VHF: Canal 77
"Se navega por los astros, por la mar, por la tierra, por las gentes, por los sentimientos...Se navega." — Altair

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NORMAS DEL FORO: OBLIGATORIA SU LECTURA

Hola cofrade, has recalado en la Taberna del Puerto, algo más que un foro náutico. Eres bienvenido, participa, aprende y enséñanos; de eso se trata, de enriquecernos todos en nuestros conocimientos, y sobre todo de pasar un buen rato. No entres si vienes buscando conflictos, polémicas o cualquier otro fin que no sean los anteriormente descritos. Tenemos algunas normas y es obligatorio que las leas antes de empezar.

1/ Este es un foro náutico y aunque se permite hablar de otros temas, se ruega contención en el uso de los mismos, para ello existe un foro específico.

2/ Usa títulos claros y que describan el contenido del tema. De este modo será más fácil encontrarlos en el buscador para posteriores consultas además de que facilitas el trabajo de los que te vayan a responder. Títulos ambiguos como “ayuda”, “tengo un problema”, etc... no colaboran a este fin. Inserta tú tema en el foro adecuado, mira antes de lanzarlo por si alguien poco antes que tú ha puesto lo mismo; si es así no crees un tema nuevo, contesta al otro. Usa el buscador, es una gran herramienta. No escribas todo el texto con mayúsculas, se interpreta como que estás gritando. Todo esto facilita enormemente el trabajo de los que curramos aquí.

3/ No se permite el "spam" ni la publicidad de empresas o de actividades que conlleven lucro. Tampoco solicitud de ofertas de empresas o profesionales salvo en los foros de anuncios de compra-venta.

4/ No uses el foro como un chat salvo en aquellos temas habilitados a tal efecto, los cuales periódicamente serán eliminados. Las contestaciones reiterativas y/o automáticas, haciendo uso del sistema copi-pegui o cualquier otro no están permitidas.

5/ Respeta a los demás y a sus opiniones si quieres que las tuyas sean respetadas. Los insultos, la agresividad, el mal gusto y la mala educación no están permitidas en este foro. Aquí venimos a divertirnos, no a pelearnos. Se prohíbe insultar, ser agresivo, maleducado, soez, no respetar a los demás, intentar imponer nuestras ideas, empezar o dar pie a que empiecen peleas o trifulcas. Se exige orden y delicadeza a la hora de tratar ciertos asuntos, como por ejemplo, en lo que a la ortografía se refiere. Serán considerados como insultos y faltas de respeto el calificar a los Moderadores y/o Administradores como censores, dictadores, que coartan la libertad de expresión, que aplican un doble rasero, y expresiones similares.

6/ Nos gusta conocer con quién hablamos, así que, una pequeña presentación en el foro correspondiente que existe para tal fin siempre será bien recibida. No obstante, si alguien decide no presentarse, los demás usuarios se abstendran de reclamar dicha presentación y/o realizar crítica o petición alguna.

7/ Los temas políticos o que induzcan a la polémica innecesaria, mejor los dejas para otros foros de los muchos que hay para ello en la red. Se prohíbe hablar de política, de política económica, de política social, de nacionalismos, de antinacionalismos, de diferencias idiomáticas, de banderas nacionales, de exaltaciones patrióticas, de hechos diferenciales, de religión, de anti-religíon, de toros y del maltrato animal, y en general de todos los temas que se sabe de antemano van a ser polémicos y mucho más si no son náuticos. No contestes a estos temas o mensajes, informa a los administradores. No se tolerarán actitudes racistas, xenófobas, sexistas, denigrantes hacia otros colectivos o para con los demás, totalitarias o extremistas sean del signo que sea.

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9/ Todos los temas y/o mensajes que fomenten la piratería sobre cualquier software u otro material protegido, o informen de cómo o dónde llevarla a cabo serán retirados inmediatamente del foro. No obstante, y debido a la imposibilidad por parte de los administrador de controlar todos los temas y mensajes , si alguien detecta cualquier incidencia de este tipo ruego lo comunique de forma inmediata a la administración, especificando el enlace al tema para poder ser retirado.

