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"Se navega por los astros, por la mar, por la tierra, por las gentes, por los sentimientos...Se navega." — Altair

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NORMAS DEL FORO: OBLIGATORIA SU LECTURA

Hola cofrade, has recalado en la Taberna del Puerto, algo más que un foro náutico. Eres bienvenido, participa, aprende y enséñanos; de eso se trata, de enriquecernos todos en nuestros conocimientos, y sobre todo de pasar un buen rato. No entres si vienes buscando conflictos, polémicas o cualquier otro fin que no sean los anteriormente descritos. Tenemos algunas normas y es obligatorio que las leas antes de empezar.

1/ Este es un foro náutico y aunque se permite hablar de otros temas, se ruega contención en el uso de los mismos, para ello existe un foro específico.

2/ Usa títulos claros y que describan el contenido del tema. De este modo será más fácil encontrarlos en el buscador para posteriores consultas además de que facilitas el trabajo de los que te vayan a responder. Títulos ambiguos como “ayuda”, “tengo un problema”, etc... no colaboran a este fin. Inserta tú tema en el foro adecuado, mira antes de lanzarlo por si alguien poco antes que tú ha puesto lo mismo; si es así no crees un tema nuevo, contesta al otro. Usa el buscador, es una gran herramienta. No escribas todo el texto con mayúsculas, se interpreta como que estás gritando. Todo esto facilita enormemente el trabajo de los que curramos aquí.

3/ No se permite el "spam" ni la publicidad de empresas o de actividades que conlleven lucro. Tampoco solicitud de ofertas de empresas o profesionales salvo en los foros de anuncios de compra-venta.

4/ No uses el foro como un chat salvo en aquellos temas habilitados a tal efecto, los cuales periódicamente serán eliminados. Las contestaciones reiterativas y/o automáticas, haciendo uso del sistema copi-pegui o cualquier otro no están permitidas.

5/ Respeta a los demás y a sus opiniones si quieres que las tuyas sean respetadas. Los insultos, la agresividad, el mal gusto y la mala educación no están permitidas en este foro. Aquí venimos a divertirnos, no a pelearnos. Se prohíbe insultar, ser agresivo, maleducado, soez, no respetar a los demás, intentar imponer nuestras ideas, empezar o dar pie a que empiecen peleas o trifulcas. Se exige orden y delicadeza a la hora de tratar ciertos asuntos, como por ejemplo, en lo que a la ortografía se refiere. Serán considerados como insultos y faltas de respeto el calificar a los Moderadores y/o Administradores como censores, dictadores, que coartan la libertad de expresión, que aplican un doble rasero, y expresiones similares.

6/ Nos gusta conocer con quién hablamos, así que, una pequeña presentación en el foro correspondiente que existe para tal fin siempre será bien recibida. No obstante, si alguien decide no presentarse, los demás usuarios se abstendran de reclamar dicha presentación y/o realizar crítica o petición alguna.

7/ Los temas políticos o que induzcan a la polémica innecesaria, mejor los dejas para otros foros de los muchos que hay para ello en la red. Se prohíbe hablar de política, de política económica, de política social, de nacionalismos, de antinacionalismos, de diferencias idiomáticas, de banderas nacionales, de exaltaciones patrióticas, de hechos diferenciales, de religión, de anti-religíon, de toros y del maltrato animal, y en general de todos los temas que se sabe de antemano van a ser polémicos y mucho más si no son náuticos. No contestes a estos temas o mensajes, informa a los administradores. No se tolerarán actitudes racistas, xenófobas, sexistas, denigrantes hacia otros colectivos o para con los demás, totalitarias o extremistas sean del signo que sea.

8/ El reenvío de mensajes que hayan sido modificados, o bien el envío de otros mensajes que muestren su descontento con esta modificación, pueden conducir al bloqueo de la cuenta. Esto también sucederá cuando un usuario insista en retomar algún tema o continuar sobre una conducta de la que se le ha alertado. En casos de que la mala conducta de un usuario continúe, se podrá proceder a su expulsión definitiva.

9/ Todos los temas y/o mensajes que fomenten la piratería sobre cualquier software u otro material protegido, o informen de cómo o dónde llevarla a cabo serán retirados inmediatamente del foro. No obstante, y debido a la imposibilidad por parte de los administrador de controlar todos los temas y mensajes , si alguien detecta cualquier incidencia de este tipo ruego lo comunique de forma inmediata a la administración, especificando el enlace al tema para poder ser retirado.

10/ Se prohíbe la reproducción total o parcial de textos u otros medios sujetos a Copyright y/o pertenecientes a otras webs, foros, etc... Sin embargo si que se podrán insertar enlaces a los mismos, pero siempre haciendo referencia a la página propietaria.

11/ La Taberna es un foro en lengua castellana o español, pero cada uno es libre de expresarse como quiera, allá él si la mayoría no lo entiende. Los usuarios se abstendrán de hacer ningún comentario indicando al que escribe en otra lengua su pertinencia o no. Tampoco se tolerará el uso del idioma como arma reivindicativa de ningún tipo.

12/ No se permiten insultos ni difamaciones a empresas, profesionales o particulares. Tampoco acusaciones de ningún tipo, que no estén probadas o demostradas judicialmente o por lo medios legales adecuados. Este no es un medio para presentar denuncias, para ello, existen los juzgados, consumo, etc...

13/ No se permite la inserción de hilos o mensajes con el fin de generar exclusivamente tráfico a otras web o canales, bien sea mediante enlaces, mediante árticulos, ficheros o datos parciales, o por cualquier otro método.

14/ Cualquier incumplimiento de estas normas, puede ser motivo de amonestación y/o expulsión del autor, de borrado o cierre de temas o mensajes, o de cualquier otra medida que la administración decida para intentar hacer que éstas sean cumplidas. Los temas pueden ser movidos o unidos sin previo aviso a criterio de los administradores.

15/ Si estás de acuerdo con ellas este es tú sitio; si no te gustan, no te apetece cumplirlas, las consideras restrictivas, censoras o que coartan tu libertad de expresión, no entres, no intervengas, y no te quejes cuando te sean aplicadas las medias correctoras adecuadas. No luches por cambiarlas a tu conveniencia, no puedes.

16/ Baja Voluntaria del foro.

Ni éste ni ningún otro Foro tiene previsto un sistema de Bajas voluntarias y automáticas. Simplemente con dejar de participar en él, y editar el Perfil de usuario para que dejen de aparecer los datos que crean no deben verse es sufiente.

