectos: «Siéntate, llevas el pueblo escrito en la cara». Y, a partir de entonces, el hecho de ser de pueblo se me hacía una desgracia y yo no podía explicar cómo se cazan gorriones con cepos o colorines con liga, ni que los espárragos, junto al arroyo, brotaran más recio echándoles porquería de caballo, porque mis compañeros me menospreciaban y se reían de mí. Y toda mi ilusión, por aquel tiempo, estribaba en confundirme con los muchachos de ciudad y carecer de un pueblo que parecía que le marcaba a uno, como a las reses, hasta la muerte. Y cada vez que en vacaciones visitaba el pueblo, me ilusionaba que mis viejos amigos, que seguían matando tordas con el tirachinas y cazando ranas en la charca con un alfiler y un trapo rojo, dijeran con desprecio: «Mira el Isi; va cogiendo andares de señoritingo». Así, en cuanto pude, me largué de allí, a Bilbao, donde decían que embarcaban mozos gratis para el Canal de Panamá y que luego le descontaban a uno el pasaje de la soldada. Pero aquello no me gustó, porque ya por entonces padecía yo del espinazo y me doblaba mal y se me antojaba que no estaba hecho para trabajos tan rudos y, así de que llegué, me puse primero de guardagujas y después de portero en la Escuela Normal y más tarde empecé a trabajar las radios Philips que dejaban una punta de pesos sin ensuciarse uno las manos. Pero lo curioso es que allá no me mortificaba tener un pueblo y hasta deseaba que cualquiera me preguntase algo para decirle: «Allá, en mi pueblo, el cerdo lo matan así, o asao». O bien: «Allá, en mi pueblo, los hombres visten traje de pana rayada y las mujeres sayas negras, largas hasta los pies». O bien: «Allá, en mi pueblo, la tierra y el agua son tan calcáreas que los pollos se asfixian dentro del huevo sin llegar a romper el cascarón».
                    O bien: «Allá, en mi pueblo, si el enjambre se larga, basta arrimarle una escriña agujereada con una rama de carrasco para reintegrarle a la colmena». Y empecé a darme cuenta, entonces, de que ser de pueblo era un don de Dios y que ser de ciudad era un poco como ser inclusero y que los tesos y el nido de la cigüeña y los chopos y el riachuelo y el soto eran siempre los mismos, mientras las pilas de ladrillo y los bloques de cemento y las montañas de piedra de la ciudad cambiaban cada día y con los años no restaba allí un solo testigo del nacimiento de uno, porque mientras el pueblo permanecía, la ciudad se desintegraba por aquello del progreso y las perspectivas de futuro.

                    Viejas historias de Castilla La Vieja. Miguel Delibes.

                    más o menos.


                    Quiero vivir la vida aventurera
                    de los errantes pájaros marinos;
                    no tener, para ir a otra ribera,
                    la prosaica visión de los caminos.

                    Poder volar cuando la tarde muera ...

