VHF: Canal 77
"Se navega por los astros, por la mar, por la tierra, por las gentes, por los sentimientos...Se navega." — Altair

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NORMAS DEL FORO: OBLIGATORIA SU LECTURA

Hola cofrade, has recalado en la Taberna del Puerto, algo más que un foro náutico. Eres bienvenido, participa, aprende y enséñanos; de eso se trata, de enriquecernos todos en nuestros conocimientos, y sobre todo de pasar un buen rato. No entres si vienes buscando conflictos, polémicas o cualquier otro fin que no sean los anteriormente descritos. Tenemos algunas normas y es obligatorio que las leas antes de empezar.

1/ Este es un foro náutico y aunque se permite hablar de otros temas, se ruega contención en el uso de los mismos, para ello existe un foro específico.

2/ Usa títulos claros y que describan el contenido del tema. De este modo será más fácil encontrarlos en el buscador para posteriores consultas además de que facilitas el trabajo de los que te vayan a responder. Títulos ambiguos como “ayuda”, “tengo un problema”, etc... no colaboran a este fin. Inserta tú tema en el foro adecuado, mira antes de lanzarlo por si alguien poco antes que tú ha puesto lo mismo; si es así no crees un tema nuevo, contesta al otro. Usa el buscador, es una gran herramienta. No escribas todo el texto con mayúsculas, se interpreta como que estás gritando. Todo esto facilita enormemente el trabajo de los que curramos aquí.

3/ No se permite el "spam" ni la publicidad de empresas o de actividades que conlleven lucro. Tampoco solicitud de ofertas de empresas o profesionales salvo en los foros de anuncios de compra-venta.

4/ No uses el foro como un chat salvo en aquellos temas habilitados a tal efecto, los cuales periódicamente serán eliminados. Las contestaciones reiterativas y/o automáticas, haciendo uso del sistema copi-pegui o cualquier otro no están permitidas.

5/ Respeta a los demás y a sus opiniones si quieres que las tuyas sean respetadas. Los insultos, la agresividad, el mal gusto y la mala educación no están permitidas en este foro. Aquí venimos a divertirnos, no a pelearnos. Se prohíbe insultar, ser agresivo, maleducado, soez, no respetar a los demás, intentar imponer nuestras ideas, empezar o dar pie a que empiecen peleas o trifulcas. Se exige orden y delicadeza a la hora de tratar ciertos asuntos, como por ejemplo, en lo que a la ortografía se refiere. Serán considerados como insultos y faltas de respeto el calificar a los Moderadores y/o Administradores como censores, dictadores, que coartan la libertad de expresión, que aplican un doble rasero, y expresiones similares.

6/ Nos gusta conocer con quién hablamos, así que, una pequeña presentación en el foro correspondiente que existe para tal fin siempre será bien recibida. No obstante, si alguien decide no presentarse, los demás usuarios se abstendran de reclamar dicha presentación y/o realizar crítica o petición alguna.

7/ Los temas políticos o que induzcan a la polémica innecesaria, mejor los dejas para otros foros de los muchos que hay para ello en la red. Se prohíbe hablar de política, de política económica, de política social, de nacionalismos, de antinacionalismos, de diferencias idiomáticas, de banderas nacionales, de exaltaciones patrióticas, de hechos diferenciales, de religión, de anti-religíon, de toros y del maltrato animal, y en general de todos los temas que se sabe de antemano van a ser polémicos y mucho más si no son náuticos. No contestes a estos temas o mensajes, informa a los administradores. No se tolerarán actitudes racistas, xenófobas, sexistas, denigrantes hacia otros colectivos o para con los demás, totalitarias o extremistas sean del signo que sea.

8/ El reenvío de mensajes que hayan sido modificados, o bien el envío de otros mensajes que muestren su descontento con esta modificación, pueden conducir al bloqueo de la cuenta. Esto también sucederá cuando un usuario insista en retomar algún tema o continuar sobre una conducta de la que se le ha alertado. En casos de que la mala conducta de un usuario continúe, se podrá proceder a su expulsión definitiva.

9/ Todos los temas y/o mensajes que fomenten la piratería sobre cualquier software u otro material protegido, o informen de cómo o dónde llevarla a cabo serán retirados inmediatamente del foro. No obstante, y debido a la imposibilidad por parte de los administrador de controlar todos los temas y mensajes , si alguien detecta cualquier incidencia de este tipo ruego lo comunique de forma inmediata a la administración, especificando el enlace al tema para poder ser retirado.

10/ Se prohíbe la reproducción total o parcial de textos u otros medios sujetos a Copyright y/o pertenecientes a otras webs, foros, etc... Sin embargo si que se podrán insertar enlaces a los mismos, pero siempre haciendo referencia a la página propietaria.

11/ La Taberna es un foro en lengua castellana o español, pero cada uno es libre de expresarse como quiera, allá él si la mayoría no lo entiende. Los usuarios se abstendrán de hacer ningún comentario indicando al que escribe en otra lengua su pertinencia o no. Tampoco se tolerará el uso del idioma como arma reivindicativa de ningún tipo.

12/ No se permiten insultos ni difamaciones a empresas, profesionales o particulares. Tampoco acusaciones de ningún tipo, que no estén probadas o demostradas judicialmente o por lo medios legales adecuados. Este no es un medio para presentar denuncias, para ello, existen los juzgados, consumo, etc...

13/ No se permite la inserción de hilos o mensajes con el fin de generar exclusivamente tráfico a otras web o canales, bien sea mediante enlaces, mediante árticulos, ficheros o datos parciales, o por cualquier otro método.

14/ Cualquier incumplimiento de estas normas, puede ser motivo de amonestación y/o expulsión del autor, de borrado o cierre de temas o mensajes, o de cualquier otra medida que la administración decida para intentar hacer que éstas sean cumplidas. Los temas pueden ser movidos o unidos sin previo aviso a criterio de los administradores.

