VHF: Canal 77
"Se navega por los astros, por la mar, por la tierra, por las gentes, por los sentimientos...Se navega." — Altair

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NORMAS DEL FORO: OBLIGATORIA SU LECTURA

Hola cofrade, has recalado en la Taberna del Puerto, algo más que un foro náutico. Eres bienvenido, participa, aprende y enséñanos; de eso se trata, de enriquecernos todos en nuestros conocimientos, y sobre todo de pasar un buen rato. No entres si vienes buscando conflictos, polémicas o cualquier otro fin que no sean los anteriormente descritos. Tenemos algunas normas y es obligatorio que las leas antes de empezar.

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2/ Usa títulos claros y que describan el contenido del tema. De este modo será más fácil encontrarlos en el buscador para posteriores consultas además de que facilitas el trabajo de los que te vayan a responder. Títulos ambiguos como “ayuda”, “tengo un problema”, etc... no colaboran a este fin. Inserta tú tema en el foro adecuado, mira antes de lanzarlo por si alguien poco antes que tú ha puesto lo mismo; si es así no crees un tema nuevo, contesta al otro. Usa el buscador, es una gran herramienta. No escribas todo el texto con mayúsculas, se interpreta como que estás gritando. Todo esto facilita enormemente el trabajo de los que curramos aquí.

3/ No se permite el "spam" ni la publicidad de empresas o de actividades que conlleven lucro. Tampoco solicitud de ofertas de empresas o profesionales salvo en los foros de anuncios de compra-venta.

4/ No uses el foro como un chat salvo en aquellos temas habilitados a tal efecto, los cuales periódicamente serán eliminados. Las contestaciones reiterativas y/o automáticas, haciendo uso del sistema copi-pegui o cualquier otro no están permitidas.

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Y El Temido lll se fue al Caribe

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  • Re: Y El Temido lll se fue al Caribe

    Dan, a pie de pantalán, ayudó a la marinería del puerto a la hora de atracar.
    Tras un breve saludo, había que pasar por la comandancia del puerto, unas
    oficinas regentada por militares (al menos es lo que me pareció). Un teniente
    estaba al mando y nos atendió amablemente, aunque llevó un rato la operación.

    Primero te hacen el certificado de llegada, cumplimentado con todos los
    datos de la tripulación. Después, en la misma oficina, otro funcionario, este de
    la secretaría de interior, te gestiona las tasas, incluyendo, además del barco,
    una tarjeta de turista para cada uno, que habría que llevar consigo, por si
    nos la pedía en cualquier momento la policía.

    Casi una hora después, con 160$ menos en el bolsillo, salí de una estancia,
    para entrar en otra: las oficinas del puerto. Aquí fue algo más rápido. Y tras
    dejar los datos del barco y haber sido informado de las tarifas (31$ al día,
    agua y electricidad incluidas), volví al barco. Llenamos el depósito del agua,
    nos enganchamos a la torreta del pantalán y nos relajamos el resto de la
    tarde.

    En República Dominicana, la salida de puerto es parecida a Venezuela. Si
    vas a dar una vuelta, retornando a puerto ese mismo día, con que lo
    comuniques en la comandancia vale. Pero si lo que pretendes es estar más
    de una noche fuera, el asunto se complica. Nuestra idea era, tras varios
    días amarrados, para proveernos de víveres y visitar por tierra Samaná y
    sus alrededores, salir a navegar por la bahía, para la observación de cetáceos
    y quedarnos a dormir en alguno de los puntos que fuese posible, como por
    ejemplo junto al puerto de Santa Barbara (frente a la ciudad), en Cayo
    Levantado o, principalmente, en la Bahía de San Lorenzo, dentro del Parque
    Nacional de los Haitises. Pero nuestras expectativas se fueron al traste, ya
    que el teniente nos dijo que no podía ser. Lo máximo que conseguí, fue que
    nos dejase fondear un par de noches seguidas en los Haitises.

    Así que aprovechamos los primeros días para visitar por tierra Samaná "City",
    Las Terreras y otros lugares de interés. También para hacer distintas compras,
    principalmente las de reabastecimiento de la despensa. Y con el barco bien
    pertrechado, nos dispusimos a visitar por mar, los rincones de la bahía de
    Samaná, con la pretensión de avistar cuantos más cetáceos mejor.

    La verdad es que pecamos de ignorantes, a la vez que de ilusos. En primer
    lugar, nos dirigimos al este de Cayo Levantado, donde se suelen apostar las
    embarcaciones locales, que se dedican a llevar turistas para ver ballenas.
    Sin parar motores y a una distancia más que prudencial del resto de
    embarcaciones, nos quedamos navegando al ralentí, describiendo amplios
    círculos. En poco tiempo, vimos varios cetáceos a un lado y a otro. Allí una
    aleta caudal sumergiéndose, por otro lado un resoplido, ahí el lomo, con
    su pequeña aleta dorsal.... un espectáculo entretenido, que nos cortó de
    raíz una lancha, donde megáfono en mano, un policía nos preguntaba si
    teníamos permiso para estar allí. ¿Permiso?. ¿Para estar en medio del mar?.
    Nos quedamos desorientados, ya que no entendía muy bien que pasaba.
    Nos comentaron, que si no habíamos pagado las tasas correspondientes,
    no podíamos navegar por esa zona.

    Así que tuvimos que "salir" de ese lugar y seguir navegando, pero dando
    un amplio resguardo a la zona donde se ubicaban las pequeñas motoras con
    los turistas. La pertinente autorización, la expedían en la misma marina, pero
    el coste era de unos 1500$ para tres días. Algo sin sentido, ya que ballenas
    había por todos lados, aunque en menos concentración.

    Las dos noches que nos autorizaron, las pasamos en la Bahía de San Lorenzo,
    dentro de los Haitises. Esta bahía, no deja de ser parte de la de Samaná,
    pero un alargado brazo, de poco más de 2mn, la separa de ella, dejando
    una entrada desde el oeste, lo que la hace muy protegida de los vientos
    dominantes.

    La propia bahía y la zona aledaña del parque, ya merecen pasar visitándolos
    varios días. En la entrada, donde termina la barra que la separa de la bahía
    principal, se encuentra Punta Arena, flanqueada de mangles y cocoteros,
    recomendada para el avistamiento de aves.

    Al fondo, en la parte este, la desembocadura de varios ríos, permiten
    pequeñas excursiones en la auxiliar, adentrándose en una vegetación
    profusa. Si se remonta Caño Hondo, se accede, en un entorno aislado, a
    algunos restaurantes donde comer pescado y un pequeño hotel "rústico".

    También se puede visitar, de manera gratuita, varias cuevas, como la Caverna
    San Gabriel, del Ferrocarril, La Arena, Boca de Tiburón...

    El agua dentro de la bahía, no es lo cristalina que suelen ser en el Caribe,
    debido al lodo de los manglares. Aún así, el baño es apetecible. Y el fondeo
    muy seguro, ya que se puede buscar la profundidad deseada, pues es muy
    aplacerado y el tipo de suelo, sujeta muy bien el ancla.

    A sotavento de Cayo Levando, donde si dejan fondear, al menos durante el
    día, es otro buen punto para largar el ancla. Nosotros solo lo usamos a
    medio día, a la hora de comer y posterior siesta, pero no para dormir, ya
    que San Lorenzo nos daba más tranquilidad para pasar la noche.

    Tras volver a la marina, replanteamos la ruta a seguir. Y aunque la idea era
    continuar hacia Jamaica y Cuba, la fragilidad física de la tripulación, me
    hacía dudar de la empresa. Desde Cienfuegos, son más de mil millas náuticas
    remontando contra los vientos dominantes. Y si bien de popa o aleta, se
    puede considerar un paseo, de ceñida podía ser un calvario, sobre todo por
    el mareo que experimenta la tripulación y que en estos días navegando
    por la bahía de Samaná, habían aflorado de nuevo. Además, uno de los
    tripulantes tenía un problema en un pie, que le impedía hacer caminatas y
    otro llevaba fastidiada la rodilla.

    Ante estas circunstancias, tomamos la opción de navegar hacia al este, con
    la idea de que, cuando hubiese que regresar a Venezuela, hacerlo desde un
    punto, en el que los vientos fuesen favorables, como por ejemplo desde
    Santa Lucía o desde Granada.

    Nuestro siguiente destino, sería Marina Cap Cana, que da al Estrecho de la
    Mona. Justo al sur de Punta Cana, entre esta y playa Juanillo. Antes de
    zarpar de Samaná, los militares volvieron a visitarnos, aunque se trataba de
    un zarpe nacional. Y nos dieron un despacho donde se indicaba la hora de
    salida y el puerto destino. Además, nos informaban de que teníamos un
    plazo de tiempo determinado para llegar. O sea, que no podíamos tardar
    varios días en hacer el trayecto hasta Cap Cana.

    Como había poco más de 80mn entre el punto de origen y el de destino,
    decidimos zarpar después de comer, para navegar durante la noche y llegar
    por la mañana al nuevo puerto. Me iba contrariado, ya que no me gusta
    navegar con un control tan estricto por parte de las autoridades. Ni tan
    siquiera en Venezuela, el marcaje es tan severo. Pero es lo que hay y te
    tienes que adaptar.