                    Comentario


                    • Re: Rincón literario

                      Originalmente publicado por slocum Ver Mensaje
                      ...
                      Allá, en el fondo de su alma, se creía nacido para el amor, y su pasión por la arqueología era un sentimiento de la clase de sucedáneos. Al ver en las novelas más acreditadas de Francia y de España que los personajes de mejor sociedad sentían sobre poco más o menos las mismas comezones de que él era víctima, ya no vaciló en pensar que lo que le había faltado había sido un escenario. Las muchachas de Vetusta eran incapaces de comprenderle, así como él se confesaba a solas que no se atrevería jamás a acercarse a una joven para decirle cosa mayor en materia de amores.
                      Tal vez las casadas, algunas por lo menos, podrían entenderle mejor. La primera vez que pensó esto tuvo remordimientos para una semana; pero volvió la idea a presentarse tentadora, y como en las novelas que saboreaba sucedía casi siempre que eran casadas las heroínas, pecadoras sí, pero al fin redimidas por el amor y la mucha fe, vino en averiguar y dar por evidente que se podía querer a una casada y hasta decírselo, si el amor se contenía en los límites del más acendrado idealismo. En efecto, don Saturno se enamoró de una señora casada; pero le sucedió con ella lo mismo que con las solteras; no se atrevió a decírselo. Con los ojos sí se lo daba a entender, y hasta con ciertas parábolas y alegorías que tomaba de la Biblia y otros libros orientales; pero la señora de sus amores no hacía caso de los ojos de don Saturno ni entendía las alegorías ni las parábolas; no hacía más que decir a espaldas de Bermúdez:
                      —No sé cómo ese don Saturno puede saber tanto: parece un mentecato.
                      Esta señora que llamaban en Vetusta la Regenta, porque su marido, ahora jubilado, había sido regente de la Audiencia, nunca supo la ardiente pasión del arqueólogo. Este joven sentimental y amante del saber se cansó de devorar en silencio aquel amor único y procuró ser veleidoso, aturdirse, y esto último poco trabajo le costaba, porque nunca se vio hombre más aturdido que él en cuanto una mujer quería marearle con una o dos miradas. Cuatro años hacía que no perdía baile, ni reunión de confianza, ni teatro, ni paseo, y todavía las damas, cada vez que le veían bailando un rigodón (no se atrevía con el wals ni con la polka) repetían:
                      —¡Pero este Bermúdez está desconocido!
                      ¡Todos, todos empeñados en que era un cartujo! Esto le desesperaba. Cierto que jamás había probado las dulzuras groseras y materiales del amor carnal; pero eso ¿le constaba al público? Cierto que primero faltaba el sol que don Saturnino a misa de ocho; pero esta devoción, así como el comulgar dos veces al mes, en nada empecía (su estilo) a los títulos de hombre de mundo que él reclamaba. ¡Y si las gentes supieran! ¿Quién era un embozado que de noche, a la hora de las criadas, como dicen en Vetusta, salía muy recatadamente por la calle del Rosario, torcía entre las sombras por la de Quintana y de una en otra llegaba a los porches de la plaza del Pan y dejaba la Encimada aventurándose por la Colonia, solitaria a tales horas? Pues era don Saturnino Bermúdez, doctor en teología, en ambos derechos, civil y canónico, licenciado en filosofía y letras y bachiller en ciencias: el autor ni más ni menos, de Vetusta Romana, Vetusta Goda, Vetusta Feudal, Vetusta Cristiana y Vetusta Transformada, a tomo por Vetusta. Era él, que salía disfrazado de capa y sombrero flexible. No había miedo que en tal guisa le reconociera nadie. ¿Y a dónde iba? A luchar con la tentación al aire libre; a cansar la carne con paseos interminables; y un poco también a olfatear el vicio, el crimen pensaba él, crimen en que tenía seguridad de no caer, no tanto por esfuerzos de la virtud como por invencible pujanza del miedo que no le dejaba nunca dar el último y decisivo paso en la carrera del abismo. Al borde llegaba todas las noches, y solía ser una puerta desvencijada, sucia y negra en las sombras de algún callejón inmundo. Alguna vez desde el fondo del susodicho abismo le llamaba la tentación; entonces retrocedía el sabio más pronto, ganaba el terreno perdido, volvía a las calles anchas y respiraba con delicia el aire puro; puro como su cuerpo; y para llegar antes a las regiones del ideal que eran su propio ambiente, cantaba la Casta diva o el Spirto gentil o el Santo Fuerte, y pensaba en sus amores de niño o en alguna heroína de sus novelas.
                      ¡Ah, cuánta felicidad había en estas victorias de la virtud! ¡Qué clara y evidente se le presentaba entonces la idea de una Providencia! ¡Algo así debía de ser el éxtasis de los místicos! Y don Saturno apretando el paso volvía a su casa ebrio de idealismo, mojando los embozos de la capa con las lágrimas que le hacía llorar aquel baño de idealidad, como él decía para sus adentros. Su enternecimiento era eminentemente piadoso, sobre todo en las noches de luna.
                      Encerrado en su casa, en su despacho, después de cenar, o bien escribía versos a la luz del petróleo o manejaba sus librotes; y por fin se acostaba, satisfecho de sí mismo, contento con la vida, feliz en este mundo calumniado donde, dígase lo que se quiera, aún hay hombres buenos, ánimos fuertes. Esta voluptuosidad ideal del bien obrar, mezclándose a la sensación agradable del calorcillo del suave y blando lecho, convertía poco a poco a don Saturno en otro hombre; y entonces era el imaginar aventuras románticas, de amores en París, que era el país de sus ensueños, en cuanto hombre de mundo. Solía volver a sus novelas de la hora de dormirse la imagen de la Regenta, y entablaba con ella, o con otras damas no menos guapas, diálogos muy sabrosos en que ponía el ingenio femenil en lucha con el serio y varonil ingenio suyo; y entre estos dimes y diretes en que todo era espiritualismo y, a lo sumo, vagas promesas de futuros favores, le iba entrando el sueño al arqueólogo, y la lógica se hacía disparatada, y hasta el sentido moral se pervertía y se desplomaba la fortaleza de aquel miedo que poco antes salvara al doctor en teología.
                      ...