No obstante, si alguien quiere que se le borre su cuenta, deberá enviar un e-mail desde el enlace "contáctanos" que se encuentra en la parte inferior del foro usando el e-mail con el que está registrado en la Taberna ya que es la única forma de comprobar la autenticidad del que se quiere dar de baja.
Así se evita que alguien pueda coger los datos de tu cuenta y pedir que se borre la misma.

Por otro lado advertir que los mensajes del usuario aparecerán, una vez borrada la cuenta, como realizados por un "invitado" ya que las intervenciones en un Foro público, son públicas. Es decir, desde el momento en que se publican dejan de pertenecer al usuario. Por otro lado, como siempre hay contestaciones a los mensajes, si algunos son borrados, el hilo deja de tener sentido.

En cualquier caso, si existe algún o algunos mensajes en el que aparezcan datos personales que el usuario no quiere que sigan apareciendo, ANTES de pedir la baja, podrá reportarnos estos mensajes, usando la opción "reportar mensajes" y nosotros eliminaremos esos datos personales.

Se entiende que una vez borrada la cuenta, esta acción es irreversible, con lo cual no se podrá volver atrás.


Estas normas pueden ser modificadas sin previo aviso, por lo que se recomienda consultarlas regularmente...



Bueno, y eso es todo, pasa, busca asiento por donde puedas y pide lo que guste...
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Rincón literario

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  • Re: Rincón literario

    y algo de su faceta como escritor, a mi me gustaba mucho como escribe y describe,

    Imágenes de la felicidad (fragmento)
    Madre creyó que Carmona cantaría antes de aprender a hablar, como el hijo de la señora Ikeda. Muchas veces, en medio de la noche, se acercaba a la cuna y acechaba su respiración, con la esperanza de que estuviera dibujando alguna melodía. Y cuando oía maullar (porque siempre, aunque no hubiera gatos, Madre oía maullar), despertaba a Padre y le decía: "Por fin el niño ha empezado con su canto". Padre se levantaba en puntillas y no encontraba nada. A veces, sí, brotaba del niño un gorjeo tonto, como un desperezo de las cuerdas vocales, y entonces Madre se arrebataba, corría de un lado a otro del dormitorio con su camisón de reina: "¿Has oído, has oído?", preguntaba. "¿Ahora te convencés?" Padre se apresuraba a darle la razón: "Claro que sí. Algo he oído". Pero la mayor parte de las noches Madre se dormía desalentada, con el presentimiento de que Carmona nunca tendría voz.
    Al poco tiempo Madre parió gemelas con sendos lunares en la espalda, sombreados por cerdas negras, como parches de una piel animal. Madre supo desde el principio que las gemelas no querrían aprender a nadar, para no mostrar sus espaldas escotadas, y decidió que si Carmona nadaba por los tres desarrollaría prodigiosamente los pulmones y músculos de la voz. Había leído en una revista que los niños nadan por instinto, como los otros mamíferos, y que el instinto se les adormece con las primeras luces de la inteligencia. Carmona estaba por cumplir dos años: ya casi no quedaba tiempo. Lo llevaron a una pileta de agua fría, al pie de las montañas amarillas, y lo arrojaron sin miramientos. El agua estaba podrida, con manchas de insectos y rayas de bronceadores rancios. No había nadie alrededor. Ni Madre ni Padre sabían nadar, de modo que Carmona se hubiera ahogado si no hubiera sido por los instintos, que seguían despiertos. Tocó el fondo del agua espesa y no sintió frío: su atención estaba demasiado ocupada en los movimientos de las tinieblas, que eran más frenéticos cuanto más abajo llegaba. Antes de hundirse en el limo, se izó hacia la superficie. Había aprendido a respirar ya no sólo con el aire sino con el recuerdo del aire. Los alvéolos de los pulmones estaban henchidos de abejas de aire que continuaban con su ajetreo sin inquietarse por lo que pasaba afuera: el frío, la humedad, el agua, el vacío, los tóxicos, nada les hacía mella. ¿Sabía Padre cuánto tiempo había estado sumergido? Unos nueve segundos, le dijo a Madre, orgulloso. Fueron más: por lo menos el doble.
    Padre se entusiasmó tanto con los progresos de Carmona en el agua que decidió cortar de raíz el pudor de las gemelas por sus lunares y obligarlas a nadar. No se arriesgó a lanzarlas a la pileta confiando en sus instintos, porque nunca supo si los tenían. Las dejaba horas llorando en la cuna, para que ejercitaran los pulmones, y cuando las bañaba les sostenía la cabeza bajo el agua tres o cuatro segundos. Las gemelas aprendieron a contener la respiración pero nunca nadaron. Odiaban el agua.
    A Padre le desesperaba la indiferencia de las gemelas por todo lo que no fuera sus lunares, y cada vez que llegaban visitas a la casa, las presentaba diciendo: "Aquí las tienen, pobrecitas. Las dos nacieron con un lunar monstruoso en la espalda. A ver, hijas, muestren el lunar a los señores".
    Aunque hay una sola manera de ser bondadoso, la manera de Padre no se parecía a la de nadie más. Solía levantarse en medio de la noche para arropar a los niños ­algo que Madre jamás hizo­, y cuando bebía un tazón de leche fresca por la mañana mojaba trozos de pan y se los daba en la boca a las gemelas, como si ellas fueran pajaritos. Pero las visitas lo perturbaban: no sabía de qué hablar. Cuando el silencio entraba en las conversaciones sentía que era su culpa, y en la desesperación por ahuyentarlo echaba mano a los lunares. Las gemelas lloraban con una angustia que partía el corazón y corrían a esconderse en los roperos, atontadas por la humillación y la vergüenza. Esos raptos de rebeldía indignaban a Padre. Las buscaba por todas partes y no cejaba hasta que conseguía llevarlas ante las visitas. Cuando las tenía allí, bien sujetas de las muñecas ­con aquellas manos poderosas­, obligaba a las gemelas a desvestirse y a mostrar la espalda. Ellas se arrastraban por el piso, estirando sus vestiditos con desesperación, y aunque las visitas intervinieran cortésmente, "Déjelas en paz. Un lunar es un lunar. Podemos imaginar cómo son éstos", Padre se mantenía inflexible. "No", decía, "ustedes jamás verán nada igual. Son lunares dignos de un circo".
    Para atenuar la impresión que los arrebatos de Padre causaban en las visitas, Madre explicaba que los lunares eran consecuencia de un susto casi pueril durante el embarazo. Cierta mañana, cuando caminaba por la vereda del asilo de locos, uno de los internos le agarró un tobillo. Faltaban tres o cuatro meses para que nacieran las gemelas y el abdomen se veía llegar desde lejos. Madre iba demasiado próxima al foso donde los locos, trepados sobre cajoncitos de frutas, se distraían tomando el fresco. El súbito manotazo en el tobillo casi la hizo caer. Por fortuna, Padre alcanzó a sujetarla por detrás. Pero al trastabillar, la mirada de Madre barrió el horizonte ralo de la vereda y se detuvo en la frente del loco, ornada por un lunar en forma de semilla, como el del niño de la señora Ikeda. La impresión fue imborrable. Durante el resto del embarazo no cesó de soñar con el lunar. Soñó con él de tantas maneras que cuando lo vio en las espaldas de las gemelas advirtió que el sueño, con su insistencia, había terminado por abrir las puertas de la realidad.
    Cada vez que Padre exhibía los lunares de las gemelas, Carmona tenía miedo de que le pasara lo mismo. Tarde o temprano me tocará el turno a mí, decía. Parado frente al vestidor de Madre, examinaba su cuerpo en busca de alguna imperfección escondida. ¿Un dedo atrofiado en el ombligo: a ver? ¿Pelos en la planta de los pies? ¿El tatuaje de una letra en la espalda? Las criadas confirmaban sus temores: Ya te llegará el día a vos también. Y él se dormía pensando que era verdad: cuando despertara habría llegado el día.
    Llegaron otras cosas. En lo peor del verano ­que era siempre atroz en la provincia: una larga llaga­ se mudaron a la casa de al lado unos árabes estrepitosos llamados Al Amein o Alamino. Como la pared que separaba los dos patios era muy baja, las voces circulaban libremente. Madre se sentía tan humillada por la vecindad de los árabes que cuando llegaban visitas pasaba la mayor parte del tiempo disculpándose por vivir donde vivía. A Padre, en cambio, la jerga incomprensible que se filtraba desde el otro lado le servía de pretexto para no hablar. "Oigan eso, qué descaro", comentaba, y se quedaba largo rato meneando la cabeza. Así, los lunares de las gemelas fueron pasando a segundo plano y cuando reaparecían los silencios, Padre callaba en paz .
    Hacía ya tiempo que Madre buscaba la felicidad, pero cada vez que la sentía en la punta de los dedos, a la felicidad se le presentaban otros compromisos. Los Alamino, en cambio, no buscaban nada. Vivir felices era para ellos una manera de ser como cualquier otra.
    Al poco tiempo de la mudanza, y sin razón alguna, se convirtieron en una fatalidad insoportable para Madre. Aunque ella nunca lo dijo, yo sé que les deseaba la muerte. Tenían la costumbre de lavarse dos veces por día, antes del almuerzo y a la caída de la tarde. Hundían la cara y los brazos en jofainas de porcelana y se frotaban las piernas con arena, obedeciendo al Profeta. De rodillas, con las manos tendidas hacia los páramos del oriente y la frente clavada en los humores del piso, cantaban a Dios una letanía que Padre remedaba cuando había visitas: la ilajá ilá laj. Para colmo, los hombres andaban desnudos por el patio y besaban a sus mujeres delante de todo el mundo, estallando cada dos por tres en carcajadas que a Madre le sonaban obscenas. El dinero no parecía importarles, como si les lloviera del cielo. "Han de ser contrabandistas", suponía Padre. "De otra manera, tanta alegría no tiene explicación". Por si fuera poco, alimentaban a montones de gatos. Durante los rezos, los gatos se les trepaban a las espaldas y maullaban, ellos también con los hocicos vueltos hacia los páramos. La hija mayor de los Alamino, con un lunar redondo y abultado en mitad de la garganta, estaba a punto de casarse. Lo primero que hacía el novio por las noches, cuando la visitaba, era quitarle el echarpe y lamer el lunar apasionadamente. "¿Vieron que es bueno tener lunares?", explicaba la señora Alamino a las gemelas cuando empezaron a contarle sus desconsuelos. "Si no fuera por la tentación de besar el lunar de Leticia, el novio no la querría tanto".



