Hay cosas que marcan mas que otras.
Durante la vida de cada persona, se pueden hacer muchas cosas. Algunas nunca nos las planteamos, por no tener afinidad, o pensamos que no nos va ese rollo. Y otras, no tanto como quisiéramos, las hacemos, y hasta nos las chutamos en vena, si hace falta.
No, no estoy hablando de de cosas raras. Me refiero a lo concerniente a la mar, y a lo que en esa se puede disfrutar.
Me considero una persona afortunada, pues gustándome como me gusta, he tenido la suerte de trabajar en ella. Pero es que, por eso decía lo de chutarme en vena, cuando dejaba el trabajo, entonces volvía otra vez a surcar las aguas, esta vez como afición.
He tocado casi todos los palos, vela de competición, crucero, grandes travesías, salvamentos, buceo, y como no, pesca.
Todo me ha llenado de satisfacción, y lo he disfrutado, y pienso seguir haciéndolo. Pero lo de pescar, va un poco mas allá.
Hoy he ido a darle un repasito al barco, y como no hacia buen día, he perdido la mañana, metiéndome en los corrillos, que se forman en los pantalanes donde amarran los barcos mas pequeños, los que salen a pescar.
Hacia tiempo que no lo hacia, pues últimamente, he estado mas enfocado a la vela, y aunque pescando, me estaba apartando un poco de este mundillo.
La verdad que me he pasado un buen rato, la gente suele ser, al margen de exagerada y un tanto embusterilla, noble, sanota y con ganas de ayudar, con un buen rollo, que no es extrapolable a otras concepciones náuticas.
De vuelta a casa, me preguntaba, yo mismo con mi mecanismo: ¿Quien coño, me había mandado a mi, cambiar de barco? He pescado desde los 7 años, siempre ha habido un barco en casa. Los sábados eran sagrados, para pescar. Los raticos del viernes por la tarde preparado las artes. El ir a comprar la carnada. El prepararla, perdiéndole a la pariente todos los “tapewuare”. El pestazo a pescao que te llevabas a la casa. Las discusiones cuando le ponías la cocina “perdia” limpiando el pescao,. La frase de siempre al llegar : a mi no me traigas mas pescao, que ya no cabe en el Frigo.
Y sobre todo las tertulias vespertinas, alrededor de un barco varado, o a bordo de el de un amigo, preparando la salida, o pegándole un repaso al motor, que casi siempre era asesorado o ayudado, desinteresadamente por otro pescador.
Esto marca, marca mucho, y me hace recapacitar, que si bien no he perdido el tiempo, si que no lo he disfrutado con la intensidad, que al menos a mi, me satisface vivir todas estas vivencias, tan cotidianas por otro lado.
Así, que aunque llevo tiempo dándole vueltas al tema, he tomado la decisión, de si dejar de lado otras menesteres náuticos. Inmiscuirme mas en la pesquera, voy a cambiar de barco, y hacer lo que mas me gusta…. Pescar.
Perdonar por esta disquisición filosófica, hoy esta el día gris por aquí, puede que eso tenga algo que ver, pero ciertamente, me he convencido, que cada uno tiene que hacer lo que mas le llena.
Por los nuevos tiempos.
Durante la vida de cada persona, se pueden hacer muchas cosas. Algunas nunca nos las planteamos, por no tener afinidad, o pensamos que no nos va ese rollo. Y otras, no tanto como quisiéramos, las hacemos, y hasta nos las chutamos en vena, si hace falta.
No, no estoy hablando de de cosas raras. Me refiero a lo concerniente a la mar, y a lo que en esa se puede disfrutar.
Me considero una persona afortunada, pues gustándome como me gusta, he tenido la suerte de trabajar en ella. Pero es que, por eso decía lo de chutarme en vena, cuando dejaba el trabajo, entonces volvía otra vez a surcar las aguas, esta vez como afición.
He tocado casi todos los palos, vela de competición, crucero, grandes travesías, salvamentos, buceo, y como no, pesca.
Todo me ha llenado de satisfacción, y lo he disfrutado, y pienso seguir haciéndolo. Pero lo de pescar, va un poco mas allá.
Hoy he ido a darle un repasito al barco, y como no hacia buen día, he perdido la mañana, metiéndome en los corrillos, que se forman en los pantalanes donde amarran los barcos mas pequeños, los que salen a pescar.
Hacia tiempo que no lo hacia, pues últimamente, he estado mas enfocado a la vela, y aunque pescando, me estaba apartando un poco de este mundillo.
La verdad que me he pasado un buen rato, la gente suele ser, al margen de exagerada y un tanto embusterilla, noble, sanota y con ganas de ayudar, con un buen rollo, que no es extrapolable a otras concepciones náuticas.
De vuelta a casa, me preguntaba, yo mismo con mi mecanismo: ¿Quien coño, me había mandado a mi, cambiar de barco? He pescado desde los 7 años, siempre ha habido un barco en casa. Los sábados eran sagrados, para pescar. Los raticos del viernes por la tarde preparado las artes. El ir a comprar la carnada. El prepararla, perdiéndole a la pariente todos los “tapewuare”. El pestazo a pescao que te llevabas a la casa. Las discusiones cuando le ponías la cocina “perdia” limpiando el pescao,. La frase de siempre al llegar : a mi no me traigas mas pescao, que ya no cabe en el Frigo.
Y sobre todo las tertulias vespertinas, alrededor de un barco varado, o a bordo de el de un amigo, preparando la salida, o pegándole un repaso al motor, que casi siempre era asesorado o ayudado, desinteresadamente por otro pescador.
Esto marca, marca mucho, y me hace recapacitar, que si bien no he perdido el tiempo, si que no lo he disfrutado con la intensidad, que al menos a mi, me satisface vivir todas estas vivencias, tan cotidianas por otro lado.
Así, que aunque llevo tiempo dándole vueltas al tema, he tomado la decisión, de si dejar de lado otras menesteres náuticos. Inmiscuirme mas en la pesquera, voy a cambiar de barco, y hacer lo que mas me gusta…. Pescar.
Perdonar por esta disquisición filosófica, hoy esta el día gris por aquí, puede que eso tenga algo que ver, pero ciertamente, me he convencido, que cada uno tiene que hacer lo que mas le llena.
Por los nuevos tiempos.







. Y segundo, porque si lo dejas todo para pescar, significa que pescas. Y si pescas, hay peces. Y si hay peces
¿por qué leches yo no pesco?

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