10/ Se prohíbe la reproducción total o parcial de textos u otros medios sujetos a Copyright y/o pertenecientes a otras webs, foros, etc... Sin embargo si que se podrán insertar enlaces a los mismos, pero siempre haciendo referencia a la página propietaria.

11/ La Taberna es un foro en lengua castellana o español, pero cada uno es libre de expresarse como quiera, allá él si la mayoría no lo entiende. Los usuarios se abstendrán de hacer ningún comentario indicando al que escribe en otra lengua su pertinencia o no. Tampoco se tolerará el uso del idioma como arma reivindicativa de ningún tipo.

12/ No se permiten insultos ni difamaciones a empresas, profesionales o particulares. Tampoco acusaciones de ningún tipo, que no estén probadas o demostradas judicialmente o por lo medios legales adecuados. Este no es un medio para presentar denuncias, para ello, existen los juzgados, consumo, etc...

13/ No se permite la inserción de hilos o mensajes con el fin de generar exclusivamente tráfico a otras web o canales, bien sea mediante enlaces, mediante árticulos, ficheros o datos parciales, o por cualquier otro método.

14/ Cualquier incumplimiento de estas normas, puede ser motivo de amonestación y/o expulsión del autor, de borrado o cierre de temas o mensajes, o de cualquier otra medida que la administración decida para intentar hacer que éstas sean cumplidas. Los temas pueden ser movidos o unidos sin previo aviso a criterio de los administradores.

15/ Si estás de acuerdo con ellas este es tú sitio; si no te gustan, no te apetece cumplirlas, las consideras restrictivas, censoras o que coartan tu libertad de expresión, no entres, no intervengas, y no te quejes cuando te sean aplicadas las medias correctoras adecuadas. No luches por cambiarlas a tu conveniencia, no puedes.

16/ Baja Voluntaria del foro.

Ni éste ni ningún otro Foro tiene previsto un sistema de Bajas voluntarias y automáticas. Simplemente con dejar de participar en él, y editar el Perfil de usuario para que dejen de aparecer los datos que crean no deben verse es sufiente.

No obstante, si alguien quiere que se le borre su cuenta, deberá enviar un e-mail desde el enlace "contáctanos" que se encuentra en la parte inferior del foro usando el e-mail con el que está registrado en la Taberna ya que es la única forma de comprobar la autenticidad del que se quiere dar de baja.
Así se evita que alguien pueda coger los datos de tu cuenta y pedir que se borre la misma.

Por otro lado advertir que los mensajes del usuario aparecerán, una vez borrada la cuenta, como realizados por un "invitado" ya que las intervenciones en un Foro público, son públicas. Es decir, desde el momento en que se publican dejan de pertenecer al usuario. Por otro lado, como siempre hay contestaciones a los mensajes, si algunos son borrados, el hilo deja de tener sentido.

En cualquier caso, si existe algún o algunos mensajes en el que aparezcan datos personales que el usuario no quiere que sigan apareciendo, ANTES de pedir la baja, podrá reportarnos estos mensajes, usando la opción "reportar mensajes" y nosotros eliminaremos esos datos personales.

Se entiende que una vez borrada la cuenta, esta acción es irreversible, con lo cual no se podrá volver atrás.


Estas normas pueden ser modificadas sin previo aviso, por lo que se recomienda consultarlas regularmente...



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Verano del 74

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  • #16
    Re: Verano del 74

    Al otro lado de nuestra puerta, el pasillo se pobló de ruidos, de pasos y de voces asustadas que, en todas las lenguas de Europa, se preguntaban qué estaba pasando. Desde el balcón nos llegaba el fragor de los aviones de caza y el retumbar de explosiones lejanas.

