VHF: Canal 77
"Se navega por los astros, por la mar, por la tierra, por las gentes, por los sentimientos...Se navega." — Altair

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NORMAS DEL FORO: OBLIGATORIA SU LECTURA

Hola cofrade, has recalado en la Taberna del Puerto, algo más que un foro náutico. Eres bienvenido, participa, aprende y enséñanos; de eso se trata, de enriquecernos todos en nuestros conocimientos, y sobre todo de pasar un buen rato. No entres si vienes buscando conflictos, polémicas o cualquier otro fin que no sean los anteriormente descritos. Tenemos algunas normas y es obligatorio que las leas antes de empezar.

1/ Este es un foro náutico y aunque se permite hablar de otros temas, se ruega contención en el uso de los mismos, para ello existe un foro específico.

2/ Usa títulos claros y que describan el contenido del tema. De este modo será más fácil encontrarlos en el buscador para posteriores consultas además de que facilitas el trabajo de los que te vayan a responder. Títulos ambiguos como “ayuda”, “tengo un problema”, etc... no colaboran a este fin. Inserta tú tema en el foro adecuado, mira antes de lanzarlo por si alguien poco antes que tú ha puesto lo mismo; si es así no crees un tema nuevo, contesta al otro. Usa el buscador, es una gran herramienta. No escribas todo el texto con mayúsculas, se interpreta como que estás gritando. Todo esto facilita enormemente el trabajo de los que curramos aquí.

3/ No se permite el "spam" ni la publicidad de empresas o de actividades que conlleven lucro. Tampoco solicitud de ofertas de empresas o profesionales salvo en los foros de anuncios de compra-venta.

4/ No uses el foro como un chat salvo en aquellos temas habilitados a tal efecto, los cuales periódicamente serán eliminados. Las contestaciones reiterativas y/o automáticas, haciendo uso del sistema copi-pegui o cualquier otro no están permitidas.

5/ Respeta a los demás y a sus opiniones si quieres que las tuyas sean respetadas. Los insultos, la agresividad, el mal gusto y la mala educación no están permitidas en este foro. Aquí venimos a divertirnos, no a pelearnos. Se prohíbe insultar, ser agresivo, maleducado, soez, no respetar a los demás, intentar imponer nuestras ideas, empezar o dar pie a que empiecen peleas o trifulcas. Se exige orden y delicadeza a la hora de tratar ciertos asuntos, como por ejemplo, en lo que a la ortografía se refiere. Serán considerados como insultos y faltas de respeto el calificar a los Moderadores y/o Administradores como censores, dictadores, que coartan la libertad de expresión, que aplican un doble rasero, y expresiones similares.

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7/ Los temas políticos o que induzcan a la polémica innecesaria, mejor los dejas para otros foros de los muchos que hay para ello en la red. Se prohíbe hablar de política, de política económica, de política social, de nacionalismos, de antinacionalismos, de diferencias idiomáticas, de banderas nacionales, de exaltaciones patrióticas, de hechos diferenciales, de religión, de anti-religíon, de toros y del maltrato animal, y en general de todos los temas que se sabe de antemano van a ser polémicos y mucho más si no son náuticos. No contestes a estos temas o mensajes, informa a los administradores. No se tolerarán actitudes racistas, xenófobas, sexistas, denigrantes hacia otros colectivos o para con los demás, totalitarias o extremistas sean del signo que sea.

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14/ Cualquier incumplimiento de estas normas, puede ser motivo de amonestación y/o expulsión del autor, de borrado o cierre de temas o mensajes, o de cualquier otra medida que la administración decida para intentar hacer que éstas sean cumplidas. Los temas pueden ser movidos o unidos sin previo aviso a criterio de los administradores.

15/ Si estás de acuerdo con ellas este es tú sitio; si no te gustan, no te apetece cumplirlas, las consideras restrictivas, censoras o que coartan tu libertad de expresión, no entres, no intervengas, y no te quejes cuando te sean aplicadas las medias correctoras adecuadas. No luches por cambiarlas a tu conveniencia, no puedes.

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Y El Temido lll se fue al Caribe

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  • Respuesta: Y El Temido lll se fue al Caribe

    Un día cualquiera, donde vemos a Carlos en el pozo de anclas, presto a
    largarla, momentos antes de que caiga un chaparrón.









    Salud y


    El cruce del Atlántico y posterior estancia en el Caribe de El Temido lll (2014/2016)
    http://foro.latabernadelpuerto.com/s...d.php?t=145184

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    • Respuesta: Y El Temido lll se fue al Caribe

      Fort de France es una ciudad bulliciosa. Su centro comercial, plagado de
      comercios de todo tipo, está lleno de lugareños, que vienen a comprar desde
      cualquier punto de la isla. Por fortuna, el fondeadero está solo a unos metros
      de él, por lo que no hay que hacer grandes desplazamientos cuando bajamos
      a tierra.

      Junto a los muelles de los barcos comerciales de transportes, se encuentra la
      estación de autobuses, completando así la movilidad por la isla. Haces el
      trasbordo del autobús al barco (o viceversa), en un mismo punto.

      Los autobuses de línea ordinarios de Martinica (y en la mayoría de las islas
      del Caribe), no son lo que acostumbraos a ver en nuestras ciudades. Son
      furgonetas, más o menos grandes, adaptadas al transporte de pasajeros y no
      mercancías. Tampoco tienen unos horarios muy marcados, más bien son
      orientativos. Suelen esperar a que el "aforo" esté casi completo, antes de
      salir.

      Nos acercamos a tierra con la auxiliar y lo primero que me llamó la atención
      fue el espléndido dingómetro que tienen donde amarrar los anexos. Un frontal
      de 120 metros de pantalán, de madera tropical, con 6 u 8 metros de anchura.
      Dando al parque de La Savane, el pulmón del centro de ciudad, donde se puede
      ver una estatua de la emperatriz Josefina.

      A la izquiera, la estación de autobuses y ferry's. Y frente a ésta, junto al
      parque, el centro de la ciudad. Todo muy a mano.

      La entrada a Martinique se hace en una tienda náutica llamada Sea Services,
      cerca del centro de la ciudad, a continuación de la estación. Por suerte, no
      cobran por usar el ordenador. De paso, aprovechamos para reponer algunas
      de las cosas que se habían roto a lo largo de la travesía.

