VHF: Canal 77
"Se navega por los astros, por la mar, por la tierra, por las gentes, por los sentimientos...Se navega." — Altair

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NORMAS DEL FORO: OBLIGATORIA SU LECTURA

Hola cofrade, has recalado en la Taberna del Puerto, algo más que un foro náutico. Eres bienvenido, participa, aprende y enséñanos; de eso se trata, de enriquecernos todos en nuestros conocimientos, y sobre todo de pasar un buen rato. No entres si vienes buscando conflictos, polémicas o cualquier otro fin que no sean los anteriormente descritos. Tenemos algunas normas y es obligatorio que las leas antes de empezar.

1/ Este es un foro náutico y aunque se permite hablar de otros temas, se ruega contención en el uso de los mismos, para ello existe un foro específico.

2/ Usa títulos claros y que describan el contenido del tema. De este modo será más fácil encontrarlos en el buscador para posteriores consultas además de que facilitas el trabajo de los que te vayan a responder. Títulos ambiguos como “ayuda”, “tengo un problema”, etc... no colaboran a este fin. Inserta tú tema en el foro adecuado, mira antes de lanzarlo por si alguien poco antes que tú ha puesto lo mismo; si es así no crees un tema nuevo, contesta al otro. Usa el buscador, es una gran herramienta. No escribas todo el texto con mayúsculas, se interpreta como que estás gritando. Todo esto facilita enormemente el trabajo de los que curramos aquí.

3/ No se permite el "spam" ni la publicidad de empresas o de actividades que conlleven lucro. Tampoco solicitud de ofertas de empresas o profesionales salvo en los foros de anuncios de compra-venta.

4/ No uses el foro como un chat salvo en aquellos temas habilitados a tal efecto, los cuales periódicamente serán eliminados. Las contestaciones reiterativas y/o automáticas, haciendo uso del sistema copi-pegui o cualquier otro no están permitidas.

5/ Respeta a los demás y a sus opiniones si quieres que las tuyas sean respetadas. Los insultos, la agresividad, el mal gusto y la mala educación no están permitidas en este foro. Aquí venimos a divertirnos, no a pelearnos. Se prohíbe insultar, ser agresivo, maleducado, soez, no respetar a los demás, intentar imponer nuestras ideas, empezar o dar pie a que empiecen peleas o trifulcas. Se exige orden y delicadeza a la hora de tratar ciertos asuntos, como por ejemplo, en lo que a la ortografía se refiere. Serán considerados como insultos y faltas de respeto el calificar a los Moderadores y/o Administradores como censores, dictadores, que coartan la libertad de expresión, que aplican un doble rasero, y expresiones similares.

6/ Nos gusta conocer con quién hablamos, así que, una pequeña presentación en el foro correspondiente que existe para tal fin siempre será bien recibida. No obstante, si alguien decide no presentarse, los demás usuarios se abstendran de reclamar dicha presentación y/o realizar crítica o petición alguna.

7/ Los temas políticos o que induzcan a la polémica innecesaria, mejor los dejas para otros foros de los muchos que hay para ello en la red. Se prohíbe hablar de política, de política económica, de política social, de nacionalismos, de antinacionalismos, de diferencias idiomáticas, de banderas nacionales, de exaltaciones patrióticas, de hechos diferenciales, de religión, de anti-religíon, de toros y del maltrato animal, y en general de todos los temas que se sabe de antemano van a ser polémicos y mucho más si no son náuticos. No contestes a estos temas o mensajes, informa a los administradores. No se tolerarán actitudes racistas, xenófobas, sexistas, denigrantes hacia otros colectivos o para con los demás, totalitarias o extremistas sean del signo que sea.

8/ El reenvío de mensajes que hayan sido modificados, o bien el envío de otros mensajes que muestren su descontento con esta modificación, pueden conducir al bloqueo de la cuenta. Esto también sucederá cuando un usuario insista en retomar algún tema o continuar sobre una conducta de la que se le ha alertado. En casos de que la mala conducta de un usuario continúe, se podrá proceder a su expulsión definitiva.

9/ Todos los temas y/o mensajes que fomenten la piratería sobre cualquier software u otro material protegido, o informen de cómo o dónde llevarla a cabo serán retirados inmediatamente del foro. No obstante, y debido a la imposibilidad por parte de los administrador de controlar todos los temas y mensajes , si alguien detecta cualquier incidencia de este tipo ruego lo comunique de forma inmediata a la administración, especificando el enlace al tema para poder ser retirado.

10/ Se prohíbe la reproducción total o parcial de textos u otros medios sujetos a Copyright y/o pertenecientes a otras webs, foros, etc... Sin embargo si que se podrán insertar enlaces a los mismos, pero siempre haciendo referencia a la página propietaria.

11/ La Taberna es un foro en lengua castellana o español, pero cada uno es libre de expresarse como quiera, allá él si la mayoría no lo entiende. Los usuarios se abstendrán de hacer ningún comentario indicando al que escribe en otra lengua su pertinencia o no. Tampoco se tolerará el uso del idioma como arma reivindicativa de ningún tipo.

12/ No se permiten insultos ni difamaciones a empresas, profesionales o particulares. Tampoco acusaciones de ningún tipo, que no estén probadas o demostradas judicialmente o por lo medios legales adecuados. Este no es un medio para presentar denuncias, para ello, existen los juzgados, consumo, etc...

13/ No se permite la inserción de hilos o mensajes con el fin de generar exclusivamente tráfico a otras web o canales, bien sea mediante enlaces, mediante árticulos, ficheros o datos parciales, o por cualquier otro método.