    Yo tenía sólo veintiún años y poca experiencia de la vida en general, pero, como ya he contado en alguna ocasión, soy un hijo de europeos nacido en Orán y, siendo un niño, me tocó vivir la huida del país tras haber escuchado unos cuantos tiros. Además, la guerra de Argelia y sus recuerdos eran un tema recurrente en las conversaciones de mi familia, así que tenía una idea general de lo que se debía y no debía hacer en esos casos.

    Salté de la cama e hice que Iulia se protegiera en el cuarto de baño. Puse el tapón de la bañera y el del lavamanos y abrí todos los grifos. Accioné el interruptor y comprobé que ya no teníamos corriente eléctrica. Con toda probabilidad, el hotel tenía un depósito de agua en el tejado que, una vez vacío, ya no se volvería a llenar mientras durase el conflicto. Era fundamental disponer y administrar personalmente una cierta cantidad de agua.

    Me miraba con los ojos muy abiertos, pero no hizo ninguna pregunta ni dio muestras de nerviosismo en ningún momento. Sólo cuando ya estuvimos vestidos y aseados, con un aire de serenidad muy a lo Laureen Bacall, me preguntó si tenía idea de lo que estaba pasando. Creo, le dije, que los turcos han invadido Chipre. Estamos en mitad de una guerra. Y aunque no tengamos enemigos en ninguno de los dos bandos, debemos ser conscientes de que tampoco tenemos amigos.

    O sea, repuso, que vamos a salir de aquí pitando.

    Le dije que, más que probablemente, eso no sería posible hasta al cabo de unos días, pues en esos casos el ejército necesitaba las carreteras para desplazarse y era mucho mejor quedarse en un hotel aislado, con poca posibilidad de convertirse en daño colateral, que ser empujados a una cuneta y tener que pasar varios días bajo un algarrobo o caminando campo a través. Además, ¿a dónde ir? ¿Al Sur? ¿Al Norte? Varosha era una ciudad jardín de vacaciones, llena de extranjeros que habían comprado chalets como segunda residencia y, así a primera vista, poco interesante desde el punto de vista militar. Quedaba el problema de las milicias turco-chipriotas que habíamos visto por la zona del puerto en los días precedentes y que, siendo Varosha más bien griega, no se podía descartar que hiciesen algo hostil. Pero, aún así, no se me ocurrió otro lugar más seguro que el discreto Golden Mariana.

    Le sugerí que se quedase en el hotel, intentando informarse de lo que pasaba, mientras yo iba a comprar las mismas cosas que recordaba de mi casa de Oran: galletas saladas, carne argentina en lata, mantequilla salada, mermelada, leche en polvo y agua mineral, pero me contestó categóricamente que este Caio y esta Caia iban a ir juntos a todas partes mientras alguien se estuviera dedicando a tirar bombas por ahí.

    El bombardeo, seguramente limitado a la central eléctrica, había cesado hacía rato y las cigarras del parque del hotel ya habían reanudado su rumor cuando, remolcando las dos maletas vacías, decidimos salir a por provisiones. Desde la puerta nos quedamos ambos contemplando nuestro tálamo un momento. Una de las sábanas estaba manchada de sangre. Pase lo que pase, me dijo, ya nunca te olvidaré.

    Comentario


    • #17
      Re: Verano del 74

      Originalmente publicado por Tahleb Ver Mensaje


      Gracias a tod@s!

      Flavio: tienes razón. Encajé esa pieza (sin pulir) para reducir un poco vuestro nivel de azúcar en sangre, pero reconozco que hace descarrilar al lector. Qué se le va a hacer. Ya no es mía.

      Atarip: Con tu permiso, creo que pondré un link a esa canción al final del relato. Va perfecta. Demasiado perfecta y todo...

      Dentro de un rato os pongo otra entrega (la estoy barnizando).

      otra vez.
      ah! pos yo discrepo!, a mi me gusta así, tal cual, sin pulir, es la gracia, jaja.

      saludos.