15/ Si estás de acuerdo con ellas este es tú sitio; si no te gustan, no te apetece cumplirlas, las consideras restrictivas, censoras o que coartan tu libertad de expresión, no entres, no intervengas, y no te quejes cuando te sean aplicadas las medias correctoras adecuadas. No luches por cambiarlas a tu conveniencia, no puedes.

16/ Baja Voluntaria del foro.

Ni éste ni ningún otro Foro tiene previsto un sistema de Bajas voluntarias y automáticas. Simplemente con dejar de participar en él, y editar el Perfil de usuario para que dejen de aparecer los datos que crean no deben verse es sufiente.

No obstante, si alguien quiere que se le borre su cuenta, deberá enviar un e-mail desde el enlace "contáctanos" que se encuentra en la parte inferior del foro usando el e-mail con el que está registrado en la Taberna ya que es la única forma de comprobar la autenticidad del que se quiere dar de baja.
Así se evita que alguien pueda coger los datos de tu cuenta y pedir que se borre la misma.

Por otro lado advertir que los mensajes del usuario aparecerán, una vez borrada la cuenta, como realizados por un "invitado" ya que las intervenciones en un Foro público, son públicas. Es decir, desde el momento en que se publican dejan de pertenecer al usuario. Por otro lado, como siempre hay contestaciones a los mensajes, si algunos son borrados, el hilo deja de tener sentido.

En cualquier caso, si existe algún o algunos mensajes en el que aparezcan datos personales que el usuario no quiere que sigan apareciendo, ANTES de pedir la baja, podrá reportarnos estos mensajes, usando la opción "reportar mensajes" y nosotros eliminaremos esos datos personales.

Se entiende que una vez borrada la cuenta, esta acción es irreversible, con lo cual no se podrá volver atrás.


Estas normas pueden ser modificadas sin previo aviso, por lo que se recomienda consultarlas regularmente...



Bueno, y eso es todo, pasa, busca asiento por donde puedas y pide lo que guste...
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Rincón literario

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  • Re: Rincón literario



    Es que cuando te has ido y parece que quedara triste, queda mi espíritu alto: tú lo conseguiste

    ...............y huelo a ti, la sonrisa sigue viviendo en mis labios de manera que muy pocas cosas podrían apartarla, .y si se esconde, basta un trazo tuyo en mi memoria, una frase, un tono, para que vuelva con vuelo alegre y melodioso.

    Consigues que sea yo, que es mas importante que el instante esperado en milenios con impaciencia

    Pudiera ser aquella que forjara su hierro y al final, su forja, su fruto, es ella misma en materia pura
    Tú forjas tu hierro, yo el mío, es lo que nos une, la forja, la lucha, nuestra lucha a muerte con la vida







    el primer beso siempre se da con la mirada

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    • Re: Rincón literario

      ... ... ...

      Es privilegio de galera, que en haciendo un poco de marea, o en andando la mar alta, o en arreciándose la tormenta, o en engolfándose la galera, se te desmaya el corazón, desvanece la cabeza, se te revuelve el estómago, se te quita la vista, comiences a dar arcadas, y a revisar lo que has comido, y aun echarte por aquel suelo, no esperes que los que te están mirando te tendrán la cabeza, sino que todos muy muertos de risa te dirán, que no es nada, sino que te prueba la mar, estando tú para espirar, y aun para desesperar.
      Es privilegio de galera, que si algún pasajero quisiere salir alguna vez a tierra, por ocasión de recrearse un poco, o a coger un cántaro de agua, o a buscar, o a comprar algún refresco, o a hacer con otros algún salto, ha de pedir, como Fraile, licencia al Capitán, ha de rogar al Comitre, que mande armar el esquife, ha de halagar a los proeles, que le lleven, hales de prometer algo, porque a la vuelta le aguarden ha de dar dineros, a quien le saque acuestas, porque no se moje: y si por malos de sus pecados, no acude presto a se embarcar, cuando tocan a recoger, haráse la galera a la vela, y quedarse ha él en tierra colgado del algalla.
      Es privilegio de galera, que todo pasajero, que quisiere purgar el vientre, y hacer algo de su persona, esle forzoso de ir a las letrinas de proa, y arrimarse a una ballestera: y lo que sin vergüenza no se puede decir, ni mucho menos hacer, tan públicamente le han de ver todos asentado en la necesaria, como le vieron comer a la mesa.
      Es privilegio de galera, que nadie ose pedir allí para beber taza de plata, o vidrio de Venecia, ni bernegal de Cadahalso, ni jarra de Barcelona, ni porcelana de Portugal, ni nuez de India, ni corcho de alcornoque. Y en caso que el pasajero no metió en la galera taza, ni jarra para beber, dispensará con él el Capitán, que en la escudilla de palo que come el remero la cocina, le den a él a beber un poco de agua.
      Es privilegio de galera, que ni el Capitán ni el Comitre, ni el Patrón, ni el Piloto, ni el remero, ni pasajero, puedan tener, ni guardar, ni esconder alguna mujer suya, ni alguna casada, ni soltera, sino que la tal, de todos los de la galera ha de ser vista, y conocida, y aun de más de dos servida: y como las que allí se atreven ir son más amigas de caridad, que de castidad, a las veces acontece, que habiéndola traído algún mezquino a su costa, ella hace placer a muchos de la galera.
      Es privilegio de galera, que libremente pueden andar en ella Frailes de la Orden de San Benito, San Basilio, San Agustín, San Francisco, Santo Domingo, San Jerónimo, Carmelitas, Trinitarios, y Mercenarios. Y porque los tales Religiosos puedan andar por toda la galera, dicen los Comitres, que ellos han sacado una Bula, para que no traigan hábitos, ni cogullas, ni coronas, ni cintas, ni escapularios, y que en lugar de los Breviarios les pongan en las manos unos remos, con que aprendan a remar, y olviden el rezar.
      Es privilegio de galera, que los ordinarios vecinos, y cofrades de ella, sean testimonieros, falsarios, fementidos, corsarios, ladrones, traidores, azotados, acuchilladizos, salteadores, adúlteros, homicianos, y blasfemos: por manera, que al que preguntare, qué cosa es galera, le podremos responder, que es una cárcel de traviesos, y un verdugo de pasajeros.