      Las calles del centro, libres de tráfico, son una estampa del colonialismo
      francés, flanqueadas de elegantes edificios. Las panaderías, que no podían
      faltar, hornean baguettes constantemente, esparciendo su aroma de manera
      inmisericorde, que hace que mi instinto caiga lo más bajo posible y no
      pueda resistirme a sus "encantos".

      Tiendas de todo tipo, se suceden una tras otra, con sus coloridos rótulos.
      Vendedores ambulantes, ofreciendo frutas frescas y dulces. Restaurantes
      y Cafeterías, con sus terrazas al aire libre. El Gran Mercado o Mercado de las
      Especies, de estructura metálica, donde encontrará cualquier cosa. O el
      centro comercial, en el que su ubica un supermercado, de una conocida
      marca francesa. Farmacias, librerías, cafés de Internet... todo lo que se
      puede necesitar, lo encontraremos aquí.

      La librería de Schoelcher y la Catedral de Saint Louis, son los monumentos
      más emblemáticos de la ciudad.



      Continuará.....



      Salud y


      El cruce del Atlántico y posterior estancia en el Caribe de El Temido lll (2014/2016)
      http://foro.latabernadelpuerto.com/s...d.php?t=145184

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      • Respuesta: Y El Temido lll se fue al Caribe

        Tras un par de días conociendo la ciudad, llegó la hora de partir de los amigos
        Carlos y Piedi. Hasta pasados once días más, no vendría nueva tripulación,
        por lo que me iba a pasar una temporadita solo en el fondeo.

        El Temido lll no está preparado para navegar en solitario. Incluso para la
        maniobra de levar anclas, es preferible hacerlo entre dos (uno en el molinillo
        y otro a la rueda). Por este motivo, habíamos buscado un excelente lugar
        donde largar el ancla. Entre Fort Sant Louis y la playa de La Française. A unos
        100 metros de ambos y con una sonda de unos dos metros, para pasar allí
        los días que faltaban hasta que llegase el relevo de la tripulación.

        Con la ciudad a un paso, todos los servicios estaban disponibles. Bares y
        restaurantes. Tiendas. El mercado. Las seductoras panaderías. El centro
        comercial (al más puro estilo europeo), con supermercado incluido. Las
        cafeterías, con su "wifi" libre. Tenía claro que no me iba a faltar de nada.
        Pero lo que si dudaba, era como iba a responder ante 11 días solo en el
        barco. Sin la compañía de los amigos. Porque en lo que se refiere a la
        intendencia (cocinar, limpiar, abastecerse, etc...) ya uno es mayorcito y se
        las apaña bien. Pero tenía la sensación, de que se me podían hacer muy
        largos los días. Aunque la experiencia de pasar semanas de "Rodriguez"
        o de hacer otros viajes en solitario (por tierra, claro), me daban cierta
        tranquilidad.

        Sin hacer ningún propósito en concreto, fue surgiendo una especie de rutina,
        que iba completando cada día. Ya sabemos que el hombre es un animal de
        costumbres. Y poco a poco, emanaron unas pautas, que iban dando sentido
        al quehacer cotidiano. Nadar un poco por la mañana, el desayuno, bajar
        a tierra, ir a la cafetería y conectarse un rato, para despachar con la
        familia y amigos, pasear por la ciudad, hacer una pequeña compra (para no
        ir muy cargado de vuelta), regresar al barco para cocinar, comer y dormir
        una agradable siesta. Un baño al levantarte. Un paseo por el parque o un
        rato en la playa, antes de que se ponga el sol. La copa al ocaso. Una peli
        antes de una ligera cena. Un rato de lectura para rematar el día ....... al
        final, me faltaba tiempo.

        Así fueron pasando los días. De vez en cuando, rompía la rutina quedándome
        a comer en algún restaurante o yendo a algún pueblo vecino, aunque lo
        impuntual de los pequeños autobuses, no me animaban a ello en exceso.

        Con el paso del tiempo, cada vez me encontraba más relajado. Y así, casi de
        repente, llegó el momento de ir a recoger a los cuatro amigos que venían
        a estar más de dos semanas abordo. Al final, los días resultaron cortos.

        Alquilé una pequeña furgoneta el día antes, para que cupiese todo el equipaje.
        Y acerté de pleno, porque venían bien cargados. Antes de pasarme por el
        aeropuerto, me llegué a Le Marín, para saludar al cofrade iMystic, que viajaba
        con su cata camino de Tobago Cays, donde nos encontraríamos más adelante.

        El avión llegó puntual y poco después de las 21:00' el cofrade Nunki, con
        su señora y sus simpáticos amigos Rafael y Cecilia, hicieron acto de presencia.
        Una inyección de alegría invadió mi cuerpo. En un instante, pasé de la paz
        y el sosiego, a la dinámica vitalidad de los recién llegados, sin inmutarme.



        Continuara....


        Salud y
        Editado por última vez por El Temido II; 03/04/2020, 11:12:50.


        El cruce del Atlántico y posterior estancia en el Caribe de El Temido lll (2014/2016)
        http://foro.latabernadelpuerto.com/s...d.php?t=145184

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        • Respuesta: Y El Temido lll se fue al Caribe

          Aunque en el avión dan la cena a los pasajeros, como quiera que con la
          diferencia horaria, un día de vuelo hacia el oeste, se alarga 4 ó 5 horas,
          le había preparado a los nuevos amigos, una cena, a modo de bienvenida,
          con, entre otras cosas, un par de platos de jamón de bellota. Y fue un acierto
          pleno, a tenor de la fiesta que le hicieron.

          A la mañana siguiente, antes de ir a entregar el coche, fuimos al supermercado
          e hicimos una compra tipo "confinamiento".... pero sin tanto papel higiénico.

          Aprovechamos el resto del día para que visitasen la ciudad. Y por la tarde
          noche, dilucidamos los planes de los siguientes días. La idea era navegar
          hasta Unión, que forma parte de Las Granadinas de San Vicente y volver.

          Antes de zarpar, hubo que bajar a tierra para hacer la salida. Es algo que
          se repite constantemente, navegando por estas aguas, ya que los países
          son tan pequeños, que cambiar de isla, conlleva salir de un país y entrar
          en otro. Incluso cuando se pasa de Guadalupe a Martinica, aunque se siga
          en Francia, hay que hacer el trámite, ya que se pasa por aguas de Dominica,
          que es independiente.