    Pero para que se me pasase el malestar, las ballenas de la bahía de Samaná
    salieron en masa a despedirnos. Antes de rebasar Punta Balandra, ya se
    veían chorros de agua, de los resoplidos de las ballenas, en varios puntos. Y a
    medida que avanzábamos, las aletas, tanto dorsales como caudales, iban aflorando
    aquí y allá. Una tras otras, hacían acto de presencia. Casi una hora estuvimos
    observando todo tipo de avistamientos. Creo que por un rato así, vale la
    pena visitar esa zona.

    Ya de mañana, tras una plácida noche de navegación, nos aproximamos a
    la entrada de Cap Cana. Toda la aproximación hay que hacerla con mucha
    cautela, pues la zona está plagada de bajos. Además, el canal tampoco
    tiene mucho calado, por lo que hay que ceñirse con rigurosidad al balizamiento.

    Como era de esperar, tenían conocimiento de nuestra llegada e incluso, ya
    tenían decidido el amarre que nos iban a asignar, por lo que el trámite de
    entrada a puerto, estaba vez fue más sencillo y rápido que de costumbre.




    Continuará .....



    Salud y


    El cruce del Atlántico y posterior estancia en el Caribe de El Temido lll (2014/2016)
    http://foro.latabernadelpuerto.com/s...d.php?t=145184

    Comentario


    • Re: Y El Temido lll se fue al Caribe

      Recalada a Marina Puerto Bahía:




      Visita a Samaná. El que está situado en la parte derecha de la foto, es el cofrade Ophiuchus.




      Vista del fondeadero desde la ciudad. Al fondo, el puente peatonal que la une
      con Cayo Vigía.




      Playa de Las Terreras.





      Taxi.




      Fondeo de Cayo Levantado.





      Salud y


      El cruce del Atlántico y posterior estancia en el Caribe de El Temido lll (2014/2016)
      http://foro.latabernadelpuerto.com/s...d.php?t=145184

      Comentario


      • Re: Y El Temido lll se fue al Caribe

        Solo pernoctaríamos una noche en Cap Cana. Aunque algo desangelada, la
        marina tiene algún supermercado donde aprovisionarse, bares y restaurantes
        para ir a comer y tomar alguna copa, alguna tienda .... poco más.

        La idea era descansar bien de la navegación nocturna del día anterior y coger
        fuerzas para la siguiente travesía. Esta vez serían dos noches seguidas.

        También aprovechamos para llenar el depósito de gasoil. Y para terminar de
        gastar los Pesos que nos quedaban, que apuramos tras la cena, tomando algún
        mojito que otro.

        A la mañana siguiente, volvimos a tener visita de las autoridades, a fin de
        cumplimentar el pertinente despacho y asegurarse que todo estaba dentro
        de la ley. Con anterioridad, habíamos pasado por las oficinas del puerto, a
        liquidar la factura correspondiente. Por si a alguien le interesa, su precio
        no es barato (nos llevaron más de 90€ por una sola noche).

        A las 11 AM, teníamos todo resuelto y nos dispusimos a zarpar. Jesús, se
        había quedado en tierra, por lo que los tres restantes, pusimos rumbo a BVI.
        Una travesía de 230 mn.

        Tras un primer análisis a la meteorología, diseñamos la ruta a seguir. El
        primer paso era volver a atravesar el Canal de la Mona, esta vez de oeste
        a este. Como el viento entraba desde el NE, marcamos como punto intermedio
        otra vez a Cabo Rojo, a poco más de setenta millas, ya que tendríamos que
        poner rumbo 116º y nos permitiría ir entre un descuartelar y un través. Para
        una vez que doblásemos el cabo y poner rumbo este, quedarnos si viento,
        por estar a sotaventa de Puerto Rico, y tener que hacer a motor prácticamente
        el resto de la travesía (algo menos de 160 mn), so pena de que el viento,
        al pasar por la zona de las Islas Vírgenes Americanas, rolase a SE y nos
        ayudara a acercarnos a Norman Island, nuestro punto de recalada.

        El haber fijado como punto de llegada las BVI y no parar en Puerto Rico o en
        las USVI (también se puede ver como AVI), es que se trata de territorio de
        los EEUU y para entrar en ese país, navegando con tu propio barco, además
        de pasaporte, se necesita un visado especial, del que carecíamos.

        La travesía salió tal como preveíamos. Un cruce rápido del estrecho, empujados
        por un buen viento y muchas horas de motor por el sur de Puerto Rico, con
        la mar como un plato. Alternando los motores y llevándolos sobre las mil
        ochocientas vueltas, el barco hace poco más de 5 nk, suficiente para cumplir
        con las expectativas sobre la duración del viaje.

        A primera hora de la mañana del segundo día, estábamos en las proximidades
        de Norman Island, una pequeña isla alargada, en sentido E-W y que en la parte
        de sotavento, tiene una gran bahía (The Bight Bay), donde fondean la mayoría
        de los barcos que la visitan. Al fondo, en el este, un enorme restaurante
        preside la pequeña playa, de fina y blanca arena. En el centro de esta, un
        muelle, permite a barcos de medio porte, llevar y traer turistas, que supongo
        se hospedan en Tórtola. El resto de la isla está deshabitada; por lo que al
        caer la noche, el fondeo pierde el bullicio diurno y nos quedamos solos los
        barcos.

        Tras pasar la primera noche en las BVI e informarnos sobre donde se hacía
        la entrada al país, nos dirigimos a West End (como su propio nombre indica,
        se encuentra en la parte oeste), en Tórtola, donde hay una terminal del ferry
        y se ubican oficinas de Aduana y Policía, adecuadas para hacer la entrada.

        Este año las cosas estaban resultando diferente al anterior, ya que nunca
        habíamos tenido visitas a bordo de las autoridades y de momento, llevábamos
        tres. Y como no hay tres sin cuatro, cuando informé al funcionario que me
        atendía, de nuestras anteriores recaladas, no dudó ni un momento en pedirme
        que acercara el barco al muelle del ferry, para subir ellos a bordo. Dos jóvenes
        revisaron el barco de arriba abajo, para no encontrar nada, por supuesto,
        pero el trámite se alargó más de dos horas. Es lo que menos me gusta de
        andar cambiando de país: los trámites de entrada. Los de salida suelen ser
        mucho más simples.

        De vuelta a la mar, volvimos sobre nuestros pasos y pusimos proa a Peter
        Island, justo al norte de Norman Island. Estas pequeñas islas, no suelen
        estar habitadas. Algún establecimiento hotelero y dos o tres restaurantes o
        bares, dedicados al turismo, suelen ser toda la implantación humana.

        El primer fondeo que vimos al llegar, fue el de Little Harbour. Pequeño, pero
        bien protegido, ausente de cualquier edificación y con aguas muy calmadas,
        nos pareció apetecible para pasar el resto del día y la noche siguiente.

        Una vez dentro, la profundidad en el centro del fondeo, era importante, por
        lo que decimos buscar un espacio más cerca de la orilla. Vimos que los barcos
        no estaban a la gira, sino que tenían sus popas amarradas a tierra con un
        cabo, mientras mantenían las proas a la mar, con el ancla. Así que buscamos
        un hueco entre dos barcos y largamos el ancla con distancia suficiente, para
        ir arrimándonos, dando atrás, poco a poco a la orilla. Una vez que el barco
        estaba colocado en su sitio, mientras mantenía la posición con los motores,
        Diego saltó al agua, con un chicote en la mano y el otro firme a una
        cornamusa de popa. Amarró a un árbol de la orilla y quedamos fondeados.

        La siguiente jornada nos llevaría a Road Town, en Tórtola, capital de las BVI.
        Íbamos a buscar una agencia de viajes, para que Chavo pudiese comprar
        su billete de avión, ya que por internet no conseguía hacerlo.

        A la enorme bahía de Road Town, dan varios puertos deportivos, la terminal
        del ferry y algún muelle comercial. Nos adentramos en ella, hasta la última
        marina, situada al NW, buscando Inner Harbour, para echar el ancla junto a
        Wickams Kay, un pequeño islote, con una zona de bajos a su alrededor, que
        no han aprovechado para poner pantalanes.

        Mientras nuestro amigo hacía sus gestiones, aproveché para ir a un pequeño
        "market", donde hacer algunas compras. Siempre que estoy en alguna zona
        urbana, me gusta completar la despensa y el frigo, ya que nunca se sabe
        cuando se tendrá la posibilidad de volver a reabastecerse.

        Afortunadamente, consiguió billete para el día siguiente, a media mañana. El
        aeropuerto de Tórtola, se encuentra en la parte este de la isla, a menos de 9
        millas de donde nos encontrábamos. Así que busqué un fondeo intermedio
        para pasar la noche (Ber Bay, a sotavento de Buck Island) y así no tener que
        andar con prisas por la mañana.

        Trellis Bay es el punto ideal para desembarcar y acceder al aeropuerto. El
        muelle del ferry que viene de Virgin Gorda, es perfecto para ello. Tras él, se
        ven los edificios de la terminal. Una pequeña caminata de unos 100 metros,
        los separan.

        Tras dejar a Chavo, pusimos nuevamente rumbo este, para acercarnos a
        Spanish Town, en Virgin Gorda. Allí pasaríamos el día y al siguiente, nos
        desplazaríamos hasta una amplísima y protegida ensena que hay al norte
        de esta isla y que la cierran Isla Mosquito por el noroeste y Prikcly Pear
        Island por el noreste.

