Re: Primera travesía del Kacao 2009
17/06/2009 – Un encuentro inesperado
Unas duchas y a eso de las 09:30 nos poníamos en marcha. Se esperaba un viento del ENE F2 a 3 que se hizo rogar bastante. Muuuuuucho calor y toldo largo puesto. Hay 41 millas por delante.
Vamos a motor (que, por el momento funciona sin pegas) y a eso de las 12:00 llega ese viento tan esperado. No obstante no pasa de F2 y tenemos que seguir ayudándonos por el amigo Pekins, consiguiendo una media de 5,7 nudos.
El mar con marejadilla de fondo que nos viene por un descuartelar de estribor. La singladura ha está resultando durísima, tal y como se puede ver en esta foto.

Las cucharillas, rapala, inventos varios y tal se pasean por popa como si tal cosa.
El agua está ya a 22,8º y los peces parece que se meten debajo de la sombrilla, porque no hay ni uno (o, por lo menos, no pican). Por el contrario este año estamos viendo gran cantidad de peces-luna de todos los tamaños. Nunca había visto tantos.
Frente a la enfilación del puerto de Valencia tengo que sortear un par de mercantes amenazadores. El porta-contenedores va despacito pero hay otro, con una franja naranja fosforito en lo alto del puente, que viene a toda pastilla. Acelero un poco y consigo que me pase por popa, a media milla más o menos.
Me cruzo con un par de pesqueros que me saludan y vemos dos pelotas flotando entre las olas. Tal y como viene el viento deben ser baleáricas.
A las 17:30 llegamos al Náutico de Canet de Berenguer (puerto Siles) y nos dan un amarre estupendo, con finger y todo, por un precio de 33,14 Euros. La marinería impecable (prácticamente amarró el marinero) y el personal de oficinas muy amable.
Alberto, Alejandro y Jorge van a hacer la compra. Nos hemos quedado sin patatas, y eso es imperdonable.
Tardan en volver pero, además de las patatas, traen por compañía a un antiguo amigo, motero de tomillo como el que suscribe, con el que habíamos salido Alberto y yo en muchas ocasiones hace ya… unos quince años. Cuanto me alegré de ver de nuevo a Emilio, buena persona donde las haya y con un humor que nunca decae.
Pasamos un buen rato cenando en la bañera del Kacao y recordando anécdotas pasadas.
Mañana a las Columbretes, donde no hay cobertura, así es que hasta dentro de un par de días.
17/06/2009 – Un encuentro inesperado
Unas duchas y a eso de las 09:30 nos poníamos en marcha. Se esperaba un viento del ENE F2 a 3 que se hizo rogar bastante. Muuuuuucho calor y toldo largo puesto. Hay 41 millas por delante.
Vamos a motor (que, por el momento funciona sin pegas) y a eso de las 12:00 llega ese viento tan esperado. No obstante no pasa de F2 y tenemos que seguir ayudándonos por el amigo Pekins, consiguiendo una media de 5,7 nudos.
El mar con marejadilla de fondo que nos viene por un descuartelar de estribor. La singladura ha está resultando durísima, tal y como se puede ver en esta foto.
Las cucharillas, rapala, inventos varios y tal se pasean por popa como si tal cosa.
El agua está ya a 22,8º y los peces parece que se meten debajo de la sombrilla, porque no hay ni uno (o, por lo menos, no pican). Por el contrario este año estamos viendo gran cantidad de peces-luna de todos los tamaños. Nunca había visto tantos.
Frente a la enfilación del puerto de Valencia tengo que sortear un par de mercantes amenazadores. El porta-contenedores va despacito pero hay otro, con una franja naranja fosforito en lo alto del puente, que viene a toda pastilla. Acelero un poco y consigo que me pase por popa, a media milla más o menos.

Me cruzo con un par de pesqueros que me saludan y vemos dos pelotas flotando entre las olas. Tal y como viene el viento deben ser baleáricas.
A las 17:30 llegamos al Náutico de Canet de Berenguer (puerto Siles) y nos dan un amarre estupendo, con finger y todo, por un precio de 33,14 Euros. La marinería impecable (prácticamente amarró el marinero) y el personal de oficinas muy amable.

Alberto, Alejandro y Jorge van a hacer la compra. Nos hemos quedado sin patatas, y eso es imperdonable.

Tardan en volver pero, además de las patatas, traen por compañía a un antiguo amigo, motero de tomillo como el que suscribe, con el que habíamos salido Alberto y yo en muchas ocasiones hace ya… unos quince años. Cuanto me alegré de ver de nuevo a Emilio, buena persona donde las haya y con un humor que nunca decae.
Pasamos un buen rato cenando en la bañera del Kacao y recordando anécdotas pasadas.
Mañana a las Columbretes, donde no hay cobertura, así es que hasta dentro de un par de días.





Toldo grande puesto y proa a las Columbretes. Tenemos 40,5 millas.
La profundidad en el mismo cono es de unos 25 metros. El agua está muy transparente y es de un color azul marino precioso.

Se ha parado totalmente el viento y hay estrellas por todas las partes, puesto que la luna aún no ha salido. Estorba el paso de los haces de luz del faro y, además, la contaminación lumínica de la costa de la península se aprecia bastante. Hay que tener en cuenta que solo estamos a 24 millas en línea recta.



. Esperamos a que las múltiples escuelas de vela, cargadas de chavales, se pongan en marcha, ya que salen todos de las rampas que dan a nuestro “pasillo” entre pantalanes.


Los mete en un cubo y se pira (me imagino que a su casa, a zampárselos). Eso se llama conocer el terreno.

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