      Comentario


      • #18
        Re: Verano del 74

        Esto pinta bien ... ya echaba yo de menos alguno de tus relatos!!!

        Gracias y Salud!!!

        Comentario


        • #19
          Re: Verano del 74




          gran año aquel en marzo terminaba mi ultima campaña como pescador y comenzaba mi carrera de trapero solitario















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          • #20
            Re: Verano del 74

            Mas por favor.........



            La vida es aquello que te va sucediendo mientras tú te empeñas en hacer otros planes.

            Comentario


            • #21
              Re: Verano del 74

              yo pago las frias. Esto me empieza a sonar clasico de los veranos. El mar, la piscina, el tinto de verano y los relatos de tahleb.

              Comentario


              • #22
                Re: Verano del 74

                Conseguimos comprar lo necesario en la tienda de abastos de un libanés que, fiel a su herencia fenicia, había abierto las puertas como si la guerra no fuese con él. Conversamos brevemente en francés (era maronita) y nos informó de que los turcos habían desembarcado de madrugada en Kyrenia, al norte de la isla, y habían lanzado algunos miles de paracaidistas. Según su opinión, los turcos intentarían establecer contacto con el enclave turco-chipriota que había al norte de Nicosia y asentar una cabeza de playa estable en Kyrenia. Tal vez, con un poco de suerte, acudirían luego a la ONU para que mediara en el conflicto y obtener un alto el fuego en cosa de tres o cuatro días y Varosha no sería atacada. No, no tenía ni idea de cómo podíamos mandar un telegrama a nuestros padres y, desde luego, no funcionaba ningún teléfono.

                Buscad a un inglés, nos sugirió, y pedidle que lo envíe él en cuanto salga de aquí. A esos seguro que los evacuan enseguida. Y con escolta. Volved al hotel pegaditos a las casas, como si estuviera lloviendo. Es cuestión de horas que tengamos francotiradores.
                Y procura no salir mucho por las calles con una mujer tan espectacular.

                El regreso fue un poco cómico. No había nadie más por las calles y ambos nos esforzamos en caminar delante, para proteger al otro (haz el favor de ponerte detrás de mi! Por qué, Caius plus durus est?), hasta que reflexionamos y nos dimos cuenta de que el hipotético disparo de un paco podía venir también de detrás. En el trayecto desde la tienda del libanés hasta el hotel descubrí una de las primeras consecuencias del amor. La sola idea de que Iulia pudiese recibir algún daño hacía que me faltase el aire, que me doliese el corazón y se me helasen las pelotas.

                No tuvimos que buscar mucho para encontrar un inglés. El hall del hotel estaba lleno de ellos, con sus equipajes, esperando a que los recogiese un convoy procedente de la base británica de Dekelia, que, curiosamente, se extendía hasta una zona llamada Fort Bravo cuya puerta estaba a tan solo tres o cuatro kilómetros del hotel. Pero solo podían evacuar ciudadanos británicos. So sorry, sir.

                No nos costó nada convencer a una pareja joven, de nuestra edad más o menos, para que aceptasen pasar un breve telegrama a mi padre en el que le decía que estaba a salvo y que se pusiera en contacto con la familia de Iulia para decirles lo mismo. La vida tiene cosas sorprendentes: mi amistad con ellos aún hoy dura. Peter, el chico aquel, es capitán de un gran yate, de esos que llevan helicóptero y todo, y nos vemos de vez en cuando. Este año piensa retirarse definitivamente. Dice que aún le duele recordar lo desvalidos que parecíamos Iulia y yo cuando su autobús se alejó, dejándonos en aquel lío. Recuerda también que no perdíamos el contacto ni un instante: o nos cogíamos de la mano, o del talle o, simplemente, nos agarrábamos por la ropa. ¡Eramos tan jóvenes!

