VHF: Canal 77
"Se navega por los astros, por la mar, por la tierra, por las gentes, por los sentimientos...Se navega." — Altair

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NORMAS DEL FORO: OBLIGATORIA SU LECTURA

Hola cofrade, has recalado en la Taberna del Puerto, algo más que un foro náutico. Eres bienvenido, participa, aprende y enséñanos; de eso se trata, de enriquecernos todos en nuestros conocimientos, y sobre todo de pasar un buen rato. No entres si vienes buscando conflictos, polémicas o cualquier otro fin que no sean los anteriormente descritos. Tenemos algunas normas y es obligatorio que las leas antes de empezar.

1/ Este es un foro náutico y aunque se permite hablar de otros temas, se ruega contención en el uso de los mismos, para ello existe un foro específico.

2/ Usa títulos claros y que describan el contenido del tema. De este modo será más fácil encontrarlos en el buscador para posteriores consultas además de que facilitas el trabajo de los que te vayan a responder. Títulos ambiguos como “ayuda”, “tengo un problema”, etc... no colaboran a este fin. Inserta tú tema en el foro adecuado, mira antes de lanzarlo por si alguien poco antes que tú ha puesto lo mismo; si es así no crees un tema nuevo, contesta al otro. Usa el buscador, es una gran herramienta. No escribas todo el texto con mayúsculas, se interpreta como que estás gritando. Todo esto facilita enormemente el trabajo de los que curramos aquí.

3/ No se permite el "spam" ni la publicidad de empresas o de actividades que conlleven lucro. Tampoco solicitud de ofertas de empresas o profesionales salvo en los foros de anuncios de compra-venta.

4/ No uses el foro como un chat salvo en aquellos temas habilitados a tal efecto, los cuales periódicamente serán eliminados. Las contestaciones reiterativas y/o automáticas, haciendo uso del sistema copi-pegui o cualquier otro no están permitidas.

5/ Respeta a los demás y a sus opiniones si quieres que las tuyas sean respetadas. Los insultos, la agresividad, el mal gusto y la mala educación no están permitidas en este foro. Aquí venimos a divertirnos, no a pelearnos. Se prohíbe insultar, ser agresivo, maleducado, soez, no respetar a los demás, intentar imponer nuestras ideas, empezar o dar pie a que empiecen peleas o trifulcas. Se exige orden y delicadeza a la hora de tratar ciertos asuntos, como por ejemplo, en lo que a la ortografía se refiere. Serán considerados como insultos y faltas de respeto el calificar a los Moderadores y/o Administradores como censores, dictadores, que coartan la libertad de expresión, que aplican un doble rasero, y expresiones similares.

6/ Nos gusta conocer con quién hablamos, así que, una pequeña presentación en el foro correspondiente que existe para tal fin siempre será bien recibida. No obstante, si alguien decide no presentarse, los demás usuarios se abstendran de reclamar dicha presentación y/o realizar crítica o petición alguna.

7/ Los temas políticos o que induzcan a la polémica innecesaria, mejor los dejas para otros foros de los muchos que hay para ello en la red. Se prohíbe hablar de política, de política económica, de política social, de nacionalismos, de antinacionalismos, de diferencias idiomáticas, de banderas nacionales, de exaltaciones patrióticas, de hechos diferenciales, de religión, de anti-religíon, de toros y del maltrato animal, y en general de todos los temas que se sabe de antemano van a ser polémicos y mucho más si no son náuticos. No contestes a estos temas o mensajes, informa a los administradores. No se tolerarán actitudes racistas, xenófobas, sexistas, denigrantes hacia otros colectivos o para con los demás, totalitarias o extremistas sean del signo que sea.

8/ El reenvío de mensajes que hayan sido modificados, o bien el envío de otros mensajes que muestren su descontento con esta modificación, pueden conducir al bloqueo de la cuenta. Esto también sucederá cuando un usuario insista en retomar algún tema o continuar sobre una conducta de la que se le ha alertado. En casos de que la mala conducta de un usuario continúe, se podrá proceder a su expulsión definitiva.