        Para entrar en la bahía, existen dos pasos. Uno por el oeste, entre Virgin
        Gorda e Isla Mosquito, pero cuando lo avistamos, a más de milla y media,
        nos pareció muy angosto y con demasiadas rocas en su entorno. Esto, unido
        a que la información que disponíamos no lo recomendaba, nos hizo desistir
        de intentarlo y continuar hacia el paso recomendado, el norte. Este rodeo
        suponía hacer una media milla más, algo que nos pareció irrelevante. Sobre
        todo, cuando dispones de todo el día para hacerlo.

        El paso norte, se encuentra bien balizado. El canal entre las boyas, es de
        unos 200 metros, con una sonda superior a los 9 metros, por lo que se
        puede entrar con total tranquilidad.

        A medida que avanzábamos hacia la bahía, me dio la impresión de ver una
        bandera española en uno de los barcos que salían. Algo muy extraño, pues
        en las dos temporadas que llevaba allí, solo había visto un barco en Bekia.
        Los demás españoles con los que me había topado, portaban otros pabellones.

        Desde el costado de estribor, una chica nos saludó y nos dijo que sabía de
        nosotros, a través de La Taberna. Y la verdad es que a mi también me sonaba
        su barco, un catamarán del astillero Lagoon, de 42'. De nombre Vitamina, en
        el que viajaban ella (Susana) e Ignacio.

        Tras un breve saludo, se alejaron rumbo a su nuevo destino. Te cruzas con
        alguien y luego, no los vuelves a ver ... o si. Nunca se sabe.

        Nada más entrar, a babor, vimos un fondeo al resguardo de Prikcly Pear
        Island, que nos pareció buen lugar. Lejos de las playas con chiringuitos y
        con pocos barcos, por lo que no nos hacinaríamos entre una multitud.

        Allí nos quedamos varios días, visitando los puntos de interés de la zona,
        acercándonos con la auxiliar. Little Bay, Robins Bay, Biras Crek, Saba Rock,
        etc ....

        Volvimos a toparnos con la familia portuguesa, que conocimos el año antes
        en Le Marin. Iban para Anegada, unas 12 mn al norte.

        Una tarde, como otra cualquiera, tras la visita de turno, decidimos, como casi
        todas las tarde, ir a tomar una copa al The Crawl Pub. Allí aprovechábamos
        para conectarnos a internet y reportar a la familia. Pero esa tarde, fue de las
        tardes en las que te animas un poco más de la cuenta y, a pesar de los precios,
        te tomas más de una. Entre copa y copa, se nos hizo de noche. Una noche
        cerrada, que no se veía un metro delante. Eso no lo consideraba un problema
        pues con nuestra linterna, advertiríamos de nuestra presencia y las luces de
        los terceros, las veríamos perfectamente. Tan solo teníamos que salir del
        embarcadero, tomar rumbo NNW, hasta dar con Prikcly Pear Island y luego
        seguir bordeándola, para que nos llevase al barco. Por muy oscuro que estuvise,
        el barco no estaba lejos de la orilla y en el fondeo tampoco había muchos. Así
        que cogimos, nos subimos al auxiliar y nos echamos al agua.

        Avanzamos hacia el norte, buscando nuestra isla, pero entre una y otra, hay
        un pequeño islote (Saba Rock), lleno de restaurantes, con todas las luces
        encendidas. Lo teníamos que dejar por estribor, pero con "el despiste" que
        llevaba, lo dejé por babor y continué rodeando la isla, a la espera de dar con
        El Temido lll. Claro, que como lo que estaba bordeando era Virgin Gorda, sería
        imposible dar con el barco. Evidentemente, no llevábamos GPS de mano.

        Tras un rato de navegación, le dije a Diego que algo no estaba bien. Así que
        tomamos la decisión de volver sobre nuestros pasos, hasta que llegamos a
        darnos de frete con Saba Rock. Como teníamos hambre, le dije a Diego de
        desembarcar en el islote y cenar. Antes abrimos el ordenador, para consultar
        el Open CPN. Hablamos con el patrón de un de los taxis náuticos, que
        llevan y traen al personal a los restaurantes, para preguntarle en que dirección
        había que salir navegando, para llegar a nuestra isla. Como mi desconocimiento
        del inglés es grande, le señalé sobre la carta, el lugar de fondeo del cata.
        Entonces, me señaló con el dedo, hacía donde tenía que dirigirme. Justo el
        lado opuesto para el que nos habíamos dirigido. Ante mi gesto sorprendido
        y supongo que percatándose de lo poco apropiado del estado en que nos
        encontrábamos, muy amablemente, nos invitó a subir a su barco, amarrando
        la auxiliar a un costado. En un instante, estamos justo al costado de El Temido.
        Le pregunté cuanto era "la cerrera", pero no quiso cobrarnos nada. Así que le
        regalamos una botella de buen vino, en señal de agradecimiento.

        Yo ya no puedo decir que nunca he perdido el norte.

        Tras unos agradables días en aquel lugar, pusimos rumbo a San Martin, a
        casi 80 mn de distancia.



        Continuará .....



        Salud y


        El cruce del Atlántico y posterior estancia en el Caribe de El Temido lll (2014/2016)
        http://foro.latabernadelpuerto.com/s...d.php?t=145184

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        • Re: Y El Temido lll se fue al Caribe

          Navegando hacia Cap Cana.





          Y en Cap Cana, tomando "la merienda".





          Este barquito nos lo encontramos en la marina. Seguro que es conocido.





          Dando noticias a casa, tras la travesía Cap Cana - Norman Island.





          En Virgin Gorda.







          Fondeo de Prikcly Pear Island.






          Salud y


          El cruce del Atlántico y posterior estancia en el Caribe de El Temido lll (2014/2016)
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          • Re: Y El Temido lll se fue al Caribe

            La recalada en San Martin, la fijamos en Anse Marcel, una pequeña bahía
            al NE. La familia portuguesa con la que nos habíamos vistos en Virgin Gorda,
            nos aconsejó que hiciésemos la entrada allí, pues en la comandancia de
            Marigot, además de tener unas tasas más elevadas, cobraban un canon por
            día que se estuviese fondeado en su bahía. Y como nuestra idea era estar
            allí varios días (en Marigot), pues nos íbamos a reunir con otros dos barcos
            más, optamos por ir primero a Anse Marcel y después a Marigot, pues al entrar
            por otro puerto, las autoridades no tienen constancia de ello y no te controlan.

            Calculamos que la travesía nos podría llevar 14 ó 15 horas, navegando con
            tranquilad. Así que, decidimos salir tras la siesta, navegar nuevamente toda
            la noche y llegar en la primera parte del día a San Martin. La previsión
            meteorológica era benigna, por lo que no nos dio problema alguno.

            Al amanecer ya divisábamos claramente Anguila, a la que dejaríamos por
            babor, al rebasar un pequeño islote, de nombre Anguillita Island, en su
            extremo occidental. Y desde ahí, solo virar unos grados a babor, para
            recorrer las últimas 7 mn, que los separan.

            Aunque pequeña, Anse Marcel está aceptablemente protegida. Por suerte, no
            había muchos barcos, así que no fue complicado echar el ancla. Las oficinas
            donde hacer la entrada, eran la de la marina. Un pequeño puerto deportivo,
            enclavado tierra adentro, en una especie de laguna, a poco más de 300 m
            de la orilla. Para acceder a ella, hay que navegar por un angosto canal, de
            menos de 20 metros de anchura. La longitud del citado canal y su poca
            anchura, hacen que la lámina de agua de esta marina sea muy protegida.

            Esta vez el chaparrón no nos pilló al echar el ancla, esta vez nos cogió
            entrando con la auxiliar a puerto, en medio del canal, donde no te podías
            resguardar. Así, que todo empapados, nos fuimos hasta la oficina, que, para
            más inri, aún no estaba abierta. Como faltaba poco, decidimos esperar a
            la apertura, en vez de volver al barco. Por suerte, las tormentas duran poco
            y de seguida, sale el sol para que te puedas secar.

            En la marina se encontraba el Rebeca lll; barco del cofrade Ferdy, que ganó
            la regata del 2008 organizada por la revista Skipper, entre La Línea y Le
            Marin. Y con una tripulación formada por el propio Ferfy, más Urtzi, Forbán,
            Joaquinma y Pantocazos.

            De vuelta en El Temido lll, al caer la tarde, se nos acercó un gran catamarán,
            de los que hacen salidas de un día plagados de turistas, y se nos fondeó al
            lado. Les pregunté que si no estaban demasiado cerca y me dijeron que daba
            igual; que ellos tenían ese punto para dejar el barco y que, en todo caso,
            moviese yo el mío. Cosa que, por precaución, hice sobre la marcha.

            A la mañana siguiente, como teníamos previsto, levamos ancla para ir a
            Marigot, donde esperábamos encontrarnos con Gabi, del Frenk (un Lagoon
            44) y posteriormente, con Manuel, del iMystic (un Privilege 43). ¡Reunión de
            catas!.

            Entre un fondeo y otro, solo había 5 mn. Viento de aleta, génova desplegado
            y a dejarse llevar, al tiempo que se contempla la costa. Uno de esos ratos,
            que hacen de la navegación un auténtico placer.

            Si en Anse Marcel había pocos barcos, en la Bahía de Marigot era todo lo
            contrario. Cientos y cientos de barcos, se extendían a todo lo largo. La zona
            este, a socaire de la Marina Fort St. Louis, es la más resguardada, por lo
            que nos dirigimos hacia allí, para ir buscando un hueco, a medida que nos
            retirábamos. Pero como es normal, esa zona es la que está más solicitada y
            en cuanto alguien leva anclas, otro se acerca a ocupar su sitio. Así que fuimos
            mirando, al tiempo que nos alejábamos hacia el oeste, pero siempre lo más
            cerca posible de la playa. Hasta que a la altura de Le Beach Hôtel, encontramos
            un espacio lo suficientemente amplio, para que no pareciese que metíamos
            el barco con un calzador.

