VHF: Canal 77
"Se navega por los astros, por la mar, por la tierra, por las gentes, por los sentimientos...Se navega." — Altair

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NORMAS DEL FORO: OBLIGATORIA SU LECTURA

Hola cofrade, has recalado en la Taberna del Puerto, algo más que un foro náutico. Eres bienvenido, participa, aprende y enséñanos; de eso se trata, de enriquecernos todos en nuestros conocimientos, y sobre todo de pasar un buen rato. No entres si vienes buscando conflictos, polémicas o cualquier otro fin que no sean los anteriormente descritos. Tenemos algunas normas y es obligatorio que las leas antes de empezar.

1/ Este es un foro náutico y aunque se permite hablar de otros temas, se ruega contención en el uso de los mismos, para ello existe un foro específico.

2/ Usa títulos claros y que describan el contenido del tema. De este modo será más fácil encontrarlos en el buscador para posteriores consultas además de que facilitas el trabajo de los que te vayan a responder. Títulos ambiguos como “ayuda”, “tengo un problema”, etc... no colaboran a este fin. Inserta tú tema en el foro adecuado, mira antes de lanzarlo por si alguien poco antes que tú ha puesto lo mismo; si es así no crees un tema nuevo, contesta al otro. Usa el buscador, es una gran herramienta. No escribas todo el texto con mayúsculas, se interpreta como que estás gritando. Todo esto facilita enormemente el trabajo de los que curramos aquí.

3/ No se permite el "spam" ni la publicidad de empresas o de actividades que conlleven lucro. Tampoco solicitud de ofertas de empresas o profesionales salvo en los foros de anuncios de compra-venta.

4/ No uses el foro como un chat salvo en aquellos temas habilitados a tal efecto, los cuales periódicamente serán eliminados. Las contestaciones reiterativas y/o automáticas, haciendo uso del sistema copi-pegui o cualquier otro no están permitidas.

5/ Respeta a los demás y a sus opiniones si quieres que las tuyas sean respetadas. Los insultos, la agresividad, el mal gusto y la mala educación no están permitidas en este foro. Aquí venimos a divertirnos, no a pelearnos. Se prohíbe insultar, ser agresivo, maleducado, soez, no respetar a los demás, intentar imponer nuestras ideas, empezar o dar pie a que empiecen peleas o trifulcas. Se exige orden y delicadeza a la hora de tratar ciertos asuntos, como por ejemplo, en lo que a la ortografía se refiere. Serán considerados como insultos y faltas de respeto el calificar a los Moderadores y/o Administradores como censores, dictadores, que coartan la libertad de expresión, que aplican un doble rasero, y expresiones similares.

6/ Nos gusta conocer con quién hablamos, así que, una pequeña presentación en el foro correspondiente que existe para tal fin siempre será bien recibida. No obstante, si alguien decide no presentarse, los demás usuarios se abstendran de reclamar dicha presentación y/o realizar crítica o petición alguna.

7/ Los temas políticos o que induzcan a la polémica innecesaria, mejor los dejas para otros foros de los muchos que hay para ello en la red. Se prohíbe hablar de política, de política económica, de política social, de nacionalismos, de antinacionalismos, de diferencias idiomáticas, de banderas nacionales, de exaltaciones patrióticas, de hechos diferenciales, de religión, de anti-religíon, de toros y del maltrato animal, y en general de todos los temas que se sabe de antemano van a ser polémicos y mucho más si no son náuticos. No contestes a estos temas o mensajes, informa a los administradores. No se tolerarán actitudes racistas, xenófobas, sexistas, denigrantes hacia otros colectivos o para con los demás, totalitarias o extremistas sean del signo que sea.

8/ El reenvío de mensajes que hayan sido modificados, o bien el envío de otros mensajes que muestren su descontento con esta modificación, pueden conducir al bloqueo de la cuenta. Esto también sucederá cuando un usuario insista en retomar algún tema o continuar sobre una conducta de la que se le ha alertado. En casos de que la mala conducta de un usuario continúe, se podrá proceder a su expulsión definitiva.

9/ Todos los temas y/o mensajes que fomenten la piratería sobre cualquier software u otro material protegido, o informen de cómo o dónde llevarla a cabo serán retirados inmediatamente del foro. No obstante, y debido a la imposibilidad por parte de los administrador de controlar todos los temas y mensajes , si alguien detecta cualquier incidencia de este tipo ruego lo comunique de forma inmediata a la administración, especificando el enlace al tema para poder ser retirado.