9/ Todos los temas y/o mensajes que fomenten la piratería sobre cualquier software u otro material protegido, o informen de cómo o dónde llevarla a cabo serán retirados inmediatamente del foro. No obstante, y debido a la imposibilidad por parte de los administrador de controlar todos los temas y mensajes , si alguien detecta cualquier incidencia de este tipo ruego lo comunique de forma inmediata a la administración, especificando el enlace al tema para poder ser retirado.

10/ Se prohíbe la reproducción total o parcial de textos u otros medios sujetos a Copyright y/o pertenecientes a otras webs, foros, etc... Sin embargo si que se podrán insertar enlaces a los mismos, pero siempre haciendo referencia a la página propietaria.

11/ La Taberna es un foro en lengua castellana o español, pero cada uno es libre de expresarse como quiera, allá él si la mayoría no lo entiende. Los usuarios se abstendrán de hacer ningún comentario indicando al que escribe en otra lengua su pertinencia o no. Tampoco se tolerará el uso del idioma como arma reivindicativa de ningún tipo.

12/ No se permiten insultos ni difamaciones a empresas, profesionales o particulares. Tampoco acusaciones de ningún tipo, que no estén probadas o demostradas judicialmente o por lo medios legales adecuados. Este no es un medio para presentar denuncias, para ello, existen los juzgados, consumo, etc...

13/ No se permite la inserción de hilos o mensajes con el fin de generar exclusivamente tráfico a otras web o canales, bien sea mediante enlaces, mediante árticulos, ficheros o datos parciales, o por cualquier otro método.

14/ Cualquier incumplimiento de estas normas, puede ser motivo de amonestación y/o expulsión del autor, de borrado o cierre de temas o mensajes, o de cualquier otra medida que la administración decida para intentar hacer que éstas sean cumplidas. Los temas pueden ser movidos o unidos sin previo aviso a criterio de los administradores.

15/ Si estás de acuerdo con ellas este es tú sitio; si no te gustan, no te apetece cumplirlas, las consideras restrictivas, censoras o que coartan tu libertad de expresión, no entres, no intervengas, y no te quejes cuando te sean aplicadas las medias correctoras adecuadas. No luches por cambiarlas a tu conveniencia, no puedes.

16/ Baja Voluntaria del foro.

Ni éste ni ningún otro Foro tiene previsto un sistema de Bajas voluntarias y automáticas. Simplemente con dejar de participar en él, y editar el Perfil de usuario para que dejen de aparecer los datos que crean no deben verse es sufiente.

No obstante, si alguien quiere que se le borre su cuenta, deberá enviar un e-mail desde el enlace "contáctanos" que se encuentra en la parte inferior del foro usando el e-mail con el que está registrado en la Taberna ya que es la única forma de comprobar la autenticidad del que se quiere dar de baja.
Así se evita que alguien pueda coger los datos de tu cuenta y pedir que se borre la misma.

Por otro lado advertir que los mensajes del usuario aparecerán, una vez borrada la cuenta, como realizados por un "invitado" ya que las intervenciones en un Foro público, son públicas. Es decir, desde el momento en que se publican dejan de pertenecer al usuario. Por otro lado, como siempre hay contestaciones a los mensajes, si algunos son borrados, el hilo deja de tener sentido.

En cualquier caso, si existe algún o algunos mensajes en el que aparezcan datos personales que el usuario no quiere que sigan apareciendo, ANTES de pedir la baja, podrá reportarnos estos mensajes, usando la opción "reportar mensajes" y nosotros eliminaremos esos datos personales.

Se entiende que una vez borrada la cuenta, esta acción es irreversible, con lo cual no se podrá volver atrás.


Estas normas pueden ser modificadas sin previo aviso, por lo que se recomienda consultarlas regularmente...



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Verano del 74

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  • #76
    Re: Verano del 74

    Es verdad. Estoy un poco vago!

    Ahí va otra:

    Permanecí varios minutos observándolo, popa a la ondulación de la mar y dando una palada atrás de vez en cuando para compensar una corriente que me hacía derivar hacia el Este con un buen nudo y medio de intensidad. Hipnotizado por aquel horror pensé en la muerte de sus innumerables víctimas, sorprendidas en mitad de la tranquila navegación de altura por el repentino crujido de la quilla y la aparadura, del agua entrando a raudales. Algunos, afortunados, se irían al fondo con sus barcos recibiendo una muerte rápida, pero otros quedarían manoteando en el agua, conscientes de estar en mitad de la nada y sin haber tenido tiempo de hacerse a la idea, sin haber sentido la punzada del peligro. Sin aviso previo. Sin haber cometido errores y, por lo tanto, sin haberlo merecido.