                      La Regenta. Leopoldo Alas -Clarín-
                      Una joya de libro y de adaptacion al cine



                      el primer beso siempre se da con la mirada

                      Comentario


                      • Re: Rincón literario

                        Desiderata

                        Anda placidamente entre el ruido y la prisa,
                        y recuerda la paz que puede haber en el silencio.



                        Tanto como sea posible, sin rendirte,
                        cultiva la armonía con todos los seres.
                        Habla de tu verdad tranquilo y claramente;
                        y escucha a los demás,
                        aun al torpe y al ignorante
                        porque ellos también tienen su historia.
                        Evita a las personas agresivas y escandalosas
                        ellas son una molestia para el espíritu.



                        No te compares con otros, si lo haces
                        te convertirás en un vanidoso o en un amargado,
                        porque siempre existirá alguien mejor
                        y alguien peor que tu.
                        Disfruta de tus éxitos así como de tus planes.
                        Mantente interesado en tu carrera, aunque sea humilde
                        tu carrera es una posesión real en estos tiempos cambiantes.



                        Se cauteloso en los negocios
                        porque el mundo está lleno de trampas,
                        pero no dejes que esto te ciegue a la virtud que existe,
                        porque hay personas que luchan por altos ideales
                        y en todas partes la vida esta llena de heroísmo.
                        Sé tu mismo. Especialmente no finjas afecto.
                        Tampoco seas cínico sobre el amor,
                        porque entre los rostros de la aridez y el desencanto
                        el amor es perenne como la hierba.



                        Toma agradablemente el consejo de los años,
                        renunciando sin amarguras a las cosas de la juventud.
                        Cultiva fuerza de espíritu
                        para protegerte de las desgracias repentinas
                        pero no te angusties con pensamientos negativos
                        porque muchos miedos nacen del cansancio y la soledad.



                        Además de practicar una disciplina saludable,
                        también se benévolo contigo mismo.
                        Tú eres un hijo del universo
                        como lo son los árboles y las estrellas;
                        tienes el derecho de estar aquí.
                        Y aunque a tu entendimiento este claro o no
                        nunca dudes que el universo se desarrolla como debe.



                        Por lo tanto mantente en paz con Dios,
                        cualquiera que sea la forma en que lo concibas.
                        Y cualquiera que sean tus obras y aspiraciones
                        en la ruidosa confusión de la vida
                        guarda paz en tu alma.
                        Con toda su maldad, dificultad y sueños rotos
                        el mundo es aun hermoso.
                        Sé alegre. Esfuerzate por ser feliz.


                        Max Ehrmann

                        En general, ya que no existe evidencia contundente, las discusiones se hallan en torno de tres probables orígenes:
                        Encontrado en la vieja iglesia de Saint Paul, Baltimore. Fechado en 1692.
                        El oficial y reconocido: Escrito por Max Ehrmann en 1927 y hecho el depósito de propiedad intelectual en 1948 por su viuda.
                        Escrito en latín en la pared de piedra de la torre de la campana de la iglesia de St. Paul. La contribución de Ehrmann fue la de traducir al inglés y publicar el material. Su esposa depositó legalmente la obra para ganar control económico sobre su distribución.
                        Una corte que llevó el caso del copyright apeló al dominio público del poema, pero otras cortes, recientemente, han dictaminado que el copyright pertenece a los herederos de Ehrmann

                        gracy
                        "El lujo es vulgaridad, dijo, y me conquistò. De esa miel no comen las hormigas"

                        Comentario


                        • Re: Rincón literario


                          Una mañana, el marido vuelve a su cabaña después de varias horas de pesca y decide dormir una siesta.
                          Aunque no conoce bien el lago, la mujer decide salir en la lancha.
                          Se mete lago adentro, ancla y lee un libro.
                          Se acerca un guardián en su lancha, se aproxima a la mujer y le dice:
                          - Buen día, señora. ¿Qué está haciendo?
                          - Leyendo un libro -responde ella.. (Piensa:¿No es obvio?)
                          - Está en zona restringida para pescar -le informa él.
                          - Disculpe, oficial, pero no estoy pescando, estoy leyendo.
                          - Sí, pero tiene todo el equipo. Por lo que veo, podría empezar en cualquier momento, tendré que llevarla y detenerla.
                          - Si hace eso, le tendré que acusar de abuso sexual -dice la mujer...
                          - ¡¡¡Pero ni siquiera la toqué!!! -dice el guarda.
                          - Es cierto, pero tiene todo el equipo. Por lo que veo, podría empezar en cualquier momento.
                          - Disculpe, que tenga un buen día, señora.
                          Y se fue...

