VHF: Canal 77
"Se navega por los astros, por la mar, por la tierra, por las gentes, por los sentimientos...Se navega." — Altair

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NORMAS DEL FORO: OBLIGATORIA SU LECTURA

Hola cofrade, has recalado en la Taberna del Puerto, algo más que un foro náutico. Eres bienvenido, participa, aprende y enséñanos; de eso se trata, de enriquecernos todos en nuestros conocimientos, y sobre todo de pasar un buen rato. No entres si vienes buscando conflictos, polémicas o cualquier otro fin que no sean los anteriormente descritos. Tenemos algunas normas y es obligatorio que las leas antes de empezar.

1/ Este es un foro náutico y aunque se permite hablar de otros temas, se ruega contención en el uso de los mismos, para ello existe un foro específico.

2/ Usa títulos claros y que describan el contenido del tema. De este modo será más fácil encontrarlos en el buscador para posteriores consultas además de que facilitas el trabajo de los que te vayan a responder. Títulos ambiguos como “ayuda”, “tengo un problema”, etc... no colaboran a este fin. Inserta tú tema en el foro adecuado, mira antes de lanzarlo por si alguien poco antes que tú ha puesto lo mismo; si es así no crees un tema nuevo, contesta al otro. Usa el buscador, es una gran herramienta. No escribas todo el texto con mayúsculas, se interpreta como que estás gritando. Todo esto facilita enormemente el trabajo de los que curramos aquí.

3/ No se permite el "spam" ni la publicidad de empresas o de actividades que conlleven lucro. Tampoco solicitud de ofertas de empresas o profesionales salvo en los foros de anuncios de compra-venta.

4/ No uses el foro como un chat salvo en aquellos temas habilitados a tal efecto, los cuales periódicamente serán eliminados. Las contestaciones reiterativas y/o automáticas, haciendo uso del sistema copi-pegui o cualquier otro no están permitidas.

5/ Respeta a los demás y a sus opiniones si quieres que las tuyas sean respetadas. Los insultos, la agresividad, el mal gusto y la mala educación no están permitidas en este foro. Aquí venimos a divertirnos, no a pelearnos. Se prohíbe insultar, ser agresivo, maleducado, soez, no respetar a los demás, intentar imponer nuestras ideas, empezar o dar pie a que empiecen peleas o trifulcas. Se exige orden y delicadeza a la hora de tratar ciertos asuntos, como por ejemplo, en lo que a la ortografía se refiere. Serán considerados como insultos y faltas de respeto el calificar a los Moderadores y/o Administradores como censores, dictadores, que coartan la libertad de expresión, que aplican un doble rasero, y expresiones similares.

6/ Nos gusta conocer con quién hablamos, así que, una pequeña presentación en el foro correspondiente que existe para tal fin siempre será bien recibida. No obstante, si alguien decide no presentarse, los demás usuarios se abstendran de reclamar dicha presentación y/o realizar crítica o petición alguna.

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En cualquier caso, si existe algún o algunos mensajes en el que aparezcan datos personales que el usuario no quiere que sigan apareciendo, ANTES de pedir la baja, podrá reportarnos estos mensajes, usando la opción "reportar mensajes" y nosotros eliminaremos esos datos personales.

Se entiende que una vez borrada la cuenta, esta acción es irreversible, con lo cual no se podrá volver atrás.


Estas normas pueden ser modificadas sin previo aviso, por lo que se recomienda consultarlas regularmente...



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Comer y Vivir en un Barco del siglo XV

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  • Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV

    mas emoción no ha de haber, o si ? Maese Amboro, ufff, con tanto ajetreo y tras lo de tocar los bajos, se ha descompuesto un poco el cuerpo, voy, voy, un momento a los jardines............



    PA CAGARSE..........DE BUENO.


    Jbcoke.

    Comentario


    • Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV

      Esto pinta genial, me encanta que toques el tema de los cartografos, en su epoca, el lio que se traian con ellos era tan serio o mas, que las tramas de espionaje industrial actual. Quien tenia los mapas mas correctos, tenia el poder.
      ¿has pensado en publicar esto? es un relato magnifico.
      ..mis sueños son mentiras, que algún día dejaran de serlo.

      Comentario


      • Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV

        pOZO DE SABIDURIA
        www.capitanstubing.es

        Comentario


        • Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV

          para todos

          ¡Vamos a ver como salimos de esta!