    Qué de leyendas debían circular por las tabernas cartaginesas, romanas y fenicias. Tal vez algún superviviente hubiese contado la súbita e inexplicable destrucción achacándola a un furioso narval, a la ira de Poseidón o a un golpe del tridente implacable de Neptuno, basando su veracidad en el aval de la muerte cierta de los ahogados. Aquellos que debieran hacerse a la mar al día siguiente ¿qué sentirían sabiendo que sus vidas dependían de una suerte tan macabra?

    Acostumbro a pensar en el Mediterráneo como la mar. Una personalidad perversa a veces, pero desprovista de esa maldad gratuita y ciega que suele adornar a los machos de todas las especies. La mar ejerce su violencia sin saña como la mayoría de las hembras de la Naturaleza, que no se ven cegadas por esa droga de locura que es la testosterona. Aquel monstruo chorreante, en cambio, situado a más de sesenta millas de cualquier punto de referencia y escondido con alevosía bajo un fino manto del agua más hermosa que existe, me pareció de una crueldad extrema. Verlo, además, como yo lo estaba viendo, sobresalir brutalmente de entre la espuma con cada ola, me transmitía ese temor paralizante que uno siente ante un animal rabioso que ostenta en su hocico el espumarajo de la hidrofobia.

    Engrané, por fin, avante rumbo a la Isola delle Correnti, en el extremo Sur de Sicilia, donde convergería con el Camí de Jerusalem. Vi, al trazar el rumbo, que la derrota me llevaba lejos de Pantellería y de Gozo, de las que tan buenos recuerdos tenía. Evoqué con turbación la mirada de Adèle y su cuerpo surgiendo de las aguas violáceas de aquella caleta cerrada por farallones. Reviví la ansiedad de Alexandra ante la belleza inaprensible del Blue Grotto, junto al islote de Comino. Recordé mis paseos por San Lawrenz, en el norte de Gozo, para visitar a uno de mis escritores favoritos.

    En cambio, la derrota me llevaba a la vista de toda la costa meridional de Sicilia y, cuando anocheció, pude ver sus luces con bastante detalle.

    Los recuerdos inconexos están como embalsados en nuestra mente y basta abrir una pequeña rendija de los aliviaderos para que se precipiten en desorden tumultuoso. Soplaba una brisa fresca de Norte, levantando pequeños pañuelos de espuma y rizando apenas la superficie. Una de esas brisas susurradoras.

    Eso de ahí, musitó la brisa con la voz de mi amigo Jean, tiene que ser una pizzería.

    Jean fue uno de mis colegas a bordo. Él era segundo y yo tercer oficial en un buque de carga general de la compañía Delmas-Vieljeux. Hubo un tiempo en el que nuestra línea de navegación de Europa a África, nos hacía barajar la costa de Francia y España a menos de tres millas de distancia. Había que estar pendiente del tráfico, especialmente de noche, cuando las luces de la costa podían enmascarar las de algún barco de pesca o de recreo demasiado pequeño para apreciar su eco en el radar, pero, muy a menudo, la mirada se nos perdía en el resplandor de las ciudades intentando adivinar detalles, atisbar concreciones. Entre semana mirábamos desfilar esas luces con estoicismo, sintiendo en general poca o ninguna envidia por aquellos que vivían bajo su resplandor, pero los sábados por la noche la cosa era diferente. Imaginábamos que la ciudadanía se disponía a salir a cenar para ir luego a tomar una copa en algún sitio, tal vez a bailar, y rematar la noche con una sesión de sexo apacible, mientras que nuestro presente y nuestro futuro estaban condenados a una rutina de presidiarios. En cuanto Jean veía una luminaria de color verde la señalaba con dedo acusador y declamaba: eso de ahí tiene que ser una pizzería. A continuación detallaba qué tipo de pizza se comería, si pudiese; con qué vino la regaría, qué postre tomaría y, esto con gran minuciosidad, qué cosas le haría a su hipotética compañera. Nos hemos cargado nuestra vida, afirmaba tras un corto silencio al acabar sus declaraciones de intención, piensa en lo bien que viviríamos si fuéramos farmacéuticos en vez de marinos y solo tuviésemos que despachar cuatro aspirinas mientras vemos cómo, al otro lado de los cristales, llueven perros y gatos sobre la cabeza de los desgraciados que tienen que navegar para vivir.