    el primer beso siempre se da con la mirada

    Comentario


    • Con permiso, os copipego una letra de rap, que aunque urbana, sigue siendo poesia, pertenece a Nash Scratch, tiene alguna falta de ortografia, pero no es cosa mia, lo mio es pasar de las tildes

      "Anochece"
      una cuidad que nos atrapa
      un amigo que traiciona
      una puerta que se abre
      una ventana en la que nadie asoma
      una caricia en la mañana
      una pasion una rabia como simbolo de accion
      de una generacion
      una luz que ilumina
      una cancion que me anima
      una lagrima que cae y que limpia una vida herida
      una calle colapsada
      un amor que no se acaba
      un politico que mira hacia otro lado y no hace nada
      un respeto que se gana
      una inocencia que se pierde
      un corazon que se acelera cuando un enemigo vuelve
      un policia que me insulta
      un lugar lejos de aqui
      un sentimiento que se oculta por miedo a que diran de mi
      una familia que se abraza
      un hermano de otra raza
      un jefe que sonrie
      un consejo que sin mas rechazas
      un atajo
      un lujo que me distrae
      una calma que me arropa si el sol cae
      un olor que trae recuerdos
      una chica que no sabe que la observo
      un album de fotos roto pero que aun conservo
      una libertad que hulye
      un micro que me comprende
      ,una venganza justa
      un secreto que se vende
      una historia sin comprender
      un cuerpo de mujer
      ,un beso distanteun instante de placer
      un ayer que ya no existey un mundo que nos repudia
      un dia en suburbia
      y a los que quiero les digo que aguanten, no desfallezcan
      que nuestros dias de gloria se acercan
      que solo quien lo merezca sera libre
      va por vosotros mis hermanos de otra madre
      seremos indestructibles
      escupir vuestra rabia aunque no digan si esta bien o mal
      sacar lo que os pudre gladiadores sin puñal
      por todos los que me sienten y me aceptan como soy
      va por vosotros b-boys.
      un tiempo dificil
      un silencio que relaja
      un hombre que no se rinde
      un simple perro de paja
      una distancia que se asume
      un porro que me consume
      una noche, una plaza,
      una botella que nos une
      una rima que se escapa
      un sueño por conseguir
      un horario que encarcela
      un nombre que no quiero oir
      una madre que me espera
      un acto de bondad
      un crimen,
      un rap que resisita cuando el resto me deprime
      un te quiero, un hasta luego y un porque
      una suerte que me ampara porque yo me la busque
      un billete que sale de mi bolsillo
      un vacio
      un barrio que me recuerda donde estan los mios
      un pecado sin remordimientos
      un juguete que aun divierte
      un solo camino
      una vida, una muerte
      un paso firme sobre un charco
      un retrato sin un barco
      una pagina que sigue en blanco
      un canto,un parto,un salto un llanto
      una gota de sangre secandose en el asfalto
      un arbol que llora hojas secas
      una estatua que se pudre
      un cielo que nunca veo porque el humo lo recubre
      un regalo que agradezco
      un arte que me hace temblar
      un mar que siempre escucha cuando quiero hablar
      un hogar donde descanso
      un lugar de odio y de furia
      un dia en suburbia
      ya quien me escuchen que luchen no todo esta perdido
      va por vosotros mis fans os considero amigos
      a San Blas y los recuerdos que aun conservo
      Alicante y sus calles a las que vuelvo
      a mi familia por su amor incondicional desde el inicio
      mi madre y su ternura, mi padre y su sacrificio
      a quien a hecho posible que yo sigua aqui
      saltando al vacio en cada disco, esto va por ti.
      (Solo necesito un dia, un dia en esta cuidad
      un dia para demostrar que estoy aqui, que siguo vivo,
      pueden llamarme nach, el aliado o el enemigo,
      o el loco, el iluminado,pero yo soy uno mas,
      y solo necesito un papel, un microfono y unas mentes dispuestas a escuchar
      y sentir, solo necesito un dia, un dia en suburbia)
      By **ScorpioN**Fuente: musica.com
      Editado por última vez por VERYFLOW; 17/02/2010, 14:09:36.
      ..mis sueños son mentiras, que algún día dejaran de serlo.