          ¡Ahí va!




          Se pudo ver, entre penumbras, que una columna de agua se elevaba gran distancia de la popa seguido de un estampido sordo, como si estuviesen golpeando con un mazo un árbol distante.

          - ¡Apagad los fanales! ¡Cubrid las linternas!
          -¡Todos a cubierta!

          El capitán , entre los dos apóstoles situados ante el bonaventura , con las manos apoyadas en el pasamanos de la toldilla alzó su voz :

          - "El pirata está lejos. Este disparo y los que sigan son para amedrentarnos.
          A la distancia que ha caído el proyectil deben de estar por lo menos a más de cinco millas.
          Su alcance de combate estaría en menos un cuarto de milla si sus cañones y servidores son muy buenos.
          Tienen que andar mucho para alcanzarnos en la canal.
          Esta es la realidad; porque nos favorece el viento y la corriente.
          Si han atacado es porque ven posibilidades luego debemos sacarle al barco todo su jugo, nos va la vida en ello.
          Por otra parte ellos no saben que a la salida nos espera el galeón artillado; ni que yo tengo la mejor tripulación que un galeon de indias puede tener y que ,por supuesto, Dios y la Santísima Madre están con nosotros."

          Contramaestre suba por favor el armamento.

          - ¡Atención! Brigada de Santiago a por los cañones. Lucas,Alonso,Pedro y Llamita , conmigo por el resto de pertrechos.
          - ¡Tripulación a sus puestos! ¡zafarrancho!

          Los marineros,galvanizados por las palabras de su capitán,salieron disparados, unos subiendo por los obenques, para después desplegarse por las vergas buscando su lugar de trabajo ; otros a pié de los palos, del cabrestante de maniobra, de las maniguetas y de los bitones de escota y otros últimos a desmantelar los paramentos inútiles.

          Sobre cubierta ya teníamos dispuesto todo el armamento que llevábamos:

          Una culebrina, de 24 libras - la única pieza que era de bronce, porque el resto eran de hierro colado - ; 1 verso que era media culebrina; 1 sacre que era un cuarto de culebrina y cinco falconetes que eran 1/8 de culebrina con sus correspondientes cureñas y cabalgaduras .

          Un poco más allá estaba la munición constituida con 20 pelotas de piedra y otras 20 de hierro por cada pieza;una caja con cornetes para cebar, mecha y otros utensilios,además de los barriles con 5 quintales de pólvora.
          De pié, apoyados entre sí, estaban ocho arcabuces,cuatro de culata y otros cuatro de gancho, con sus pelotas de plomo y moldes; varias granadas de palo huecas con arpón; aferradores con sus cabos; puñales y espadas, ballestas con sus dardos; paveses para los costados y las gavias; alacranes... todo el listado que el mayordomo de la artillería nos había colocado a bordo en Sevilla, antes de emprender la travesía y que debíamos devolver en cuanto arribáramos.

          - Vamos a disparar la culebrina, para que vean que no lo van a tener fácil

          Mateo desmontó las tapas de las troneras habilitadas en las batayolas de babor y estribor. Estas portas ciegas estaban preparadas, tres en cada banda, diseñadas con sus brazolas correspondientes.

          Junto a la pólvora y municiones, un cañón necesitaba de diversos enseres para su funcionamiento que venían en un arcón precintado por el mayordomo sevillano que los habilitados se apresuraron a desellar para poner la culebrina en servicio.
          Estos artilleros ocupaban un puesto superior al marinero corriente que, aunque su labor habitual era las propias del servicio a la navegación, llegado el momento tenían que ocuparse de la artillería.

          Primero quitaron de la boca del cañón el tapón de madera revestido de cebo que protegía el ánima cuando no se disparaba.
          El tapón de volada, le decían, que tenía en el centro esculpida una Virgen entre dos columnas con la inscripción "Ave María Gratia Plena" y rodeándola ,como si fuera una moneda ,la frase lapidaria "Considera bien y ten presente el fin ",después metieron por esa boca un taco con una esponja húmeda para eliminar posibles restos de disparos anteriores, a continuación le metieron la pólvora apretándola con el atacador que tenía unas marcas indicando la profundidad a la que debía hundirse en el ánima del cañón para un disparo correcto por el peso de la bala .