14/ Cualquier incumplimiento de estas normas, puede ser motivo de amonestación y/o expulsión del autor, de borrado o cierre de temas o mensajes, o de cualquier otra medida que la administración decida para intentar hacer que éstas sean cumplidas. Los temas pueden ser movidos o unidos sin previo aviso a criterio de los administradores.

15/ Si estás de acuerdo con ellas este es tú sitio; si no te gustan, no te apetece cumplirlas, las consideras restrictivas, censoras o que coartan tu libertad de expresión, no entres, no intervengas, y no te quejes cuando te sean aplicadas las medias correctoras adecuadas. No luches por cambiarlas a tu conveniencia, no puedes.

16/ Baja Voluntaria del foro.

Ni éste ni ningún otro Foro tiene previsto un sistema de Bajas voluntarias y automáticas. Simplemente con dejar de participar en él, y editar el Perfil de usuario para que dejen de aparecer los datos que crean no deben verse es sufiente.

No obstante, si alguien quiere que se le borre su cuenta, deberá enviar un e-mail desde el enlace "contáctanos" que se encuentra en la parte inferior del foro usando el e-mail con el que está registrado en la Taberna ya que es la única forma de comprobar la autenticidad del que se quiere dar de baja.
Así se evita que alguien pueda coger los datos de tu cuenta y pedir que se borre la misma.

Por otro lado advertir que los mensajes del usuario aparecerán, una vez borrada la cuenta, como realizados por un "invitado" ya que las intervenciones en un Foro público, son públicas. Es decir, desde el momento en que se publican dejan de pertenecer al usuario. Por otro lado, como siempre hay contestaciones a los mensajes, si algunos son borrados, el hilo deja de tener sentido.

En cualquier caso, si existe algún o algunos mensajes en el que aparezcan datos personales que el usuario no quiere que sigan apareciendo, ANTES de pedir la baja, podrá reportarnos estos mensajes, usando la opción "reportar mensajes" y nosotros eliminaremos esos datos personales.

Se entiende que una vez borrada la cuenta, esta acción es irreversible, con lo cual no se podrá volver atrás.


Estas normas pueden ser modificadas sin previo aviso, por lo que se recomienda consultarlas regularmente...



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Rincón literario

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  • Re: Rincón literario

    -Me acuerdo de haber oído contar a mi padre -dice Nuño hablando de esto mismo- que a últimos del siglo pasado, tiempo de la enfermedad de Carlos II, cuando Luis XIV tomaba todos los medios de adquirirse el amor de los españoles, como principal escalón para que su nieto subiese al trono de España, todas las escuadras francesas tenían orden de conformarse en cuanto pudiesen con las costumbres españolas, siempre que arribasen a algún puerto de la península. Éste formaba un punto muy principal de la instrucción que llevaban los comandantes de escuadras, navíos y galeras. Era muy arreglado a la buena política, y podía abrir mucho camino para los proyectos futuros; pero el abuso de esta sabia precaución hubo de tener malos efectos con un lance sucedido en Cartagena. El caso es que llegó a aquel pueblo una corta escuadra francesa. Su comandante destacó un oficial en una lancha para presentarse al gobernador y cumplimentarle de su parte; mandóle que antes de desembarcar en el muelle, observase si en el traje de los españoles había alguna particularidad que pudiese imitarse por la oficialidad francesa, en orden a conformarse en cuanto pudiesen con las costumbres del país, y que le diese parte inmediatamente antes de saltar en tierra. Llegó al muelle el oficial a las dos de la tarde, tiempo el más caluroso de una siesta de julio. Miró qué gentes acudían al desembarcadero; pero el rigor de la estación había despoblado el muelle, y sólo había en él por casualidad un grave religioso con anteojos puestos, y no lejos un caballero anciano, también con anteojos. El oficial francés, mozo intrépido, más apto para llevar un brulote a incendiar una escuadra o para abordar un navío enemigo, que para hacer especulaciones morales sobre las costumbres de los pueblos, infirió que todo vasallo de la Corona de España, de cualquier sexo, edad u clase que fuese, estaba obligado por alguna ley hecha en cortes, o por alguna pragmática sanción en fuerza de ley, a llevar de día y de noche un par de anteojos por lo menos. Volvió a bordo de su comandante, y le dio parte de lo que había observado. Decir cuál fue el apuro de toda la oficialidad para hallar tantos pares de anteojos cuantas narices había, es inexplicable. Quiso la casualidad que un criado de un oficial, que hacía algún género de comercio en los viajes de su amo, llevase unas cuantas docenas de anteojos, y de contado se pusieron los suyos el oficial, algunos que le acompañaron, y la tripulación de la lancha de vuelta para el desembarcadero. Cuando volvieron a él, la noticia de haber llegado la escuadra francesa había llenado el muelle de gente, cuya sorpresa no fue compatible con cosa de este mundo cuando desembarcaron los oficiales franceses, mozos por la mayor parte primorosos en su traje, alegres en su porte y risueños en su conversación, pero cargados con tan importunos muebles. Dos o tres compañías de soldados de galeras, que componían parte de la guarnición, habían acudido con el pueblo; y como aquella especie de tropa anfibia se componía de la gente más desalmada de España, no pudieron contenerse la risa. Los franceses, poco sufridos, preguntaron la causa de aquella mofa con más gana de castigarla que de inquirirla. Los españoles duplicaron las carcajadas, y la cosa paró en lo que se puede creer entre el vulgo soldadesco. Al alboroto acudió el gobernador de la plaza y el comandante de la escuadra. La prudencia de ambos, conociendo la causa de donde dimanaba el desorden y las consecuencias que podía tener, apaciguó con algún trabajo las gentes, no habiendo tenido poco para entenderse los dos jefes, pues ni éste entendía el francés ni aquél el español; y menos se entendían un capellán de la escuadra y un clérigo de la plaza, que con ánimo de ser intérpretes empezaron a hablar latín, y nada comprendieron de las mutuas respuestas y preguntas por la grande variedad de la pronunciación, y el mucho tiempo que el primero gastó en reírse del segundo porque pronunciaba ásperamente la j, y el segundo del primero porque pronunciaba el diptongo au como si fuese o, mientras los soldados y marineros se mataban.