                Tras la marcha de los ingleses el hotel quedó semivacío, con tres o cuatro parejas mayores - daneses, belgas e italianos-, y nosotros. Todos recomendaban no salir del hotel en las próximas veinticuatro horas, para ver la evolución de los acontecimientos, así que pasamos mucho tiempo en la habitación.

                Iulia se dedicó exhaustivamente a la observación anatómica de mi pene. Nunca había tenido la oportunidad de ver ninguno en detalle y aprovechó la ocasión y la luz diurna para hacer un reconocimiento completo que confirmase o descartase sus suposiciones previas. Lo miraba tan de cerca que bizqueaba, y a mí me entraba la risa.

                Así que esta salvajada es la circuncisión. Qué bestias, ¿no? Y cómo puede ser que tu madre lo permitiese. No lo entiendo. ¿Cómo? ¿Qué tu madre es judía? Anda que cuando se entere mi padre… Fíjate, ¡es como si tuviese vida propia! Le tocas aquí y… se mueve! Está claro que le caigo bien y que va bastante por libre. Será mi amigo Isaac, el Judío.

                Comentario


                • #23
                  Re: Verano del 74

                  Comentario


                  • #24
                    Re: Verano del 74

                    Talehb, magnífico relato, pero sigue por favor, que nos tienes en áscuas!

                    Salud y bunena proa
                    Glory to Ukraine

                    Comentario


                    • #25
                      Re: Verano del 74

                      Muy bueno


                      Me ha encantado la parte romántica:

                      .... pudiese recibir algún daño hacía que me faltase el aire, que me doliese el corazón y se me helasen las pelotas.


                      Lo de dolerme el corazón lo he sentido en varias ocasiones , lo de que se me hielen las pelotas, no, claro

                      Buena proa!
                      Lachica

                      Comentario


                      • #26
                        Re: Verano del 74

                        Gracias por el relato Tahleb, me tienes enganchado...

                        Comentario


                        • #27
                          Re: Verano del 74

                          Si yo me ponía a leer, o a dormitar, reptaba sobre mí desde los pies, canturreando una melodía oriental y susurrando palabras casi inaudibles: aparta Isaac! Deja paso al ejército otomano, que va a conquistar dos enclaves de hermanos tuyos. Tras aniquilar con la lengua una supuesta guarnición atrincherada en mi ombligo avanzaba lentamente hasta atacar a mordiscos “los enclaves”, que no eran otra cosa que mis indefensas tetillas. Isaac, que ya seguía con interés el avance de los otomanos, enloquecía de contento cuando los enclaves se alzaban en armas. Yo me revolvía y le sujetaba las manos contra el colchón. Maldita turca traicionera, te voy a morder la yugular como Vlad Tepes! Y ella entonces, pensando en su amigo, fingía gritar. Huye Isaac! Escóndete en el lugar más profundo que puedas, que este griego cabrón no te encuentre!

                          No puedo precisar cuánto tiempo se nos fue en esas guerras. Los meros detalles quedan difuminados y nebulosos a la sombra del concepto principal, que es el del descubrimiento de la ternura. Llegó una madrugada en que, literalmente, el deseo nos había dejado agotados y pasamos largas horas en paz genital, mirándonos en silencio y dándonos besos pequeños, de la clase que se les suele dar a los bebés en la cabeza.

                          Una tarde, el rumor lejano de los combates pareció hacerse más próximo y por allí donde se suponía que estaba el límite que separaba a las milicias de uno y otro bando, al norte de Varosha, no lejos del hotel, empezó a oírse el tableteo de armas ligeras.

                          Estábamos en el bar “verandah”, en el primer piso del hotel, cuya terraza estaba cubierta por un característico techo en forma de arcos. En mitad del salón había un piano que nadie había tocado desde nuestra llegada. Iulia se sentó en la banqueta y, trenzando las notas con el crepitar de las armas –y dejándome boquiabierto- acometió los acordes de Imagine, de John Lennon. No sé de donde salieron, pero al llegar al primer estribillo, aquello de “you may say I’m a dreamer” nos acompañaba un grupo de cinco o seis soldaditos, muy jóvenes, de la Guardia Nacional. Ese fue el primer momento estelar de mi Iulia. Inicio de una larga cadena de sorpresas que me condujeron, con el tiempo, al orgullo y a la admiración.