          Después le aplicaron un taco formado de trozos de vela vieja y luego la bala ,que se eligió de metal, ya que alcanzaba más y su aullido de vuelo más temible , y al final comprimieron todo el conjunto con estopa.

          Acercaron la culebrina a la batayola asomando su boca por la porta y armaron el aparejo necesario.
          Primero le metieron una braga como retén de retroceso, uniendo las amuras al escabel del cañón. Luego unieron la cureña con un juego de poleas a dos cáncamos con sus argollas arraigadas en cubierta, que estaba habilitados tras la pieza para ese efecto y por último aplicaron un doble juego de poleas uniendo las gualderas de la encabalgadura con la amura.
          Con estos sistemas de podía alejar o acercar la culebrina a la porta rápidamente.

          Se colocaron cuñas altas debajo de la culata para dirigir lo más lejos posible el tiro y ya sólo quedaba meter por el oído del arma una pequeña cantidad de pólvora fina y aplicar el botafuego.

          - ¡Cañón listo! Gritaron al unísono los servidores, uno con el cuerno de la pólvora y el otro con el botafuego y su mecha encendida.

          - ¡Orzar una cuarta!

          El oscuro barco disparó de nuevo y su bala no levantó una columna de agua sino que esta vez rebotó sobre la mar dando tres violentos saltos hasta hundirse definitivamente y que apenas se vieron con luz de la luna oculta. Sin duda estaban más cerca.

          - ¡Cubierta! ¡Hay otra vela más! ¡Son dos! – Gritaron desde arriba

          - Es verdad, dijo Pablo mirando hacia popa y engurruñando los ojos .Es una sombra más entre las sombras musitó, pero son dos.

          La nuez me hizo un extraño que por poco me ahoga y tosiendo me asomé a la borda donde un rebufo de viento y agua me azotó la cara; íbamos más rápidos.

          - ¡En viento, señor!

          Las velas del galeón ya estaban hinchadas con el nuevo rumbo tensando más la jarcia haciendo crujir ostensiblemente la arboladura que se quejaba así de la nueva presión del viento, pero que, rápidamente, le dio través a los acosadores.

          - ¡¡Fuego!!

          El cañón disparó con un ruido ensordecedor que taponó mis oídos y propulsado por la vívida llama que salió por su boca, saltó al menos un metro hacia atrás sobre las dos ruedas de su cureña e inundó la cubierta en un acre humo que se me metió en los ojos y empecé a llorar a lágrima viva.

          La respuesta llegó rápida; un lejano zumbido sordo fue acercándose cambiando de tonalidad y volumen levantando al final un piquete de agua.

          Pablo me miró y al verme tosiendo y con los ojos arrasados en lágrimas me dijo sonriendo:
          - "Ir a la guerra, navegar y casar, no se ha de aconsejar"

          El juego continuó hasta el alba que dejó al descubierto un mar diferente: grisáceo , revuelto por un viento aumentando cada vez más ya que escapábamos del resguardo del canal y un cielo encapotado que desprendía una suave llovizna que el aire hacía desaparecer.

          El macizo galeón estaba escorando marcadamente mientras navegaba amurado a babor con la mar encaramándosele hasta las portas abiertas por Mateo y escurriéndose a las de la banda de sotavento.

          El barco navegaba derecho a la salida del canal calando la proa con fuerza, levantándose y cayéndose ruidosamente entre rociones de agua pulverizada.

          Ya estábamos casi a tiro de cañón de nuestros perseguidores que estaban navegando paralelos, como perros hostigando a una presa.
          Sus dos proas parecían como batutas dirigiendo una desacompasada marcha guerrera, cuando de ellas brotaron cuatro destellos y dos pesadas balas rugieron por encima destrozando el aparejo haciendo un agujero en la mayor.
          La vela se retorció y se partió ante la fuerza del viento a través de su agujero que acertadamente había dado en las costuras.

          La suerte está de parte de los piratas, porque se estaban partiendo las arraigadas una a una y con un estruendo final se partió el aparejo de la boza y los amantillos con lo que la verga cayó pesadamente, como un gran árbol en cubierta destrozando los botes.
          Después cayeron sus jarcias y varias drizas que atronaron al caer sobre las tablas y el armamento. Saltaron un montón de astillas por el aire que silbaban en todas direcciones como flechas disparadas por un ejército fantasma y que tiñeron de sangre a la mayor parte de la dotación que servía en la cubierta principal.
          Al final los restos de la vela mayor los cubrieron como un fúnebre sudario.