    Tiempo después supe que su novia de siempre, el amor de su vida, lo había abandonado para casarse, precisamente, con un farmacéutico. Comprendí entonces por qué Jean se quedaba finalmente mirando las luces de las ciudades y canturreando una cancioncita de Gerard Lenorman que estaba de moda por aquel entonces.

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    • #77
      Re: Verano del 74

      Originalmente publicado por Tahleb Ver Mensaje
      Es verdad. Estoy un poco vago
      Venga, un poco vago... di la verdad... ¡que te fuiste de copas con la musa y habéis acabado con todo el Ron del mundo mundial!... y claro, eso se paga con una laaaaaaaaaaaaarga y placida "siesta" de teclas caídas.
      Buen viento y mar de popa para vuesas mercedes.
      El mar dara a cada hombre una nueva esperanza, como el dormir le da sueños. (Cristóbal Colón)
      I've seen things you people wouldn't believe. Attack ships on fire off the shoulder of Orion. I watched c-beams glitter in the dark near Tannhäuser Gate. All those moments will be lost in time, like tears in rain... Time to die. (Roy Batty)
      sigue mi blog Ganando Barlovento

      Comentario


      • #78
        Re: Verano del 74

        Originalmente publicado por Gambucero Ver Mensaje
        Venga, un poco vago... di la verdad... ¡que te fuiste de copas con la musa y habéis acabado con todo el Ron del mundo mundial!... y claro, eso se paga con una laaaaaaaaaaaaarga y placida "siesta" de teclas caídas.
        éste como sabe...? Me he preguntado en un primer momento, pero, ¡claro! Los gambuceros lo saben todo. Les basta con observar el inventario del pañol de alcoholes y tabacos para deducir lo que sucede.

        Con la Musa medio repuesta he compuesto otra entrega para el finde:


        Michèle, les rues, les cafés joyeux
        Même les trains de Banlieue
        Se moquent de toi
        Se moquent de moi.

        A pesar de sus penas de amores Jean era un tipo sólido, sobrio y alegre. Sólo una vez lo vi beber más de dos copas y creo que fue por culpa mía. Fue en el “Seemannsheim” de Douala, en el Camerún; una especie de club para marinos, con piscina y todo, gestionado por unos alemanes. Era una noche de calor aplastante, como casi siempre en aquel puerto, y nos habíamos sentado junto a la piscina para tomar algo. Coincidimos en el lugar con parte de los oficiales de un barco español, todos muy jóvenes, muy divertidos y, varios de ellos, acompañados por sus mujeres. Se habían traído las boyas luminosas de los aros salvavidas y las habían tirado a la piscina (que no tenía iluminación propia) lastradas con cabitos de distinta longitud, de modo que brillaban bajo el agua creando un efecto encantador.

        Los mirábamos con cierta envidia. Yo le iba traduciendo de vez en cuando las bromas y los chistes que llegaba a oír. En un momento dado, Jean suspiró hondamente y me contó sumariamente la historia de su novia y el farmacéutico con una admirable ausencia de pasión, casi tal y como, muchos años después, mi vecino inglés me narraría su tránsito a la viudez. Me pareció que sentía por su novia perdida lo mismo que yo sentía por la mía: simple añoranza. Con la diferencia de que yo volvería a ver a Iulia tarde o temprano y él, en cambio, ya no tendría más papel que el de ser un viejo amigo.

        Me sorprende lo bien que lo llevas, le dije.

        Enarcó las cejas un instante. Apuró su copa y, con una media sonrisa, me contó cuál era el secreto de su entereza: es que yo sé que, al final, volveremos a estar juntos, declaró. Yo volveré a buscarla dentro de unos años y me la llevaré. Es el farmacéutico quien debería estar preocupado, no yo. Navegaré unos cuantos años, haré algo de dinero, aprenderé cosas de la vida que hay que saber y, entonces, iré a por ella. En el fondo ya está bien que las cosas hayan sucedido así.