                          MORALEJA:
                          Nunca discutas con una mujer que lee. Sabe pensar.







                          el primer beso siempre se da con la mirada

                          Comentario


                          • Re: Rincón literario

                            fareraa, me gustò mucho tu cuento.
                            Saludos.

                            Comentario


                            • Re: Rincón literario

                              . . .
                              El entendimiento tiene su principio, aumento, estado y declinación, como el hombre y los demás animales y plantas. Él comienza en el adolescencia, tiene su aumento en la juventud, el estado en la edad de consistencia y comienza a declinar en la vejez. Por tanto, el que quisiere saber cuándo su entendimiento tiene todas las fuerzas que puede alcanzar, sepa que es desde treinta y tres años hasta cincuenta, poco más o menos. En el cual tiempo se han de creer los graves autores si en el discurso de su vida tuvieron contrarias sentencias. Y el que quiere escrebir libros halo de hacer en esta edad, y no antes ni después, si no se quiere retractar ni mudar la sentencia.
                              Pero las edades de los hombres no en todos tienen la mesma cuenta y razón. Porque a unos se les acaba la puericia a doce años, a otros a catorce, a otros a dieciséis y a otros a dieciocho. Estos tienen las edades muy largas, porque llega su juventud a poco menos de cuarenta años, la consistencia a sesenta, y tienen de vejez otros veinte años, con los cuales se hacen ochenta de vida, que es el término de los muy potentados. Los primeros, a quienes se les acaba la puericia a doce años, son de muy corta vida; comienzan luego a raciocinar, y nacerles la barba y dúrales muy poco el ingenio, y a treinta y cinco años comienzan a caducar, y a cuarenta y ocho se les acaba la vida.
                              De todas las condiciones que he dicho, ninguna deja de ser muy necesaria, útil y provechosa para que el muchacho venga a saber. Pero tener buena y correspondiente naturaleza a la ciencia que quiere estudiar es lo que más hace al caso, porque, con ella, vemos que muchos hombres comenzaron a estudiar pasada la juventud, y oyeron de ruines maestros, con mal orden y en sus tierras, y en poco tiempo salieron muy grandes letrados; y si falta el ingenio, dice Hipócrates que todo lo demás son diligencias perdidas.
                              Pero quien mejor lo encareció fue el buen Marco Cicerón, el cual, con dolor de ver a su hijo tan necio y que ninguna cosa aprovecharon los medios que para hacerle sabio buscó, dijo de esta manera: nam quid est alliud gigantum more bellare cum diis, nisi naturae repugnare? Como si dijera: «¿qué cosa hay más parecida a la batalla que los gigantes traían con los dioses que ponerse el hombre a estudiar faltándole el ingenio?». Porque de la manera que los gigantes nunca vencían a los dioses, antes eran siempre de ellos vencidos, así cualquiera estudiante que procurare vencer a su mala naturaleza quedará de ella vencido. Y, por tanto, nos aconseja el mesmo Cicerón que no forcejemos contra naturaleza, ni procuremos ser oradores si ella no lo consiente, porque trabajaremos en vano.
                              . . .

                              Examen de ingenios para las ciencias -Juan Huarte de San Juan-


                              ¿ezamen pa lo cualo?


                              Quiero vivir la vida aventurera
                              de los errantes pájaros marinos;
                              no tener, para ir a otra ribera,
                              la prosaica visión de los caminos.

                              Poder volar cuando la tarde muera ...

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                              • Re: Rincón literario

                                Poema Un Sueño de William Blake




                                Cierta vez un sueño tejió una sombra
                                sobre mi cama que un ángel protegía:
                                era una hormiga que se había perdido
                                por la hierba donde yo creía que estaba.
                                Confundida, perpleja y desesperada,
                                oscura, cercada por tinieblas, exhausta,
                                tropezaba entre la extendida maraña,
                                toda desconsolada, y le escuché decir:
                                “¡Oh, hijos míos! ¿Acaso lloran?
                                ¿Oirán cómo suspira su padre?
                                ¿Acaso rondan por ahí para buscarme?
                                ¿Acaso regresan y sollozan por mí?”
                                Compadecido, solté una lágrima;
                                pero cerca vi una luciérnaga,
                                que respondió: “¿Qué quejido humano
                                convoca al guardián de la noche?
                                Me corresponde iluminar la arboleda
                                mientras el escarabajo hace su ronda:
                                sigue ahora el zumbido del escarabajo;
                                pequeña vagabunda, vuelve pronto a casa.”



                                el primer beso siempre se da con la mirada

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