10/ Se prohíbe la reproducción total o parcial de textos u otros medios sujetos a Copyright y/o pertenecientes a otras webs, foros, etc... Sin embargo si que se podrán insertar enlaces a los mismos, pero siempre haciendo referencia a la página propietaria.

11/ La Taberna es un foro en lengua castellana o español, pero cada uno es libre de expresarse como quiera, allá él si la mayoría no lo entiende. Los usuarios se abstendrán de hacer ningún comentario indicando al que escribe en otra lengua su pertinencia o no. Tampoco se tolerará el uso del idioma como arma reivindicativa de ningún tipo.

12/ No se permiten insultos ni difamaciones a empresas, profesionales o particulares. Tampoco acusaciones de ningún tipo, que no estén probadas o demostradas judicialmente o por lo medios legales adecuados. Este no es un medio para presentar denuncias, para ello, existen los juzgados, consumo, etc...

13/ No se permite la inserción de hilos o mensajes con el fin de generar exclusivamente tráfico a otras web o canales, bien sea mediante enlaces, mediante árticulos, ficheros o datos parciales, o por cualquier otro método.

14/ Cualquier incumplimiento de estas normas, puede ser motivo de amonestación y/o expulsión del autor, de borrado o cierre de temas o mensajes, o de cualquier otra medida que la administración decida para intentar hacer que éstas sean cumplidas. Los temas pueden ser movidos o unidos sin previo aviso a criterio de los administradores.

15/ Si estás de acuerdo con ellas este es tú sitio; si no te gustan, no te apetece cumplirlas, las consideras restrictivas, censoras o que coartan tu libertad de expresión, no entres, no intervengas, y no te quejes cuando te sean aplicadas las medias correctoras adecuadas. No luches por cambiarlas a tu conveniencia, no puedes.

16/ Baja Voluntaria del foro.

Ni éste ni ningún otro Foro tiene previsto un sistema de Bajas voluntarias y automáticas. Simplemente con dejar de participar en él, y editar el Perfil de usuario para que dejen de aparecer los datos que crean no deben verse es sufiente.

No obstante, si alguien quiere que se le borre su cuenta, deberá enviar un e-mail desde el enlace "contáctanos" que se encuentra en la parte inferior del foro usando el e-mail con el que está registrado en la Taberna ya que es la única forma de comprobar la autenticidad del que se quiere dar de baja.
Así se evita que alguien pueda coger los datos de tu cuenta y pedir que se borre la misma.

Por otro lado advertir que los mensajes del usuario aparecerán, una vez borrada la cuenta, como realizados por un "invitado" ya que las intervenciones en un Foro público, son públicas. Es decir, desde el momento en que se publican dejan de pertenecer al usuario. Por otro lado, como siempre hay contestaciones a los mensajes, si algunos son borrados, el hilo deja de tener sentido.

En cualquier caso, si existe algún o algunos mensajes en el que aparezcan datos personales que el usuario no quiere que sigan apareciendo, ANTES de pedir la baja, podrá reportarnos estos mensajes, usando la opción "reportar mensajes" y nosotros eliminaremos esos datos personales.

Se entiende que una vez borrada la cuenta, esta acción es irreversible, con lo cual no se podrá volver atrás.


Estas normas pueden ser modificadas sin previo aviso, por lo que se recomienda consultarlas regularmente...



Bueno, y eso es todo, pasa, busca asiento por donde puedas y pide lo que guste...
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Verano del 74

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  • #61
    Re: Verano del 74

    Partir era para mí un proceso mucho más fácil en un barco mercante que en un velero tripulado en solitario, al menos desde el punto de vista anímico. En la salida de un mercante el capitán está acompañado por una serie de actores que intervienen en un procedimiento marcado que te conduce, como por un túnel, a la orden de largar amarras. El primer oficial te notifica el fin de las operaciones de carga, cierre de bodegas y trincado; el agente te trae los papeles que hay que firmar; el Práctico sube al puente; el segundo oficial te confirma que la escala está a bordo y el jefe de máquinas responde a la orden de “atención a la máquina”. A partir de ahí, hecho ya a la idea, inicias la maniobra que te llevará de vuelta a la mar y a la rutina de tu vida.

