Muy buenas a todos. Servíos lo que gustéis, que esta la pago yo.
Entre los diversos "por si acaso" que suelo llevar en el barco ( además del habitual armamento de seguridad), me gusta llevar un ancla de capa bien entalingada a su cabo y estibada en un sitio de fácil acceso, de modo que pueda hacer uso de ella de forma rápida y sin complicaciones en cualquier momento. El motivo no es que piense que me puede sorprender "la tormenta perfecta" de repente, pues no la llevo para capear temporales ( que ya me encargo yo de que me pillen, como muy lejos, en la taberna), sino para darme un poco más de tiempo de reacción si surge un problema y tengo costa a sotavento.
Así, cuando con viento fuerte, no he podido dar todo el respeto que quisiera a la costa, viajo mentalmente al pañol donde la guardo y mientras la acaricio pienso "bueno, tengo minutos extras..."
Pero, como ni el mejor sistema es efectivo si no se usa correctamente, este verano me dispuse a hacer unas pruebas para saber la capacidad real del invento y hasta qué punto la teoría coincidía con la realidad.
Mi sorpresa fué mayúscula al comprobar que, puesto a entretenerme largando aparejos mientras abato hacia la costa, más me cundiría largar un sedal con una rapala, que el ancla de capa, pues frenan lo mismo y almenos, la rapala, puede llegar a ofrecer otras opciones para comer, además de la tierra.
Obviamente, algo falla...
El ancla de capa que utilizo, esá recomendada para esloras incluso algo superiores a la de mi barco e hice las pruebas con distintas longitudes de cabo ( desde muy corto, hasta exageradamente largo...). Incluso hice pruebas poniéndole un grillete que le añadiese peso para que se sumergiese a más profundidad ( cosa que no parecía necesitar pues sin él, trabajaba aparentemente bien).
El día de las pruebas soplaba un viento considerable que hacía que abatiésemos a alrededor de los 3 nudos y el ancla no fué capaz ni de enfrentar la proa al viento y evitar que fuéramos atravesados como un tronco a la deriva...
La única explicación que se me ocurre, es que estuviera actuando, además, una corriente en la misma dirección y sentido que el viento y que, aunque el ancla "portaba" y presentaba buena apariencia, no estuviera trabajando tanto como pintaba.
De hecho, no me costaba casi ningún esfuerzo llamarla desde el cabo para acortar y no conseguía aproar por deprisa que lo cobrase...
En fin...
Sugerencias, explicaciones, collejas...
Iuminad una vez más...!

Entre los diversos "por si acaso" que suelo llevar en el barco ( además del habitual armamento de seguridad), me gusta llevar un ancla de capa bien entalingada a su cabo y estibada en un sitio de fácil acceso, de modo que pueda hacer uso de ella de forma rápida y sin complicaciones en cualquier momento. El motivo no es que piense que me puede sorprender "la tormenta perfecta" de repente, pues no la llevo para capear temporales ( que ya me encargo yo de que me pillen, como muy lejos, en la taberna), sino para darme un poco más de tiempo de reacción si surge un problema y tengo costa a sotavento.
Así, cuando con viento fuerte, no he podido dar todo el respeto que quisiera a la costa, viajo mentalmente al pañol donde la guardo y mientras la acaricio pienso "bueno, tengo minutos extras..."
Pero, como ni el mejor sistema es efectivo si no se usa correctamente, este verano me dispuse a hacer unas pruebas para saber la capacidad real del invento y hasta qué punto la teoría coincidía con la realidad.
Mi sorpresa fué mayúscula al comprobar que, puesto a entretenerme largando aparejos mientras abato hacia la costa, más me cundiría largar un sedal con una rapala, que el ancla de capa, pues frenan lo mismo y almenos, la rapala, puede llegar a ofrecer otras opciones para comer, además de la tierra.
Obviamente, algo falla...
El ancla de capa que utilizo, esá recomendada para esloras incluso algo superiores a la de mi barco e hice las pruebas con distintas longitudes de cabo ( desde muy corto, hasta exageradamente largo...). Incluso hice pruebas poniéndole un grillete que le añadiese peso para que se sumergiese a más profundidad ( cosa que no parecía necesitar pues sin él, trabajaba aparentemente bien).
El día de las pruebas soplaba un viento considerable que hacía que abatiésemos a alrededor de los 3 nudos y el ancla no fué capaz ni de enfrentar la proa al viento y evitar que fuéramos atravesados como un tronco a la deriva...
La única explicación que se me ocurre, es que estuviera actuando, además, una corriente en la misma dirección y sentido que el viento y que, aunque el ancla "portaba" y presentaba buena apariencia, no estuviera trabajando tanto como pintaba.
De hecho, no me costaba casi ningún esfuerzo llamarla desde el cabo para acortar y no conseguía aproar por deprisa que lo cobrase...
En fin...
Sugerencias, explicaciones, collejas...
Iuminad una vez más...!



, yo lo pruebe un ves y si que frena ... es mas con las olas pega unos tirones que ni el ancla " de fondo " ...

).
pero pon siempre el cabo para cobrarla con la boya porque se puede romper la cincha al cobrarla y no la recuperas, se queda flotando a dos aguas con el peligro que supone.
Disculpas al Mar, a quien he robado tanto tiempo para dedicarlo a mi trabajo
"valga la rebuznancia"
Comentario