          La primera "parada" la hicimos en el Grande Anse d'Arlets. Una bonita y
          amplia bahía, con un gran número de boyas gratuitas donde amarrar. Tenía
          que cambiar uno de los ánodos de la hélice del motor de babor, por lo que
          no fuimos muy lejos. Siete millas náuticas, separan el fondeo de Fort de
          France de la bahía donde amarramos; en poco más de una hora, ya
          estábamos dándonos un baño en sus cristalinas aguas.

          Antes de comer, hicimos el cambio de ánodo, que al ser bajo el agua y a
          pulmón, nos llevó un buen rato.

          A cuarenta millas al sur, nos espera al día siguiente Anse Pitons, con los
          míticos "Pitones de Santa Lucía" (Petit Piton y Gros Piton). La bahía es
          encantadora, pero poco protegida.

          A la altura de Soufriere, pequeñas embarcaciones de madera, salían al paso
          para ofrecernos distintos productos locales (fruta, verduras, pescado ...) y
          boya donde amarrar. Aunque les indicases que no necesitabas nada, ellos
          insistían tozudamente, pareciéndose aquello más a un acoso que a una
          técnica agresiva de ventas. Yo ya estaba advertido de las prácticas de los
          nativos, desde Martinica hacia el sur, pero a mi nueva tripulación, que son
          "un cacho de pan", los pilló por sorpresa. En estos casos, lo mejor es decir
          que no hablas inglés (lo que por mi parte es rigurosamente cierto) y que no
          necesitas nada. Sigues a tu rumbo, hasta que desistan de navegar en
          paralelo a ti. Hay que estar atentos, para que no se agarren a la batayola
          del barco.

          En Anse Piton, nuevamente se nos acercó una pequeña embarcación, para
          vendernos sus coloridas frutas y ofreciendo su ayuda para encapillar la
          boya. Carlos y compañía, pensaban que pagándole a aquel señor, habíamos
          cumplido con el propietario del campo de boyas (que es propiedad pública),
          pero más adelante, cuando se personaron los Rangers, en su buena lancha,
          con sus impecables uniformes y nos pasaron la factura, entendieron todo lo
          que les había estado explicando al respecto. Es práctica habitual, tanto en
          la parte sur de Santa Lucía, como en San Vicente y Las Granadinas, que los
          nativos "se busquen la vida" intentando vender productos locales (un poco
          más caro que en los mercados) y ayudando a amarrar a las boyas. Pero
          aunque te hagan ver que "son los dueños de la boya", luego vendrá la
          autoridad a cobrarte y tendrás que volver a pasar por caja.

          La siguiente parada sería en Bequia, la primera isla de las Granadinas. Allí
          haríamos la entrada, saltándonos San Vicente, ya que es, bajo mi punto de
          vista, el lugar menos seguro de todas las Antillas Menores. Y aunque Bequia
          pertenezca a San Vicente, al ser una isla muy pequeña, la delincuencia
          está más controlada, de ahí que en el fondeo de Admiralty Bay, se agolpen
          infinidad de veleros, contrastando con las poco frecuentadas calas de la isla
          principal.

          Admiralty Bay, de aguas cristalinas, tiene un área de casi un kilómetro cuadrado,
          lo que puede hacer que estés fondeado a casi media milla del muelle de
          desembarco. Ahí es donde se agradece, tener un anexo semi-rígido, con un
          motor de 8 ó 10 cv que lo haga planear, aunque solo sea con dos a bordo.

          A pesar de que la ciudad no es muy grande, será la mayor que veamos en todas
          las Granadinas. Y la más surtida. Aunque llevábamos la despensa llena,
          nunca viene mal incorporar algunos víveres más, sobre todo en esta zona,
          en la que no se sabe que se va a encontrar la siguiente vez que vayas al
          mercado, por lo que Rafael y las señoras, se fueron de compras, al tiempo
          que Carlos (Nunki) y yo hacíamos la entrada al país y pasábamos por el
          banco a cambiar euros por moneda local (EC$ o Dólar del Caribe Oriental).
          Es bueno llevar efectivo del país, porque si pagas con dólares o euros, el
          cambio que te van a aplicar los comerciantes, siempre será peor que el de
          la entidad financiera. Ellos suelen decirte el precio no en su moneda, sino
          en la tuya, porque aunque el importe sea mayor que si le pagas con EC$,
          por el abuso en el redondeo, a ti te parecerá un buen precio, ya que el país
          no es caro.

          Siguiendo con el deambular por estas islas, dos días después zarpamos
          rumbo a Mustique, una isla propiedad de una empresa con su mismo nombre
          y que representa a los propietarios de los inmuebles de la isla. Pequeñas
          carreteras, muy bien asfaltadas, sirven de conexión entre las distintas
          villas de las isla, el muelle del ferry, la pista de aterrizaje y El hotel Cotton
          House, con un alto nivel de servicio, similar al de sus precios.

          Britannia Bay es el lugar de fondeo, que está regulado con boyas. Las
          administra la empresa Mustique y es a quien hay que abonarle unos 200 EC$
          por noche (70€). Nada más llegar, uno empieza a ver que aquello es otra
          cosa. Un lugar privado, en el que los propietarios solo dejan que te asomes
          si pasas por caja, ya que mientras queden boyas libres, no se puede largar
          el ancla.

          Junto al muelle del ferry, se encuentra el Basil's Bar, un atractivo local, donde
          se celebran diversos eventos.

          La isla se encuentra unas 10 millas al este que el resto de las Granadinas,
          por lo que llegar a esta ella, supone hacer una remontada, teniendo que
          ceñir un buen rato, desde que se dobla Pigeon Island, un islote al sur del
          extremo oeste de Bequia.

          La siguiente isla es Canouan, que forma una enorme bahía, Charlestown Bay,
          y más concretamente, su parte central, Grand Bay, es el único fondeo viable
          de la isla. Manolo (iMystic), no me recomendó la isla, porque, según él, las
          aguas de la bahía no eran lo cristalinas que en otros lugares, por lo que
          decidimos continuar hacia Mayreau y Los Cayos de Tobago.

          Mayreau tiene tres zonas donde poder fondear. Al norte, Carnash Bay; un
          pequeño enclave, pero muy concurrido. La zona de boyas está bien resguardada,
          no así la zona de anclaje. En el centro, la menos frecuentada, Twassante Bay.
          Y Saline Bay, al SW, que es el anclaje principal de Mayreau y donde echamos
          el ancla, para pasar la noche.