    En un velero con un solo tripulante la cosa es mucho más sencilla y bastante más difícil. ¿A qué hora sales, si tanto da qué hora sea? ¿Antes de comer? ¿Después de desayunar? ¿A media tarde? ¿De madrugada? Mi experiencia me ha conducido a una respuesta relativamente vaga: si nada ni nadie me espera, salgo después de haber dormido bien, ya sea tras la noche, la siesta o la cabezada esporádica.

    La tarde anterior liquidé la factura de mi estancia en puerto y peregriné hacia la calle Boria para presentarme, según la tradición, ante la Virgen de la Guía, en la capilla de Marcús, pero la encontré cerrada. Dirigí entonces mis pasos a los vestigios de una sinagoga de la calle del Call (Call significaba ghetto en el catalán antiguo) y evoqué junto a sus piedras el recuerdo de mi madre cuando, rodilla en tierra, esperaba que posase su mano en mi cabeza y me bendijera antes de mis viajes. Mazel tov, Tahleb, mon petit.

    Dormí maravillosamente, sin soñar, aquella noche y a las seis de la mañana largué amarras para embocar el primer tramo del “camí de Baracca”, que me conduciría por el norte de Menorca y el sur de Cerdeña hasta las inmediaciones del banco de Skerki. Viento del Sudoeste fuerza 3; aparente a un descuartelar; todo el trapo arriba; siete nudos y medio. El Sol salió por el Estenordeste iluminando un cielo inmaculado que me avisaba, sin traición, de que pronto me encontraría con la Tramontana de fuerza 5 o 6 que anunciaban los partes meteo.

    Pensé que mi ruta me llevaba en dirección contraria a la que en su día emprendiera el poeta Ausiás March y que, por tanto, los vientos que para él hubieran sido contrarios eran eventualmente aliados míos. Él regresaba hacia su amor y hacia la vida. Yo estaba de vuelta. Pero ambos andábamos entre “veles e vents”

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    • #62
      Re: Verano del 74

      Me tomo la libertad de acotar una evidencia, una obviedad.

      La letra procede de un poeta nacido en el S XIV en un pueblecillo al sur de Valencia, cerca de Gandía. AUSIAS MARCH.

      Bellísima la historia que narra, como una valiosa esencia dentro de un pequeño frasco, este poema de Veles e Vents.

      Gracias por ilustrarnos con este poema y Toti Soler a la guitarra, al que tuve ocasión de escuchar alguna que otra vez en vivo y en directo.
      Editado por última vez por Enrana; 12/09/2012, 21:31:52.
      It's not easy bein' green

      Comentario


      • #63
        Re: Verano del 74

        A unas cuarenta millas de tierra entré en la calma inquieta de la interfase entre el viento del Norte y el Sudoeste. Ya se apreciaba la mar de leva, ligeramente nordesteada, que fluía desde el Golfo de León, y que me encontraría en pleno desarrollo cuando cruzase el meridiano 3º E. Arranqué motor, arrié mesana, tomé un rizo a la mayor, enrollé el génova y di la trinquetilla cazada a crujía, con las dos escotas, para navegar un rato a motor, hasta cruzar el meridiano, sin dar grandes bandazos. Dos horas después, habiendo comido y dormido una buena siesta, entró por fin la Tramontana o, más bien, fuimos nosotros, el barco y yo, quienes entramos en su ancho cauce. Amollé escotas y el barco salió disparado al galope hacia el Sueste dibujando una estela amplia y formando un fragoroso bigote de espuma en el tajamar cada vez que una de aquellas colinas de agua nos tomaba por la aleta.

        Me senté por fin en el banco de estribor, arrebujado en mi anorak pero con el gorro de lana ligeramente subido sobre las orejas, de modo que el viento pudiese susurrarme en ellas las voces que hay prendidas en el aire.

        No pienso navegar nunca en ningún barco en el que no estés tú, me musitó de pronto el viento con la voz de Iulia.