            La verdad es que Marigot es bastante amplia y los barcos no se apiñan unos
            junto a otros, como suele ocurrir en nuestras costas. Lo normal es que entre
            unos y otros, haya más de 50 ó 60 metros. Bajamos a tierra por la tarde, a
            dar una vuelta por la ciudad. Buscamos un bar con wifi, para contactar con
            el iMystic, para saber cuando llegaban y que me diese datos sobre el barco
            de Gaby, para intentar localizarlo en el fondeo. Empresa que se me antojaba
            laboriosa, ya que había más de 300 barcos, extendidos en una superficie de
            un millón de metros cuadrados. Teníamos todo el día siguiente para dar
            con ellos.

            Devuelta al barco, ya de noche, mientras nos acercábamos, me fui fijando
            en los barcos que dejábamos atrás, para ir descartando. Cuando estámos
            a menos de 100 metros de El Temido, me fijo en un cata que está a su babor
            y viro un poco con la auxiliar, para echarle un vistazo de camino. Lo primero
            era ver el modelo: efectivamente, se trataba de un Lagoon 44. Luego me
            fijé en dos antenas redondas, para la telefonía satélite y la televisión, que
            llevaba en su popa, justo lo que me había apuntado Manuel. Y ya por último,
            cuando estuvimos lo suficientemente cerca, pudimos leer su nombre: Frenk.
            ¡No hay duda!, es este.

            Llamamos insistentemente, pero nadie respondió a bordo: está fuera. Nos
            fuimos a nuestro barco, que no distaba más de 50 metros y estuvimos
            atentos por si los veíamos regresar. Aunque cabía la posibilidad de que
            pernoctaran en tierra, era algo poco probable. Nos pusimos con la cena y
            mientras la preparábamos, una neumática se acercó al Frenk. Antes de
            que bajasen, les dí una voz. Al oír que hablábamos en español, se interesó
            rápidamente por nosotros y sin dilación, puso proa a el Temido. Estuvimos
            un buen rato de charla, presentándonos y poniéndonos al día de nuestras
            historias, al tiempo que saqueábamos el frigo, apurando las cervezas. La
            reunión resultó gratificante. Quedamos al día siguiente, para ir a por algunas
            piezas y al frigorista, pues tenía un problema con el arcón.

            La verdad es que se agradece, llegar a un sitio y que te orienten donde
            buscar una cosa u otra. San Martin es el mejor punto de las Antillas Menores
            para abastecerse en temas náuticos o para reparaciones. Y es tanta la
            oferta, que si no tienes quien te oriente, puedes tardar en dar con los mejores
            profesionales.

            Un par de veces tuvo que venir el técnico para arreglar el frigo, le cambió
            tanto el termostato como la placa. Aunque lo verdaderamente caro fue la
            mano de obra. Se nota que estamos en Francia: 100$ la hora (en San Martin,
            se puede usar tanto el dolar como el euro y lo tienen a la par, por lo que
            siempre que se pueda, es preferible pagar con tarjeta y en dólares).

            Un par de días después, llegó el iMystic, con Pablo y Manolo. Lo primero que
            me dijeron, es que tenía que hacerle una fidegüá de langosta. No se les
            olvidaba.

            Pasamos unos días divertidos. Comidas en uno u otro barco y salidas por la
            tarde al Geminja, el varadero de Antoine, donde trabajaban Manuel y Nuria,
            la pareja que viajaba en el Golden Dragon.

            Para la documentación de salida, ya nos habían informado de que se podía hacer
            desde el Island Water World, una tienda náutica, que estaba a 100 metros del bar
            del Geminja, que tanto solíamos frecuentar. Y solo llevaban 2€ por imprimirte
            y sellar el documento.



            Continuará .....



            Salud y
            Editado por última vez por El Temido II; 22/04/2020, 12:20:20.


            El cruce del Atlántico y posterior estancia en el Caribe de El Temido lll (2014/2016)
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            • Re: Y El Temido lll se fue al Caribe

              Muchas gracias temido por este hilo tan rico en vivencias, aunque lo he ido siguiendo desde tiempo ha, en estos días he terminado de "ponerme al día" con su lectura, creo que a tí te ha ocurrido más o menos lo mismo, pero escribiendo...

              Saludos, buenos vientos, y al menos un roncito de donde mejor los hacen...
              EA7AQV
              Conociendo en gran medida los peligros del mar y de la tierra, me quedo con los primeros...

              Comentario


              • Re: Y El Temido lll se fue al Caribe

                Originalmente publicado por Pirata de Cuba Ver Mensaje
                ... creo que a tí te ha ocurrido más o menos lo mismo, pero escribiendo...
                Me alegro de que el hilo te sirva para pasar el rato. En definitiva es de lo que
                se trata.

                Este verano, hablando con uno de los moderadores, se interesó por cuando
                terminaría el hilo. Y le dije que intentaría hacerlo este invierno. La verdad es
                que se pasaba el tiempo y no le metía mano al asunto. Y mira por donde,
                se dejó caer el Covid19.

                Como aún queda casi un mes por delante, procuraré llegar hasta el final.


                Mucho ánimo a tod@s, que ya queda menos. Un fuerte abrazo.


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                • Re: Y El Temido lll se fue al Caribe

                  Tras algo más de una semana en Marigot, cada uno tomó su camino. Gabi,
                  que se dedicaba al charter con su Lagoon 44, se fue a hacer una semana
                  en las BVI. Manolo, con su iMystic, tomó rumbo sur, para ir bajando hasta
                  Granada, donde dejar el cata en la temporada de huracanes y volver a
                  España, para atender sus negocios.

                  Y nosotros, continuamos con nuestro viaje. La primera parada sería Grand-Case,
                  justo la bahía que hay antes de Anse Marcel, por lo que volvimos por donde
                  habíamos venido.

                  Grand-Case es una bonita ciudad de corte rural. En ella se encuentra el
                  Aeropuerto de la Esperanza, mucho más pequeño que el Princesa Juliana de
                  la zona holandesa. Desde aquí los vuelos serán a islas cercanas: Martinica,
                  Guadalupe, etc... Los vuelos directos a Europa, salen desde el otro. Toda
                  la frente del pueblo que da a la playa, está repleta de buenos restaurantes,
                  con precios de todo tipo. También hay pequeñas tiendas y algún supermercado
                  donde abastecerse. Y por supuesto, no faltan las panaderías, con su típico
                  aroma y sus deliciosos dulces.

                  En la zona noreste, se encuentra Rocher Créole, un par de islotes rocosos,
                  rodeado de bajos coralinos, muy recomendable para ir a bucear con la
                  auxiliar. Incluso hay un pequeño campo de boyas, donde amarrar la barca,
                  mientras se está en el agua.

                  Al día siguiente, continuamos nuestra ruta hacia el sureste, bordeando la
                  isla; dejándola siempre por estribor. Nuestra siguiente parada, sería en Cul
                  de Sac, una bahía protegida al este por Îlet de Pinel. Al sur, Petite Clef y
                  sus bajos aledaños, complementan las barreras de resguardo, quedando
                  unas aguas bastante tranquilas en el interior. Todo ello hace, que la zona
                  de más calado, se encuentre repleta de barcos. Y aunque parezca que
                  hay mucho espacio libre, la existencia de varios bajos, hace que no se
                  pueda fondear en cualquier sitio. A pesar de calar solo 1,10 metros, toqué
                  fondo en dos ocasiones, mientras buscaba el lugar idóneo.

                  Nuestro siguiente destino, sería San Blas; la bahía de Colombier, con su
                  campo de boyas, nos serviría para relajarnos un par de días, de cara a la
                  travesía a Guadalupe. A Colombier solo se puede acceder en barco o tras
                  una bonita caminata desde Flamands, bordeando el mar, por lo que, a pesar
                  de llenarse de barcos, suele ser un lugar muy tranquilo (especialmente en
                  la noche).

                  La distancia a Guadalupe, desde Colombier, es de algo menos de 120 mn,
                  por lo que la travesía nos llevaría menos de un día. Así que zarpamos tras
                  la comida de medio día, en la confianza de que llegaríamos a lo largo de la
                  mañana del día siguiente. Las previsiones meteorológicas suelen ser bastante
                  acertadas en el Caribe, en esta época del año. Se presentaban vientos del
                  NE, de fuerza 4, esto hizo que tuviésemos un viaje bastante placentero.

                  La recalada en Guadalupe, la haríamos en Deshaies, que es el primer lugar
                  donde se puede hacer la entrada al país. Eso es algo que hay que tener muy
                  en cuenta, pues no es conveniente andar navegando de cala en cala, sin
                  haber pasado antes por aduanas y la policía, so pena de que te acusen de
                  entrada ilegal y te pongan la correspondiente multa. Incluso el capitán, en
                  algún que otro país, puede ir a la cárcel.

                  Llegando, notamos que el grátil del génova estaba flojo y eso era debido a
                  que la driza se había roto. Así que lo primero que hicimos, nada más recalar,
                  fue subir a lo alto del palo, para sanear el trozo roto y volver a fijar el
                  chicote de la driza, sobre el respectivo puño de la vela.