          Una pequeña población, en la ladera de una colina, flanquea la subida hasta
          la iglesia, desde donde hay una inmejorable vista de los cayos.

          Antes de entrar a Los Cayos, iríamos a Clifton, en Unión Island, la segunda
          isla en importancia de Las Granadinas que pertenecen a San Vicente. Para
          pasar cogimos una boya, por la que pagamos a la persona encargada.
          Dedicamos la mañana a visitar la ciudad y a intentar comprar algo de lo que
          escaseábamos. Pero en estos lares, a veces es complicado conseguir avituallarse.

          A la vuelta, vimos que El Temido lll se encontraba abarloado a un gran
          catamarán y que nos habían soltado de la boya. Me dirigí a las oficinas de
          quien gestionaba las boyas y me dijo que la persona que me había cobrado,
          no era de la empresa. Cosa que no era del todo cierta, pues yo lo había visto
          allí mismo, en el despacho de quien me estaba atendiendo. Se lo expliqué
          lo mejor que pude y le dije que o me devolvían el dinero, o me daban otra
          boya. Y que no me marcharía hasta que se solucionase el tema, previa
          llamada a la policía. Como quiera que en el pequeño puerto, también había
          varios restaurantes, nos quedamos a comer en uno de ellos (la compra no
          había sido efectiva y decimos reservar los víveres, para los próximos días en
          Los Cayos).

          Antes de los postres, se nos acercó a la mesa un empleado del puerto,
          comunicándonos que el incidente estaba resuelto. Si nos hubiésemos
          achantado, habríamos perdido el dinero. Tampoco era cuestión de ponerse
          bravo; simplemente mantener la calma y los buenos modales, pero siendo
          inflexibles.

          Tras un día en Clifton, zarpamos hacia Los Cayos, para entrar por la parte
          sur, que la veía más segura. Aunque el agua se ve muy somera y salpicada
          por infinidad de arrecifes, la cartografía es buena y el GPS te ubica bien, por
          lo que, sin dejar ni un momento la observación directa, nos dispusimos a
          adentrarnos en aquel laberinto, en busca del fondeo que me había indicado
          Manolo (iMystic) que me estaría esperando. Y tenía que encontrarlo, ya que
          había comprado las langostas, para hacerlas con arroz.

          Entramos por la amplia boca sur, pasando luego entre los islotes Jamesby y
          Petit Bateau, para, por último, dirigirnos a la isla Baradal, fondeando en
          su extremo SW.

          El lugar es precioso, pero no está totalmente protegido y la mar pasa por
          encima de los arrecifes, con lo que el oleaje, de entre 20 y 40 centímetros,
          es constante. Como se trata de un parque natural marítimo, las autoridades
          cobran un canon por noche que pases allí. Todos los días pasa la policía
          encargada de ello, con su lancha oficial, cobrándote la cuota correspondiente.
          También pasan embarcaciones, ofreciéndote pan, verduras, frutas, etc... Te
          puedes abastecer de lo esencial, sin salir del fondeo, pero, evidentemente, a
          un precio más elevado.

          Manolo se presentó con dos langostas enormes, de más de 2 kg cada una.
          Quedamos en que un día haría una con arroz y al otro, haría una fidegüá.

          Muchos de los navegantes, como entretenimiento, se dedicaban a hacer
          kitesurf en las zonas que dejan libres los boyas veleros.

          Sin lugar a duda, Los Cayos de Tobago es un lugar a visitar, por todos los
          navegantes que pasen por el Caribe.



          Continuará .....


          Salud y


          El cruce del Atlántico y posterior estancia en el Caribe de El Temido lll (2014/2016)
          http://foro.latabernadelpuerto.com/s...d.php?t=145184

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          • Respuesta: Y El Temido lll se fue al Caribe

            En Pitons Bay. Al fondo Petit Piton. Rafael, un servidor y Carlos (Nunki).






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            El cruce del Atlántico y posterior estancia en el Caribe de El Temido lll (2014/2016)
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            • Respuesta: Y El Temido lll se fue al Caribe

              Preparando en ánodo, antes de la inmersión, en Grande Anse d'Arlet.





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              • Respuesta: Y El Temido lll se fue al Caribe

                La fidegüá del segundo día, no se le olvidaría tan fácilmente al amigo Pablo,
                el tripulante del iMystic. Un chico noble, estudiante de arquitectura, al que
                le quedaba poco para acabar los estudios y tener que trabajar.

                Tras dos noches en los Cayos, iniciamos el retorno. La primera parada, la
                haríamos cerca, en la misma isla de Mayreau, que cierra el parque por el
                oeste. Y donde fondeamos al llegar, pero esta vez nos iríamos al norte, a
                Carnash Bay. Un pequeño rincón, donde los puntos más resguardados, están
                ocupados por boyas. Y todas las boyas estaban cogidas, por lo que largamos
                el ancla en el punto más al norte posible, frente a un pequeño istmo, que
                une la isla principal, con una minúscula península, que nos protegería de los
                vientos del NE.

                El lugar estaba muy concurrido; la mayoría de las embarcaciones, pertenecían
                a flotas de chárter y sus tripulaciones eran, claramente, jóvenes con ganas
                de fiesta, pero poco avezados en el manejo de embarcaciones. Por suerte,
                algunos llevaban patrón, por lo que te podías preocupar menos por esos.
                Ha sido el punto, donde más se me ha parecido el Caribe al Mediterráneo.
                La música y la gente tomando copas en los chiringuitos de la playa, me
                recordaba a algunas tardes en Formentera o Ibiza. Pero al menos, sin tanta
                aglomeración y sin tanto estruendo.

                A la mañana siguiente, zarparíamos rumbo a Bequia y su Admiralty Bay,
                donde se encuentra Port Elizabeth y las oficinas donde hacer la salida del
                país.

                La siguiente navegación, un día después, nos llevaría hasta Chateaubelair
                Bay, unas 20 mn al norte, en la propia isla de San Vicente. Una enorme y
                solitaria bahía, en lo que a navegantes se refiere. Las blancas casas del
                pequeño pueblo de pescadores que hay al fondo, se destacan entre la profusa
                vegetación que lo rodea. A medida que nos acercamos, nos visitan los
                lugareños, en sus barcas de madera, ofreciendo distintos productos y
                ofreciéndose para ayudarnos a fondear. La zona que hay frente al pueblo, no
                resulta del agrado de todos los que vamos a bordo, por lo que decidimos
                largar el ancla, en la parte NE, donde ya había otros dos veleros. Juntos,
                pero no revueltos, porque hablamos de un cuarto de milla para repartirnos.