        Fue navegando en el sloop de mi padre. Ella no había visto nunca unas olas tan grandes – la verdad es que no eran para tanto- y le impresionó mucho ver lo tranquilo que yo estaba cabalgando en los lomos de aquel Levante noble. Me miró atentamente mientras yo tomaba o largaba rizos, cazaba escotas y ajustaba los sandows que amarraban la caña mientras canturreaba o le besaba los cabellos al pasar a su lado. En los días anteriores me había tenido que ocupar de pequeños asuntos del motor y de mantenimiento general; habíamos entrado de noche en algún puerto pobremente señalizado y, en general, habíamos pasado por muchas de esas cosas rutinarias de la mar que tanto sorprenden a los campesinos y a sus descendientes. La cantidad de cosas que hay que saber para no terminar razonablemente ahogado, me dijo al llegar a puerto, es imposible que las sepa nadie más que tú. Tú y cuatro más, a lo sumo. No pienso navegar nunca en ningún barco en el que no estés tú, me dijo con cómica seriedad.

        Cubrí mis orejas con el gorro.Noté que había refrescado. Bajé a buscar un jersey y a beber algo caliente.

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        • #64
          Re: Verano del 74

          Por favor, no escribas más de esta manera...preferiría esperar a que publicases un libro y poder leerlo todo del tiron!
          Gracias por hacer de este rincón de la Taberna de lo mejorcito...esta por ti:
          Salúd!

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          • #65
            Re: Verano del 74

            Gracias. Ya procuro que cada entrega sea como un fotograma, completo en sí mismo aunque forme parte de una película. Me halaga que se hagan cortas.

            Ahí va otra:

            Cuando sopla la Tramontana, las noches sin Luna de la altamar parecen hechas de metal negro y, las olas, de un cristal como la obsidiana de Lípari que conservo en un estante del salón: obscuro, frío y de aristas más cortantes que el acero. La espuma de las crestas queda a veces iluminada por las luces de costado, ora en verde, ora en rojo, con una calidad maligna, como los dientes de una fiera desconocida que rondase, furtiva, el olor a vida. De vez en cuando una rompiente pasa junto al casco sonando como un rugido quedo, susurrado, y el barco parece enervarse por unos instantes. Levanta la popa, escora a sotavento, la aguja de la corredera tiembla un par de nudos hacia la derecha, en la pantallita del GPS los números viajan de un cuadrante a otro súbitamente agitados, el indicador de viento vacila. No importa la experiencia que uno tenga ni que las millas navegadas se cuenten por miles, ni que la Tramontana sople alrededor de unos discretos 20 o 25 nudos. Las palabras “noche de Tramontana” parecen siempre extraídas de un grimorio de magia negra o de los versículos de algún libro de amenazas divinas, de conjuros de mal fario. Cuando el Sol te abandona en el Golfo y la noche empieza a crecer por Oriente, te sientes muy pequeño y no es raro que acudas discretamente a comprobar los cierres de esa puerta, que existe en todas las mentes, por la que nos podría penetrar el miedo.

            Íbamos de maravilla con el rizo de mayor y la trinquetilla. Sin esfuerzos y con todo a favor, la perilla del palo trazaba círculos entre las estrellas con ritmo de compás sidéreo y el barco había tomado ya esa calidad de pequeño hogar de luz tenue, de lugar seguro o de refugio entre la nieve. Pero yo continuaba en estado de alerta ancestral, consciente de que estaba pasando la noche con Tramontana, que lleva siempre navaja en la liga, y tal vez por eso mis pensamientos dejaron de vagar por el romanticismo y los recuerdos buenos, para internarse por caminos que había considerado inútil recorrer hacía mucho tiempo.

            En los tiempos en los que intentó trabajar como abogada, era frecuente que Iulia me pidiera que la acompañase a alguna cena, algún acto del Colegio de Abogados o, simplemente, a reuniones con otros colegas suyos. Es inevitable que los médicos hablen de medicina, los abogados de leyes y los marinos de barcos, y sé que jamás hay que intentar mezclar las cosas y pretender hablar de barcos con un abogado o de leyes con un médico, de modo que mis intervenciones en los encuentros profesionales de mi mujer se limitaban a sonreír, asentir con simpatía o denegar con conmiseración. Una vez me pareció divertido deslizar la mano entre sus muslos por debajo de la mesa mientras fingía escuchar con entusiasmo la perorata de un sujeto bastante engolado. Ella se acercó a mi oído y, con una dureza que yo desconocía, me dijo que si era incapaz de mantener la compostura era mejor que me marchase. Me quedé tan helado. Al acabar la cena me pidió perdón mil veces, alegando lo nerviosa que estaba por la importancia que aquel tipo al parecer tenía para su carrera.