                  Esto nos entretuvo un poco, lo suficiente, como para que, cando llegamos
                  al Pelícano (la tienda de ropas donde está el ordenador para hacer la
                  "clearance"), se encontrase cerrado. Ya aprovechamos para dar una vuelta
                  por el pueblo y tomar unas cervezas. Antes de las dos, nos fuimos al barco
                  a comer, con la intención de, por la tarde, volver para hacer la entrada.

                  Ese día a Diego se le antojó "huevos fritos con patatas", con lo que preparé
                  unas doraditas patatas, con un par de huevos por cabeza. Tras la comida,
                  Diego, que comentaba no encontrarse bien, se echó la siesta. No eran ni las
                  cuatro. Pero como allí suelen cerrar pronto, decidí no acostarme, pues si
                  me quedaba dormido, nos volverían a cerrar por la tarde.

                  Pasó poco más de una hora y en vista de que Diego no se levantaba, decidí ir
                  solo a hacer la entrada. A la vuelta, como no, me pasé por la panadería, para
                  comprar unos dulces, con los que merendar si el amigo Diego estaba levantado.
                  Pero no fue así. Diego seguía durmiendo.

                  Llegó la noche, la cena, la película.... y el amigo no daba señales de vida. A
                  la mañana siguiente, me levanté temprano y desayuné. Al amigo Diego ni
                  se le oía. Me asomé al camarote y vi que estaba "vivo", por lo que le dejé
                  que siguiera con su sueño. Allá a las 10:00' (hora solar, lo que vendría a ser
                  aquí las 12:00'), escuché como subía la escalera. La verdad es que sentí
                  alivio, ya que se le veía fresco como una lechuga.

                  Afortunadamente, el día anterior había hecho la entrada, porque mientras
                  Diego desayunaba, la patrulla de la Aduana francesa, se acercó a El Temido lll,
                  para hacernos una inspección. Nunca hubiese imaginado, que tanto en
                  Guadalupe, como en Martinica o San Martin, las autoridades fuesen a querer
                  subir a bordo de un barco. Pero en este caso, venían decididos. Evidentemente,
                  por mi parte no le puse la más mínima objeción. Fueron muy educados y no
                  revolvieron apenas nada. Les mostré el documento que había imprimido la
                  tarde antes y los papeles del barco. Tras una pequeña charla, me entregaron
                  una copia de la inspección, para que la enseñase si otros compañeros suyos
                  querían volver a subir al barco y se marcharon, sin inspeccionar a ningún
                  otro barco. Por como se acercaron a nosotros, me dio la impresión de que
                  nos estaban buscando. Y por como se marcharon, me quedó claro que así era.

                  Habíamos tenido 5 inspecciones abordo, en poco más de dos meses. Y eso
                  no era casual. El haber zarpado de Venezuela, nos hacía sospechosos de
                  tráfico de drogas (supongo que cocaína) y nos estuvieron registrando país
                  tras país, hasta que se convencieron de que no llevábamos nada.

                  Nueve millas al sur de Deshaies, se encuentra Playa de Melendure, con Îlets
                  Pigeon, donde se ubica la reserva de buceo "Cousteau", cerrando por le oeste
                  la bahía. Sus aguas cristalinas, las hacen ideales para la práctica del buceo.
                  Y su cercanía a la costa, anima a los visitantes, por lo que suele se un lugar
                  muy concurrido.

                  Tras unos días de fondeo en Melendure, continuamos nuestro viaje hasta
                  Rivière-Sens, al SW de Basse-Terre, la isla más occidental, de las dos que
                  componen Guadalupe. Fondeamos a continuación de la marina, frente a un
                  chiringuito, para poder desembarcar en el pantalán de cortesía del puerto.

                  La bocana de Marina Riviére-Sans la protege de los vientos del SSW y toda
                  ella, se extiende tierra a dentro. Me dio la impresión de ser un lugar bastante
                  seguro, aunque ante la hipotética llegada de un huracán, habría que ver como
                  se comporta.

                  Una tarde, fuimos a tierra a dar una vuelta para tomar algo. Al desembarcar,
                  en el pantalán de cortesía, Diego se bajó de la auxiliar con tanto impetu, que
                  terminó cayéndose al agua. Por fortuna me dio tiempo a agarrarle la bolsa
                  con el ordenador, el teléfono, etc... pero él terminó "chopado".

                  Habían pasado unos doce días desde que salimos de Marigot, por lo que no
                  vendría bien ir a un lugar donde poner al día la despensa de El Temido lll,
                  por ello, decimos ir a la capital, Pointe-à-Pitre, de la que distábamos unas
                  veinticinco millas.



                  Continuará .....



                  Salud y


                  El cruce del Atlántico y posterior estancia en el Caribe de El Temido lll (2014/2016)
                  http://foro.latabernadelpuerto.com/s...d.php?t=145184

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                  • Re: Y El Temido lll se fue al Caribe

                    Bahía de Marigot desde el barco.





                    Bahía de Marigot, desde Fort St. Louis (Diego).





                    El iMystic.





                    La materia prima.





                    La elaboración (Esvetlana levantando la tapadera).





                    A la espera del resultado (de izquierda derecha: Gabi, Ignacio -el cocinero- , Pablo, Manuel y un servidor. Foto: Diego).




                    Manos a la obra (como es norma, el cocinero es el que sirve).





                    Salud y


                    El cruce del Atlántico y posterior estancia en el Caribe de El Temido lll (2014/2016)
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                    • Re: Y El Temido lll se fue al Caribe

                      Fidegüá en El Temido lll.





                      Los "avíos":




                      El cocinero sirviendo, como debe ser.





                      Grand-Case.





                      Rocher Créole (en el extremo NE de Grand-Case).





                      Camino de San Bartolmé (Île Fourchue en primer plano).





                      Bahía de Colombier (San Bartolomé; en francés: Saint-Barthélemy).




                      Salud y
                      Editado por última vez por El Temido II; 23/04/2020, 14:09:24.


                      El cruce del Atlántico y posterior estancia en el Caribe de El Temido lll (2014/2016)
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                      • Re: Y El Temido lll se fue al Caribe

                        Atardecer en Colombier.





                        Playa des Flamands.





                        Deshaies (NW de Guadalupe).





                        Arco iris a la salida de Deshaies.





                        Fondeo en Malendure (al fondo, Îlets Pigeon; Reserva Cousteau).





                        Aguacero en Malendure (con vientos repentinos de 30/40 nk).





                        Pelícanos en Marina Rivière-Sens.





                        Playa de Rivière-Sens.





                        El fondeo desde el Point Bleu Soleil.





                        Salud y


                        El cruce del Atlántico y posterior estancia en el Caribe de El Temido lll (2014/2016)
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                        • Re: Y El Temido lll se fue al Caribe

                          25 mn separan Rivière-Sens de Pointe-à-Pitre. Una navegación costera: de
                          cabo en cabo. Dos millas al sur, teníamos la Pointe deu Vieux Fort. Nada
                          más doblarla, tendríamos que poner un rumbo de marcado componente este,
                          para ir rebasando Pointe Launay, Pointe Violon, Pointe a la Taste y Pointe de
                          la Caspeterre. Desde allí, ya con rumbo norte, hacer las últimas 10 millas, con
                          destino a la Marina Bas-du-Fort.

                          Una travesía tranquila, con la salvedad de que nos enganchamos en uno de los
                          palangres que hay frente Goyave, lo que nos hizo detenernos y tener que bucear
                          un momento, para desenredar el cabo de la hélice.

                          Esta vez no entraríamos a puerto. En la amplia bahía de Pointe-à-Pitre, hay
                          dos posibilidades de fondeo. Una al W, protegidos por el islote de Cochons y
                          otra al norte, al resguardo de Pointe Fouillole. Por cercanía a la marina, ya
                          que a diario iríamos en el anexo, decidimos echar el ancla en el segundo.

                          Durante la travesía, Diego me había comentado la posibilidad de no hacer
                          la travesía desde Martinica hasta Venezuela, pues no las llevaba muy bien.
                          Y ciertamente, tras la última desde San Bart a Deshaies, yo también albergaba
                          mis dudas. Ante esta nueva situación y en vista de que llevar solo el cata
                          hasta Venezuela, no me parecía la mejor idea (la maniobra no está pensada
                          para la navegación en solitario), le puse un correo electrónico a mi amigo
                          Manel (cofrade El Rezón de esta Taberna), para comentarle lo expuesto y
                          proponerle si le enviaba un billete de avión y que se viniese. Estábamos en
                          la primera quincena de Marzo, por lo que podría llegar antes de Abril y
                          navegar un mes por el Caribe. Pero sus circunstancias personales no se lo
                          permitían, así que me vi sin tripulación para retornar a Venezuela.

                          En conversaciones que había mantenido con Manolo (iMystic), habíamos
                          hablado de los respectivos planes de cada uno, en relación con nuestra
                          estancia en el Caribe. Y nuestras ideas eran muy similares. Navegar otro
                          año mas (2017) y volvernos o vender el barco allí mismo. Yo me inclinaba
                          más por esta última, ya que mi intención, a la vista de que las personas de
                          confianza, con las que yo suelo navegar, no iban a venir abordo en mucho
                          tiempo, era bajar de eslora, para navegar en solitario o a lo sumo, con mi
                          pareja.