      .. .. ..
      Arte del Marear y de los inventores de ella: con muchos avisos para los que navegan en ellas. - Antonio de Guevara -


      se veia venir, de aquellos polvos estos lodos


      Quiero vivir la vida aventurera
      de los errantes pájaros marinos;
      no tener, para ir a otra ribera,
      la prosaica visión de los caminos.

      Poder volar cuando la tarde muera ...

      Comentario


      • Re: Rincón literario

        LA LUNA
        La luna se puede tomar a cucharadas
        o como una cápsula cada dos horas.
        Es buena como hipnótico y sedante
        y también alivia
        a los que se han intoxicado de filosofía.
        Un pedazo de luna en el bolsillo
        es mejor amuleto que la pata de conejo:
        sirve para encontrar a quien se ama,
        para ser rico sin que lo sepa nadie
        y para alejar a los médicos y las clínicas.
        Se puede dar de postre a los niños
        cuando no se han dormido,
        y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
        ayudan a bien morir. Pon una hoja tierna de la luna
        debajo de tu almohada
        y mirarás lo que quieras ver.
        Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
        para cuando te ahogues,
        y dale la llave de la luna
        a los presos y a los desencantados.
        Para los condenados a muerte
        y para los condenados a vida
        no hay mejor estimulante que la luna
        en dosis precisas y controladas.

        Jaime Sabines.

        iba a tomarme mi dosis pero . . . no está, me dice el zaragozano que todavía no ha salido, ah bueno. buenas lunas . . . digo noches.


        Quiero vivir la vida aventurera
        de los errantes pájaros marinos;
        no tener, para ir a otra ribera,
        la prosaica visión de los caminos.

        Poder volar cuando la tarde muera ...

        Comentario


        • Re: Rincón literario

          Pondrè uno de los versos del Tao Te King, es el tipo de literatura que màs me atrae.

          2. Cualidades

          Cuando se reconoce la Belleza en el Mundo
          Se aprende lo que es la Fealdad;
          Cuando se reconoce la Bondad en el Mundo
          Se aprende lo que es la Maldad.

          De este modo:
          Vida y muerte son abstracciones del crecimiento;
          Dificultad y facilidad son abstracciones del progreso;
          Cerca y lejos son abstracciones de la posición;
          Fuerza y debilidad son abstracciones del control;
          Música y habla son abstracciones de la armonía;
          Antes y después son abstracciones de la secuencia.

          El sabio controla sin autoridad,
          Y enseña sin palabras;
          Él deja que todas las cosas asciendan y caigan,
          Nutre, pero no interfiere,
          Dá sin pedirle,
          Y está satisfecho
          gracy
          "El lujo es vulgaridad, dijo, y me conquistò. De esa miel no comen las hormigas"

          Comentario


          • Re: Rincón literario

            ...La Conquista de la Inocencia....el maravilloso Jesús Lizano....



            ...y es que, como dijo el otro (Leopoldo Mª Panero)...en la infancia vivimos y después sobrevivimos....
            El Capitán no es el Capitán
            el Capitán es el mar. (Jesús Lizano)


            ...NO CREAS TODO LO QUE PIENSAS...

            Comentario


            • Re: Rincón literario

              Originalmente publicado por slocum Ver Mensaje
              El pueblo en la cara


              Cuando yo salí del pueblo, hace la friolera de cuarenta y ocho años, me topé con el Aniano, el Cosario, bajo el chopo del Elicio, frente al palomar de la tía Zenona, ya en el camino de Pozal de la Culebra. Y el Aniano se vino a mí y me dijo: «¿Dónde va el Estudiante?». Y yo le dije: «¡Qué sé yo! Lejos». «¿Por tiempo?» dijo él. Y yo le dije: «Ni lo sé». Y él me dijo con su servicial docilidad: «Voy a la capital. ¿Te se ofrece algo?». Y yo le dije: «Nada, gracias Aniano».
              Ya en el año cinco, al marchar a la ciudad para lo del bachillerato, me avergonzaba ser de pueblo y que los profesores me preguntasen (sin indagar antes si yo era de pueblo o de ciudad): «Isidoro, ¿de qué pueblo eres tú?». Y también me mortificaba que los externos se dieran de codo y cuchichearan entre sí: «¿Te has fijado qué cara de pueblo tiene el Isidoro?» o, simplemente, que prescindieran de mí cuando echaban a pies para disputar una partida de zancos o de pelota china y dijeran despectivamente: «Ése no; ese es de pueblo». Y yo ponía buen cuidado por entonces en evitar decir: «Allá en mi pueblo»...
              «Eldía que regrese a mi pueblo», pero, a pesar de ello, el Topo, el profesor de Aritmética y Geometría, me dijo una tarde en que yo no acertaba a demostrar que los ángulos de un triángulo valieran dos rectos: «Siéntate, llevas el pueblo escrito en la cara». Y, a partir de entonces, el hecho de ser de pueblo se me hacía una desgracia y yo no podía explicar cómo se cazan gorriones con cepos o colorines con liga, ni que los espárragos, junto al arroyo, brotaran más recio echándoles porquería de caballo, porque mis compañeros me menospreciaban y se reían de mí. Y toda mi ilusión, por aquel tiempo, estribaba en confundirme con los muchachos de ciudad y carecer de un pueblo que parecía que le marcaba a uno, como a las reses, hasta la muerte. Y cada vez que en vacaciones visitaba el pueblo, me ilusionaba que mis viejos amigos, que seguían matando tordas con el tirachinas y cazando ranas en la charca con un alfiler y un trapo rojo, dijeran con desprecio: «Mira el Isi; va cogiendo andares de señoritingo». Así, en cuanto pude, me largué de allí, a Bilbao, donde decían que embarcaban mozos gratis para el Canal de Panamá y que luego le descontaban a uno el pasaje de la soldada. Pero aquello no me gustó, porque ya por entonces padecía yo del espinazo y me doblaba mal y se me antojaba que no estaba hecho para trabajos tan rudos y, así de que llegué, me puse primero de guardagujas y después de portero en la Escuela Normal y más tarde empecé a trabajar las radios Philips que dejaban una punta de pesos sin ensuciarse uno las manos. Pero lo curioso es que allá no me mortificaba tener un pueblo y hasta deseaba que cualquiera me preguntase algo para decirle: «Allá, en mi pueblo, el cerdo lo matan así, o asao». O bien: «Allá, en mi pueblo, los hombres visten traje de pana rayada y las mujeres sayas negras, largas hasta los pies». O bien: «Allá, en mi pueblo, la tierra y el agua son tan calcáreas que los pollos se asfixian dentro del huevo sin llegar a romper el cascarón».
              O bien: «Allá, en mi pueblo, si el enjambre se larga, basta arrimarle una escriña agujereada con una rama de carrasco para reintegrarle a la colmena». Y empecé a darme cuenta, entonces, de que ser de pueblo era un don de Dios y que ser de ciudad era un poco como ser inclusero y que los tesos y el nido de la cigüeña y los chopos y el riachuelo y el soto eran siempre los mismos, mientras las pilas de ladrillo y los bloques de cemento y las montañas de piedra de la ciudad cambiaban cada día y con los años no restaba allí un solo testigo del nacimiento de uno, porque mientras el pueblo permanecía, la ciudad se desintegraba por aquello del progreso y las perspectivas de futuro.