            Miré hacia la oscuridad de la noche, allí donde, de vez en cuando, refulgía la espuma de una ola o una masa negra ocultaba momentáneamente las estrellas próximas al horizonte, como si entes grandes y subrepticios me acecharan, y me pregunté por primera vez en aquel viaje qué diantre estaba haciendo yo allí y para qué.

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            • #66
              Re: Verano del 74

              Dejarse llevar por las aguas del Mediterráneo de la mano de Tahleb es ....sencillamente delicioso.

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              • #67
                Re: Verano del 74

                Tahleb, por Dios (Yavé, Alá, o como quieras llamarlo)... no nos hagas esto!!!!, no sigas dandole largas y en "fasciculos" cortos, hombre de poca fé... ¿o no ves como nos haces sufrir por la proxima entrega? (Si es por marketing pecuniario, ya sabes que aparte de las copas... y los chupitos de ron añejo... no hay nada que hacer)...
                Buen viento y mar de popa para vuesas mercedes.
                El mar dara a cada hombre una nueva esperanza, como el dormir le da sueños. (Cristóbal Colón)
                I've seen things you people wouldn't believe. Attack ships on fire off the shoulder of Orion. I watched c-beams glitter in the dark near Tannhäuser Gate. All those moments will be lost in time, like tears in rain... Time to die. (Roy Batty)
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                • #68
                  Re: Verano del 74

                  Gambucero! Esto no está precocinado y voy escribiendo sobre la marcha.

                  A veces, escribir un folio es como hacer un civet: todo el día en la cocina.

                  Ahí va otro plato. Este hay que comerlo despacito...



                  Tratándose de mí, esa era una pregunta absurda.

                  Amaneció de nuevo, con lentitud y sin estridencias. Simplemente el alba fue ganando en blancura hasta que parió un Sol dorado que brillaba directamente sobre el azul y que se puso a trotar hacia el cénit con la fascinante soltura de los potros recién nacidos, sin más trámites.

                  Entrando en la disciplinada rutina que me da la paz mientras estoy solo, desayuné aún como un terrestre: ensaimada de la pastelería Sirvent, de Barcelona, y café de verdad, hecho en cafetera italiana con agua mineral. Embutidos y quesos del Club del Gourmet. Fruta del mercado de Santa Caterina. Luego, recorrido de inspección del barco. Higiene personal. Rato de lectura.

                  Me encantaría poder creer en algún dios para seguir los rituales de su religión. Así ya no hablaría de las duchas, sino de las abluciones, y podría también introducir en mis días momentos de oración o de meditación. Si creyera en dios, me haría fraile e ingresaría en alguno de los cenobios aéreos de Meteora hasta el fin de mis días. Lejos del mar, que ha sido mi vida, para preparar, meditando, la última recalada vital y finalizar viaje habiendo entendido algo. Pero no tengo esa suerte. Estoy peor que Kazantzakis, pues a su “No espero nada. No temo nada. Soy libre" yo debería añadir que no me creo nada y que, muy a menudo, la Libertad me pesa.

                  La navegación en solitario, pensé, es una variante de la vida monástica apta para descreídos. Te somete a reglas y rutinas que puedes ir puliendo poco a poco, de modo que tus acciones van adquiriendo el ascetismo gestual que tienen las labores de todos los monjes del mundo, sea cual sea la divinidad que les ocupe. Ellos rezan a media voz. Nosotros hablamos solos. Ellos se afanan silenciosamente en el huerto, el corral o el scriptorium un día tras otro. Nosotros aferramos y largamos; cazamos y amollamos; reforzamos ligadas o ajustamos rumbos una vez y otra. Y ambos, mientras tanto, vivimos una vida incógnita en el interior de nuestros cráneos, solos, serios, esperando que fuerzas superiores manifiesten voluntades comprensibles en el crecimiento de los tomates o en el continuo anudarse de las millas en la estela. La diferencia está en que los marinos llegamos a destino, tarde o temprano, y la tierra no tarda en sumirnos de nuevo en el Espejo de Maya.

                  Mi padre afirmaba que los viajes por mar producen un efecto acumulativo, como los metales pesados en las capas altas de la cadena trófica, pero en vez de conducirnos a la muerte por envenenamiento, que es cosa del cuerpo, nos llevan lentamente hacia un concepto alquímico: el Opus Nigrum.