      Comentario


      • Re: Rincón literario

        Originalmente publicado por Fareraa Ver Mensaje
        y algo de su faceta como escritor, a mi me gustaba mucho como escribe y describe,

        Imágenes de la felicidad (fragmento)
        Madre creyó que Carmona cantaría antes de aprender a hablar, como el hijo de la señora Ikeda. Muchas veces, en medio de la noche, se acercaba a la cuna y acechaba su respiración, con la esperanza de que estuviera dibujando alguna melodía. Y cuando oía maullar (porque siempre, aunque no hubiera gatos, Madre oía maullar), despertaba a Padre y le decía: "Por fin el niño ha empezado con su canto". Padre se levantaba en puntillas y no encontraba nada. A veces, sí, brotaba del niño un gorjeo tonto, como un desperezo de las cuerdas vocales, y entonces Madre se arrebataba, corría de un lado a otro del dormitorio con su camisón de reina: "¿Has oído, has oído?", preguntaba. "¿Ahora te convencés?" Padre se apresuraba a darle la razón: "Claro que sí. Algo he oído". Pero la mayor parte de las noches Madre se dormía desalentada, con el presentimiento de que Carmona nunca tendría voz.
        Al poco tiempo Madre parió gemelas con sendos lunares en la espalda, sombreados por cerdas negras, como parches de una piel animal. Madre supo desde el principio que las gemelas no querrían aprender a nadar, para no mostrar sus espaldas escotadas, y decidió que si Carmona nadaba por los tres desarrollaría prodigiosamente los pulmones y músculos de la voz. Había leído en una revista que los niños nadan por instinto, como los otros mamíferos, y que el instinto se les adormece con las primeras luces de la inteligencia. Carmona estaba por cumplir dos años: ya casi no quedaba tiempo. Lo llevaron a una pileta de agua fría, al pie de las montañas amarillas, y lo arrojaron sin miramientos. El agua estaba podrida, con manchas de insectos y rayas de bronceadores rancios. No había nadie alrededor. Ni Madre ni Padre sabían nadar, de modo que Carmona se hubiera ahogado si no hubiera sido por los instintos, que seguían despiertos. Tocó el fondo del agua espesa y no sintió frío: su atención estaba demasiado ocupada en los movimientos de las tinieblas, que eran más frenéticos cuanto más abajo llegaba. Antes de hundirse en el limo, se izó hacia la superficie. Había aprendido a respirar ya no sólo con el aire sino con el recuerdo del aire. Los alvéolos de los pulmones estaban henchidos de abejas de aire que continuaban con su ajetreo sin inquietarse por lo que pasaba afuera: el frío, la humedad, el agua, el vacío, los tóxicos, nada les hacía mella. ¿Sabía Padre cuánto tiempo había estado sumergido? Unos nueve segundos, le dijo a Madre, orgulloso. Fueron más: por lo menos el doble.
        Padre se entusiasmó tanto con los progresos de Carmona en el agua que decidió cortar de raíz el pudor de las gemelas por sus lunares y obligarlas a nadar. No se arriesgó a lanzarlas a la pileta confiando en sus instintos, porque nunca supo si los tenían. Las dejaba horas llorando en la cuna, para que ejercitaran los pulmones, y cuando las bañaba les sostenía la cabeza bajo el agua tres o cuatro segundos. Las gemelas aprendieron a contener la respiración pero nunca nadaron. Odiaban el agua.
        A Padre le desesperaba la indiferencia de las gemelas por todo lo que no fuera sus lunares, y cada vez que llegaban visitas a la casa, las presentaba diciendo: "Aquí las tienen, pobrecitas. Las dos nacieron con un lunar monstruoso en la espalda. A ver, hijas, muestren el lunar a los señores".
        Aunque hay una sola manera de ser bondadoso, la manera de Padre no se parecía a la de nadie más. Solía levantarse en medio de la noche para arropar a los niños ­algo que Madre jamás hizo­, y cuando bebía un tazón de leche fresca por la mañana mojaba trozos de pan y se los daba en la boca a las gemelas, como si ellas fueran pajaritos. Pero las visitas lo perturbaban: no sabía de qué hablar. Cuando el silencio entraba en las conversaciones sentía que era su culpa, y en la desesperación por ahuyentarlo echaba mano a los lunares. Las gemelas lloraban con una angustia que partía el corazón y corrían a esconderse en los roperos, atontadas por la humillación y la vergüenza. Esos raptos de rebeldía indignaban a Padre. Las buscaba por todas partes y no cejaba hasta que conseguía llevarlas ante las visitas. Cuando las tenía allí, bien sujetas de las muñecas ­con aquellas manos poderosas­, obligaba a las gemelas a desvestirse y a mostrar la espalda. Ellas se arrastraban por el piso, estirando sus vestiditos con desesperación, y aunque las visitas intervinieran cortésmente, "Déjelas en paz. Un lunar es un lunar. Podemos imaginar cómo son éstos", Padre se mantenía inflexible. "No", decía, "ustedes jamás verán nada igual. Son lunares dignos de un circo".
        Para atenuar la impresión que los arrebatos de Padre causaban en las visitas, Madre explicaba que los lunares eran consecuencia de un susto casi pueril durante el embarazo. Cierta mañana, cuando caminaba por la vereda del asilo de locos, uno de los internos le agarró un tobillo. Faltaban tres o cuatro meses para que nacieran las gemelas y el abdomen se veía llegar desde lejos. Madre iba demasiado próxima al foso donde los locos, trepados sobre cajoncitos de frutas, se distraían tomando el fresco. El súbito manotazo en el tobillo casi la hizo caer. Por fortuna, Padre alcanzó a sujetarla por detrás. Pero al trastabillar, la mirada de Madre barrió el horizonte ralo de la vereda y se detuvo en la frente del loco, ornada por un lunar en forma de semilla, como el del niño de la señora Ikeda. La impresión fue imborrable. Durante el resto del embarazo no cesó de soñar con el lunar. Soñó con él de tantas maneras que cuando lo vio en las espaldas de las gemelas advirtió que el sueño, con su insistencia, había terminado por abrir las puertas de la realidad.