          El viento nos trajo los vítores desaforados de los piratas cuando vieron el inesperado éxito de sus disparos.

          - ¡Hideputas! , rugió el contramaestre.

          - ¡Gente a las brazas del trinquete! Recoger los restos de la vela!

          Con cuchillo y hachas en mano iban cortando los brioles, mallas, envergues, apagapenoles, amantillos, amuras y escotas para dejar libre la vela de la verga.

          Estábamos a merced de ellos con los cañones principales inutilizados y sin la vela principal.

          Por un momento me quedé paralizado mirando que de nuevo cuatro lenguas naranjas relampagueando entre nubes de humo en sus proas ahora no tan lejanas.
          Las balas esta vez se deslizaron sobre la mar, dejando estelas de espuma que marcaban su camino hundiéndose a menos de veinte brazas de la popa.

          - En esta salva hemos tenido suerte porque ya están a un cuarto de milla más o menos, - exclamó el capitán - y dirigiéndose al contramaestre a gritos para que le entendiera entre el estruendo de las velas dijo:
          - Creo que son cañones del 18.

          Tardarán al menos media ampolleta en efectuar el siguiente disparo con los mismos cañones luego nos da tiempo a utilizar el sacre de seis libras que tenemos ya instalado en la cámara. Tras ese cabo ya habremos franqueando el canal de las Bahamas, la mar se serenará, ahí a lo mejor tendríamos alguna oportunidad…


          Noté una sacudida en la tablazón bajo mis pies y me aferré a la cabilla de la driza de la trinqueta para no caer.
          El barco se hundía en el seno de una ola clavando su tajamar en ella y en el momento de ascender un estampido sonó en popa.
          Entre el humo pude ver que la bala había caído muy cerca del a proa del barco de babor y al rebotar le arrancó el botalón hasta el tamborete pero sin consecuencias apreciables, porque los servidores de los cañones de proa siguieron trabajando. Ahora ya estaban apuntando. Estábamos a su merced.

          - ¡Ahora! - La voz del capitán cortó el aire –

          - ¡Virar por redondo! ¡Pinzote al mamparo!

          La voz del contramaestre acompañó la maniobra:

          - ¡Muévanse!

          La tripulación sorteando los elementos que todavía continuaban desparramados por cubierta, se lanzó a las brazas, el casco pareció tambalearse violentamente por el empuje, la tablazón chirrió y arriba las vergas crujieron con tanta violencia que se transmitía a toda la estructura del barco que también se quejaba protestando mientras se escoraba cuando las velas se hincharon bajo el aliento del nuevo rumbo.

          - ¡Guinda suelta! ¡Sujetar las empuñiduras! ¡Gavia del trinquete bracea más ¡¡Amarrar!

          Los piratas no dispararon, debieron pesar que era mejor batir el barco tranquila y metódicamente tras el cabo ya que era cosa hecha.

          Esa fue nuestra suerte porque al bordearlo vimos aparecer por nuestra amura de estribor al galeón artillado con todas sus velas desplegadas y su tajamar separando intensos filetes de agua.
          Contaba con el barlovento y de inmediato se echó sobre los perseguidores dejándonos resguardo entre él y el cabo.
          Con sus portas abiertas disparó una andanada de sus 22 cañones de la banda de babor.
          Las rojas llamaradas en medio del humo y fragmentos de tacos provocaron una larga detonación que nos hicieron nos temblar a pesar de que ya estábamos a más de 100 varas del artillado.

          Vimos con alegría que en el jabeque de estribor se había abierto un enorme agujero que traspasaba el barco. Y los piratas, espantados, corrían atropelladamente de un lado a otro como hormigas cuando le deshaces la entrada de su hormiguero.

          Doblamos el cabo y dejamos de ver a los barcos; tan sólo escuchábamos los lejanos disparos que sonaban como broche a la salvación de nuestras vidas, como los fuegos artificiales que lanzaban cuando ocurría un hecho importante.


          La Ntra., Sra. de las Angustias agarrochó sus vergas y puso en facha sus velas para descubrir realmente sus daños.