                  En el lenguaje virtual de la Alquimia, la Obra Negra era la sustancia requemada, informe, inerte y obscura que quedaba en el fondo del crisol -que ellos llamaban atanor- después de incontables y repetitivas destilaciones, fusiones y manipulaciones. A pesar de su aspecto, el Opus Nigrum era nada menos que la antesala del gran éxito; la substancia de la cual habría de nacer la Piedra Filosofal. Su obtención era anunciada al mundo por medio de símbolos secretos, como las vírgenes negras que tanto abundan en España.
                  Para mi padre, la vida del mar, con sus maniobras repetidas, su aislamiento, su proximidad del peligro y sus eventuales inmersiones en la disipación de los puertos, hacía en el alma del marino el mismo trabajo que el atanor alquímico sobre la materia. Podía llegar el momento en el que hubiese desaparecido toda fe, todo deseo espiritual, toda esperanza, de modo que cabría imaginar que, en el fondo del corazón, no quedase más que una masa negra y desolada. Ese sería, paradójicamente, el momento en el que se hace posible abrir la última puerta del conocimiento y ser inundado completamente por la luz de la Verdad. Sin prejuicios, sin miedo ya.

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                  • #69
                    Re: Verano del 74

                    Sin problemas Tahleb, ya se que escribir no se puede "precocinar", pero era una buena forma (y con un poquito de cachondeo) para indicarte nuestro general estado de ansiedad por el siguiente capitulo.

                    ...hmmmmm ¡asi que enfrascado en la busqueda de "la materia esencial" tuya propia? (vulgo piedra filosofal que no tiene por que ser piedra fisica). ¡Me gusta esa idea!.
                    Editado por última vez por Gambucero; 19/09/2012, 18:01:32.
                    Buen viento y mar de popa para vuesas mercedes.
                    El mar dara a cada hombre una nueva esperanza, como el dormir le da sueños. (Cristóbal Colón)
                    I've seen things you people wouldn't believe. Attack ships on fire off the shoulder of Orion. I watched c-beams glitter in the dark near Tannhäuser Gate. All those moments will be lost in time, like tears in rain... Time to die. (Roy Batty)
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                    • #70
                      Re: Verano del 74

                      Durante la mañana del segundo día, estando a unas sesenta millas al Oeste-Noroeste de la isla de San Pietro, el viento calmó y, poco después, la jarcia se llenó de multitud de sutiles ‘hilos de la Virgen’. Al parecer, estos hilos son segregados por diminutas arañas del desierto que los usan para viajar arrastradas por el aire. Llegan a alcanzar grandes alturas cuando el viento sopla por influencia de una borrasca y descienden lentamente al llegar a zonas de calma. En el Estrecho de Gibraltar, según me enseñó un buen amigo gaditano, son presagio de Levante, que suele soplar al cabo de cuatro o cinco horas de la aparición de los hilos. Deduje que el mensaje debía ser el mismo aquí, teniendo el desierto líbico relativamente cerca.
                      Decidí arrimarme a la costa de Cerdeña y, saltándome el programa, entrar de arribada en Carloforte a esperar que pasara el Levante. Y, también, debo confesarlo, a comer unos spaghetti alle vongole que sirven en cierto restaurante del puerto que son, para mí, insuperables. Era absurdo exagerar con el ascetismo.

                      La vida, pensé, está poblada de detalles, símbolos y signos de advertencia para el observador atento. Y la atención del observador depende, sobre todo, de la aprensión que le produzca aquello de lo que es advertido. Si no se conoce la amenaza o no se la teme, los signos pasan sin ser vistos o, como mucho, quedan registrados en el cajón de la memoria donde se guarda lo incongruente junto con las secuencias que, por inconexas, no pueden formar parte del argumento de nuestros recuerdos. Y es que el recuerdo del pasado no es más que una especie de relato que construimos a nuestra conveniencia, despreciando todo aquello que no encaja y, a menudo, añadiendo episodios que nunca sucedieron o no sucedieron como los recordamos.

                      Es necesario, me dije, acudir al cajón de las incongruencias y, armado de honradez, desprovisto de parcialidad, examinar lo que contiene para replantearse la propia historia a base de ver cómo esos objetos de la memoria –que no del recuerdo- encajan con las consecuencias del pasado. Podemos engañarnos recordando un pasado hecho a medida, pero nadie puede cambiar las consecuencias tangibles del pasado real, del que en verdad sucedió.