    Cartas Marruecas -José Cadalso y Vázquez-

    esto es una pequeña anécdota pero la obra no tiene desperdicio, café bien cargado para la guardia . . . bueno vale, con unas goticas.


    Quiero vivir la vida aventurera
    de los errantes pájaros marinos;
    no tener, para ir a otra ribera,
    la prosaica visión de los caminos.

    Poder volar cuando la tarde muera ...

    Comentario


    • Re: Rincón literario

      Por lo visto es posible declararse hombre.
      Por lo visto es posible decir no.
      De una vez y en la calle, de una vez, por todo
      y por todas las veces que no pudimos.

      Importa por lo visto el hecho de estar vivo.
      Importa por lo visto que hasta la injusta fuerza
      necesite, suponga nuestras vidas, esos actos mínimos
      a diario cumplidos en la calle por todos.

      Y será preciso no olvidar la lección:
      saber, a cada instante, que en el gesto que hacemos
      hay un arma escondida, saber que estamos vivos
      aún. Y que la vida
      todavía es posible, por lo visto
      .

      "Por lo visto"
      Jaime Gil de Biedma.

      Comentario


      • Re: Rincón literario

        Lo he visto en otro hilo, ...

        Palabras para Julia

        Tú no puedes volver atrás
        porque la vida ya te empuja
        como un aullido interminable.

        Hija mía, es mejor vivir
        con la alegría de los hombres,
        que llorar ante el muro ciego.

        Te sentirás acorralada,
        te sentirás perdida o sola,
        tal vez querrás no haber nacido.

        Yo sé muy bien que te dirán
        que la vida no tiene objeto,
        que es un asunto desgraciado.

        Entonces siempre acuérdate
        de lo que un día yo escribí
        pensando en ti como ahora pienso.

        Un hombre sólo, una mujer
        así, tomados de uno en uno,
        son como polvo, no son nada.

        Pero yo cuando te hablo a ti,
        cuando te escribo estas palabras,
        pienso también en otros hombres.

        Tu destino está en los demás,
        tu futuro es tu propia vida,
        tu dignidad es la de todos.

        Otros esperan que resistas,
        que les ayude tu alegría,
        tu canción entre sus canciones.

        Entonces siempre acuérdate
        de lo que un día yo escribí
        pensando en ti como ahora pienso.

        Nunca te entregues ni te apartes
        junto al camino, nunca digas
        no puedo más y aquí me quedo.

        La vida es bella, tú verás
        como a pesar de los pesares,
        tendrás amor, tendrás amigos.

        Por lo demás no hay elección
        y este mundo tal como es
        será todo tu patrimonio.

        Perdóname, no sé decirte
        nada más, pero tú comprende
        que yo aún estoy en el camino.

        Y siempre, siempre, acuérdate
        de lo que un día yo escribí
        pensando en ti como ahora pienso.


        Jose Agustin Goytisolo.

        Comentario


        • Re: Rincón literario

          Crimilda, con tu permiso, inserto un video acerca de un libro que acabo de terminar , recomendable.Gracias

          Saludos,.

          Comentario


          • Re: Rincón literario

            Gracias.

            ¿Te ha gustado? Pon un trocito para ver como escribe este señor.

            Aunque yo no esté de acuerdo en algunas cosas con él. Una sola civilización... A mí, como mujer, no me habría gustado nada nacer en un país musulman. ¡Vade retro!

            Vive y deja vivir,
            pero vive como piensas,
            o acabarás pensando como vives.

            Comentario


            • Re: Rincón literario

              " La de Cervantes estaba ya en el confín de la muerte. La hidropesía se le agravó. Pero cuanto más le debilitaba el cuerpo tanto más procuraba él fortalecer su ánimo, y, habiendo recibido la extrema unción para salir vitorioso como atleta cristiano en la última lucha, esperaba la muerte con ánimo tan sereno que parece no la temía, y, lo que es más de admirar, aún estaba para decir y escribir donaires de suerte que, habiendo recibido el último sacramento día 18 de abril del año 1616, el día siguiente escribió o dictó la Dedicatoria de Los trabajos de Persiles y Sigismunda, citando coplas, a su patrón el conde de Lemos, para quien dejó escrita la siguiente dedicatoria: «Aquellas coplas antiguas, que fueron en su tiempo celebradas, que comienzan Puesto ya el pie en el estribo quisiera yo no vinieran tan a pelo en mi epístola, porque casi con las mismas palabras las puedo comenzar diciendo:

              Puesto ya el pie en el estribo con las ansias de la muerte, gran señor, ésta te estribo.
              Ayer me dieron la extrema unción y hoy escribo ésta. El tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan, y, con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir, y quisiera yo ponerle coto hasta besar los pies de V. Exc., que podría ser fuese tanto el contento de ver a V. Exc. bueno en España que me volviese a dar la vida; pero, si está decretado que la haya de perder, cúmplase la voluntad de los cielos; y, por lo menos, sepa V. Exc. este mi deseo, y sepa que tuvo en mí un tan aficionado criado de servirle que quiso pasar aún más allá de la muerte mostrando su intención. Con todo esto, como en profecía, me alegro de la llegada de V. Exc. Regocíjome de verle señalar con el dedo, y realégrome de que salieron verdaderas mis esperanzas dilatadas en la fama de las bondades de V. Exc. Todavía me quedan en el alma ciertas reliquias y asomos de Las semanas del jardín y del famoso Bernardo. Si a dicha, por buena ventura mía, que ya no sería ventura sino milagro, me diese el cielo vida, las verá, y con ellas fin de La Galatea, de quien sé está aficionado V. Exc. y con estas obras, continuando mi deseo, guarde Dios a V. Excelencia como puede. De Madrid, a diez y nueve de abril, de mil y seiscientos y diez y seis años.
              Criado de V. Exc.
              Miguel de Cervantes.» "