        Cada vez que Padre exhibía los lunares de las gemelas, Carmona tenía miedo de que le pasara lo mismo. Tarde o temprano me tocará el turno a mí, decía. Parado frente al vestidor de Madre, examinaba su cuerpo en busca de alguna imperfección escondida. ¿Un dedo atrofiado en el ombligo: a ver? ¿Pelos en la planta de los pies? ¿El tatuaje de una letra en la espalda? Las criadas confirmaban sus temores: Ya te llegará el día a vos también. Y él se dormía pensando que era verdad: cuando despertara habría llegado el día.
        Llegaron otras cosas. En lo peor del verano ­que era siempre atroz en la provincia: una larga llaga­ se mudaron a la casa de al lado unos árabes estrepitosos llamados Al Amein o Alamino. Como la pared que separaba los dos patios era muy baja, las voces circulaban libremente. Madre se sentía tan humillada por la vecindad de los árabes que cuando llegaban visitas pasaba la mayor parte del tiempo disculpándose por vivir donde vivía. A Padre, en cambio, la jerga incomprensible que se filtraba desde el otro lado le servía de pretexto para no hablar. "Oigan eso, qué descaro", comentaba, y se quedaba largo rato meneando la cabeza. Así, los lunares de las gemelas fueron pasando a segundo plano y cuando reaparecían los silencios, Padre callaba en paz .
        Hacía ya tiempo que Madre buscaba la felicidad, pero cada vez que la sentía en la punta de los dedos, a la felicidad se le presentaban otros compromisos. Los Alamino, en cambio, no buscaban nada. Vivir felices era para ellos una manera de ser como cualquier otra.
        Al poco tiempo de la mudanza, y sin razón alguna, se convirtieron en una fatalidad insoportable para Madre. Aunque ella nunca lo dijo, yo sé que les deseaba la muerte. Tenían la costumbre de lavarse dos veces por día, antes del almuerzo y a la caída de la tarde. Hundían la cara y los brazos en jofainas de porcelana y se frotaban las piernas con arena, obedeciendo al Profeta. De rodillas, con las manos tendidas hacia los páramos del oriente y la frente clavada en los humores del piso, cantaban a Dios una letanía que Padre remedaba cuando había visitas: la ilajá ilá laj. Para colmo, los hombres andaban desnudos por el patio y besaban a sus mujeres delante de todo el mundo, estallando cada dos por tres en carcajadas que a Madre le sonaban obscenas. El dinero no parecía importarles, como si les lloviera del cielo. "Han de ser contrabandistas", suponía Padre. "De otra manera, tanta alegría no tiene explicación". Por si fuera poco, alimentaban a montones de gatos. Durante los rezos, los gatos se les trepaban a las espaldas y maullaban, ellos también con los hocicos vueltos hacia los páramos. La hija mayor de los Alamino, con un lunar redondo y abultado en mitad de la garganta, estaba a punto de casarse. Lo primero que hacía el novio por las noches, cuando la visitaba, era quitarle el echarpe y lamer el lunar apasionadamente. "¿Vieron que es bueno tener lunares?", explicaba la señora Alamino a las gemelas cuando empezaron a contarle sus desconsuelos. "Si no fuera por la tentación de besar el lunar de Leticia, el novio no la querría tanto".

        Un texto hermosísimo.

        Te doy las gracias por esta aportación en un hilo que a cada instante me está regalando nuevos descubrimientos.

        I.s.y.

        Ney

        Comentario


        • Re: Rincón literario

          Aqui Va Un Pequeño Soneto:

          Mujer Que Culo Menea
          Y Al Mirar Los Ojos Mece
          Yo Digo Que Lo Sea
          Pero Si Quelo Parece....

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          • Re: Rincón literario

            Yo Me La Lleve Al Rio
            Creyendo Que Era Mozuela
            Y Resulto Que Era Un Tio
            Que Por Poco Me La Cuela

            Comentario


            • Re: Rincón literario

              Originalmente publicado por slocum Ver Mensaje
              Los Justos





              Un hombre que cultiva su jardín, como quería Voltaire.
              El que agradece que en la tierra haya música.
              El que descubre con placer una etimología.
              Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
              El ceramista que premedita un color y una forma.
              El tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.
              Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
              El que acaricia a un animal dormido.
              El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
              El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
              El que prefiere que los otros tengan razón.
              Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.

              Jorge Luis Borges.


              por ellos
              Gracias Slocum, a mi tambien me gusta Borges
              "Y detras de los mitos y las mascaras, el alma, que esta sola".
              Dejo algo mas de Stevenson, al que ultimamente reeleo a menudo.
              "los que viajan lejos"
              El inmenso sol,
              el brillante dia;
              velas blancas
              sobre la azul bahia;
              los que viajan lejos desaparecen.

              Encended los fuegos,
              cerrad la puerta.
              Al viejo hogar,
              a la costa querida,
              los que viajan lejos
              ya nunca vuelven.