                          El momento lo cerró la fuerza aérea turca, que a mitad del primer bis le atizó un bombazo al hotel Salamina, a escasos quinientos metros del nuestro.


                          Comentario


                          • #28
                            Re: Verano del 74

                            Originalmente publicado por Tahleb Ver Mensaje
                            Si yo me ponía a leer, o a dormitar, reptaba sobre mí desde los pies, canturreando una melodía oriental y susurrando palabras casi inaudibles: aparta Isaac! Deja paso al ejército otomano, que va a conquistar dos enclaves de hermanos tuyos. Tras aniquilar con la lengua una supuesta guarnición atrincherada en mi ombligo avanzaba lentamente hasta atacar a mordiscos “los enclaves”, que no eran otra cosa que mis indefensas tetillas. Isaac, que ya seguía con interés el avance de los otomanos, enloquecía de contento cuando los enclaves se alzaban en armas. Yo me revolvía y le sujetaba las manos contra el colchón. Maldita turca traicionera, te voy a morder la yugular como Vlad Tepes! Y ella entonces, pensando en su amigo, fingía gritar. Huye Isaac! Escóndete en el lugar más profundo que puedas, que este griego cabrón no te encuentre!

                            No puedo precisar cuánto tiempo se nos fue en esas guerras. Los meros detalles quedan difuminados y nebulosos a la sombra del concepto principal, que es el del descubrimiento de la ternura. Llegó una madrugada en que, literalmente, el deseo nos había dejado agotados y pasamos largas horas en paz genital, mirándonos en silencio y dándonos besos pequeños, de la clase que se les suele dar a los bebés en la cabeza.

                            Una tarde, el rumor lejano de los combates pareció hacerse más próximo y por allí donde se suponía que estaba el límite que separaba a las milicias de uno y otro bando, al norte de Varosha, no lejos del hotel, empezó a oírse el tableteo de armas ligeras.

                            Estábamos en el bar “verandah”, en el primer piso del hotel, cuya terraza estaba cubierta por un característico techo en forma de arcos. En mitad del salón había un piano que nadie había tocado desde nuestra llegada. Iulia se sentó en la banqueta y, trenzando las notas con el crepitar de las armas –y dejándome boquiabierto- acometió los acordes de Imagine, de John Lennon. No sé de donde salieron, pero al llegar al primer estribillo, aquello de “you may say I’m a dreamer” nos acompañaba un grupo de cinco o seis soldaditos, muy jóvenes, de la Guardia Nacional. Ese fue el primer momento estelar de mi Iulia. Inicio de una larga cadena de sorpresas que me condujeron, con el tiempo, al orgullo y a la admiración.

                            El momento lo cerró la fuerza aérea turca, que a mitad del primer bis le atizó un bombazo al hotel Salamina, a escasos quinientos metros del nuestro.


                            http://www.youtube.com/watch?v=t6GcWTo9Ils
                            Decididamente, sin pulir (eso creo) es perfecto!
                            Saludos

                            Comentario


                            • #29
                              Re: Verano del 74

                              Originalmente publicado por ambardemar Ver Mensaje
                              Decididamente, sin pulir (eso creo) es perfecto!
                              Saludos
                              Totalmente de acuerto contigo, Ambardemar !Perfecto!

                              Buena proa!
                              Lachica

                              Comentario


                              • #30
                                Re: Verano del 74

                                La voladura del Salamina tuvo la virtud de devolverme a la realidad y al sentido de la responsabilidad: había que largarse de allí cuanto antes.

                                Además, la bañera estaba prácticamente vacía (nos habíamos ganado fama de angelicales por nuestra sorprendente pulcritud, dadas las circunstancias), las provisiones del hotel ya escaseaban y, las nuestras, acusaban el castigo.