              Vida de Miguel de Cervantes Saavedra
              Gregorio Mayans y Siscar


              Quiero vivir la vida aventurera
              de los errantes pájaros marinos;
              no tener, para ir a otra ribera,
              la prosaica visión de los caminos.

              Poder volar cuando la tarde muera ...

              Comentario


              • Re: Rincón literario

                Con los bergantines fuimos bien tres leguas dando caza a las canoas; las que se nos escaparon, allegáronse entre las casa de la ciudad, y como era ya después de vísperas, mandé recoger los bergantines, y llegamos con ellos a la calzada, y allí determiné de saltar en tierra con treinta hombres por ganarles unas dos torres de sus ídolos, pequeñas, que estaban cercadas con su cerca baja de cal y canto. Y como saltamos, allí pelearon, con nosotros muy reciamente, por defendérnoslas; y al fin, con harto peligro y trabajo, se las ganamos. Y luego hice sacar en tierra tres tiros de hierro grueso que yo traía. Y porque lo que restaba de la calzada desde allí a la ciudad, que era media legua, estaba todo lleno de los enemigos, y de una parte y otra de la calzada, que era agua, todo lleno de canoas con gente de guerra, hice asestar un tiro de aquellos, y tiró por la calzada adelante hizo mucho daño en los enemigos; y por descuido del artillero, en aquel mismo punto que tiró se nos quemó la pólvora que allí teníamos, aunque era poca. Y luego proveí esa noche un bergantín que fuese a Iztapalapa, donde estaba el alguacil mayor, que sería a dos leguas de allí, y trajese toda la pólvora que había. Y aunque al principio mi intención era, luego que entrase con los bergantines, irme a Cuyoacán y dejar proveído cómo anduviesen a mucho recaudo, haciendo todo el mayor daño que pudiesen; como aquel día salté allí en la calzada y les gané aquellas dos torres, determiné asentar allí el real y que los bergantines se estuviesen allí junto a las torres, y que la mitad de la gente de Cuyoacán y otros cincuenta peones de los del alguacil mayor se viniesen allí otro día. Y proveído esto, aquella noche estuvimos a mucho recaudo, porque estábamos en gran peligro, y toda la gente de la ciudad acudía allí por la calzada a dar sobre nuestro real y cierto nos pusieron en gran temor y rebato, en especial porque era de noche, y nunca ellos a tal tiempo suelen acometer, ni se ha visto que de noche hayan peleado, salvo con mucha sobra de victoria. Y como nosotros estábamos muy apercibidos, comenzamos a pelear con ellos, y desde lo bergantines, porque cada uno traía un tiro pequeño de campo, comenzaron a soltados, y los ballesteros y escopeteros a hacer lo mismo, y de esta manera no osaron llegar más delante, ni llegaron tanto que no hiciesen ningún daño; y así, nos dejaron lo que quedó de la noche, sin acometemos más.

                Cartas de Relación.- Hernán Cortés. Instituto Gallach.- Pag. 232.- Edición Conmemorativa V Centenario del Descubimiento de América.
                Vive y deja vivir,
                pero vive como piensas,
                o acabarás pensando como vives.

                Comentario


                • Re: Rincón literario

                  El optimismo moderado del Renacimiento, hoy
                  para quien guste de novela picaresca:
                  Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán.



                  Capítulo V

                  . Lo que a Gumán de Alfarache le aconteció en Cantillana con un mesonero


                  Luego que dejamos a las camaradas, pregunté a la mía:

                  -¿Dónde iremos?

                  El me dijo:

                  -Huésped conocido tengo, buena posada y gran regalador.

                  Llevóme al mesón del mayor ladrón que se hallaba en la comarca, donde no menos hubo de qué hacerte plato con que puedas entretener el tiempo, y por saltar de la sartén caí en la brasa, di en Scila huyendo de Caribdis.

                  Tenía nuestro mesonero para su servicio un buen jumento y una yegüezuela galiciana. Y como aun los hombres en la necesidad no buscan hermosura, edad ni trajes, sino sólo tocas, aunque las cabezas estén tiñosas, no es maravilla que entre brutos acontezca lo mismo. Estaban siempre juntos en un establo, en un pesebre y a un pasto, y el dueño no con mucho cuidado de tenerlos atados; antes de industria los dejaba sueltos para que ayudasen a repasar las leciones a las otras cabalgaduras de los huéspedes. De lo cual resultó que la yegua quedase preñada desta compañía.