              Viejas historias de Castilla La Vieja. Miguel Delibes.

              más o menos.
              ¡Qué bien escribe este hombre!

              Gracias, Slocum.

              Vive y deja vivir,
              pero vive como piensas,
              o acabarás pensando como vives.

              Comentario


              • Re: Rincón literario

                mmmm . . . pelillos a la mar. buenas noches crimilda, celebro tu regreso.

                . . .

                -Ya he dicho que no me ha probado nadie todavía que esas que llama Vd. ilusiones buenas, nacidas de la fe, de un alto sentimiento religioso o de una bien ordenada y discreta fantasía poética, sean tales ilusiones en lo esencial. Quedan, pues, ilusiones malas, o dígase verdaderas ilusiones. Contra éstas combato, y afirmo que no las he tenido nunca, y que si las hubiese tenido alguna vez, no me quejaría de perderlas.
                -Ponga Vd. -dijo Serafinito- algunos ejemplos de esas ilusiones.
                -Nada más fácil -contestó D. Juan-. Hay una señorita en Madrid, elegante, algo coqueta, no muy rica, y que ha llegado a cumplir veinticinco años, sin casarse. Las ilusiones de esta señorita consistían en coger un marido rico, titulado si fuese posible, sufrido de condición, poco gastador, a fin de que ella lo pudiese gastar todo o casi todo, etc., etc. Como estas ilusiones no se han realizado, la señorita exclama a cada momento que ya no hay amor en el mundo, que pasaron los tiempos de Isabel y Marcilla y de Julieta y Romeo, que vivimos en un siglo de prosa y que ha perdido las ilusiones. Hay una dama casada con un funcionario público, cariñoso, afable, buen papá, marido tierno y enamorado; pero da la maldita casualidad de que uno de sus compañeros, quizás con menos sueldo y quizás con más intermedios de cesantía, se arregla de suerte que tiene para butacas en los teatros y para más moños y trajes, y tal vez hasta para palco en la Ópera o para ir a Biarritz a veranear, mientras que él, trabaja que trabaja siempre, y sin salir de apuros y ahogos. La dama que, en vista del ejemplo, se había forjado sus ilusiones, conoce al cabo que es imposible hacer carrera con su marido, y las pierde. Desde entonces se lamenta a cada instante de que no ha realizado su ideal, de que los maridos son monstruos o zotes, de que la poesía del hogar doméstico no es dable en esta edad infecta en que vivimos, y de que ya no volverán a la vida Baucis y Filemón. Entra a servir en cualquiera casa una cocinera. El ama toma la cuenta todos los días, y procura, informándose de los precios, que la cocinera sise lo menos posible. La cocinera pierde entonces sus ilusiones; dice que la hidalguía, el desprendimiento, la magnanimidad de los señores bien nacidos pasaron para siempre, y que ahora vivimos en un siglo metalizado, ruin, plebeyo y cicatero. Va a Madrid un joven bien plantado, chistoso, ameno, que se viste con el mejor sastre y se pasea en la Castellana. No se enamoran de él las duquesas ni las marquesas, las ricas herederas le dan calabazas, y sólo se le muestra propicia, si acaso, la hija del ama de la casa de huéspedes donde vive. Este joven pierde también sus ilusiones, y decide que las mujeres del día no tienen más que vanidad y soberbia y carecen de corazón. Pierden, por último, las ilusiones, el coplero insufrible que presume de poeta y no halla quien lea sus versos; el periodista ambicioso que no llega a ministro; el autor dramático que es silbado; el médico que no tiene enfermos; el abogado que no tiene pleitos; el hipócrita a quien no creen sus embustes, y hasta el que juega a la lotería y no saca el premio gordo. Para todos éstos la corrupción de nuestro siglo es espantosa, la falta de ideal evidentísima, la carencia de religión horrible; y un destino ciego y perseguidor de la virtud gobierna y dispone los acontecimientos humanos.
                -Infiérese de cuanto Vd. alega, que sólo los tunantes, torpes o desdichados, tienen ilusiones y las pierden.
                -Son los que más ilusiones tienen y las pierden -prosiguió D. Juan contestando a mi interrupción-. No niego, sin embargo, que hay multitud de personas honradas que se forjan ilusiones y que se lamentan luego de haberlas perdido; pero, si no implica falta de honradez el tener cierta clase de ilusiones y el lamentar su pérdida, implica al menos falta de juicio y poca entereza de carácter.
                -Aclare Vd. eso también con ejemplos -dijo Serafinito.
                -Voy a aclararlo. Hay una señora pobre y muy virtuosa y honesta, que sabe resistir a toda seducción, y que sufre con su marido molestias y privaciones sin cuento; pero pasan los años, no la saludan con más respeto a causa de su honestidad, porque la fama no ha de ir publicándola a son de clarín, y nadie le da joyas, ni palco, ni coche, porque eclipse a Lucrecia; de manera que sigue tan desvalida y poco considerada como antes. Aquí encaja entonces el que la buena señora empiece a rabiar, a lamentarse de que ha perdido las ilusiones, y a decir que la sociedad es un lupanar inmundo, donde sólo las malas mujeres consiguen ir en landó y vestir sedas y encajes, y adornarse con diamantes y perlas. Las ilusiones de esta señora habían consistido en creer que la virtud podría y debería traer satisfacciones de amor propio y ventajas y regalos materiales, como si la virtud, con tan vil precio, fuese verdadera virtud, y proporcionando su ejercicio lo que la señora quería, no viniese a ser prenda de los más bribones. Este segundo modo de ilusionarse es una terrible enfermedad que se apodera a veces de generosos y nobles espíritus, aunque falsos y extraviados. Consiste en rebajar las más nobles prendas y excelencias de nuestro ser buscándoles una finalidad vulgar, queriendo convertir en útil lo bello o lo sublime. La virtud, el genio, la ciencia, la poesía, podrán ser útiles en ocasiones al individuo que las posee; pero no es su fin principal la utilidad. Es más: el que se propone sacarla de su virtud, de su ciencia o de su poesía, deja al punto de ser sabio, virtuoso o poeta. Para fines bajos importa emplear bajos medios: los medios elevados conducen sólo a fines que lo son también.
                . . .