          ¡Maniobra de fondeo!

          La cubierta delantera estaba manchada de sangre que un marinero con un cubo de arena la estaba cubriendo.
          La caída del aparejo por lo pronto había matado a un marinero y herido seriamente a ocho aunque había muchos más heridos por los astillazos, el enemigo más temible en todo combate naval y que estaban siendo trasladados a la leñera donde el cirujano Paíno había organizado la enfermería.

          Perdí la sensación del tiempo , envarado al pié de la escala de la toldilla contemplando el desolador panorama , con el cerebro embotado como un barco varado tras una tempestad, sin reaccionar ante las escenas de dolor y muerte que estaban desfilando ante mis ojos, cuando sentí que me tocaban el hombro con fuerza. Era Lucas, con el brazo envuelto en una llamativa venda roja seguramente producto de un astillazo.
          Su cara no revelaba esta contrariedad porque reflejaba la misma vitalidad de siempre.

          - El señor Paíno quiere verle y se alejó cojeando entre la maraña de cabos desparramados por la cubierta.

          A la oscilante luz de los faroles , pude ver que se habían ordenado los zoquetes de leña de forma continua para hacer un suelo en el que estaban extendidos los jergones y donde yacían los heridos para ser atendidos.

          Paíno intentaba alentar, con palabras de falsa confianza a los pobres desgraciados.

          - Alonso, échame una mano, no puedo aplicar rápidamente los ungüentos a toda esta gente… Por otra parte Mateo no me deja que lo cure. Dice que lo tienes que hacer tú…

          - ¿Mateo herido? ¿Cómo está? ¿Es grave? ¿Dónde está? Las palabras salieron como una exhalación, atropelladamente de mi boca y un extraño hondo pesar se apoderó de mi alma…

          - No, no es nada grave. Unas pequeñas astillas se le han clavado desde el pecho hasta los piés,pero es raro que no me haya dejado verlas… dice que lo tienes que curar tú. ¡Condenado pelirrojo! Te está esperando en el pañol de cables.

          Crucé rápidamente el pasillo saltando sobre un pajecillo que agachado se apretaba contra el paramento llorando en silencio de puro terror.

          Mateo estaba echado en la oscuridad del compartimento sobre una enorme madeja de cabo de doce menas con la vista fija en el bao situado sobre su cabeza.

          - ¿Cómo estás?

          - No te preocupes, que estoy bien. ¿Quieres curar mis heridas?

          - Sí, por supuesto.

          - Pero me tienes que jurar, antes de empezar, guardar secreto de lo que veas.

          - ¡Que tonterías dices! A ver esas heridas…

          - ¡Jura!

          - Bueno. Juro por Dios, por la Virgen y por los Santos guardar secreto, dije sonriendo y de carretilla como cuando era un chiquillo.

          - ¡Lo has jurado! Empieza a curarme.

          Acerqué el farol y lo colgué de un gancho encima del bao que Mateo comenzó de nuevo a mirar. Extendió las piernas los brazos y me conminó:

          - ¡Empieza de una vez!

          Comencé a desabrochar primero el cinto para permitir que se relajara ya que estaba muy nervioso y respiraba agitadamente.

          Lo incorporé y le quité la camisa. Su pecho estaba cubierto por una venda de tela fuertemente oprimida donde estaban clavadas tres astillas de las que habían brotado un hilillo de sangre ya seca.






          Bibliografía

          Timoteo O´Scalan . - Cartilla práctica de Construcción Naval

          sigpic

          Comentario


          • Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV

            Maese amboro, que tensión !!!!!!!!!! es sinceramente fantástico

            Vivimos todos, en este mundo, a bordo de un navío zarpado de un puerto que desconocemos hacia un puerto que ignoramos.
            (Fernando Pessoa -1931)

            Comentario


            • Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV

              "Tendrá mala fama el pampero, pero nos hace volar."
              Capitan John Blackbourne, de la goleta corsaria artiguista "Intrépida".
              Alejandro Paternain. "La Cacería".

              Comentario


              • Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV

                Cuantos best sellers som menos emocionantes !!!

                no wind, no fun

                Comentario


                • Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV

                  maese anboro

                  Comentario


                  • Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV

                    únome a la general ronda de aplausos Maese Anboro!!!!

                    a vuestra salud!!!