                  Es inviolable ley en el Andalucía no permitir junta ni mezcla semejante, y para ello tienen establecidas gravísimas penas. Pues como a su tiempo la yegüezuela pariese un muleto, quisiera el mesonero aprovecharlo y que se criara. Detúvolo escondido algunos días con grande recato, mas como viese no ser posible dejarse de sentir, por no dar venganza de sí a sus enemigos, con temor del daño y codicia del provecho, acordó este viernes en la noche de matarlo. Hizo la carne postas, echólas en adobo, aderezó para este sábado el menudo, asadura, lengua y sesos. Nosotros -como dije- llegamos a buena hora, que el huésped con sol ha honor, halla qué cene y cama en que se eche. Mi compañero, habiendo desaparejado, dio luego recaudo a su ganado. Yo llegué tal de olido, que, dando con mi cuerpo en el suelo, no me pude rodear por muy gran rato.
                  Llegué los muslos resfriados, las plantas de los pies hinchadas de llevarlos colgando y sin estribos, las asentaderas batanadas, las ingles dolorosas, que parecía meterme un puñal por ellas, todo el cuerpo descoyuntado, y, sobre todo, hambriento. Cuando mi compañero acabó de dar cobro a su recua, viniéndose para mí, le dije:

                  -¿Será bien que cenemos, camarada?

                  Respondió que le parecía muy justo, que ya era hora, porque otro día quería tomar la mañana y llegar con tiempo a Cazalla y hacer cargas.

                  Preguntamos al huésped si había qué cenar. Respondió que sí, y aun muy regaladamente.

                  Era el hombre bullicioso, agudo, alegre, decidor y, sobre todo, grandísimo bellaco. Engañóme, que, como lo vi de tan buena gracia y de antes no le conocía, mostró buena pinta, y en decir que tenía todo buen recaudo alegréme en el alma. Comencé entre mí mismo a dar mil alabanzas a Dios, reverenciando su bendito nombre, que después de los trabajos da descansos, con las enfermedades medicinas, tras la tormenta bonanza, pasada la aflición holgura, y buena cena tras la mala comida.
                  Avrei voglia di correre all’infinito

                  e vedermi arrivare sempre prima di me
                  e

                  Avrei tanta voglia di te

                  B. Costa

                  Comentario


                  • Re: Rincón literario

                    Hola a todos.. le s quiero compartir esto..


                    La belleza de la vida la podemos encontrar en ...la sonrisa de un niño, en un bello rostro,
                    un cuerpo hermoso, pero lo más divino de la
                    creación esta en... el Corazón...

                    Chiquisunica

                    Comentario


                    • Re: Rincón literario

                      No te puedo describir el espectáculo; me faltan dotes. Con el viento rozando en las rachas fuerza nueve, olas de seis metros por lo menos, que aparecían por la proa coronadas de espuma y barrían luego de proa a popa la cubierta, y cerrada oscuridad por todas partes, el espectáculo hubiera sido pavoroso para cualquier profano desconocedor de los recursos que tiene un barco como el Dutchman. Yo aguanté a pulso las tres horas que Jan me había pedido para tomar el mando descansado y ni acordarme de beber un solo sorbo de café a lo largo de mi guardia, extasiado ante el temporal y con los cinco sentidos puestos en gobernar el barco de forma responsable. Cuando la esfera luminosa me indicó que era el momento, trinqué la rueda, abrí el tambucho con cuidado y llamé al capitán, que dormía profundamente, lo que redobló el orgullo en mí,

                      - ¡Jan, tu turno; son las tres!

                      Volví al timón, mientras él se preparaba, hasta verle aparecer equipado para el caso.

                      -¿Novedades? -preguntó.
                      -Ninguna -respondí con suficiencia-,


                      Refrescó el viento. Fuerza nueve en las rachas, siempre sudsudoeste. Mar arbolada. El bar responde. Todo bajo control.

                      Una ola más nos roció a ambos y él desistí de encender su pipa

                      -Gracias, Peter -fue lo último que dijo-o Tú ahora dormir por todo.

                      Fue lo último que dijo, sí; pero yo no lo saa. Ni siquiera estreché su mano amiga. Me zambullí en la cámara, me descalcé, me quité el traje de agua y me tumbé vestido en la litera. De pronto me sentí rendido por completo y, apenas reclinada la cabeza, me dormí, no de cualquier manera, sino como un recién nacido. Nunca podré decir si los pantocazos, que recuerdo vagamente, el estruendo que creí oír, fueron reales o soñados. ¡Dios lo sabe! A mí me despertó un rayo de sol, que filtrado entre las cortinas, vino a besar mis párpados. Abrí los ojos deslumbrado y miré el reloj de Jan que aún llevaba en la muñeca. ¡Las 11.30 ya! Había dormido casi nueve horas de un tirón, lo que, en un barco tripulado por dos personas solamente, supone un egoísmo imperdonable. ¡El bueno del holandés ...!

                      Me tiré de la litera y sólo entonces me acordel temporal. ¿ Qué sentido tenía en ese caso aquel sol tibio? ¿ Y el suave balanceo, y el silencio? ¿Por qué seguía el tambucho cerrado a cal y canto? ¿ Qué hacía Jan ahí fuera?... Fue de eso que lo piensas y, de pronto, te entra el nervio. Gané de un salto la escala, abrí techo y compuertas ...

                      -¡Jan! -grité.

                      Ante mis ojos se ofrecía desierto el puesto del timonel. Subí a cubierta mirando alrededor, y ¡nada!

                      -¡Jan! ¡Jan! -seguí llamando, mientras volvía a la cámara, angustiado.

                      ¿ Se habría acostado en su litera? Sabía que no, antes de mirar. Registré el barco de proa a popa. ¿Era posible? Gané de nuevo la cubierta. Las velas en facha, el barco detenido, un foque flameando a medio arriar ... y el océano, ya satisfecho al parecer, enviando olas largas, residuales y mansas cual caricias; pero de Jan ni rastro. ¿Se lo había llevado el mar? Yo le había dejado con el harnais a la cintura y juraría que abrochado el mosquetón. ¿ Se había soltado él para ir a proa? ¿Había fallado el cinturón? A medida que la cruel verdad se abría paso en mi mente, mis ojos oteaban en todas direcciones, buscando lo imposible, o esperando un milagro, no lo sé. Yo había leído historias, hipótesis de navegantes desaparecidos. Sabía lo que significaba caer al mar si no hay nadie que grite: «¡Hombre al agua!» ¿Habría pedido auxilio? ¿Me habría llamado -«Peter! »-, mientras yo me alejaba con su Dutchman durmiendo a pierna suelta?