                          Con poca esperanza, una vez que Manolo me respondió negativamente, le
                          puse un correo a mi amigo Ariel Rubira, un bróker de Mazagón, con el que
                          ya había hecho los trámites para que me publicitase la venta del barco, de
                          cara a que moviese el asunto. Realmente, ya estaba en el mercado, pero
                          a un precio elevado. Y ese paso no era en vano, pues siempre habría
                          alguien a la espera de que se le bajase el precio, para hacer una oferta.

                          Mientras tanto, pensando en que los interesados, de haberlos, tardarían
                          un tiempo en aparecer, seguíamos con nuestra rutina. En la Marina Bas du
                          Fort, hay varios locales donde poder tomar copas y ver los partidos de
                          Champions League. Los día que juega el PSG, no hay una mesa libre. Hay
                          que andar presto y no dormir la siesta, si quieres pillar un sitio libre. Por la
                          diferencia horaria, los partidos son a las 14:45'. Una hora estupenda para
                          verlos con un mojito o un "cubata".

                          También hay un buen supermercado, con el que llenar la despensa. Y aprovechamos
                          para hacer combustible, que aunque se gasta poco, me gusta llevar el tanque
                          lo más lleno posible.

                          Visitamos con la neumática, la Rivière Salée. Un canal entre manglares, que
                          separa las islas Grande-Terre, de Basse-Terre; las dos alas de la mariposa.
                          Entre los canales, se vislumbraban posibles rincones, aptos para resguardarse
                          de la llegada de un huracán. Pero soy de la opinión, que es preferible que
                          no te pille allí ninguno. Mejor estar de vuelta en Europa o haber bajado a
                          Venezuela, Trinidad, Colombia, Panamá .... incluso Granada. El citado canal,
                          desemboca en el Gran Cul-de-Sac Marin (Basse Terre), un nombre casi
                          similar al de Martinica. Se ve que no se calientan mucho la cabeza.

                          Al llegar al final del canal, el mar se abre y te parece inmenso, pero apenas
                          si navegan barcos por la zona, ya que está plagada de bajos y tampoco
                          se ven lugares protegidos para el fondeo.

                          Nuestro siguiente destino, siguiendo la costa hacia el este, sería Le Gosier,
                          cuyo fondeo está protegido por un islote del mismo nombre, rodeado de
                          un arrecife de coral. Un lugar bueno para bañarse. El pueblo no tiene mucho
                          donde abastecerse, pero no falta la panadería. Incluso para el acceso a
                          internet, en correos te dan una clave que vale solo durante 24 horas y su
                          wifi no alcanza mucho más allá del poyete de la puerta.

                          Continuando hacia levante, a seis millas está el Anse de Ste-Anne. Una barrera
                          coralina, protege la bahía, en la que hay multitud de bajos. En el puerto de pesca,
                          se puede dejar el dingui, para luego recorrer el paseo y la playa, que se extienden
                          más de un kilómetro. El bullicio me recordaba nuestros pueblos costeros
                          en verano.

                          Y desde aquí, abandonaríamos Grande-Terre, para navegar hasta María
                          Galante.



                          Continuará .....



                          Salud y


                          El cruce del Atlántico y posterior estancia en el Caribe de El Temido lll (2014/2016)
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                          • Re: Y El Temido lll se fue al Caribe

                            Hay que ser muy precavido a la hora de salir del Anse de Ste-Anne, pues
                            la barrera de coral que lo cierra, no vela en su totalidad. Afortunadamente,
                            el canal principal está balizado con un par de boyas rojas, que hay que seguir
                            con rigor, a no ser de que se quiera acabar encima de alguna roca.

                            Una vez libre de bajos, ponemos rumbo sur, para cruzar las 17 mn que nos
                            separan de la Pointe de Folle Anse. El viento del través nos lleva en volandas.

                            A continuación de la punta, en dirección sur, se encuentran Anse La Frais y
                            Ansa Ballet, que termina en Point Ballet. A simple vista, se podría considerar
                            un solo fondeo, muy aplacerado, de más de cuatro kilómetros. La mar está
                            más serena en la zona norte, por lo que es donde me gusta largar el ancla.
                            Además, en la parte sur, a la altura de Anse Ballet hay una planta de azúcar
                            y cuando queman la caña, las cenizas vuelan en dirección oeste, por lo que
                            pueden caerte sobre la cubierta.

                            Las dos principales ciudades de la isla, son Grand-Bourg en al SW y Saint
                            Louis al NW. La primera, está a menos de milla y media de la punta sur del
                            fondeo y la segunda, a una milla desde la Pointe de Folle Anse, extremo
                            norte del mismo. A las dos se puede ir perfectamente con la auxiliar, se
                            esté donde se esté fondeado. A lo sumo, no serán mucho más de tres millas
                            las que hay que cubrir, pero la mar estará como un plato. Aquí es donde se
                            le da valor a tener un motor potente y un anexo semirrígido, que sea capaz
                            de deslizar y navegar a más de 12 nk. Es muy habitual en el Caribe, fondeos
                            enormes, con varias millas de una punta a otra. Y también, como en este
                            caso, que estés en un punto solitario y para abastecerte tengas que ir a otro
                            lugar, que igual está a 4 ó 5 mn. O incluso tener puntos de interés para bucear,
                            a distancias similares y que no sea recomendable acercarse con el barco. Por
                            esto, se hace muy necesario, para los que tengan intención de practicar
                            este tipo de viajes, que se provean de una auxiliar semirrigida, de una eslora
                            a partir 2'70 metros, con una motorización de 8cv en adelante. Y por supuesto
                            de hypalon/neopreno, ya que el sol tropical castiga fuertemente el material.

                            María Galante es una isla poco visitada por los que navegan el Caribe. Al
                            estar hacia el oeste, la saca de la ruta de los que suben y bajan entre
                            Guadalupe y Dominica, por la costa de sotavento de las islas. Todo lo
                            contrario que Los Santos, que pilla justo de paso.

                            Por tanto, el turismo no es una de las principales fuentes de ingreso de la
                            isla, como si lo son la caña de azúcar y la pesca. Aquí podremos degustar
                            los mejores rones franceses, ya que hay varias destilerías.

                            Otra de las cosas por las que me gusta fondear en Anse La Frais, es por la
                            buena pesca que hay para el trasmallo. Suele entrar el pez sapo o similares,
                            con una carne blanca exquisita. Ideales para hacer sopa o arroz a banda.

                            En el Grand-Bourg, la capital, se puede hacer la entrada y/o la salida. Saint
                            Louis, la segunda ciudad en importancia de la isla, suele estar muy animada
                            durante el día, por la visitas que le llegan desde la propia Guadalupe. Son
                            dos paseos recomendables, que te pueden tener entretenido durante el día.

                            Desde María Galante, nos dirigiríamos hacia el oeste, para ir a Los Santos,
                            el pequeño archipiélago que hay al SW de Guadalupe. La noche antes de
                            zarpar, el viento había rolado a SE, al tiempo que en la azucarera quemaban
                            la caña; nos encontramos la cubierta con un manto de ceniza, que nos hizo
                            estar baldeando al menos una hora, pues no era muy conveniente pisar sobre
                            ella, so pena de que el barco terminase pareciendo una carbonería.

                            Terminada la faena, el viento en popa nos acercó a Anse du Bourg, en
                            Terre-de-Haut (Los Santos). Poco más de 15 mn, que nos sirvieron para
                            disfrutar de la navegación unas horas. A la llegada, la misión era encontrar
                            una boya libre. Nuestra idea era llegar un poco antes, pero el baldeo extra
                            de la cubierta, nos había retrasado un poco. Aún así, sobre la marcha dimos
                            con un punto al que amarrarnos.

                            Como el año antes, la ciudad era un hervidero. Distintos ferrys llevan a diario
                            multitud de turistas desde Guadalupe, por lo que en la plaza del muelle, la
                            gente se apiña. En los alrededores hay una gran variedad de establecimientos,
                            para cubrir cualquier necesidad, incluida la del WIFI. Y por supuesto, no pueden
                            faltar las panaderías.... mi perdición.

                            Como quiera que no miraba el correo electrónico desde que salimos de Pointe
                            à Pitre, decidí echarle una ojeada, para ver como estaban las cosas. Y mi
                            sorpresa fue mayúscula, pues el amigo Ariel, me había enviado un mensaje
                            indicándome que había personas interesadas en el barco.

                            Los siguientes días, nos dedicamos a visitar la isla. Llevé a Diego a visitar el
                            Castillo de Napoleón (algo ineludible si se viene a esta isla) y otros puntos de
                            interés. Mientras tanto, seguía cruzándome e-mails con el bróker, para ver
                            si se concretaba ese interés y salía alguna oferta.

                            Dos o tres días después, los interesados se mostraron firmes y llegaron dos
                            ofertas satisfactorias. Así que nos emplazamos para que viniesen a ver el
                            barco. Mi intención era que lo hiciesen en Pointe à Pitre, ya que me pillaba
                            cerca y de no llegar a cerrarse la operación, yo podría continuar mi camino
                            hacia Martinica. Pero como los clientes eran estadounidenses, pretendían ver
                            el barco en las Islas Vírgenes. Algo improbable para mi, ya que suponía
                            navegar muchas millas hacia el NW y si la cosa no cuajaba, tener que
                            desandar el camino. Al final, como término medio, quedamos en San Martin,
                            que aunque a mi no me hacía gracia, era la única posibilidad que había para
                            poder iniciar las negociaciones.