                Las ilusiones del doctor Faustino - Juan Valera

                a lo mejó . . .


                Quiero vivir la vida aventurera
                de los errantes pájaros marinos;
                no tener, para ir a otra ribera,
                la prosaica visión de los caminos.

                Poder volar cuando la tarde muera ...

                Comentario


                • Re: Rincón literario

                  Otro verso de Lao Tse

                  8. Intimidad

                  El mejor de los hombres es semejante al agua,
                  La cual beneficia a todas las cosas, sin ser contenida por ninguna,
                  Fluye por lugares que otros desdeñan,
                  Donde se acerca más deprisa al Tao.

                  Así, el sabio:
                  Donde mora, se acerca más deprisa a la tierra,
                  En el gobierno, se acerca más deprisa al orden,
                  Hablando, se acerca más deprisa a la verdad,
                  Haciendo tratos, se acerca más deprisa a los hombres,
                  Actuando, se acerca más deprisa a la oportunidad,
                  En el trabajo, se acerca más deprisa a lo competente,
                  En sentimientos, se acerca más deprisa al corazón;
                  No lucha, y así permanece libre de culpa.
                  gracy
                  "El lujo es vulgaridad, dijo, y me conquistò. De esa miel no comen las hormigas"

                  Comentario


                  • Re: Rincón literario

                    Originalmente publicado por Thomas_Keefer Ver Mensaje
                    ...La Conquista de la Inocencia....el maravilloso Jesús Lizano....



                    ...y es que, como dijo el otro (Leopoldo Mª Panero)...en la infancia vivimos y después sobrevivimos....
                    Pues... qué quieres que te diga.

                    Lo que nadie parece ver en los niños es el egoismo en estado puro, sin tapujos.

                    Ellos son ellos, sin importarles siquiera las circunstancias.

                    ¡Bueno, bueno, no me pequéis mucho.
                    Vive y deja vivir,
                    pero vive como piensas,
                    o acabarás pensando como vives.

                    Comentario


                    • Re: Rincón literario

                      Capítulo II
                      Dejando al ventero, Gumán de Alfarache se fue a Madrid y llegó hecho pícaro.