                      Tardé un rato en darme cuenta de la verdadera situación a mi respecto, y esto lo digo en honor mío, porque lo único que ocupaba mi pensamiento, por lo pronto, era la desaparición de Jan, la pena inmensa por su pérdida. Yo, al fin y al cabo, aunque solo y abandonado a mí mismo, en medio del Atlántico, seguía vivo, flotaba sobre un barco intacto, al parecer. Mi querido holandés, en cambio, mi capitán, mi nuevo padre e íntimo amigo, estaría siendo pasto de los tiburones, ¡sabe Dios a cuántas millas!

                      No quiero presumir, pero seguro que nadie el colegio habrá pasado por una aventura como ésta. Vagaba desorientado por cubierta 'in advertir las lágrimas que rodaban por mis mejillas, ni tener a quién ocultárselas, por otra arte.

                      No sé el tiempo que pasó antes de que me sobrepusiera, sentado en el suelo, la espalda contra el palo de mesana, el barco a su suerte, las velas flameando y el sol haciendo su carrera indiferente.

                      Los veranos de Peter.- José Luis Martín Vigil
                      Vive y deja vivir,
                      pero vive como piensas,
                      o acabarás pensando como vives.

                      Comentario


                      • Re: Rincón literario

                        —Daniel, lo que vas a ver hoy no se lo puedes contar a nadie. Ni a tu
                        amigo Tomás. A nadie.
                        Un hombrecillo con rasgos de ave rapaz y cabellera plateada nos abrió la
                        puerta. Su mirada aguileña se posó en mí, impenetrable.
                        —Buenos días, Isaac. Este es mi hijo Daniel —anunció mi padre—.
                        Pronto cumplirá once años, y algún día él se hará cargo de la tienda. Ya tiene
                        edad de conocer este lugar.
                        El tal Isaac nos invitó a pasar con un leve asentimiento. Una penumbra
                        azulada lo cubría todo, insinuando apenas trazos de una escalinata de mármol
                        y una galería de frescos poblados con figuras de ángeles y criaturas fabulosas.
                        Seguimos al guardián a través de aquel corredor palaciego y llegamos a una
                        gran sala circular donde una auténtica basílica de tinieblas yacía bajo una cúpula
                        acuchillada por haces de luz que pendían desde lo alto. Un laberinto de corredores
                        y estanterías repletas de libros ascendía desde la base hasta la cúspide, dibujando
                        una colmena tramada de túneles, escalinatas, plataformas y puentes que dejaban
                        adivinar una gigantesca biblioteca de geometría imposible. Miré a mi padre,
                        boquiabierto. El me sonrió, guiñándome el ojo.
                        —Daniel, bienvenido al Cementerio de los Libros Olvidados.
                        Salpicando los pasillos y plataformas de la biblioteca se perfilaban una
                        docena de figuras. Algunas de ellas se volvieron a saludar desde lejos, y reconocí
                        los rostros de diversos colegas de mi padre en el gremio de libreros de viejo. A mis
                        ojos de diez años, aquellos individuos aparecían como una cofradía secreta de
                        alquimistas conspirando a espaldas del mundo. Mi padre se arrodilló junto a mí y,
                        sosteniéndome la mirada, me habló con esa voz leve de las promesas y las
                        confidencias.
                        —Este lugar es un misterio, Daniel, un santuario. Cada libro, cada tomo que
                        ves, tiene alma. El alma de quien lo escribió, y el alma de quienes lo leyeron y
                        vivieron y soñaron con él. Cada vez que un libro cambia de manos, cada vez que
                        alguien desliza la mirada por sus páginas, su espíritu crece y se hace fuerte. Hace
                        ya muchos años, cuando mi padre me trajo por primera vez aquí, este lugar ya era
                        viejo. Quizá tan viejo como la misma ciudad. Nadie sabe a ciencia cierta desde
                        cuándo existe, o quiénes lo crearon. Te diré lo que mi padre me dijo a mí. Cuando
                        una biblioteca desaparece, cuando una librería cierra sus puertas, cuando un libro
                        se pierde en el olvido, los que conocemos este lugar, los guardianes, nos
                        aseguramos de que llegue aquí. En este lugar, los libros que ya nadie recuerda, los
                        libros que se han perdido en el tiempo, viven para siempre, esperando llegar algún
                        día a las manos de un nuevo lector, de un nuevo espíritu. En la tienda nosotros los
                        vendemos y los compramos, pero en realidad los libros no tienen dueño. Cada libro
                        que ves aquí ha sido el mejor amigo de alguien. Ahora sólo nos tienen a nosotros,
                        Daniel. ¿Crees que vas a poder guardar este secreto?

                        Carlos Ruiz Zafón
                        La sombra del viento

                        p.d. ¡ojo! que éste engancha.


                        Quiero vivir la vida aventurera
                        de los errantes pájaros marinos;
                        no tener, para ir a otra ribera,
                        la prosaica visión de los caminos.

                        Poder volar cuando la tarde muera ...

                        Comentario


                        • Re: Rincón literario

                          El fragmento de hoy va dedicado especialmente a Pacoperas.

                          Sé que no tiene nada que ver con lo del hilo de las fotos, pero como el pensamiento es absolutamente libre en lo de crear analogías (y no discutiré aquí si lo es o no en otros términos) a mí me lo ha traído a la memoria.