                Las típicas audiencias de los lugareños, no se hicieron esperar. Les dije a mis
                amigos, te guardasen todos los objetos de valor que llevasen, con la idea
                de que no los vieran los visitantes. Puede parecer desconfiado ... y si, lo
                soy. Estábamos en la isla con más incidencias, de todas las Antillas Menores
                y toda prudencia es poca. No va a ser la primera vez, que alguien vea
                objetos de valor en un barco, se lo comente a otros (inocentemente o de
                manera organizada) y estos terminen perpetrando un asalto al barco, con
                la intención de robar. Si no ven ordenadores, tablets, teléfonos móvil, joyas,
                cámaras de foto... incluso la electrónica del barco, mejor.

                Sin incidentes reseñables en el resto día, excepto que Cecilia se animó a
                cortarme el pelo, nos dispusimos para zarpar al amanecer. La travesía de
                este día, nos llevaría hasta Rodney Bay, al norte de Santa Lucía, punto de
                recalada que compite con Le Marin, entre los navegantes transoceánicos,
                que eligen como punto de arribada, la zona central antillana. Aunque tras
                la visita, tengo que reconocer que Le Marin, está muy por delante de Rodney
                Bay, al menos en lo referente a número de embarcaciones. Tanto fondeadas,
                como amarradas a puerto.

                También lo está en cuestión de suministros. Ya sean víveres, ya sean piezas
                de repuesto. Por contra, la ventaja de Rodney Bay, la lleva en la mano de
                obra de los profesiones náuticos. Primero por su disponibilidad: se encuentra
                más fácilmente que en Le Marin. Y también por su precio más económico.
                Más ajustado a nuestra economía. Los precios en Le Marin, son franceses de
                ultramar, mayores que en España.

                Y la última de las travesías con estos amigos, nos devolvería al Fort de France,
                donde hacer la entrada nuevamente a Martinica, esperar el regreso de Urtzi
                y despedir al otro Carlos (Nunki), Rafael y sus señoras.



                Continuará ......



                Salud y


                El cruce del Atlántico y posterior estancia en el Caribe de El Temido lll (2014/2016)
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                  La bahía de Fort de France, nos recibió con un aguacero, en el que los vientos,
                  pasaron súbitamente, de 15 a 30 nk, por lo que tuvimos que estar muy
                  rápidos, para reducir trapo.

                  Pero, como ya he narrado alguna otra vez, igual que llegan, se marchan.
                  Una fuerte descarga de unos diez minutos y vuelta a la paz. El sol luce de
                  nuevo y el viento amaina.

                  El Fuerte de San Luis, erguido sobre el acantilado, nos esperaba inalterable.
                  Sus altas murallas, nos volverían a servir de refugio de los vientos dominantes.

                  Supongo que alguna vez, habéis llevado a bordo a alguna de esas personas,
                  que son muy apañadas con las reparaciones. Esas que "si no se rompe nada,
                  se aburren, ya que no hay nada con lo que entretenerse arreglándolo". Pues
                  este era el caso de Rafael. Quitando el ánodo que tuvimos que cambiar, nada
                  de reseñar nos había ocurrido. Y estaba deseando de llegar a Fort de France,
                  para desmontar la bomba de refrigeración del motor de babor, ya que había
                  observado que muy de vez en cuando, tiraba una gotita de agua. Tan solo
                  se trataba de cambiarle el retén, cosa que pensaba hacer tras su partida.
                  Pero no hubo manera de parar a Rafael. Nada más llegar, se "tiró de cabeza"
                  a la cámara del motor.

                  A la tarde siguiente, llegó Urtzi, con energías renovada. Casi un mes había
                  estado en casa y tenía ganas acumuladas de volver a navegar.

                  Tras despedir a Nunki y compañía, con muchas rondas de mojitos por medio,
                  pusimos rumbo a Le Marin, "La Meca" de las recaladas del nuevo mundo.
                  Poco más de 20 mn nos separan. Salir de la bahía e ir dejando la costa por
                  babor, hasta llegar a la altura de Pointe de Diamant, es un tramo fácil de
                  navegar, pero una vez que la doblas y pasas entre ella y Rocher du Diamant,
                  un islote que hay una milla al sur, se toma rumbo este, por lo que te das de
                  frente con todo el viento y toda la mar. Afortunadamente, solo son siete mn.

                  Durante la travesía, a la altura del Anse de Trois Rivieres, una voz femenina
                  suena en la radio, llamando mi atención. "Cocúa, Cocúa, Cocúa, me recibes".
                  No era habitual oír a nadie hablar en español. Y menos por la VHF. Dejé que
                  continuase con la llamada, a la espera de que contestase el tal "Cocúa".

                  Tras un par de intentos más, volvió el silencio. Y El Temido lll, impasible,
                  mantenía su derrota.

                  Un tiempo después, cuando avistábamos Santa Ana por nuestra amura de
                  estribor, la voz resonó de nuevo: "Cocúa, Cocúa, Cocúa,... me recibes".
                  Tras el segundo intento y a la vista de que el tal "Cocúa", ni estaba, ni se
                  le esperaba, levanté el micrófono de mi radio y espeté: ¿Quien llama al
                  Cocúa?.

                  Se trataba de Maribel Arévalo, la esposa de Julio Coscolla, armadores del
                  Cibeles. Aunque personalmente no les conocía, ya tenía noticias de ellos,
                  a través del común amigo Kaia, con los que se había encontrado años atrás,
                  en las islas de sotavento.

                  Estaban en Le Marin, preparándose para volver a España, tras muchos
                  años (desde 1986 aproximadamente) que llevaban navegando por el mundo.

                  En esos momentos esperaban de la llegada de José María Ripoll (Cocúa),
                  que venía desde Argentina, también de regreso a casa.


                  Continuará ......



                  Salud y


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                  • Respuesta: Y El Temido lll se fue al Caribe

                    Dar con el Cibeles en el enorme fondeadero de Le Marin, poblado por miles de
                    barcos, fue sencillo. Las indicaciones de Maribel, precisas, nos llevaron a sus
                    inmediaciones y la imponente figura del barco, un Petite Prince en acero, de 13
                    metros de eslora, pintado de azul, que ya conocíamos por haber visto alguna
                    foto, lo terminó por delatar.