                      Siendo aquella para mí una vida descansada, nunca me pareció bien, y menos para mis intentos. Porque, al fin, era mozo de ventero, que es peor que de ciego. Estaba en camino pasajero: no quisiera ser allí hallado y en aquel oficio, por mil vidas que perdiera. Pasaban mozuelos caminantes de mi edad y talle, más y menos, unos con dinerillos, otros pidiendo limosna. Dije: «Pues pese a tal, ¿he de ser más cobarde o para menos que todos? Pues no me pienso perder de pusilánime.» Hice corazón y buen rostro a los trabajos, con que, dejada mi venta, me fui visitando las de adelante, con alguna moneda de vellón, ganada en buena guerra y de algunos mandados que hice.
                      Era poco y consumióse presto. Comencé a pedir por Dios. Algunos me daban a medio cuarto y los más me decían: «Perdona, hijo.» Con el medio cuarto y otros que se le arrimaban, comía según alzancaba el gaudeamus, y con el «Perdona, hijo» no remediaba letra: perecía.
                      Dábase muy poca limosna y no era maravilla, que en general fue el año estéril y, si estaba mala la Andalucía, peor cuanto más adentro del reino de Toledo, y mucha más necesidad había de los puertos adentro. Entonces oí decir: «Líbrete Dios de la enfermedad que baja de Castilla y de hambre que sube del Andalucía».
                      Como el pedir me valía tan poco y lo compraba tan caro, tanto me acobardé, que propuse no pedirlo por estremo en que me viese. Fuime valiendo del vestidillo que llevaba puesto. Comencélo a desencuadernar, malogrando de una en otra prenda, unas vendidas, otras enajenadas y otras por empeño hasta la vuelta. De manera que cuando llegué a Madrid, entré hecho un gentil galeote, bien a la ligera, en calzas y en camisa: eso muy sucio, roto y viejo, porque para el gasto fue todo menester. Viéndome tan despedazado, aunque procuré buscar a quien servir, acreditándome con buenas palabras, ninguno se aseguraba de mis obras malas ni quería meterme dentro de casa en su servicio, porque estaba muy asqueroso y desmantelado. Creyeron ser algún pícaro ladroncillo que los había de robar y acogerme.
                      Viéndome perdido, comencé a tratar el oficio de la florida picardía. La vergüenza que tuve de volverme perdíla por los caminos, que como vine a pie y pesaba tanto, no pude traerla o quizá me la llevaron en la capilla de la capa. Y así debió de ser, pues desde entonces tuve unos bostezos y calosfríos que pronosticaron mi enfermedad. Maldita sea la vergüenza que me quedó ni ya tenía, porque me comencé a desenfadar y lo que tuve de vergonzoso lo hice desenvoltura, que nunca pudieron ser amigos la hambre y la vergüenza. Vi que lo pasado fue cortedad y tenerla entonces fuera necedad, y erraba como mozo; mas yo la sacudí del dedo cual si fuera víbora que me hubiera picado.
                      . . .

                      El Guzmán de Alfarache. Mateo Alemán.

                      vaya que sí . . . es que las cornás que da el hambre . . .


                      Quiero vivir la vida aventurera
                      de los errantes pájaros marinos;
                      no tener, para ir a otra ribera,
                      la prosaica visión de los caminos.

                      Poder volar cuando la tarde muera ...

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                      • Re: Rincón literario

                        Hoy he entregado la declaración de Hacienda y me he acordado de lo española que soy:


                        Pero es que ese individualismo llega a más. Los del propio bando son también, a la hora de la verdad, extraños, y no se trata, como podría ocurrir en otros países, de evitar responsabilidades. Es que de verdad cuando el español se retrae a su concha no admite hermanos ni correligionarios. Si se le enfrenta con una realidad, «en tal pueblo hicieron esto y aquello los tuyos», se encoge de hombros… Ah, bueno, serían unos locos… Son «otros», están aparte, a él no le toca nada

                        El español vive con una sociedad, pero jamás inmerso en ella. Su personalidad está recubierta de pinchas que se erizan peligrosamente ante el intento de colaborar en cualquier empresa. En ciencia esto se llama labor de equipo y su falta ha sido muchas veces reconocida como determinante de la lentitud del progreso español (las lumbreras son geniales en el sentido de únicas y raramente proceden de una escuela determinada ). La actitud general este reflejada en una frase: « Juan Palomo, yo me lo guiso, yo me lo como.»

                        En el español, dice América Castro, «la reacción del dinamismo vital va del objeto a la persona por ser así la realidad de su estructura». Esto es cierto hasta tal punto que el español se apropia todo lo que le toque de cerca o de lejos. El es- pañol, cuando cuenta su jornada, dice: «tomé mi desayuno, leí mi periódico, encendí mi cigarro, subí a mi autobús», pero, curiosamente, cambia al referirse a la «oficina» (véase Pereza).

                        «Esos, los que me dirigen esa pregunta (cuál era su religión) , quieren que yo les dé un dogma, una solución en que pueda descansar el espíritu en su pereza. Y ni esto quieren, sino que buscan poder encasillarse y meterse en uno de los cuadriculados en que colocan a los espíritus ... Y yo no quiero dejarme encasillar, porque yo, Miguel de Unamuno, como cualquier otro hombre que aspire a conciencia plena, soy una especie única. "No hay enfermedades, sino enfermos", suelen decir algunos médicos, y yo digo que no hay opiniones, sino opinantes.» (Mi religión. Unamuno O. S., p. 256, Madrid 1960.)

                        El español siente, en general, una instintiva animosidad a formar parte de asociaciones, y lo que ocurrió en la guerra civil a cuantos militaban en varias de ellas no ha contribuido precisamente a cambiar sus puntos de vista. Compárese con Inglaterra o Estados Unidos, por ejemplo, en donde es normal para un ciudadano ser miembro de cinco o seis organizaciones patrióticas, benéficas, religiosas o recreativas. Cuando el español se «apunta» a un casino, no va a colaborar con otros para resolver problemas, sino a encontrar un sitio cómodo en donde él pueda contar a los demás lo que piensa del mundo en general y de la familia de Sánchez en particular.

                        Por ello, la organización a la que no hay más remedio que pertenecer, la del Estado, es mirada con suspicacia. El Estado es un ente aborrecible que no se considera como vínculo necesario entre el individuo y la sociedad, sino como un conglomerado de intervenciones que tratan de reglamentar la vida de Juan Español, con el único propósito de perjudicarle. Las características del Estado no tienen en este aspecto ninguna importancia y lo mismo da una República que una Monarquía una Dictadura. Siempre se trata de un fiscalizador de la vida al que hay que hacer el menor caso posible. Las leyes que el Estado promulga tienen valor mientras está la tinta fresca y lo pierden cuando pasan unos meses. Ante un proyecto he preguntado a veces: Pero ¿cómo, no hay una ley que prohíbe esto? .”Hace mucho que no hablan de ella», es la respuesta. El silencio, para nosotros, equivale a la abolición, Ya el encomendero que vivía en América conciliaba el respeto por el rey y su propio juicio contrario, poniendo el decreto real sobre su cabeza y pronunciando solemnemente -sin ironía-: «Se acata, pero no se cumple.».

