Re: Aprendiendo a navegar a vela (Más que un libro náutico)
APRENDIENDO A NAVEGAR A VELA (continúa)
Gracias a todos por vuestras aportaciones a este hilo. En el fondo lo que pretendemos es, con la ayuda de este libro, acercar el mundo de la vela a aquellos que todavía no lo conocen.
Si yo tuviera que decir porqué me gusta la vela, tal vez no sabría hacerlo, o encontraría cursi cualquier cosa que se me ocurriera, en cambio creo que me puedo identificar perfectamente con las explicaciones que da el autor en el primer capítulo del libro. Se titula DE LO QUE SE TRATA. Intentaré explicar lo que el autor a querido transmitir, y acogiéndome al derecho de cita os reproduzco algunos párrafos.
Lo primero que destaca es que …afuera, sobre el agua, está la libertad. Una milla lejos y nos encontramos un mundo exclusivo para nosotros. ¡Y que mundo! Un mundo de agua, viento y cielo… Un mundo lunático y caprichoso, quizás, pero siempre noble y cabal. A veces temible; a veces benigno; triste, a ratos; alegre otros; alguna vez deprimente, amenazador, loco y peligroso; pero siempre dando noblemente la cara, jugando la partida a cartas descubiertas, con tal de que, al verlas las conozcamos.
Dice que el mundo de las aguas no puede descubrirse desde una motora …el motor lleva consigo parte de la costa y, al aproximarse a tierra, los dioses de las aguas se van a retiro. El barco a motor ronca con el estruendo de la ciudad, vibra al compás de una época mecanizada. (Tractoristas no meterse conmigo, se trata de la opinión del autor del libro, que yo comparto en gran parte, aunque no al 100%)
…pero sí puede descubrirse con un velero, pues aquel mundo de agua y cielo, viento y marea, no está solamente a nuestro alrededor, sino que forma parte de nosotros mismos.
Sobre lo que es un barco de vela, dice: es algo vivo, con alma y sentimiento propios; obediente como un caballo de silla, leal como un perro y razonable a carta cabal.
Sostiene que cada barco de vela tiene su propio carácter, no hay dos embarcaciones exactamente iguales, pueden tener las mismas medidas y el mismo constructor, la diferencia está en su temperamento.
…si eres mezquino o vil, cobarde o descuidado, egoista, soberbio o cruel, puedes estar seguro de que la embarcación lo descubrirá.
…Aun en el apuro de la tempestad o la adversidad, ningún barco ha dejado de hacer el máximo esfuerzo cuando se lo ha pedido su patrón. Tal vez sea un esfuerzo de poca monta. Puede ser viejo, podrido y hacer agua como una canasta. Sus desventajas pueden ser abrumadoras. Pero siempre, siempre, entrará gallardamente en batalla, ganará si es posible, y, si no, morirá luchando.
Manejar esta gloriosa creación humana, ser su dueño y su amigo, internarse con ella en el retador y caprichoso reino del mar, es la más noble y más compensadora de las artes. Porque da más de lo que se puede adquirir con dinero. Humildad y confianza en sí mismo, valentía y bondad, fuerza y delicadeza; tales son sus regalos al navegante.
Y hay otros, demasiado numerosos para mencionarlos. …Duras batallas con fuertes rachas, cuando debemos defendernos con la escota y el timón, parar cualquier estocada y embestida de nuestro borrascoso enemigo. ¡Y el triunfo! Esa punta rocosa que conseguimos doblar tras larga lucha con el viento y la corriente. Es nuestro; nos lo hemos ganado. También el cañonazo que anuncia nuestro triunfo en una apretada regata, nos suena a música celestial.
Mar adentro, cuando estamos en nuestro elemento, solos con nuestro barco y las estrellas, las pequeñas molestias de la vida en la costa se reducen rápidamente a sus proporciones verdaderas.
El capítulo termina con esta frase: Nunca se acaba de aprender. Aunque viviéramos mil años no podríamos conocerlo todo. El arte de la navegación es tan antiguo como la Humanidad y tan nuevo como el balandro que ciñe. El presente libro es el más elemental principio.
Un
por todos a los que nos gusta navegar, sea a vela o motor
APRENDIENDO A NAVEGAR A VELA (continúa)
Gracias a todos por vuestras aportaciones a este hilo. En el fondo lo que pretendemos es, con la ayuda de este libro, acercar el mundo de la vela a aquellos que todavía no lo conocen.