                            Cuando el primer cliente depositó la cantidad que cubriría los gastos del
                            traslado, pusimos rumbo de vuelta a San Martin. Ese depósito, al menos nos
                            daba la garantía de que estaban interesados en comprar y que no haríamos
                            el viaje en balde. Así que tras cinco días en Los Santos, pusimos de nuevo
                            rumbo a Marigot. Ciento sesenta y cinco millas náuticas nos esperaban.



                            Continuará .....


                            Salud y


                            El cruce del Atlántico y posterior estancia en el Caribe de El Temido lll (2014/2016)
                            http://foro.latabernadelpuerto.com/s...d.php?t=145184

                            Comentario


                            • Re: Y El Temido lll se fue al Caribe

                              Durante la tarde, había estudiado la mejor derrota, respecto de la previsión
                              meteorológica que tendríamos.

                              Una posibilidad era navegar hasta Monserrat, pasándola por sotavento y tras
                              rebasarla, virar a estribor, para navegar por el barlovento de San Critóbal y
                              Nieves.

                              La otra posibilidad, consistía en poner rumbo directo al W de San Eustaquio,
                              navegar paralelo a su costa hasta llegar a la latitud 17º 30' y de ahí, a Punta
                              de Cannonier, el lugar más occidental de San Martin.

                              Como quiera que la noche, previsiblemente, nos iba a pillar a partir de
                              Monserrat, decidí hacer la segunda de las rutas, que si bien tenía milla y
                              media más, todo el tiempo navegaríamos a sotavento de las islas, a una
                              distancia suficiente, como para que el efecto "sombra" no influyese
                              demasiado.

                              Con las cosas claras, tras el desayuno, no hubo más que soltar la boya y
                              ponerse a navegar. El primer tramo, desde Los Santos hasta la Pointe du
                              Vieux-Fort, en el SW de Guadalupe, fue magnífico. Fuerza 5,mayor y génova,
                              poca mar, viento de aleta ... y El Temido lll pasando de 9 nk. Pero éramos
                              conscientes de que esa felicidad iba a durar poco, pues nada más doblar
                              el cabo y virar hacia el norte, entraríamos en la zona de influencia de la
                              isla, que con su altura, nos dejaría sin viento. Como nuestro rumbo era
                              divergente a la costa, se planteaba la cuestión de en que momento, se
                              perdería su efecto y aparecería la brisa.

                              Así que, resignados, pusimos un motor en marcha, enrollamos el génova,
                              dejando desplegada la mayor (aunque los catas, a diferencia de los
                              monocascos, navegan perfectamente a motor con ésta en su bolsa). Con la
                              mar como un plato y sin una gota de viento, fuimos haciendo millas, al
                              tiempo que nos alejábamos, poco a poco, de la costa guadalupeña. En la
                              distancia, hacíamos un ejercicio de agudeza visual, intentado poner nombre
                              a las poblaciones de la costa: "aquello es Melendure", "eso otro Deshaies" ...
                              cualquier cosa, para ir pasando el tiempo. Una eternidad se nos hizo, las
                              poco más de cuatro horas que fuimos a motor.

                              Tras el almuerzo, con Guadalupe casi fuera del alcance de nuestra vista y al
                              borde de la desesperación, se empiezan a vislumbrar en lontananza, blancos
                              garabatos sobre el azul de la mar, que a medida que avanzamos, se le van
                              aclarando los trazos. Y de repente, nada más posarse la proa del Temido lll
                              en las nuevas y movidas aguas, pasamos de la calma al fresco, como si
                              un muro invisible, hubiera estado ocultando el viento.

                              De inmediato, el barco navegaba a 9/10 nk, dejando dos blancas estelas,
                              en las que el murmullo del agua, nos sonaba a música celestial. A lo lejos,
                              divisábamos Monserrat; nuestra derrota nos llevaba a unas 3mn de sus
                              costas, pero al tratarse de una isla pequeña, nuestra esperanza era que
                              no amortiguase tanto el efecto del viento y nos permitiese navegar a vela
                              durante horas.

                              Con el miedo en el cuerpo, no dejábamos de avanzar, cruzando los dedos
                              para que Eolo no nos abandonase. Y puede que oyese nuestras súplicas,
                              porque a lo largo de toda la noche, aunque menguando su fuerza, no cejó
                              en el empeño.

                              En la oscuridad de la noche, solo el brillo de las luces, nos hacía intuir donde
                              estaban tanto Charlestown (Nieves), como Basseterre (San Cristóbal). Antes
                              del amanecer, estábamos a la altura de San Eustaquio. Las potentes luces
                              de su puerto comercial, donde decenas de mercantes, dedicados al transporte
                              de crudo, esperaban su turno para hacer su carga/descarga, me recordó la
                              entrada a la ría del Odiel, donde Mazagón, vigila impertérrito la barra.

                              A partir de ahí, solo faltaban 40 mn hasta Marigot y amanecía ....

                              La bahía de Marigot, seguía tan concurrida como la dejamos. Buscamos un hueco
                              entre la multitud de barcos, volviendo al punto donde habíamos fondeado la vez
                              anterior. Le Beach Hôtel tenía un WIFI lo suficientemente potente, como para
                              que en algunas ocasiones, fuese capaz de conectarme a él. Así que esta vez,
                              intentamos arrimarnos lo más posible a tierra, a fin de tener más posibilidades.

                              El amigo Gabi y Svetlana, estaban el Las Islas Vírgenes, haciendo un chárter.
                              Al igual que Ignacio, que lo habían contratado de cocinero en un lujoso yate.
                              En el Geminja, estaban Manuel y Nuria. Además del resto de amigos que
                              habíamos conocido en nuestra estancia anterior, especialmente una pareja
                              argentina: Fran y Concha.

                              Ahora daban comienzo unos días un poco caóticos. Donde los correos de
                              ida y vuelta, con el típico tira y afloja de las partes, darían la impresión de
                              hacerse eternos. Además, había que añadirle la dificultad extra, de que yo me
                              comunicaba con mi agente en Mazagón (Huelva), éste con el agente del
                              comprador, que estaba en los EEUU. Y por último, el bróker yanqui con su
                              cliente, lo que hacía que las ofertas y contra-ofertas, el quito esto y pongo
                              aquello, no obtuviesen respuestas inmediatas.

                              Pero bueno, solo era 21 de Marzo y la temporada de huracanes no llega
                              hasta primeros de Junio. Tiempo teníamos de sobra para las negociaciones.

                              Cuando hicimos la entrada, ese 21 de Marzo, me resultó familiar la persona
                              que me atendió en el Island Water World (la tienda de repuestos náuticos
                              junto al Geminja). Empecé a darle vueltas a la cabeza, para saber de que
                              me resultaba tan familiar. Hasta que de pronto, caí en la razón. Resulta que
                              pocos días antes de marcharnos la vez anterior, fuimos al Super U para
                              hacer un compra importante. Llenamos dos carros y para transportar la
                              compra hasta el dingui, lo que se me ocurrió fue llevarlos con los mismos dos
                              carros del super. Y una vez vaciados en la auxiliar, Diego se quedaría en ella,
                              guardando lo comprado y yo llevaría los carros vacíos de vuelta a su sitio. Y
                              estando en la tarea de hacer los 800 metros que separaban el super del
                              embarcadero, un matrimonio paró delante nuestra con su "pick up", para
                              que trasvasásemos la mercancía de los carros al coche y ellos acercarnos
                              al embarcadero. Por suerte, estábamos aún en la misma puerta del super.
                              Ella era la que iba conduciendo.

                              También coincidimos esos días, con Susana e Ignacio, los tripulantes del
                              Vitamina, el Lagoon 42 que nos cruzamos entrando a Virgin Gorda por el
                              paso del norte. Estaban poniendo a punto el barco, para continuar su
                              viaje hacia Granada, donde dejarían el cata en la temporada de huracanes.

                              Tras varios días cruzándonos e-mail's, por fin se decidió el primero de los
                              interesados a girarnos una visita. Vendría acompañado de un "surveyor",
                              que le emitiría un informe sobre le estado del barco. Por mi parte yo estaba
                              tranquilo, pues todo estaba correcto. Y los interiores, relucían más que si
                              fuesen nuevos. Diego, dejó la sentina del casco de babor, que se podía comer
                              en ella.

                              Así que la mañana que vinieron al barco, quedamos en la gasolinera que hay
                              en el canal de entrada a la laguna. Nada más subir a bordo, el comprador
                              miró al perito, con cara sorprendida. Quedó impresionado del estado de
                              conservación del interior. A continuación dimos unos bordos, con las velas
                              desplegadas, para poder comprobar su estado. Y tras esto, fondeamos en
                              la bahía, para revisar toda la jarcia minuciosamente, así como ir comprobando
                              todos y cada uno de los rincones del barco. Que por cierto, cada vez que
                              abrían una sentina o cualquier otro compartimento, se le abría la boca al
                              comprador, que no salía de su asombro.

                              El perito me indicó que los obenques, ya tenían unos años (8 concretamente)
                              y que estaban para cambiarlos. No dejaba de ser un ardid, para que le rebajase
                              algo el precio. Realmente, la contra-oferta que me habían hecho, me daba un
                              margen de negociación bastante amplio, pues yo me había marcado un precio
                              mínimo de venta bastante más bajo. Por lo que, de momento, las cifras iban
                              encajando.

