Re: ¡¡¡No me lo puedo creer!!!
Unas rondas para todos y en especial para el Capitán Teach porque sé que lo que voy a decir no le va a gustar.

Pero lo siento, yo no estoy de acuerdo con su apreciación y su post me parece una pura rabieta.
No voy a entrar a discutir sobre si hay que dar unas horas de amarre de cortesía o no en los puertos porque ya ha habido algunos hilos abundando en ello y la verdad es que todo depende de muchos factores, no es lo mismo puertos congestionados por la estación estival, que puertos que ven también la posibilidad de que los restaurantes y tiendas de alrededor puedan hacer también negocio porque todos van el mismos “barco”. Ni es lo mismo una situación de emergencia personal o un temporal que usar un taladro.
Y ahí es donde quiero entrar.
Si yo tengo que hacer una reparación que incluye usar el taladro, lo más lógico para mí es incluirla en el % de improvistos de una travesía (gastos, cambio de planes, etc.) y hacer una recalada en puerto. Además lo mejor es intentar poner buena cara al imprevisto y aprovechar la estancia en puerto para repostar víveres, salir a cenar por ahí o simplemente sobrellevarla lo mejor posible.
Si no, y el taladro puede esperar, sobrevivo con una reparación de fortuna a la espera de la siguiente recalada en puerto que si tenga planificada.
No se porqué pero tengo una sensación de que muchas veces tenemos una tendencia egocéntrica a la hora de solucionar nuestros problemas que nos hace distorsionar las situaciones.
En nuestros casos, no olvidemos de que estamos navegando y haciendo lo que otros muchos no pueden por motivos económicos, personales o de trabajo. Nos lo estamos pasando de p.m. respecto a otras muchas personas que ya quisieran estar en nuestro lugar. El embarcarnos ha sido nuestra decisión personal, es lo que más nos gusta y ha de ser así para lo bueno y para lo malo. Nuestra situación es de privilegio y no debemos adoptar el punto de vista de que cómo estoy navegando todo el mundo tiene que ayudarme y considerar importantes mis problemas.
Nuestros problemas solo son importantes para nosotros mismos.
Así que lo dicho, unas birritas y a poner el imprevisto en la lista del “debe” de cualquier travesía.
Y, por cierto, a mí como a otros cofrades que ya lo han dicho me parece “impresentable” lo de jactarse de amarrar en los muelles de las gasolineras sin avisar, pedir permiso ni nada de nada. Eso no es un buen hacer marinero.
Originalmente publicado por Captain Teach
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Unas rondas para todos y en especial para el Capitán Teach porque sé que lo que voy a decir no le va a gustar.

Pero lo siento, yo no estoy de acuerdo con su apreciación y su post me parece una pura rabieta.
No voy a entrar a discutir sobre si hay que dar unas horas de amarre de cortesía o no en los puertos porque ya ha habido algunos hilos abundando en ello y la verdad es que todo depende de muchos factores, no es lo mismo puertos congestionados por la estación estival, que puertos que ven también la posibilidad de que los restaurantes y tiendas de alrededor puedan hacer también negocio porque todos van el mismos “barco”. Ni es lo mismo una situación de emergencia personal o un temporal que usar un taladro.
Y ahí es donde quiero entrar.
Si yo tengo que hacer una reparación que incluye usar el taladro, lo más lógico para mí es incluirla en el % de improvistos de una travesía (gastos, cambio de planes, etc.) y hacer una recalada en puerto. Además lo mejor es intentar poner buena cara al imprevisto y aprovechar la estancia en puerto para repostar víveres, salir a cenar por ahí o simplemente sobrellevarla lo mejor posible.
Si no, y el taladro puede esperar, sobrevivo con una reparación de fortuna a la espera de la siguiente recalada en puerto que si tenga planificada.
No se porqué pero tengo una sensación de que muchas veces tenemos una tendencia egocéntrica a la hora de solucionar nuestros problemas que nos hace distorsionar las situaciones.
En nuestros casos, no olvidemos de que estamos navegando y haciendo lo que otros muchos no pueden por motivos económicos, personales o de trabajo. Nos lo estamos pasando de p.m. respecto a otras muchas personas que ya quisieran estar en nuestro lugar. El embarcarnos ha sido nuestra decisión personal, es lo que más nos gusta y ha de ser así para lo bueno y para lo malo. Nuestra situación es de privilegio y no debemos adoptar el punto de vista de que cómo estoy navegando todo el mundo tiene que ayudarme y considerar importantes mis problemas.
Nuestros problemas solo son importantes para nosotros mismos.
Así que lo dicho, unas birritas y a poner el imprevisto en la lista del “debe” de cualquier travesía.
Y, por cierto, a mí como a otros cofrades que ya lo han dicho me parece “impresentable” lo de jactarse de amarrar en los muelles de las gasolineras sin avisar, pedir permiso ni nada de nada. Eso no es un buen hacer marinero.





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eso es lo que vale 1 noche de amarre para un 8 metros en la costa brava catalana
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