                      Jamás temí que Iulia nos abandonase. Y, sin embargo, lo hizo. No recuerdo ningún aviso. No recuerdo haberlo merecido. Juraría que nuestra vida era estable y conocida para ella; que no hubo un detonador suficiente para tal explosión. Pero se fue. Hecho incontrovertible. Consecuencia de solidez pétrea en su existencia. Se fue.

                      Se fue y se llevó consigo las fotografías y las reliquias de nuestra historia, dejando atrás, en cambio, a su hijo.

                      Cerdeña era una pincelada de azul en el horizonte, apenas un poco más oscura que el mar, tenue como las nubes lejanas; apoyo ideal para la mirada de quien, sumido como yo en su propio Opus Nigrum, se interna en la memoria de una guerra en la que, tal vez, no se luchó junto a los buenos. O sí. O en la que, quizás, se concedió demasiada gracia a los enemigos. O acaso se fue demasiado cruel.

                      Me pregunté si estaría a punto de descubrir que había vivido todos estos años en la piel de un extraño. Tal vez yo no fuese exactamente “yo”.

                      Comentario


                      • #71
                        Re: Verano del 74

                        Pero esos pensamientos tenebrosos duraron muy poco. Cuando entró el Levante ya habíamos ganado veinticinco millas a barlovento, gracias al aviso de los hilos, y eso me permitía mantener rumbo a Carloforte con el viento a un descuartelar. En previsión de que subiera mucho –soplaba con sólo veinte nudos- di la trinquetilla, la mayor con dos rizos y la mesana, con un rizo, portando poco, a punto de desventarse, para que me diese estabilidad de rumbo más que otra cosa. Aún así, manteníamos los seis nudos sin dar pantocazos. De vez en cuando embarcábamos un pequeño roción de espuma que se secaba casi al instante sobre los cristales del puente y los portillos, depositando en ellos una capa de sal que iba espesándose con el paso de las horas. No es que el tiempo pudiera calificarse de malo, pero la discreta escora y el cabeceo me alejaron de la cocina. Con Cerdeña tan próxima que casi me parecía notar su aroma, me preparé una comida de pastor mediterráneo con pan seco untado en aceite, aceitunas, almendras, queso e higos secos. Y un vino tinto, demoledor, de Gandesa que había comprado pensando en este tipo de pitanza.

                        Quizás fuese el vino, o la contemplación extasiada de cómo el barco se acompasaba al ritmo de las olas, subiendo y bajando, hocicando a veces, pero sin chocar con ellas, o el ligerísimo flamear de la baluma de mesana en cada orzada, trabajando como un relojito para mantener la proa; lo cierto es que me fui encontrando cada vez mejor y los pensamientos alquímico filosóficos que me habían rondado en las horas previas me parecieron de pronto incomprensibles. Absurdos.

                        Alcancé la entrada a la ensenada que se forma entre la Isola de San Pietro y Cerdeña de madrugada. El Levante había caído y, en su lugar, me empujaba un suave terral que entraba de través, cargado de aromas de pino y de floresta húmeda, embrujador pero fugaz, como el amor y la juventud. Con todo el trapo arriba dábamos cinco nudos y medio. No pude resistir la tentación. Pasé de largo y dejé los spaghetti alle vongole para otra ocasión. Me esperaba la encrucijada de los “camins” de Alexandria y el de Jerusalén sobre el misterioso Banco Skerki, que es el único punto accesible del fondo del Mediterráneo en aguas internacionales.

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                        • #72
                          Re: Verano del 74

                          Se trata de una larga formación rocosa de origen volcánico, de unas 35 millas de largo, que sube abruptamente desde los abismos hasta sondas de 35 metros en muchos puntos; 7 en varios y aflorando prácticamente en uno de ellos: el llamado Escollo Keith o Punto Zero. Lo fascinante de este lugar es que esas sondas se hallan a una distancia mínima de 60 millas de tierra. Concretamente, el escollo Keith está a unas 63 millas de la isla de Marettimo, en el archipiélago de las Egadis.

                          Hay quien dice que puede estar a menos de treinta centímetros de la superficie en condiciones de presión atmosférica alta. Su parte superior tiene a penas dos metros cuadrados de área.