                        Todo español está autorizado a engañar al Estado procurando evadir el pago de los impuestos. Hay que subir mucho en la escala moral de los españoles para encontrar a uno que equipare la trampa hecha al fisco con el apoderarse del dinero ajeno. Muchas personas incapaces de quedarse con diez pesetas de un desconocido, no vacilarían en burlar al Estado en miles y miles. Muchos que verían con horror la primera acción, sonreirían con admiración hacia la segunda. Lo primero es robar, lo segundo ser listo. Porque al fin y al cabo “quién roba a un ladrón…”


                        El español y los siete pecados capitales.- Fernando Díaz-Plaja.

                        Vive y deja vivir,
                        pero vive como piensas,
                        o acabarás pensando como vives.

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                        • Re: Rincón literario

                          . . .

                          Seis meses estuvo en la cama Tomas, en los cuales se secó y se puso, como suele decirse, en los huesos, y mostraba tener turbados todos los sentidos. Y aunque le hizieron los remedios posibles, solo le sanaron la enfermedad del cuerpo, pero no de lo del entendimiento, porque quedó sano, y loco de la mas extraña locura que entre las locuras hasta entonces se habia visto. Imaginose el desdichado que era todo hecho de vidrio, y con esta imaginacion, cuando alguno se llegaba a el, daba terribles voces, pidiendo y suplicando con palabras y razones concertadas que no se le acercasen, porque le quebrarian, que real y verdaderamente el no era como los otros hombres, que todo era de vidrio de pies a cabeza.
                          Para sacarle desta extraña imaginacion, muchos, sin atender a sus voces y rogativas, arremetieron a el y le abrazaron, diciendole que advirtiese y mirase como no se quebraba. Pero lo que se grangeaba en esto era que el pobre se echaba en el suelo dando mil gritos, y luego le tomaba un desmayo, del cual no bolvia en si en cuatro horas, y cuando volvia, era renovando las plegarias y rogativas de que otra vez no le llegasen. Decia que le hablasen desde lejos y le preguntasen lo que quisiesen, porque a todo les responderia con mas entendimiento, por ser hombre de vidrio y no de carne, que el vidrio, por ser de materia sutil y delicada, obraba por ella el alma con mas promtitud y eficacia que no por la del cuerpo, pesada y terrestre.
                          Quisieron algunos experimentar si era verdad lo que decia, y asi le preguntaron muchas y dificiles cosas, a las cuales respondio espontaneamente con grandissima agudeza de ingenio, cosa que causó admiracion a los mas letrados de la universidad y a los profesores de la medicina y filosofia, viendo que en un sujeto, donde se contenia tan extraordinaria locura como era el pensar que fuese de vidrio, se encerrase tan grande entendimiento, que respondiese a toda pregunta con propiedad y agudeza.
                          Pidio Tomas le diesen alguna funda donde pusiese aquel vaso quebradizo de su cuerpo, porque al vestirse algun vestido estrecho, no se quebrase; y asi le dieron una ropa parda y una camisa muy ancha, que el se vistio con mucho tiento y se ciñó con una cuerda de algodon. No quiso calzarse zapatos en ninguna manera, y el orden que tuvo para que le diesen de comer, sin que a el llegasen, fue poner en la punta de una vara una vasera de orinal, en la qual le ponian alguna cosa de fruta de las que la sazon del tiempo ofrecia. Carne ni pescado, no lo queria; no bebia sino en fuente o en rio, y esto con las manos. Cuando andaba por las calles, iba por la mitad dellas, mirando a los tejados, temeroso no le cayese alguna teja encima y le quebrasse. Los veranos dormia en el campo al cielo abierto, y los inviernos se metia en algun meson, y en el pajar se enterraba hasta la garganta, diciendo que aquella era la mas propia y mas segura cama que podian tener los hombres de vidrio. Cando tronaba, temblaba como un azogado y se salia al campo, y no entraba en poblado hasta haber pasado la tempestad.
                          Tuvieronle encerrado sus amigos mucho tiempo; pero viendo que su desgracia pasaba adelante, determinaron de condescender con lo que el les pedia, que era le dejasen andar libre, y asi le dejaron, y el salio por la ciudad, causando admiracion y lastima a todos los que le conocian.

                          . . .

                          El Licenciado Vidriera -Miguel de Cervantes-

                          Michael Jackson . . . ha muerto, descanse en paz.


                          Quiero vivir la vida aventurera
                          de los errantes pájaros marinos;
                          no tener, para ir a otra ribera,
                          la prosaica visión de los caminos.

                          Poder volar cuando la tarde muera ...

                          Comentario


                          • Re: Rincón literario

                            me ha gustado tanto este articulo que no me he podido resistir a compartirlo



                            ELVIRA LINDO OPINIÓN

                            Viejo, sordo, incontinente


                            Mi perro es bastante viejo. Casi dieciséis años. Hace casi dieciséis años iba yo zascandileando por Chueca cuando vi en la jaulilla de una pajarería un yorkie diminuto, más parecido a un murciélago que a un perro. Lo compré. Yo no sabía mucho de perros hasta entonces. Ahora sé casi todo. Tras años de estrechísima convivencia (me ha seguido con admiración en todas mis actividades diarias, sin exclusión) casi me atrevo a decir que nadie me ha querido tanto como él. No hay cariño de un hombre que se ponga a la altura de semejante enamoramiento.