                          En el siglo V a.C. aparecen los sofistas. Los dos más famosos fueron Gorgias y Protágoras. Los sofistas eran escépticos con respecto a la posibilidad de averiguar verdades absolutas y más bien creían que había razones para defender tanto una tesis como su contraria. Una misma tesis podía resultar verdadera o falsa según se afirmara en un contexto o en otro. De ahí que estuvieran particularmente interesados en cuestiones de retórica. Además, defendían también una especie de relativismo moral según el cual no hay un bien ni un mal absolutos, sino que lo que es bueno para unos puede resultar malo para otros. Y lo mismo puede decirse con respecto a la justicia: lo que es justo en Atenas puede ser injusto en Esparta, y viceversa.

                          Una concepción relativista de la justicia y por tanto parecida a la de los sofistas (aunque no idéntica) aparece en un antiguo relato árabe, traspasado luego a otras culturas, que dice así:

                          Dos amigos en litigio fueron a ver al cadí para que impartiera justicia.

                          Uno de ellos expuso el caso de esta manera:

                          -Mi amigo me ha traicionado. Entró en mi casa cuando yo no estaba, robó mi asno y mi dinero, y violó a mi mujer. Pido un castigo justo para él.

                          El cadí le dijo: -Tienes razón.

                          El otro hombre entonces se defendió con estas palabras: -Nada de eso es cierto: yo no robé aquel asno, sino que me lo llevé porque yo se lo había prestado primero y él no me lo quería devolver. También me debía aquel dinero. En cuanto a su mujer, es cierto que hicimos el amor, pero fue ella la que se echó encima de mí, porque anda escasa de amor ya que su marido no le hace caso. Cuando él ha llegado a casa nos ha sorprendido haciendo el amor y la ha emprendido a golpes conmigo. Es a mí a quien tienes que hacer justicia.

                          -Tienes razón -asintió el cadí.

                          -Pero, señor, no puede ser que los dos tengan razón -intervino el ayudante del cadí.

                          Y el cadí le dijo:

                          -Es cierto. También tú tienes razón.


                          Filosofía para bufones.- Pedro González Calero.
                          Vive y deja vivir,
                          pero vive como piensas,
                          o acabarás pensando como vives.

                          Comentario


                          • Re: Rincón literario

                            Buenas,

                            ODA AL VINO
                            Vino color de día,
                            vino color de noche,
                            vino con pies de púrpura
                            o sangre de topacio,
                            vino,
                            estrellado hijo
                            de la tierra,
                            vino, liso
                            como una espada de oro,
                            suave
                            como un desordenado terciopelo,
                            vino encaracolado
                            y suspendido,
                            amoroso,
                            marino,
                            nunca has cabido en una copa,
                            en un canto, en un hombre,
                            coral, gregario eres,
                            y cuando menos, mutuo.
                            A veces
                            te nutres de recuerdos
                            mortales,
                            en tu ola
                            vamos de tumba en tumba,
                            picapedrero de sepulcro helado,
                            y lloramos
                            lágrimas transitorias,
                            pero
                            tu hermoso
                            traje de primavera
                            es diferente,
                            el corazón sube a las ramas,
                            el viento mueve el día,
                            nada queda
                            dentro de tu alma inmóvil.
                            El vino
                            mueve la primavera,
                            crece como una planta la alegría,
                            caen muros,
                            peñascos,
                            se cierran los abismos,
                            nace el canto.
                            Oh tú, jarra de vino, en el desierto
                            con la sabrosa que amo,
                            dijo el viejo poeta.
                            Que el cántaro de vino
                            al beso del amor sume su beso.

                            Amor mio, de pronto
                            tu cadera
                            es la curva colmada
                            de la copa,
                            tu pecho es el racimo,
                            la luz del alcohol tu cabellera,
                            las uvas tus pezones,
                            tu ombligo sello puro
                            estampado en tu vientre de vasija,
                            y tu amor la cascada
                            de vino inextinguible,
                            la claridad que cae en mis sentidos,
                            el esplendor terrestre de la vida.

                            Pero no sólo amor,
                            beso quemante
                            o corazón quemado
                            eres, vino de vida,
                            sino
                            amistad de los seres, transparencia,
                            coro de disciplina,
                            abundancia de flores.
                            Amo sobre una mesa,
                            cuando se habla,
                            la luz de una botella
                            de inteligente vino.
                            Que lo beban,
                            que recuerden en cada
                            gota de oro
                            o copa de topacio
                            o cuchara de púrpura
                            que trabajó el otoño
                            hasta llenar de vino las vasijas
                            y aprenda el hombre oscuro,
                            en el ceremonial de su negocio,
                            a recordar la tierra y sus deberes,
                            a propagar el cántico del fruto.


                            Pablo Neruda

                            Saludos,.

                            Comentario


                            • Re: Rincón literario

                              El Jardín japonés.

                              En el cine americano de hace años, el traidor, el villano violador de doncellas, era indefectiblemente mejicano o japonés, Excusado es decir que la última guerra agravó la cosa. Pero vino Hiroshima y la ocupación y, como por arte de magia, el coronel sádico y el retorcido villano se convirtieron, en el cine y en la prensa yanquis, en unos hombres delicados y corteses, ocupados sólo en altas meditaciones morales y filosóficas y en el cultivo de la belleza en todas sus manifestaciones, entre las cuales la jardinería ocupaba un lugar preferente. Y desde entonces, el jardín japonés, que -justo es decirlo- siempre había despertado interés, se convirtió en modelo más o menos remoto de los occidentales. Apenas puede hojearse una revista que no mencione algún detalle de inspiración nipona, ni un catálogo que no ofrezca tales o cuales plantas «especialmente indicadas para el jardín japonés»,

                              Esta influencia es particularmente notable en América, donde se ha hablado más de una vez del «auge japonés», pero antes, mucho antes, llegó hasta Europa.