Si yo tuviera que decir porqué me gusta la vela, tal vez no sabría hacerlo, o encontraría cursi cualquier cosa que se me ocurriera, en cambio creo que me puedo identificar perfectamente con las explicaciones que da el autor en el primer capítulo del libro. Se titula DE LO QUE SE TRATA. Intentaré explicar lo que el autor a querido transmitir, y acogiéndome al derecho de cita os reproduzco algunos párrafos.
Lo primero que destaca es que …afuera, sobre el agua, está la libertad. Una milla lejos y nos encontramos un mundo exclusivo para nosotros. ¡Y que mundo! Un mundo de agua, viento y cielo… Un mundo lunático y caprichoso, quizás, pero siempre noble y cabal. A veces temible; a veces benigno; triste, a ratos; alegre otros; alguna vez deprimente, amenazador, loco y peligroso; pero siempre dando noblemente la cara, jugando la partida a cartas descubiertas, con tal de que, al verlas las conozcamos.
Dice que el mundo de las aguas no puede descubrirse desde una motora …el motor lleva consigo parte de la costa y, al aproximarse a tierra, los dioses de las aguas se van a retiro. El barco a motor ronca con el estruendo de la ciudad, vibra al compás de una época mecanizada. (Tractoristas no meterse conmigo, se trata de la opinión del autor del libro, que yo comparto en gran parte, aunque no al 100%)
…pero sí puede descubrirse con un velero, pues aquel mundo de agua y cielo, viento y marea, no está solamente a nuestro alrededor, sino que forma parte de nosotros mismos.
Sobre lo que es un barco de vela, dice: es algo vivo, con alma y sentimiento propios; obediente como un caballo de silla, leal como un perro y razonable a carta cabal.
Sostiene que cada barco de vela tiene su propio carácter, no hay dos embarcaciones exactamente iguales, pueden tener las mismas medidas y el mismo constructor, la diferencia está en su temperamento.
…si eres mezquino o vil, cobarde o descuidado, egoista, soberbio o cruel, puedes estar seguro de que la embarcación lo descubrirá.
…Aun en el apuro de la tempestad o la adversidad, ningún barco ha dejado de hacer el máximo esfuerzo cuando se lo ha pedido su patrón. Tal vez sea un esfuerzo de poca monta. Puede ser viejo, podrido y hacer agua como una canasta. Sus desventajas pueden ser abrumadoras. Pero siempre, siempre, entrará gallardamente en batalla, ganará si es posible, y, si no, morirá luchando.
Manejar esta gloriosa creación humana, ser su dueño y su amigo, internarse con ella en el retador y caprichoso reino del mar, es la más noble y más compensadora de las artes. Porque da más de lo que se puede adquirir con dinero. Humildad y confianza en sí mismo, valentía y bondad, fuerza y delicadeza; tales son sus regalos al navegante.
Y hay otros, demasiado numerosos para mencionarlos. …Duras batallas con fuertes rachas, cuando debemos defendernos con la escota y el timón, parar cualquier estocada y embestida de nuestro borrascoso enemigo. ¡Y el triunfo! Esa punta rocosa que conseguimos doblar tras larga lucha con el viento y la corriente. Es nuestro; nos lo hemos ganado. También el cañonazo que anuncia nuestro triunfo en una apretada regata, nos suena a música celestial.
Mar adentro, cuando estamos en nuestro elemento, solos con nuestro barco y las estrellas, las pequeñas molestias de la vida en la costa se reducen rápidamente a sus proporciones verdaderas.
El capítulo termina con esta frase: Nunca se acaba de aprender. Aunque viviéramos mil años no podríamos conocerlo todo. El arte de la navegación es tan antiguo como la Humanidad y tan nuevo como el balandro que ciñe. El presente libro es el más elemental principio.
Un
por todos a los que nos gusta navegar, sea a vela o motor

Libros náuticos



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, es casi seguro que bajará la guardia y se volverá menos cuidadoso. Si en este momento se diera cuenta de que sólo ha aprendido los mas elementales principios de la navegación y que le queda mucho por aprender, progresaría muy rápidamente. Sin embargo normalmente el principiante continúa siéndolo hasta que empieza a participar en regatas. Entonces, cuando los demás barcos le pasan
como si estuviera parado, empieza a pensar que aun no domina el delicado arte de la navegación a vela
”
. Hay mas sincera confraternidad entre ellos que entre casi ninguna otra agrupación humana. Quizá esto sea debido al agua salada que llevan en la sangre”








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