        Mientras regresábamos a bordo, ambos con la mano derecha en el bolsillo y el puño cerrado sobre la navaja, bajando la famosa escalera de Douala que llevaba al muelle y en la que cientos de marinos habían sido asaltados a lo largo de los años, Jean me recomendó que no le contase a nadie su confesión. No quiero, me dijo guiñándome un ojo, que nadie sepa el origen de mi buena suerte.

        Algunos años después, cuando Jean ya era capitán de un portacontenedores en ruta entre el sur de Francia y el Mediterráneo Oriental, alguien –a saber qué bando- les disparó un misil mientras estaban fondeados frente a Beirut. El misil entró por una puerta del puente, pasó por encima de Jean, que acababa de agacharse para recoger el cigarrillo que se le había caído, y salió por la otra puerta sin causar más daños. Me lo contó con su habitual serenidad un día que coincidimos en Marsella. Ya sabes, me dijo, que soy un cabrón con suerte (chanceux comme un cocu).

        Hace quince años encontró trabajo en el salvamento marítimo francés y se quedó en tierra. Lo primero que hizo fue localizar a su Michèle y ponerla en estado de sitio. Un año después estaban viviendo juntos. Los dos hijos de ella lo adoran.

        Hay gente, pensé mientras metía unos grados a estribor para no pasar muy cerca de la Isola delle Correnti, que se hace querer porque te iluminan la vida. Jean es una de esas personas.

        Comentario


        • #79
          Respuesta: Re: Verano del 74

          Originalmente publicado por Tahleb Ver Mensaje
          ....

          Mi padre afirmaba que los viajes por mar producen un efecto acumulativo, como los metales pesados en las capas altas de la cadena trófica, pero en vez de conducirnos a la muerte por envenenamiento, que es cosa del cuerpo, nos llevan lentamente hacia un concepto alquímico: el Opus Nigrum.
          ...
          Para mi padre, la vida del mar, con sus maniobras repetidas, su aislamiento, su proximidad del peligro y sus eventuales inmersiones en la disipación de los puertos, hacía en el alma del marino el mismo trabajo que el atanor alquímico sobre la materia. Podía llegar el momento en el que hubiese desaparecido toda fe, todo deseo espiritual, toda esperanza, de modo que cabría imaginar que, en el fondo del corazón, no quedase más que una masa negra y desolada. Ese sería, paradójicamente, el momento en el que se hace posible abrir la última puerta del conocimiento y ser inundado completamente por la luz de la Verdad. Sin prejuicios, sin miedo ya.
          Va a ser eso. Estoy en el Opus Nigrum, deseando que se me abra la última puerta.

          Tengo que navegar más.

          Gracias
          sigpic

          Comentario


          • #80
            Re: Verano del 74

            Originalmente publicado por Tahleb Ver Mensaje
            éste como sabe...? Me he preguntado en un primer momento, pero, ¡claro! Los gambuceros lo saben todo. Les basta con observar el inventario del pañol de alcoholes y tabacos para deducir lo que sucede.

            Con la Musa medio repuesta he compuesto otra entrega para el finde:
            jejeje... ya sabes... "la policía no es tonta, cuando ve colillas deduce que aquí han fumado" (no se sabe el que, pero que han fumado seguro), y el inventario de la gambuza hay que llevarlo a rajatabla. De todas formas, ya repuse la dotación de Ron pálido añejo motrileño (Descanse en Paz Paco Montero, padre del renacer de tan delicado néctar, que falleció inesperadamente el viernes pasado).

            Sigo esperando con fruición y cierta ansiedad tu próximo capítulo-entrega.
            Buen viento y mar de popa para vuesas mercedes.
            El mar dara a cada hombre una nueva esperanza, como el dormir le da sueños. (Cristóbal Colón)
            I've seen things you people wouldn't believe. Attack ships on fire off the shoulder of Orion. I watched c-beams glitter in the dark near Tannhäuser Gate. All those moments will be lost in time, like tears in rain... Time to die. (Roy Batty)
            sigue mi blog Ganando Barlovento

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            • #81
              Re: Verano del 74

              Tahleb, muy agradecido. La evasión que me brindas con tus capítulos es algo de lo que no deseo desprenderme, me sientan muy bien. Hasta que lo acabes te estaré persiguiendo y exigiendo con respetuosa devoción.