              Saludos,.

              Comentario


              • Re: Rincón literario

                Hola Ney, me alegro que te haya gustado es una pena que su autor nos haya dejado, y de paso te saludo pues creo que nunca habíamos coincidido en esta taberna.
                También me gusta bastante el artículo sobrre los 200años de Argentina, es una pena que ningun argentino de esta taberna se haya acercado a decirnos que opinan sobre lo que dice, pues yo creo que además de ser un articulo ameno y bién escrito parece bastante descriptivo de lo poco que se del país

                Originalmente publicado por Neytiri Ver Mensaje
                Un texto hermosísimo.

                Te doy las gracias por esta aportación en un hilo que a cada instante me está regalando nuevos descubrimientos.

                I.s.y.

                Ney



                el primer beso siempre se da con la mirada

                Comentario


                • Re: Rincón literario

                  Hola Ney, me alegro que te haya gustado es una pena que su autor nos haya dejado, y de paso te saludo pues creo que nunca habíamos coincidido en esta taberna.
                  También me gusta bastante el artículo sobrre los 200años de Argentina, es una pena que ningun argentino de esta taberna se haya acercado a decirnos que opinan sobre lo que dice, pues yo creo que además de ser un articulo ameno y bién escrito parece bastante descriptivo de lo poco que se del país

                  Originalmente publicado por Neytiri Ver Mensaje
                  Un texto hermosísimo.

                  Te doy las gracias por esta aportación en un hilo que a cada instante me está regalando nuevos descubrimientos.

                  I.s.y.

                  Ney



                  el primer beso siempre se da con la mirada

                  Comentario


                  • Re: Rincón literario

                    vaya, venia yo por aqui a recomendaros un libro para el fin de semana y resulta que veo que mi mensaje anterior esta duplicado y no me deja editar para borrarlo, nunca he sabido porque unos deja editar y otros no, debe de ser algo relacionado con el paso del tiempo
                    Bueno a lo que iba, al libro, os lo recomiendo encarecidamente, os adjunto algun comentario que he encontrado googleando


                    El Arte. Conversaciones imaginarias con mi madre
                    Mondadori, 2006


                    ¿Por qué será que todos tenemos algo que decir delante de una hermosa puesta de sol y nos sentimos cortados delante de una obra de arte consagrada? A caballo entre el ensayo, la autobiografía y la novela, Juanjo Sáez reconstruye algunos de los más interesantes capítulos de la historia del arte. Su texto, sin embargo, no tiene nada de pomposo, dogmático ni académico. Mediante una conversación imaginaria con su madre, Juanjo Sáez invita al lector a reflexionar sobre la finalidad del arte y la figura del artista. En este viaje sui generis a través de la historia del arte que no abandona los recuerdos personales, el autor pone en entredicho conceptos estereotipados y nos dice que todos podemos disfrutar del arte. A través de sus páginas vemos desfilar a artistas como Calder, Picasso, Warhol, Dalí, Chillida, Duchamp y otros. El Arte. Conversaciones imaginarias con mi madre es un libro que no se parece a ningún otro: original, divertido, innovador, una mezcla fabulosa de ensayo audaz y novela gráfica educativa.
                    (España, Mondadori); (Francia, Rackham); (Italia, Salani)

                    «Ironía e ingenuidad que desmontan mitos.» Silvia Blanco, El País
                    «Diálogos hilarantes de una afilada ingenuidad.» Teresa Sesé, La Vanguardia
                    «El arte es un gran libro.» Kiko Amat, El Periódico
                    «Un ilustrador de culto (…) dibujos espontáneos, directos, divertidos y cáusticos.» El Punt
                    «Su libro no es un método, una disertación o un manual; es, sobre todo, un ensayo gráfico (igual que se habla de novela gráfica, se puede hablar de ensayo gráfico) formidable, apasionante y estimulante (…)Capítulo a capítulo, Magritte, Calder, Picasso, Warhol, Duchamp y muchos otros, revelan su contundente fuerza con total simplicidad. Sáez comparte con su madre y con los lectores, las emociones que las obras han provocado, las reflexiones y revoluciones que han desencadenado…Es socarrón, pertinente y esclarecedor. ¡Para leer y releer sin esperar ni un minuto!» Nicolas Ancion, Le Nouvel Observateur
                    «No se sabe si se trata de un ensayo gráfico, un cómic rompedor, un trabajo poético o un sueño razonado. Sin duda todo a la vez, lo que sólo se puede definir de una manera: ¡éxito!» Clara Dupont-Monod, Marianne



                    el primer beso siempre se da con la mirada

                    Comentario


                    • Re: Rincón literario

                      A vueltas con Stevenson,....

                      REQUIEM

                      Bajo el inmenso y estrellado cielo,
                      cavad mi fosa y dejadme yacer.
                      Alegre he vivido y alegre muero,
                      pero al caer quiero haceros un ruego.

                      Que pongais sobre mi tumba este verso:
                      Aqui yace donde quiso yacer;
                      de vuelta del mar esta el marinero,
                      de vuelta del monte esta el cazador.

                      Requiem:Reza la totalidad de este poema, en letras de bronce,
                      sobre la tumba de Stevenson en la cima del Monte Vaca, en Samoa,
                      donde yace enterrado a una altura de 4.000 metros.

                      Saludos,.

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                      • Re: Rincón literario

                        [SONETO PRIMERO]
                        A CLORI

                        Sentir de una pasión viva ardiente
                        todo el afán, zozobra y agonía;
                        vivir sin premio un día y otro día;
                        dudar, sufrir, llorar eternamente;

                        amar a quien no ama, a quien no siente,
                        a quien no corresponde ni desvía;
                        persuadir a quien cree y desconfía;
                        rogar a quien otorga y se arrepiente;

                        luchar contra un poder justo y terrible;
                        temer más la desgracia que la muerte;
                        morir, en fin, de angustia y de tormento,

                        víctima de un amor irresistible:
                        ésta es mi situación, ésta es mi suerte.
                        ¿Y tú quieres, crüel, que esté contento?
                        Gaspar Melchor de Jovellanos
                        ..mis sueños son mentiras, que algún día dejaran de serlo.