                            Las visitas han sido testigos de la fascinación que el pequeño murciélago ha sentido siempre por mí. Me sentaba a comer y me miraba desde abajo como diciendo, "mírala, qué bien mastica". Me echaba la siesta y él se la echaba conmigo; debía de presentir el momento en que yo iba a abrir los ojos porque, cuando me despertaba, lo primero que encontraba eran los ojos negros bajo el flequillo perlado. Tampoco me quitaba ojo mientras escribía columnas, novelas, guiones, "no hay otra como ella -parecía pensar-, algún día, este país le dará el lugar que le corresponde: el Parnaso". Sé que hay lectores que considerarán pueril mi relato. Lo asumo. Si Hitchcock abominaba de rodajes con perros y niños, también hay lectores que en cuanto ven que un artículo se llena de animales, pasan la página. Que la pasen. Es una aspereza típicamente española. Ésa es una buena razón para hojear de vez en cuando la prensa internacional. El otro día, en The Washington Post, venía un extracto conmovedor de Old Dogs, de Gene Wengarten y Michael S. Williamson, un ensayo sobre la experiencia de convivir con perros viejos. Uno de los autores recuerda con nitidez el día en que sintió que su perro comenzó a envejecer. Yo también lo tengo fechado: mi perro se hizo viejo el primer invierno que pasó en Nueva York. En otoño, la ciudad le volvió loco. En contraste con los educadísimos perros neoyorquinos, el mío, iba cruzándose de lado a lado de la acera, queriendo atrapar todos esos olores a mierda de las alcantarillas, a flores de los coreanos, a esas bolsas enormes de comida que tiran por la noche y en la que, si te fijas con atención, ves moverse a las ratas por debajo del plástico negro. Pero llegó el frío hiriente, ese que te quema la cara y te agarrota las manos, y el pobre empezó a andar de puntillas como un Chiquito de la Calzada a cuatro patas. Sucumbí ante eso que hasta hacía un año me parecía una bobada anglosajona: el abriguito. Y es que un perro de Chueca no estaba hecho para esos hielos. Tampoco para los calores agosteños. Recuerdo una mañana ardiente de verano, tras hacerle andar cinco kilómetros por la avenida Madison, que el pobre se me desparramó en el charco de agua que se forma bajo los quioscos de flores y ya no hubo manera de que anduviera. Me lo llevé a casa en brazos con la pelambre chorreando. Ay, esos mis primeros tiempos de soledad. Él provocaba que me saludaran los niños y las viejas. Alguna vez que nos ausentamos de la ciudad, vivió en casa del escultor Leiro y se convirtió en un personajillo querido y célebre entre los vecinos de aquella zona de Tribeca. Sí, yo presentía que se estaba haciendo viejo. Al principio fue un cambio sutil. De joven, había sido como ese chihuahua argentino del chiste que vive en Alemania y le dice a otro perro, "yo en mi país era un dóberman". Él siempre se había considerado un dóberman. Era mi perro de defensa, no es broma. En cuanto llegaba alguien a casa esos cinco kilos se enredaban entre las piernas de la visita, que se quedaba atónita, aturdida. Pero ese espíritu chulesco se fue aplacando; a esta nueva paz contribuyeron la ceguera y la sordera. Pero en vez de reaccionar con frustración y tristeza, como haría un ser humano, mi perro viejo fue optando por la tranquilidad de espíritu. Ahora, no me cabe duda, es un sabio. En verano encuentra el rincón más fresco, en invierno el rayo de sol más sabroso; no tiene prisa por levantarse, si tú te levantas a las doce él se levanta a las doce, si tú te levantas a las ocho él se levanta también a las doce; ya no quiere alejarse más de cien metros de casa, cuando llega a la esquina, se da media vuelta y da por finalizado el paseo; prefiere dar paseíllos por el patio, como si fuera un jardinero experto, disfrutando del olor de cada hoja; y si se mea (lo que ocurre con cierta frecuencia) ya no corre a esconderse bajo el sofá con miedo a ser castigado. Cuando te ve acercarte con la fregona, te mira como diciendo, "tengo derecho a mearme, soy un viejo incontinente". Un amigo me dijo un día, "me encantan los perros, pero no los tengo porque su ciclo de vida es demasiado corto". Es cierto. Pero hay algo tan digno en su vejez, esa capacidad para convertir las limitaciones físicas en placidez contemplativa, que su actitud se convierte en una lección diaria. Cierto es que a veces echo de menos esa adoración sin límites que le hacía mover la cola sólo por el hecho de que yo le mirara. Hemos cambiado los papeles, ahora soy yo quien de vez en cuando se acerca a su cojín. Le miró esos ojos como canicas que miran sin ver y le digo, "cuánto te admiro". Y él ronronea, entiende mi admiración. Es un viejo con la autoestima por las nubes.



                            el primer beso siempre se da con la mirada

                            Comentario


                            • Re: Rincón literario

                              gracias Fareraa y gracias a la señora lindo por dejar testimonio de agradecimiento a su fiel compañero, yo también podría escribir bastante de la mía . . . quizás en otra ocasión.

                              saludos y


                              Quiero vivir la vida aventurera
                              de los errantes pájaros marinos;
                              no tener, para ir a otra ribera,
                              la prosaica visión de los caminos.

                              Poder volar cuando la tarde muera ...

                              Comentario


                              • Re: Rincón literario

                                Originalmente publicado por slocum Ver Mensaje
                                gracias Fareraa y gracias a la señora lindo por dejar testimonio de agradecimiento a su fiel compañero, yo también podría escribir bastante de la mía . . . quizás en otra ocasión.

                                saludos y
                                Yo del mio no solamente suscribo todo lo que dice sino que podría ampliarlo tanto, mi perro me trae el periodico a casa, vigila que no se me acerque ningún intruso cuando navego, aguanta dias sin mear si no le saco,se disfraza si hace falta, va conmigo al fin del mundo porque yo no voy a donde el no es bien recibido, se expresa a través de sus ositos, pide las cosas con educación y duerme como un liron mientras yo duermo y me admira no ya cuando como, trabajo o paseo sino que lo hace hasta cuando hago pis,lo unico malo que tiene y ami no me importa es que desde el momento que alguien le conoce, se enamora de el y luego ya cuando me llaman nunca me preguntan por mi sino por el




















                                Editado por última vez por Fareraa; 27/06/2009, 16:28:55.



                                el primer beso siempre se da con la mirada

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