                          Los vientos predominantes son el NW (Maestrale) y el SE (Scirocco) que pueden llegar a soplar muy duros y con mucho fetch, por lo que no es extraño que lleguen hasta el banco grandes olas que, al entrar en sondas someras, arbolan de repente y rompen como olas de playa.

                          Además de peligroso, a quien conoce su historia Skerki le resulta siniestro. Allí han naufragado centenares de barcos desde el inicio de la historia y han muerto miles de marinos. Sobre Skerki tuvo lugar la batalla naval que lleva su nombre entre la Royal Navy y la Marina de guerra italiana, en diciembre del año 1.942, en la que se perdieron, en pocas horas, dos mil doscientos hombres.

                          En contra de lo que cabría esperar, el lugar no es rico en pescado, ni en coral ni en esponjas, por lo que es raro ver algún barco por allí aparte de algún que otro cazador de ánforas, onerosamente embarcado por un pescador de Trápani que no tenga nada mejor que hacer o miserables pesqueros tunecinos que no se sabe muy bien qué es lo que buscan. Por si fuera poco, multitud de leyendas y de cuentos de taberna sostienen que se han avistado allí tiburones blancos y algunos estudios oceanográficos han detectado anormales aumentos de la temperatura del agua que coinciden con los períodos de erupción del Etna.

                          Llegué a las proximidades del Punto Zero con el Sol cerca del mediodía, el viento en calma y una mar tendida muy vieja de Poniente, de olas larguísimas pero de una altura cercana a los tres metros. Una mar incongruente con el tiempo que había observado durante la navegación, que había sido de Norte, primero, y de Levante después. Las olas tenían tan poca pendiente que eran difíciles de observar, y uno diría hallarse más bien en mitad del Atlántico, con sus míticas mares tendidas, que en el pequeño charco del Mare Nostrum. Mientras buscaba con los prismáticos algún indicio de espuma que me indicase la presencia del bajo, tuve la sensación de encontrarme en un disco de horizonte cóncavo en vez de la familiar convexidad aparente de la mar. La sonda daba lecturas tan erráticas que, de no haber sabido sobre qué me encontraba, en circunstancias normales hubiese pensado que tenía interferencias o que, simplemente, se había estropeado.

                          Lo vi cuando estaba ya por el través. Una gran mancha de espuma a menos de media milla por babor. Viré para dejarlo por la amura, de modo que fuera aproximándome ‘ma non troppo’, y fui observando cómo se perfilaba el espectáculo. Un espectáculo aterrador.

                          Las olas lo cubrían con sus lomos prístinos, dejando ver una masa verdosa indefinida, pero, cuando llegaba el seno, el escollo surgía, blanco, chorreante, fragoroso, de entre las aguas como un furioso monstruo marino para volver a sumergirse en un tremendo gorgoteo de espuma cuando llegaba una nueva cresta. Podría compararse con un monstruo, pero también con un puñal de piedra que asestara ciegas cuchilladas hacia la superficie, como buscando el tierno vientre de las naves.

                          Desde el recuerdo de mis lecturas infantiles acudió Joseph Conrad, evocando aquel golpe de mar “aterrador como un loco blandiendo un hacha” y, también y de nuevo, Ausiàs March con sus temores: “bullirà el mar com la cassola en foc…”

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                          • #73
                            Re: Verano del 74

                            Acabo de descubrir este hilo. Obviamente no me ha dado tiempo a leérmelo todo. ¡¡¡ERES EL JOSEPH CONRAD ESPAÑOL!!
                            Tendré que copiármelo seguido para leerlo tranquilamente en papel.

                            Gracias!!!

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                            • #74
                              Re: Verano del 74

                              Por lo que has contado sobre los prolegómenos de vuestro primer arrimo, intuyo que esa mujer, esa gran mujer, era de Navarra. Ah, las navarras, qué pedazo de mujeres. De alguna forma, conservan ese matriarcado, ese poderío femenino tan característico de las culturas preindoeuropeas, como la vasca.

                              Yo también guardo buen recuerdo de alguna navarra.

                              Levanto el vaso por tí, por ella y por las navarras.

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                              • #75
                                Re: Verano del 74

                                Lo subo para que Tahleb no nos deje caer en el olvido .
                                Seguimos esperando nuevas entregas.

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