                    A media tarde, apareció el Archibald, con su patrón y único tripulante a bordo:
                    José María Ripoll "Cocúa".

                    Ambos tenían la intención de atravesar el Atlántico, de vuelta a casa, en cuanto
                    las condiciones lo permitiesen. Pero estábamos a finales de Marzo y aún se
                    puede considerar pronto para ello. Lo usual, es que los veleros empiecen la
                    vuelta en Mayo, incluso los hay que ya a finales de abril, se aventuran. Y también,
                    los que esperan a primeros de Junio. De todas formas, la travesía de vuelta
                    dispone de un espacio de tiempo más reducido que la ida. Si la haces demasiado
                    pronto, las borrascas invernales que se generan en Terranova, pueden amargarte
                    el viaje. Si lo pospones mucho, en Junio comienza la temporada de huracanes
                    y te puede alcanzar alguno, si cuando toman la "recurva", su trayectoria se
                    desvía hacia levante y se cruza en tu camino. Poco probable, pero no imposible.

                    Cocúa iba a salir pronto, pero tenía clara su estrategia. Ante el aviso de la
                    llegada de una borrasca, ganaría sur, para acercarse al anticiclón y así dejar
                    pasar el frente. Por suerte, en la actualidad disponemos de una información
                    meteorológica fiable y accesible en alta mar. Evidentemente se tarda más
                    tiempo, pero si no hay prisa, tampoco es un gran inconveniente.

                    Por contra, a los amigos Julio y Maribel, se le complicarían las cosas, tanto
                    en lo personal (un problemilla de salud hizo venir a España a Maribel), como
                    en la intendencia del barco (las típicas reparaciones que se complican más de
                    la cuenta), por lo que tuvieron que posponer el regreso al año siguiente.

                    El Temido lll permanecería en Le Marín hasta el 6 de Abril, que vendrían a
                    visitarnos un par de amigos, a navegar una semana con nosotros. Aprovechamos
                    para avituallarnos tanto de víveres, como de bebidas (cajas y cajas de cervezas,
                    pues los visitantes, eran buenos "soplando"), como de todo tipo de enseres
                    necesarios a bordo, ya que esa ciudad, es el mejor punto de toda Martinica
                    donde encontrar cualquier cosa y al mejor precio.

                    Al fondo del Cul de Sac de Le Marin, en el punto más al este, se encuentran
                    dos enormes puertos deportivos, con cientos de amarres, que sirven de base
                    a numerosas empresas de alquiler de barcos. Mayormente catamaranes. Si
                    aquí, en nuestras costas, los catas son algo minoritario, en el Caribe y sobre
                    todo, en los lugares más pintorescos, la afluencia de los multicascos, es muy
                    igualada, incluso a veces mayor, que la de los monocascos. Allí El Temido lll
                    dejaba de ser una novedad, para convertirse en uno más.

                    Buenos bares y restaurante, a la vez que caros, se distribuyen por las marinas
                    y sus alrededores. Así como variadas tiendas de todo tipo, especialmente de
                    suministros para la náutica. También supermercados, con un amarre para
                    los anexos, junto a los puntos donde se dejan los carros, te permiten hacer
                    las compras de manera cómoda. La gasolinera estaba justo entre los dos
                    puertos. Y la bombonas de gas se podían comprar a pocos metros de allí. Lo
                    que no se encontrase en el mismo puerto, se encontraba en los aledaños y
                    cerca de un punto donde aproximar la auxiliar, para subir la carga y llevarla
                    por mar hasta el barco. Todo muy pensado para negociar con los navegantes.

                    Durante lo días que estuvimos fondeados junto al Cibeles y el Archibald,
                    también anclaron cerca nosotra, una familia portuguesa, que navegaba en
                    su catamarán de 38', con un par de niños. O una espléndida goleta, de unos
                    19 metros de eslora, llamada Fidelity Doblón, patroneado por Pedro, al que
                    acompañaban su novia y Jorge.

                    Mojitos en el Mango Bay y reuniones a bordo, nos servían para pasar el rato
                    y contarnos todo tipo de aventuras y desventuras surgidas a lo largo de
                    nuestras vidas. Lo que se suele conocer por "contar batallitas". Como
                    ejemplo, Julio comentó que José María "Cocúa", había hundido dos barcos.
                    Y éste, como el que no quiere la cosa, dijo: "es verdad, pero me estoy
                    quitando".

                    Otro dato de interés, aunque no tiene relación con lo ocurrido allí en aquellos
                    días, si lo es por lo relevante del caso. El Fidelity Doblón, también estaba en
                    transito para volver a España. Cosa que, para su desgracia, acabó haciendo.
                    Pero tras atravesar el Atlántico de vuelta y pasar por Gibraltar, a la altura de
                    La Villa Joiosa, fue alcanzado por el Clara Campoamor, con daños graves.
                    Tantos, que obligó a su dueño a cambiar de barco.



                    Continuará .....


                    Salud y


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                    • Respuesta: Y El Temido lll se fue al Caribe

                      Comiendo un arroz. De izquierda a derecha: Jorge (tripulante del Archibalb,
                      que llegó en aquellos días, para acompañar a Cocúa en la vuelta), Julio (tras
                      el poste), de pie, Cocúa, sentados Maribel, un servidor y Urtzi.







                      Reunión vespertina (apuraron todo el ron ). Sentados en primera linea:
                      Carlos (Urtzi), Cocúa, yo y Jorge (el tripulante del Archibald). Atrás: Jorge (el
                      compañero de Pedro, del Fidelity), Pedro y su novia, Maribel y Julio.






                      Imagen de archivo del Cibeles:





                      El Fidelity, tras la envestida del Clara Campoamor (fotos La Marina Plaza):







                      Salud y


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                      • Re: Y El Temido lll se fue al Caribe

                        Puntuales, el cofrade Doblejota y su amigo Ramón se presentaron en el Mango
                        Bay, con sus enormes maletas (que manía de traer tanto equipaje, cuando
                        luego lo único que utilizas es el bañador, un par de pantalones cortos y algunas
                        camisetas), dispuestos a navegar unos días. Celebramos la llegada, con unos
                        mojitos y nos fuimos al barco, donde teníamos prevista una buena cena.