                              ¿Y cómo es este jardín tan imitado? El jardín japonés (según una autorizada voz de aquel país) es algo que el extranjero, o, por lo menos el occidental, no puede llegar a comprender. Creemos que esto es cierto, si por comprender se entiende llegar al fondo de las implicaciones metafísicas que se ocultan tras las formas aparentes. Y aun el mero juicio de lo visible, será distinto si se aplica el canon japonés o el nuestro; porque pronto nos daremos cuenta de que lo que ellos llaman equilibrio, naturalidad o armonía, son algo distinto de lo que nosotros queremos significar con tales palabras.

                              Pondremos un ejemplo elocuente describiendo el jardín de Ryoanzi o Ryoanji, una de las cumbres del arte japonés, obra de Soami, el más célebre de sus jardineros. Figúrese, el lector que no lo conozca, un gran paralelogramo, de la extensión y aspecto aproximados de un campo de tenis. El suelo está cubierto de arena blanca, cuidadosamente rastrillada, de modo que aparecen marcadas líneas paralelas en varias direcciones, generalmente rectas. Y, distribuidas irregularmente en ese campo de arena, hay quince grandes piedras de distintos tamaños y formas, en su estado natural, esto es, sin desbastar, agrupadas en cinco grupos de dos, tres o cinco en cada uno de ellos. Alrededor de las piedras, una estrecha franja de musgo apenas visible, única mancha vegetal del jardín. Eso es todo.

                              Los iniciados os hablarán -se han escrito miles de libros sobre ello-- del sutil equilibrio de masas y formas en las piedras de cada grupo, y en los diferentes grupos entre sí, y si el iniciado es un japonés, probablemente añadirá alguna alusión al fondo filosófico y religioso de tal equilibrio y relación de masas y formas. Para el profano, el jardín de Ryoanji resultaría algo tan hermético como una pintura abstracta. Y, entre paréntesis, a los que, confesando que nada entendían, se han permitido hablar alegremente de tal o cual pintor o escultor «abstracto», bueno será recordarles que, de ser sinceros, su actitud ante el jardín de Ryoanji sería probablemente la misma que ante esas pinturas o esculturas no figurativas. Pero Ryoanji no es la obra de un joven moderno, impulsivo e innovador, ni la de un farsante. Ryoanji fue ideado y construido hace más de quinientos años y desde entonces está considerado una de las cumbres de arte de un pueblo de artistas. Los iniciados han escrito y escriben sus alabanzas, y los que no lo somos respetamos la obra genial cuyo alcance no llegamos a comprender, sin que nuestra ignorancia nos mueva a motejar de farsantes a su autor, ni de ineptos y snobs a sus corifeos.

                              Pero, en definitiva, poco importa que veamos o no el jardín japonés como lo ven los ojos de un nativo. Lo que importa es saber cómo lo vemos, pues sólo lo que capte nuestra sensibilidad podrá afectamos e influir en nosotros.

                              Mis flores y mi jardín.- Magda Ródenas. (1964).
                              Vive y deja vivir,
                              pero vive como piensas,
                              o acabarás pensando como vives.

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                              • Re: Rincón literario

                                No quisiera que falte en este rincon mi pequeño homenaje a D, Jose Sousa, por eso he buscado algo googleando de para mi su mejor novela, con lo que estoy bastante de acuerdo
                                Título: Todos los nombres
                                Autor: José Saramago
                                País: Portugal
                                Año de publicación: 1997
                                Idioma original: Portugués
                                Título original: Todos os nomes
                                Páginas: 350
                                Web: Artículo sobre esta novela.
                                Comentario: Todos los nombres fue escrito por José Saramago poco antes de obtener el premio Nobel de Literatura, que la Academia sueca le otorgara por su capacidad de «volver comprensible una realidad huidiza, con parábolas sostenidas por la imaginación, la compasión y la ironía». Este libro funciona como un buen ejemplo de dichas cualidades.
                                En Todos los nombres, Saramago nos relata la historia de Don José –que, dicho sea de paso, es el único nombre que aparece en todo el libro-. Se trata de un solitario empleado del Registro Civil, que lleva una vida simple y monótona, y cuya única afición es el secreto hábito de recortar y coleccionar noticias sobre personas famosas, a la vez que completa su información con datos obtenidos de los documentos del Registro donde él trabaja. La vida de Don José da un giro cuando por azar se topa con la ficha de una mujer desconocida, y sin siquiera haber visto su foto, se obsesiona con aquel nombre y llega a enamorarse de ella. Nada entonces lo detendrá en su búsqueda.
                                La prosa de Todos los nombres es la marca del autor: despojada de signos de puntuación y de líneas de diálogo, Saramago escribe como si el libro se estuviera contando por sí mismo. De esta manera nos transmite, por medio de un lenguaje simple y cotidiano, una intrincada historia de amor, de desventuras, por sobre todas las cosas de soledad. Además de ser una novela psicológica, el autor no deja de trazar una irónica crítica a la burocracia, y de reflejar en la soledad de Don José el aislamiento en el que vivimos los hombres en el mundo contemporáneo.
                                Opinión personal: Bello, enigmático, triste, uno de los más atrapantes libros de Saramago. Una historia de amor atípica que el lector seguramente recordará durante mucho tiempo. Además, no deja de contener cierto mensaje político, característico de las obras del autor.



                                el primer beso siempre se da con la mirada

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                                Trabajando...
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