                                El libanés, que ya no podía venderme nada que yo pudiese comprar, nos explicó sobre un mapa cómo estaba la situación. Varosha era el barrio más al Sur de Famagusta. Por el Oeste y Sudoeste estaba el territorio británico soberano de la Base de Dekelia y era poco probable que el ejército regular turco se fuera a introducir entre ambos, pero las milicias probablemente ya estaban ahí y, por lo tanto, estábamos virtualmente rodeados.

                                Había, pues, que dar un salto y llegar como fuese al territorio inglés, más allá de Paralimni y del Cabo Greko y poco antes de Larnaka. No podíamos ir en coche, por el peligro de que unos u otros nos ametrallasen. No podíamos ir a pie, por el peligro de que algún militar se encaprichase de algo tan difícil de esconder como la arquitectura divina de Iulia. No teníamos medio aéreo –ni lo hubiese utilizado, a la vista de la mala leche de los aviones turcos. Pero nos quedaba el mar. Doce millas, más o menos, hasta el cabo y otras tantas hasta la frontera de la base de Dekelia. Sólo nos faltaba un barco que fuera silencioso y capaz de cubrir las 24 millas en una noche.

                                A la mañana siguiente nos fijamos turnos de guardia para observar el mar desde el último piso del hotel, para tomar nota de la existencia o no de patrulleras turcas, con resultado negativo. Con toda probabilidad, la mar debía estar vigilada desde tierra y con medios para disparar a cualquier cosa que se moviese… y pudiera ser vista o detectada.

                                Por la tarde ya había encontrado el barco ideal. En la playa, frente al hotel King George (una preciosidad de hotel, por cierto) yacían varados varios 420 y algún Vaurien. Pero ninguno tenía velas, ni orza, ni timón.

                                Dormí mal esa noche. Por un lado, era evidente que teníamos que marcharnos como fuera; por otro, la marcha sólo seria posible tras el robo previo del equipo del barco que, con suerte, estaría en un cobertizo del King George, que daba a la playa. ¿Qué pasaba si alguien nos descubría? Quien vigilaba no era ya la policía, sino el ejército. ¿Aplicarían el viejo tratamiento que se da a los saqueadores en las ciudades sitiadas?

                                He vivido mucho después de aquello, pero la sensación de acorralamiento que tuve aquella noche no se ha vuelto a repetir con la misma intensidad. Tomé consciencia de que el amor me hacía débil. Iulia era una posesión del alma, y mi alma había sido pobre hasta recibir, de repente, un inmenso capital. Como todos los nuevos ricos, se aferraba de tal manera a su patrimonio que no podía ni pensar. Si nos quedábamos corríamos peligro, pero si intentábamos escapar, también. La opción menos mala era la de quedarse, confundidos entre la masa, pero mi instinto recelaba, la aventura me llamaba con el canto de todas las sirenas del Egeo y mi naturaleza odiaba la idea de esperar sin hacer nada.

                                Si Iulia no estuviera aquí ¿qué harías? me pregunté, y la respuesta estaba clara: bote de pintura negra; patadón a la puerta del cobertizo; palo, orza, timón y vela; bote de pintura a chorro sobre la vela y a salir zumbando.

                                Pero Iulia estaba allí. ¿Qué pensaría ella si supiera que yo dejaba de hacer algo por protegerla? Se sentiría muy mal. Nuestra generación empezaba a ver las cosas de otro modo. Para ella sería una humillación y yo demostraría ser un idiota capaz de intentar pensar como si ella fuese menor de edad mental. Así que, en un alarde de honradez, tomé la decisión de contarle cuáles eran mis planes y esperar su veredicto en cuanto la noté despierta.

                                En un gesto muy suyo, me dio dos palmaditas en el antebrazo y zanjó el tema con dos simples palabras:

                                Estás chiflado.

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