                        Comentario


                        • Re: Rincón literario

                          De algún modo parecía como si la granja se hubiera enriquecido sin enriquecer a los animales mismos; exceptuando, naturalmente, los cerdos y los perros. Tal vez eso se debiera en parte al hecho de haber tantos cerdos y tantos perros. No era que estos animales no trabajaran a su manera. Existía, como Squealer nunca se cansaba de explicarles, un sinfín de labores en la supervisión y organización de la Granja. Gran parte de este trabajo tenía características tales que los demás animales eran demasiado ignorantes para comprenderlo. Por ejemplo, Squealer les dijo que los cerdos tenían que realizar un esfuerzo enorme todos los días con unas cosas misteriosas llamadas «ficheros», «informes», «actas» y «ponencias». Se trataba de largas hojas de papel que tenían que ser llenadas totalmente con escritura, y después eran quemadas en el horno. Esto era de suma importancia para el bienestar de la Granja, señaló Squealer. Pero de cualquier manera, ni los cerdos ni los perros producían nada comestible mediante su propio trabajo; eran muchos y siempre tenían buen apetito.

                          En cuanto a los otros, su vida, por lo que ellos sabían, era lo que fue siempre. Generalmente tenían hambre, dormían sobre paja, bebían del estanque, trabajaban en el campo; en invierno sufrían los efectos del frío y en verano de las moscas. A veces, los más viejos de entre ellos buscaban en sus turbias memorias y trataban de determinar si en los primeros días de la Rebelión, cuando la expulsión de Jones aún era reciente, las cosas fueron mejor o peor que ahora. No alcanzaban a recordar. No había con qué comparar su vida presente, no tenían en qué basarse exceptuando las listas de cifras de Squealer que, invariablemente, demostraban que todo mejoraba más y más. Los animales no encontraron solución al problema; de cualquier forma, tenían ahora poco tiempo para cavilar sobre estas cosas. Únicamente el viejo Benjamín manifestaba recordar cada detalle de su larga vida y saber que las cosas nunca fueron, ni podrían ser, mucho mejor o mucho peor; el hambre, la opresión y el desengaño eran, así dijo él, la ley inalterable de la vida.

                          Y, sin embargo, los animales nunca abandonaron sus esperanzas. Más aún, jamás perdieron, ni por un instante, su sentido del honor y el privilegio de ser miembros de «Granja Animal». Todavía era la única granja en todo el condado —¡en toda Inglaterra!— poseída y gobernada por animales. Ninguno, ni el más joven, ni siquiera los recién llegados, traídos desde granjas a diez o veinte millas de distancia, dejaron de maravillarse por ello. Y cuando sentían tronar la escopeta y veían la bandera verde ondeando al tope del mástil, sus corazones se hinchaban de inextinguible orgullo, y la conversación siempre giraba en torno a los heroicos días de antaño, la expulsión de Jones, la inscripción de los siete mandamientos, las grandes batallas en que los invasores humanos fueron derrotados. Ninguno de los viejos ensueños había sido abandonado. La República de los animales que Mayor pronosticara, cuando los campos verdes de Inglaterra no fueran hollados por pies humanos, era todavía su aspiración. Algún día llegaría; tal vez no fuera pronto, quizá no sucediera durante la existencia de la actual generación de animales, pero vendría. Hasta la melodía de «Bestias de Inglaterra» era seguramente tarareada a escondidas aquí o allá; de cualquier manera, era un hecho que todos los animales de la granja la conocían, aunque ninguno se hubiera atrevido a cantarla en voz alta. Podría ser que sus vidas fueran penosas y que no todas sus esperanzas se vieran cumplidas; pero tenían conciencia de no ser como otros animales. Si pasaban hambre, no lo era por alimentar a tiranos como los seres humanos; si trabajaban mucho, al menos lo hacían para ellos mismos. Ninguno caminaba sobre dos pies. Ninguno llamaba a otro «amo». Todos los animales eran iguales.

                          Un día, a principios de verano, Squealer ordenó a las ovejas que lo siguieran, y las condujo hacia una parcela de tierra no cultivada en el otro extremo de la granja, cubierta por retoños de abedul. Las ovejas pasaron todo el día allí comiendo hojas bajo la supervisión de Squealer. Al anochecer él volvió a la casa, pero, como hacía calor, les dijo a las ovejas que se quedaran donde estaban. Y allí permanecieron toda la semana, sin ser vistas por los demás animales durante ese tiempo. Squealer estaba con ellas durante la mayor parte del día. Dijo que les estaba enseñando una nueva canción, para lo cual se necesitaba aislamiento.

                          Una tarde tranquila, al poco tiempo de haber vuelto las ovejas de su retiro —los animales ya habían terminado de trabajar y regresaban hacia los edificios de la granja—, se oyó desde el patio el relincho aterrado de un caballo. Alarmados, los animales se detuvieron bruscamente. Era la voz de Clover. Relinchó de nuevo y todos se lanzaron al galope entrando precipitadamente en el patio. Entonces contemplaron lo que Clover había visto.

                          Era un cerdo, caminando sobre sus patas traseras.

                          Sí, era Squealer. Un poco torpemente, como si no estuviera totalmente acostumbrado a sostener su gran volumen en aquella posición, pero con perfecto equilibrio, estaba paseándose por el patio. Y poco después, por la puerta de la casa apareció una larga fila de tocinos, todos caminando sobre sus patas traseras. Algunos lo hacían mejor que otros, si bien unto o dos andaban un poco inseguros, dando la impresión de que les hubiera agradado el apoyo de un bastón, pero todos ellos dieron con éxito una vuelta completa por el patio. Finalmente se oyó un tremendo ladrido de los perros y un agudo cacareo del gallo negro, y apareció Napoleón en persona, erguido majestuosamente, lanzando miradas arrogantes hacia uno y otro lado y con los perros brincando alrededor.

                          Llevaba un látigo en la mano.

                          Rebelión en la granja.- George Orwell
                          Vive y deja vivir,
                          pero vive como piensas,
                          o acabarás pensando como vives.