                              Le dije que lo miraríamos a la hora de cerrar el trato, una vez lo
                              inspeccionasen en seco. Para ello, el surveyor optó por un varadero ubicado
                              frente al puente de Simpson Bay, por lo que tendríamos que dar media
                              vuelta a la isla, antes de entrar. Amén de hacer salida de Francia y entrada
                              en la parte holandesa, ya que si bien con el dingui o en coche, puedes ir de
                              un lado a otro sin problemas, si vas con el barco, si tienes que hacer la
                              entrada oficial al país, porque en el caso de que te pillen, la multa es
                              considerable.

                              El travelift para sacar el barco era enorme, abarcaba un foso de 10 metros
                              de ancho. Y disponían de una explanada de 200 metros de fondo, por unos
                              80 de ancho, conde ir colocando cada unidad sobre su respectiva cama.
                              Aunque en aquellos momentos, dado que aún era temporada alta, toda la
                              marina seca estaba desierta.

                              Una vez suspendido El Temido lll, con una máquina de agua a presión le
                              dieron un merecido limpiado, dejando la obra viva totalmente a la vista.
                              Yo le había notado, en la parte interior del casco de babor, alguna
                              protuberancia, de 4 ó 5 centímetros, pero al estar por encima de la línea de
                              flotación, no le había dado más importancia. Pero tras la limpieza, aparecieron
                              otros puntos repartidos a lo largo de los dos cascos. Entonces me mosqueé un
                              poco. La llegada del perito, a los pocos minutos de estar el barco limpio,
                              corroboró el peor de mis pensamientos: se trataban de varios puntos de
                              ósmosis. Se me vino el mundo encima, solo de pensar en la posibilidad de
                              que la operación no se llegase a cerrar.



                              Continuará .....



                              Salud y
                              Editado por última vez por El Temido II; 29/04/2020, 13:08:21.


                              El cruce del Atlántico y posterior estancia en el Caribe de El Temido lll (2014/2016)
                              http://foro.latabernadelpuerto.com/s...d.php?t=145184

                              Comentario


                              • Re: Y El Temido lll se fue al Caribe

                                Me entraron ganas de llorar, de la indignación que sentía en esos momentos.
                                Cuando compré el barco, uno de los "extras" que había solicitado al astillero,
                                era el de un tratamiento epoxi de la obra viva, de cara a proteger el casco de
                                las ósmosis. Más de 2000€ (antes de impuestos), que de poco habían servido.

                                Ahora solo faltaba que el surveyor hiciese el informe preceptivo del estado
                                global del barco y que el comprador, ante la nueva realidad, en caso de
                                seguir interesado en la compra, hiciese una nueva oferta.

                                Mientras devolvían el barco al agua, mantuve una charla con el perito, en la
                                que le comuniqué que pensaba en que el comprador desistiría o me haría
                                una oferta muy a la baja. Y sutilmente, le deslicé la idea, de que no pensaba
                                vender el barco mucho más barato de lo que teníamos entre manos. Que si
                                por un lado accedía a lo de la jarcia firme, lo de la ósmosis se arreglaba con
                                un saneamiento parcial. Aunque este hombre me dijo que el cliente había
                                quedado gratamente sorprendido por lo bien que estaba el barco y que su
                                intención era comprarlo. Y no pensaba que el detalle de los puntos de ósmosis
                                fueran a ser un obstáculo para la decisión final.

                                Me quedé un poco más tranquilo, pero la incertidumbre estaba ahí.

                                A la mañana siguiente, me llegué al Geminja a ver a Manolo, para comentarle
                                lo que había pasado y que mirásemos en los distintos varaderos de zona,
                                cuanto podía costar el tratamiento a los cascos, para eliminar la ósmosis.
                                Así que pedimos un par de presupuestos, en dos varaderos de la zona.

                                Una vez hecha esta gestión, Diego y yo volvimos al barco, para hacer la
                                salida de la parte holandesa, salir de la laguna por el mismo puente de
                                Simpson Bay y volver al la bahía de Marigot. Y a continuación, volver a
                                hacer la clearance en el Island Water World. Una pamplina así, te ocupa
                                más de medio día.

                                Por la tarde, con todo los trámites resueltos, nos volvimos a encontrar con
                                Manuel en el bar del varadero Geminja (al que yo llamaba "El Cutre") y
                                departimos sobre lo acontecido, al tiempo que degustábamos un ron o unas
                                cervezas. Al día siguiente tendríamos los precios del arreglo, que me servirían
                                de orientación para saber cuanto poder rebajar el precio, para cerrar la
                                operación; siempre que hubiese contra-oferta, claro.

                                Le envié un e-mail a Ariel, para ponerlo al tanto de las circunstancias y que
                                estuviese atento ante la posibilidad, de que el comprador presentase su
                                propuesta.

                                El día siguiente, nada más desayunar, nos fuimos al Geminja, para encontrarnos
                                con Manuel y ver que tal habían ido las peticiones de presupuestos. Ya tenía
                                los precios y para sorpresa mía, no se disparaban. Igual, hacer ese mismo
                                trabajo en España, hubiera resultado más económico, pero había que calcularlo
                                con los precios de allí y me acordaba de los 100$ la hora que cobró el técnico
                                que vino a reparar el compresor del arcón frigorífico y se me antojaba un
                                disparate el arreglo. Pero cuando me dio la cifra, quedé más tranquilo. Si
                                sumábamos el arreglo de la ósmosis y el cambio de los obenques, la cantidad
                                dejaba mucho margen para poder cerrar la operación.

                                En un par de días llegó la contra-oferta del comprador. Y para sorpresa mía,
                                la rebaja que solicitaba, estaba por debajo del precio del arreglo de la ósmosis.
                                Y además, no hacía mención a lo de cambiar los obenques. Así que, sobre la
                                marcha, le dije a mi bróker que la aceptábamos y que se pusiese en marcha
                                con la documentación.

                                Mientras se elaboraban los contratos (tanto en inglés como en español), me
                                dediqué a buscar amarre, para dejarle el barco en puerto al comprador, que
                                vendría a recogerlo una vez estuviese yo de vuelta en España y hubiese
                                resuelto varios trámites relacionados con la solicitud de la baja de bandera,
                                la radiobaliza ... y el más importante, que hubiera enviado los euros a una
                                tercera persona en España.

                                Ante la complejidad de la operación, el comprador, además de bróker, decidió
                                nombrar a un abogado de Mallorca, para que mediara en la operación y se
                                asegurara de que la documentación estaba toda en regla. El recibía el dinero
                                de los EEUU y luego me pagaba, tras ir presentándole los papeles que nos
                                solicitaba. Y después de haber cobrado, yo le daba autorización al puerto
                                en San Martin, para que le diesen las llaves del barco al comprador y se
                                llevase el barco. Todo muy medido, para que no hubiese ningún tipo de
                                fraude, ni por mi parte, ni por la suya.

                                Como el abogado era mallorquín, me dirigí a un amigo que tengo allí, que
                                por cierto también es abogado, para pedirle referencias de la persona que
                                había contratado el yanqui. Mi amigo me comentó que era una persona muy
                                formal y que podía estar tranquilo con su mediación. Entonces, le llamé
                                personalmente (al abogado de la parte contraria), para presentarme. Le dije
                                que había tenido muy buenas referencias de un amigo común y que eso, por
                                mi parte, facilitaba las cosas. En estos casos, la confianza que te ofrecen las
                                personas con las que negocias, es primordial.

                                Para cerrar el tema de la venta, tras varios días confeccionando el contrato,
                                al que hubo que hacer alguna pequeña modificación, se firmó y quedamos
                                en que le dejaría el barco en la Marina Port Royal, dentro de la laguna, en
                                su extremo NE, frente a los restaurantes Le Main à la Pâte y el Spinnaker,
                                lugares que solíamos frecuentar casi a diario.

                                Luego, el tema de la documentación no llegó a cerrarse del todo, hasta el
                                mes de Diciembre, con el envío de los últimos documentos y la entrega por
                                parte del comprador, de un "piquillo" que se dejó pendiente, precisamente
                                para cuando se entregasen todos los papeles. Y aquí se dio un ejemplo, de
                                lo que supone la confianza entre las partes. El yanqui no se fiaba de mandar
                                el dinero, si antes no le enviaba los papeles. Entonces hablé con el abogado
                                de Mallorca y le pregunté: ¿tu tienes los euros?. Me dijo que si, que se los
                                había mandado, pero que no me los podía entregar hasta que no intercambiásemos
                                la documentación. Le respondí: pues como tu no vas a venir a Sevilla para esta
                                simpleza y yo no voy a ir a Palma, te los voy a enviar por correo certificado
                                y cuando los tengas, ya me mandas una transferencia. Dicho y hecho.

                                Diego, regresó unos días antes que yo. Tuve que esperar a que la operación
                                estuviera totalmente cerrada y el barco en su atraque. Es más, si me volví
                                pocos días después, fue porque tenía que hacer los trámites en España,
                                antes de que se pudiesen llevar el barco para los EEUU. Y aunque había
                                reservado un mes de amarre en la marina, tampoco sabía cuanto tiempo me
                                iban a llevar las gestiones a realizar, así que la vuelta tampoco se demoró
                                mucho.

                                Y aunque fueron pocos días, los recuerdo con agrado. Me resultaron parecidos
                                a los que había pasado el año anterior, cuando Urtzi y Piedi se marcharon
                                y me quedé solo fondeado en Fort de France.




                                Continuará .....



                                Salud y


                                El cruce del Atlántico y posterior estancia en el Caribe de El Temido lll (2014/2016)
                                http://foro.latabernadelpuerto.com/s...d.php?t=145184

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