                        A la mañana siguiente, tras despedirnos de los compañeros del Cibeles y del
                        Archibald, zarpamos para hacer una turné por Martinica. Nuestro primer
                        destino, tras dar unos bordos entre Pointe Borgnesse y Pointe Dunkerque,
                        fue la playa de Santa Ana. El fondeadero es muy amplio y está bien protegido
                        de los alisios, por lo que es habitual verlo lleno de barcos. De blanca arena,
                        sus cristalinas aguas invitaban al baño. Largamos el ancla en la zona norte,
                        entre el campo de fútbol y una especie de campamento. A menos de media
                        milla, teníamos el embarcadero para los dinguis, justo en el centro de la
                        alegre ciudad, repleta de bares donde poder tomar algo, tras un paseo.

                        Pasamos los días de un fondeo en otro, visitando muchos de los pintorescos
                        pueblos de la costa de sotavento: El Petit Anse d'Arlets, Sant Pierre, Le
                        Carbet, Le Lazaret, Les Trois Ilets ....

                        La noche que despedimos a JJ y Ramón, la pasamos, otra vez, a los pies de
                        Fort Saint Louis, para hacer la documentación de salida por la mañana. Tras
                        haber completado las provisiones del cata, nada más que nuestros amigos
                        tomaron el taxi con dirección al aeropuerto, Urtzi y yo levamos ancla y
                        pusimos rumbo a Venezuela. Un amarre en la Marina Bahía redonda, de
                        Puerto La Cruz, nos estaba esperando.

                        Una travesía de algo más de trescientas cincuenta mn, ya que no haríamos
                        rumbo directo al punto de recalada, sino que pusimos rumbo SW, a un
                        waypoint unas 20 millas al sur de la Blanquilla, para darle un resguardo de
                        otras tantas millas a Isla Margarita, ya que las noticias que manejábamos, la
                        consideraban potencialmente peligrosa.

                        El viento de aleta nos llevó en volandas. Las guardias la partimos en dos:
                        Carlos hacía la primera y a partir de las tres de la madrugada, se producía
                        el relevo y era yo quien me hacía cargo del barco hasta por la mañana.
                        Cuando olía el café recién hecho, se levantaba.

                        Al paso por el sur de la Blanquilla, mientras rebasábamos Margarita,
                        apagamos el AIS, con la intención de no ser detectados por eventuales
                        "piratas". Esto nos llevó a tener que extremar la vigilancia durante unas
                        horas, pero era preferible a tener una visita no deseada.



                        Continuará .....



                        Salud y


                        El cruce del Atlántico y posterior estancia en el Caribe de El Temido lll (2014/2016)
                        http://foro.latabernadelpuerto.com/s...d.php?t=145184

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                        • Re: Y El Temido lll se fue al Caribe

                          Al caer la tarde del segundo día, nos quedaban unas 60 mn para llegar a
                          puerto, por lo que regulamos el velamen, para recalar a media mañana,
                          antes de pasar entre Chimana y la Borracha, islas que flanquean la bahía
                          de Puerto La Cruz, unas cinco millas al norte.

                          Los operarios de la marina, ya estaban al tanto y sabían de nuestra arribada.
                          Un amarre esperaba a El Temido lll, justo al lado de donde, cuatro años antes,
                          se había recostado el Bahía Las Islas.

                          Unas frías birras, obran milagro entre la simpática y amable marinería.

                          Con el barco bien amarrado, fuimos a visitar al amigo José Brotons, la persona
                          que nos había conseguido el amarre y que se encargaría del resto de gestiones
                          a realizar. Desde la entrada al país, como el consiguiente permiso para ir a los
                          Roques o las posteriores renovaciones de la estadía del barco en Venezuela,
                          mientras pasábamos la temporada de huracanes en España.

                          En Venezuela, al igual que en la mayoría de países de este lado del Atlántico,
                          es bueno tener alguien de confianza, para que te gestione la mayoría de los
                          asuntos. Por ese motivo, nos habíamos puesto en contacto con Brotons
                          desde Martinica, para que nos los llevara. Desde reservarte el amarre,
                          pasando por gestionar cualquier documento (dentro de la enrevesada
                          administración local), solicitar zarpes ... y, muy importante, cambiar euros
                          por bolívares. Lo que haga falta.

                          En los días posteriores, mientras nos llegaba el documento de salida para ir
                          a los Roques (no fuimos directamente a Los Roques, porque, en principio,
                          allí no se podía hacer la entrada al país; también porque queríamos tener
                          el amarre asegurado, pues en Abril suelen bajar de las Antillas Menores, los
                          navegantes para pasar la época de huracanes), lo pasamos en compañía de
                          varios españoles, un francés, un argentino, algunos venezolanos, etc... que
                          residían en la marina o pasaban allí la mayor parte de la jornada.

                          Así conocimos a Alberto, que navegaba en un clásico de 35'. había tardado
                          40 días desde Cabo Verde hasta Venezuela, en las misma fechas que nosotros
                          cruzamos a San Martin. Pero él había llegado a allí y no se había movido.

                          También a Víctor, del Va-Lent, cofrade de esta taberna, con su Oceanis 42, a
                          la espera no se sabe muy bien de que. Y su tripulante, paisano mío, Julián.

                          A Fabián, un argentino que residía en uno de los barcos. Y a una pareja formada
                          por un francés y una chica española, que tenían el barco en Margarita, pero
                          ante la mala situación de la isla, se habían trasladado a Puerto La Cruz.

                          Tras unos días de insistencia con el papeleo, José nos consiguió el zarpe. Se
                          presentó sobre las dos de la tarde. Y aquí, en cuanto te llega la notificación
                          te tienes que marchar. Así que sin dilación, soltamos amarras y pusimos
                          rumbo al archipiélago de Los Roques, a 160 nm en dirección NW.

                          Tras salir de la bahía, con las velas desplegadas, comenzamos la cabalgada
                          de cara a la noche, con la pretensión de llegar a primera hora del día, para
                          que nos diese tiempo a hacer todos los farragosos trámites que conlleva la
                          entrada al Parque Nacional.

                          Un buen viento de aleta, nos empujaba incansable, haciendo que la velocidad
                          del barco no bajara de los 9 nudos. Atentos toda la noche, fuimos avanzando
                          y al alba, se presentía nuestro destino. Poco después de desayunar, ya
                          bordeábamos Cayo Francisquí, para luego enfilar el Gran Roque, la única isla
                          poblada del archipiélago.



                          Continuará ....



                          Salud y
                          Editado por última vez por El Temido II; 11/04/2020, 13:32:31.