                          Comentario


                          • Re: Rincón literario

                            Se desató una terrible tempestad y, entonces, empecé a vislumbrar el terror y el asombro en los rostros de los marineros. El capitán, aunque estaba al tanto de las maniobras para salvar el barco, mientras entraba y salía de su camarote, que estaba junto al mío, murmuraba para sí: «Señor, ten piedad de nosotros, es el fin, estamos perdidos», y cosas por el estilo. Durante estos primeros momentos de apuro, me comporté estúpidamente, paralizado en mi cabina, que estaba en la proa; no soy capaz de describir cómo me sentía. Apenas podía volver a asumir el primer remordimiento, del que, aparentemente, había logrado liberarme y contra el que me había empecinado. Pensé que había superado el temor a la muerte y que esto no sería nada, como la primera vez, mas cuando el capitán se me acercó, como acabo de decir, y dijo que estábamos perdidos, me sentí aterrorizado. Me levanté, salí de mi camarote y miré a mi alrededor; nunca había visto un espectáculo tan desolador. Las olas se elevaban como montañas y nos abatían cada tres o cuatro minutos; lo único que podía ver a mi alrededor era desolación. Dos barcos que estaban cerca del nuestro habían tenido que cortar sus mástiles a la altura del puente, para no hundirse por el peso, y nuestros hombres gritaban que un barco, que estaba fondeado a una milla de nosotros, se había hundido. Otros dos barcos que se habían zafado de sus anclas eran peligrosamente arrastrados hacia el mar sin siquiera un mástil. Los barcos livianos resistían mejor porque no sufrían tanto los embates del mar pero dos o tres de ellos se fueron a la deriva y pasaron cerca de nosotros, con solo el foque al viento.

                            Hacia la tarde, el piloto y el contramaestre le pidieron al capitán de nuestro barco que les permitiera cortar el palo del trinquete, a lo que el capitán se negó. Mas cuando el contramaestre protestó diciendo que si no lo hacían, el barco se hundiría, accedió. Cuando cortaron el palo, el mástil se quedó tan al descubierto y desestabilizó la nave de tal modo, que se vieron obligados a cortarlo también y dejar la cubierta totalmente arrasada.

                            Robinson Crusoe.- Daniel Defoe
                            Vive y deja vivir,
                            pero vive como piensas,
                            o acabarás pensando como vives.

                            Comentario


                            • Re: Rincón literario

                              Hoy está dedicado especialmente a Pulpete.

                              Pulpete, te he escaneado dos hojas del libro que te he comentado por privado. Aparte te pongo un fragmento del mismo, que seguro que recuerdas.

                              Acaeció que, llegando a un lugar que llaman Almorox al tiempo que cogían las uvas, un vendimiador le dio un racimo de ellas en limosna. Y como suelen ir los cestos maltratados, y también porque la uva en aquel tiempo está muy madura, desgranábasele el racimo en la mano. Para echarlo en el fardel, tornábase mosto, y lo que a él se llegaba. Acordó de hacer un banquete, así por no poder llevarlo, como por contentarme, que aquel día me había dado muchos rodillazos y golpes. Sentámonos en un valladar y dijo:

                              -Agora quiero yo usar contigo de una liberalidad, y es que ambos comamos este racimo de uvas y que hayas de él tanta parte como yo. Partillo hemos de esta manera: tú picarás una vez y yo otra, con tal que me prometas no tomar cada vez más de una uva. Yo haré lo mismo hasta que lo acabemos, y de esta suerte no habrá engaño.

                              Hecho así el concierto, comenzamos; mas luego al segundo lance, el traidor mudó propósito, y comenzó a tomar de dos en dos, considerando que yo debería hacer lo mismo. Como vi que él quebraba la postura, no me contenté ir a la par con él, mas aún pasaba adelante: dos a dos y tres a tres y como podía las comía. Acabado el racimo, estuvo un poco con el escobajo en la mano, y, meneando la cabeza, dijo:

                              -Lázaro, engañado me has. Juraré yo a Dios que has tú comido las uvas tres a tres.

                              -No comí -dije yo-; mas ¿por qué sospecháis eso?

                              Respondió el sagacísimo ciego:

                              -¿Sabes en qué veo que las comiste tres a tres? En que comía yo dos a dos y callabas.

                              Reíme entre mí, y aunque muchacho, noté la discreta consideración del ciego.

                              Lazarillo de Tormes.-




                              Vive y deja vivir,
                              pero vive como piensas,
                              o acabarás pensando como vives.

                              Comentario


                              • Re: Rincón literario

                                Originalmente publicado por Crimilda Ver Mensaje
                                Hoy está dedicado especialmente a Pulpete.

                                Pulpete, te he escaneado dos hojas del libro que te he comentado por privado. Aparte te pongo un fragmento del mismo, que seguro que recuerdas.

                                Acaeció que, llegando a un lugar que llaman Almorox al tiempo que cogían las uvas, un vendimiador le dio un racimo de ellas en limosna. Y como suelen ir los cestos maltratados, y también porque la uva en aquel tiempo está muy madura, desgranábasele el racimo en la mano. Para echarlo en el fardel, tornábase mosto, y lo que a él se llegaba. Acordó de hacer un banquete, así por no poder llevarlo, como por contentarme, que aquel día me había dado muchos rodillazos y golpes. Sentámonos en un valladar y dijo:

                                -Agora quiero yo usar contigo de una liberalidad, y es que ambos comamos este racimo de uvas y que hayas de él tanta parte como yo. Partillo hemos de esta manera: tú picarás una vez y yo otra, con tal que me prometas no tomar cada vez más de una uva. Yo haré lo mismo hasta que lo acabemos, y de esta suerte no habrá engaño.

                                Hecho así el concierto, comenzamos; mas luego al segundo lance, el traidor mudó propósito, y comenzó a tomar de dos en dos, considerando que yo debería hacer lo mismo. Como vi que él quebraba la postura, no me contenté ir a la par con él, mas aún pasaba adelante: dos a dos y tres a tres y como podía las comía. Acabado el racimo, estuvo un poco con el escobajo en la mano, y, meneando la cabeza, dijo:

                                -Lázaro, engañado me has. Juraré yo a Dios que has tú comido las uvas tres a tres.

                                -No comí -dije yo-; mas ¿por qué sospecháis eso?

                                Respondió el sagacísimo ciego:

                                -¿Sabes en qué veo que las comiste tres a tres? En que comía yo dos a dos y callabas.

                                Reíme entre mí, y aunque muchacho, noté la discreta consideración del ciego.

                                Lazarillo de Tormes.-




                                Hola,Crimilda!!

                                Pues ese libro, es una auténtica joya!!

                                Llevan unos cuantos historiadores nada menos que 50 años peleándose por saber la autoría del Lazarillo de Tormes, y ese libro, que data de 1884 ya lo indica!!
                                Enhorabuena, por tener una biblioteca tan buena, y, sobre todo, por compartirla con nosotros.
                                Guarda ese incunable bajo 7 llaves!!

                                ..el mar dará a cada hombre una nueva esperanza, al igual que el dormir le da sueños...

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                                Trabajando...
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