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              • #82
                Re: Verano del 74

                El Mar Jónico se abrió ante mí con una meteorología perfecta. Contribuyendo al ambiente monástico de mi barco, la voz frailuna del servicio meteorológico italiano, sonando por el canal 68 del VHF, me informó de que cabía esperar vientos de Poniente de fuerza cuatro durante las próximas 36 horas. En cuanto pude observar que rolaba de Norte a Oeste, me aproé para tomar dos rizos a la mayor y, vuelto a rumbo, atangoné el génova por babor, cazando la trinquetilla a crujía, como suelo hacer para ir de empopada en solitario.

                Pronto comprobé que navegaba mucho mejor si caía unos grados a babor - poniendo proa al paso entre Creta y Antikithera- que apuntando al sur de Creta según estipulaba el trayecto del Camí de Jerusalem. Si optaba por Antikithera la derrota me llevaría luego a pasar por Karpathos y ambas son, tal vez, las islas griegas más preservadas y más intensas de todas, así que permití que las guiñadas me fueran apartando poco a poco del “Camí” y no tardé en ver puntas de ocho nudos en la corredera.

                Atangonado y con el centro vélico muy a proa, no tenía gran cosa que hacer más que gestionar mis horas de sueño y mis comidas, molicie que me llevó en seguida de regreso a reflexiones más o menos febriles.

                Yo, a diferencia de Jean, no había movido ni un dedo para recuperar a Iulia. En verdad, ni se me llegó a pasar por la cabeza. Tan sólo me encerré en mí mismo y pasé años y años lamiéndome la herida. Sinceramente, le espeté a la imagen barbuda que me devolvía el espejo, si tanto la querías ¿por qué no hiciste nada?

                Aunque intenté disimular todo lo que pude, Iulia no tardó en darse cuenta de que todos sus amigos me parecían detestables; sus padres, dos momias decimonónicas; su concepto de la honestidad, un sepulcro blanqueado. Y yo no tardé en asumir que, para ella, mis amigos carecían de estilo, mis padres eran nihilistas y muchos de mis planteamientos morales eran ingenuos y más propios de un boy-scout adolescente.

                Al hacer el equipaje para ir de visita a su ciudad, mis zapatos de lona y cuero, mis camisas de algodón egipcio sin cuello, mis sweeters de punto grueso y mis americanas de lana con guarniciones de tela eran sistemáticamente expulsados de la maleta y sustituidos por una fórmula constante a base de mocasines italianos, pantalones de pinza, camisas de dos colores, jerseys de lana de Shetland y calcetines a juego. Una vez le comenté que aquello equivalía a decir que, en estado natural, yo resultaba impresentable en su ambiente. Puede ser, me respondió, pero no nos engañemos: tú como mejor estás es sin ropa.

                Teníamos un mundo común muy pequeño. Tan pequeño como una isla griega en mitad del planeta Mar. Pero era un mundo intensamente azul y blanco, de vino muy rojo y de aguas muy claras. De vientos que deformaban el crecimiento de los árboles y de rocas desnudas en las que el Sol parecía reventar y hacerse añicos. Una pequeña isla en la que, de vez en cuando, era día de fiesta, se bailaba hasta el amanecer y se cometían locuras.




                Fuimos, probablemente, una experiencia individual simultánea que no hubiésemos podido vivir el uno sin encontrar al otro.

                Comentario


                • #83
                  Re: Verano del 74

                  Supongo que ya te lo han dicho, pero ¿no te planteas publicar esto? Es un placer leerlo...

                  Comentario


                  • #84
                    Re: Verano del 74

                    Un verdadero placer leerte y saludarte,camarada.
                    Espero la vida se porte bien contigo.
                    Unos chupitos de caña de "herbas" para ayudar a endulzarla.
                    Y por favor,sigue....
                    Si la vida es un barco,...
                    que haya sueños en las velas,
                    esperanza en el timon,...
                    y no esclavos en los remos.