                          El cruce del Atlántico y posterior estancia en el Caribe de El Temido lll (2014/2016)
                          http://foro.latabernadelpuerto.com/s...d.php?t=145184

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                          • Re: Y El Temido lll se fue al Caribe

                            El Parque Nacional de Los Roques, con una extensión marítimo-terrestre de
                            más de 1500 Km2, está compuesto por decenas de islas y cayos coralinos.
                            Dos barreras de arrecife, lo protegen por el este (13 mn) y por el sur (17 mn).
                            La zona sur, la ocupa una enorme laguna de aguas poco profundas (no
                            navegable) y por el norte del parque, se diseminan el resto de islas. La
                            principal es El Gran Roque, que recibe el nombre por la altura de sus montes
                            y no por su extensión. Es la silueta que se divisa cuando te aproximas al
                            archipiélago. Única isla poblada y allí se encuentran todas las autoridades.
                            Desde aduanas, la policía, el ejercito y los guardas del parque. Podéis ir
                            haciéndoos una idea, de todos los trámites que hay que completar.

                            Al noreste del Gran Roque, está Cayo Francisquí. Y sureste Madrisqui. Ambos
                            a poco más de media milla, por lo que suelen ser muy frecuentados por los
                            turistas que se hospedan en Gran Roque.

                            A medida que ganemos oeste y nos adentremos en el parque, nos toparemos
                            con Noronky, un cayo alargado, rodeado de tres islotes y con una buena
                            laguna interior donde fondear. Al sur está Crasqui, otro alargado cayo, que se
                            extiende esta vez de norte a sur, ofreciendo un amplio y protegido fondeo.
                            Al aproximarse, la sonda marcará menos de 5 metros, a más de medio
                            kilómetro de la orilla y muy poco a poco la profundidad disminuye, lo que
                            permite, dependiendo del calado de cada uno, aproximarse tanto como se
                            desee o pueda a la orilla. Y a continuación, se encuentra Agustín, una isla
                            con un refugio de pescadores y muy protegida para un eventual temporal.

                            Al oeste de Crasqui, está Espenqui, que se extiende de este a oeste. Y tiene
                            como continuación a Sarqui, que ofrece un bonito fondeo en la zona de
                            sotavento.

                            En la esquina NW de la gran laguna, Carenero remata el rosario de islas.
                            Con una forma parecida a una llave pico-pato de los fontaneros, en la parte
                            este, como envuelto por las dos pinzas, se enclava un fondeo de bastante
                            éxito, sobre todo entre los autóctonos del país, llegados mayormente de
                            Caracas.

                            En la otra esquina, la SW, Dos Mosquises nos ofrece otro fondeo seguro. Y
                            por el oeste, Cayo Agua, con sus cuatro islotes y su laguna central, cierra el
                            parque.

                            A pesar de las múltiples visitas que tendríamos que hacer esa mañana,
                            resolvimos los trámites con más celeridad de la que preveíamos. Al primer
                            punto que teníamos que dirigimos, siguiendo las indicaciones de José
                            Brotons, me dio la impresión que eran militares. Tras tomar nota de nuestros
                            datos y comprobar la documentación, el jefe del puesto, creo que tenía el
                            rango de teniente, nos acompañó por el resto de dependencias a las que
                            teníamos que ir, especialmente a la de los guardas del parque. Solo nos
                            quedó pagar en el banco las tasas, ya que a medio día, el banco cierra y
                            hubo que esperar a la tarde que abriese.

                            Con todo resuelto, ya solo nos quedaba movernos de isla en isla durante
                            los siguientes 15 días (máximo permiso que conceden). Si se desea continuar
                            en el Parque, hay que solicitar una prórroga y volver a pagar las tasas.

                            El pequeño pueblo que hay en Gran Roque, no debe tener mucho más de 1000
                            residentes. Aunque la población puede llegar a doblarse, por la afluencia de
                            turistas, ya que, aunque no hay grandes hoteles, si proliferan decenas de
                            "posadas", donde poder alojarse.

                            Los lugareños son amigables. El nivel de vida, aunque humilde, es más alto
                            que en el resto del país. El turismo da ocupación a pescadores, a los taxis
                            acuáticos, a los restaurantes y bares, a las posadas, a las tiendas, etc...
                            Se ve que todos tienen ingresos suficientes. Al ser un sitio pequeño y alejado
                            del continente, la sensación de seguridad es total.

                            Cuando bajaba al pueblo, para hacer compras, aprovechaba para jugar alguna
                            partida de dominó con los vecinos. Nada más ver que estabas observando,
                            frente a sus terraza, como jugaban, te ofrecían que pasases y te sentases
                            con ellos a jugar una partida. Y cuando te veían al día siguiente, te preguntaban
                            si habías ganado o perdido. ¡¡Tan cotillas como nosotros!!.

                            Los días se suceden en este paraíso, más rápido de lo que uno desearía. Sus
                            aguas cristalinas invitan al buceo, donde la abundancia y variedad de especies,
                            te hacen perder la noción del tiempo y solo tus dedos arrugados, te indican
                            que es hora de salir del agua.

                            Si la entrada la hicimos por el NE, para marcharnos, lo haríamos por el SE,
                            bajando desde el Gran Roque, por una especie de canal existente entre dos
                            barreras de coral, que te lleva hasta la Boca de Sebastopol. Allí, en aquel
                            alejado confín, se hace noche por última vez en el Parque, antes de zarpar de
                            vuelta hacia Puerto La Cruz.


                            Continuará ....




                            Salud y


                            El cruce del Atlántico y posterior estancia en el Caribe de El Temido lll (2014/2016)
                            http://foro.latabernadelpuerto.com/s...d.php?t=145184

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                            • Re: Y El Temido lll se fue al Caribe

                              Muchas gracias Temido por este hilo, he aprovechado estos días para leerlo de cabo a rabo y me gusta mucho. Por cierto estoy leyendo el primer libro de Cocua y le acabo de poner cara.
                              Gracias de nuevo, saludos
                              https://youtube.com/c/NavegaravelaBritishTiger

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                              • Re: Y El Temido lll se fue al Caribe

                                Me alegro de que te guste el hilo, Tomás. Tan solo espero que sirva a algunos
                                (cuantos más, mejor), para distraerse un rato.

                                a tod@s por leerlo.



                                Salud y


                                El cruce del Atlántico y posterior estancia en el Caribe de El Temido lll (2014/2016)
                                http://foro.latabernadelpuerto.com/s...d.php?t=145184

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