                    Comentario


                    • #85
                      Re: Verano del 74

                      Estas inmenso Tahleb,entro buscándote en esta taberna y cada vez me produce
                      más placer leerte.

                      Comentario


                      • #86
                        Re: Verano del 74

                        Samadrec

                        En el mediterraneo, solo hay tres vientos, el poco, el demasiado, i el de proa!

                        Comentario


                        • #87
                          Re: Verano del 74

                          No conocía este hilo .....y leerlo ha sido precioso.
                          Gracias por estas aportaciones.
                          Editado por última vez por mar y luna; 06/11/2012, 14:23:39.
                          Que no me falte el viento

                          Comentario


                          • #88
                            Re: Verano del 74

                            Antikithera, que apareció en el horizonte dos días y medio después de pasar la Isola delle Correnti, era tan pequeña como nuestro extinto mundo en común. A penas diez kilómetros de largo por tres de ancho; cincuenta habitantes repartidos por cuatro poblados diminutos. Su capital, Potamos, cuenta con tan sólo diecinueve almas.

                            Hace muchos años, con ocasión de un viaje de vacaciones a Creta, la avistamos desde el ferry que nos llevaba hacia el Peloponeso. La isla es casi completamente rocosa y sus piedras, expuestas al sol y al viento desde el inicio de los tiempos, parecen transmitir vejez y cansancio. Estas piedras, dijo Iulia al verlas, siempre fueron libres: nunca las cubrió un jardín, ni un palacio, ni un templo. Ni siquiera un leve manto de tierra. La Libertad, consume.

                            Unos pocos árboles, aislados, raquíticos y torcidos por el Meltemi, se obstinan en sobrevivir introduciendo las raíces, tenaces, entre las rocas, en disputa con matas polvorientas de tomillo y de romero.

                            Recordé un precioso poema de Serrat que habla de una encina que crece aferrada a un risco en el reino de los robles y de las hayas:


                            ...Y de haber nacido en la tierra baja
                            pudo ser timón y volverse al mar.
                            Pudo ser rueda y ver mundo,
                            ser mango, cuna o altar.

                            Pudo ser ceniza y humo
                            o pudo, simplemente, no haber nacido
                            donde manda el roble, pero ahí nació
                            desafiando las reglas,
                            consentida por el sol.
                            Más cerca de las estrellas.

                            De abrazarse al suelo,
                            a pelear la tierra
                            con los aguaceros,
                            de rellenar grietas
                            con bojes, tomillos y enebros,
                            de andar huyéndole al hacha
                            que el amo blande ligero...,
                            nudos amargos duelen en tus maderas,
                            encina verde.

                            Que tus contornos te quieran,
                            que te respete la muerte.

                            Que es bueno que cuando el haya enrojece
                            y los caminos mudan de color,
                            entre esqueletos de robles,
                            salpiques con tu verdor
                            las palideces del bosque.

                            Comentario


                            • #89
                              Re: Verano del 74

                              recobrando el placer, PLACER, por la lectura
                              gracias, compañeiro

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                              • #90
                                Re: Verano del 74

                                Originalmente publicado por Tahleb Ver Mensaje

                                ...Y de haber nacido en la tierra baja
                                pudo ser timón y volverse al mar.
                                Pudo ser rueda y ver mundo,
                                ser mango, cuna o altar.

                                Pudo ser ceniza y humo
                                o pudo, simplemente, no haber nacido
                                donde manda el roble, pero ahí nació
                                desafiando las reglas,
                                consentida por el sol.
                                Más cerca de las estrellas.

                                De abrazarse al suelo,
                                a pelear la tierra
                                con los aguaceros,
                                de rellenar grietas
                                con bojes, tomillos y enebros,
                                de andar huyéndole al hacha
                                que el amo blande ligero...,
                                nudos amargos duelen en tus maderas,
                                encina verde.

                                Que tus contornos te quieran,
                                que te respete la muerte.

                                Que es bueno que cuando el haya enrojece
                                y los caminos mudan de color,
                                entre esqueletos de robles,
                                salpiques con tu verdor
                                las palideces del bosque.
                                ¿La oímos? Es preciosa.

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