                    Comentario


                    • Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV

                      Originalmente publicado por peleon Ver Mensaje
                      Cuantos best sellers som menos emocionantes !!!

                      Gracias Peleon , pero creo que tas pasao. Ya quisiera yo...

                      de nuevo
                      sigpic

                      Comentario


                      • Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV

                        Jo'er... Taberneroo: necesito un cubata , YA!!!



                        rookie
                        EC2ALV

                        "matar a un hombre no es protejer una idea (doctrina), si no matar a un hombre"
                        Sebastian Castellio, Contra Libellum


                        "The [U.S.] Constitution is a limitation on the government, not on private individuals... it does not prescribe the conduct of private individuals, only the conduct of the government... it is not a charter for government power, but a charter of the citizen's protection against the government". Author and philosopher Ayn Rand (1905-1982)

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                        • Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV


                          Bueeeeeeno. Ya está aquí la de las ilustraciones. Esto es como los anuncios del descaso.

                          Hablamos de mapas y de piratas ¿no? Pues vamos con lo encontrado por interness.



                          Atlas Miller, 1519.




                          Una ejecución de piratas en Alemania.
                          Vive y deja vivir,
                          pero vive como piensas,
                          o acabarás pensando como vives.

                          Comentario


                          • Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV

                            Saludos a todos

                            A continuación, de las dos versiones, os pongo la "ligh".






                            Insólitamente su pecho fue creciendo conforme iban desapareciendo la presión de la venda de tela pero yo estaba sólo atento a que las astillas no se desprendieran en cada vuelta. Antes de quitar la faja totalmente la corté antes de terminar su última rotación para proceder a sacar los trozos de madera.

                            Las astillas eran pequeñas y las arranqué de un tirón dejando la tela para que empapara la posible sangre.

                            Después le quité las calzas teniendo cuidado con los fragmentos que tenía clavados por las piernas y el vientre bajo.

                            Las astillas de las piernas eran muy pequeñas pero me importaba una grande que estaba clavada en los zaragüelles y que podía haber afectado al miembro viril.
                            Se los bajé y la vi clavada en un revoltijo de tela que tenía depositado delante de su sexo y que apenas había rozado su…

                            ¡Dios mío!

                            Le quité la tela que cubría sus pechos…

                            ¡Dios mío!

                            Me quedé inmovilizado sin saber que hacer ante el perfecto cuerpo femenino que había quedado ante mis ojos.

                            Por mi mente desfilaron las extrañas situaciones que había vivido con Mateo, incomprensibles en su momento pero que ahora, ante su blanca y pecosa desnudez, sí que la tenían.

                            - ¡Cúrame! Y recuerda que lo juraste…

                            Desterré de mi mente cualquier pensamiento, como me aconsejó mi visionario amigo Romo en su enseñanza práctica de la medicina, y procedí a desinfectar las heridas que nuevamente comenzaban a manar sangre, para después cubrirlas con unas vendas de tela limpia que encontré en el neceser que me había dado Paíno.

                            - Afortunadamente, le dije una vez recompuesto, has tenido suerte pero, por otra parte, has perdido mucha sangre por lo que no te debes mover para recuperarte ya que estás muy débil. Le diré a Paíno que te quedas aquí y que te traigan de beber y comer.

                            - Muchas gracias, me dijo totalmente ruborizada y yo, atolondrado, salí precipitadamente con el estuche de curas rumbo a la leñera.

                            El Galeón artillado apareció de nuevo a media tarde después de haber dado cuenta de los piratas y fondeó a nuestro lado. Envió a un equipo de especialistas que nos ayudaron a recomponer nuestro barco.
                            Ya estaba retirado el mastelero, el armamento y los restos de los botes, La amurada también estaba casi reparada y la cubierta poco más o menos ordenada luego nos ayudarían con las velas, reparar la tablazón de la cubierta y armar la jarcia de la mayor.

                            Las nubes lentamente desaparecieron por el oeste acompañadas por el sol que se puso con un resplandor rojizo anaranjado con toques de violeta rosáceo y que al fin las intoxicó con estos colores inflamando el horizonte.

                            Desde el este, la noche iba cubriendo el cielo, con una velada luna, cuyo azul marino era más cerrado a cada momento y las pequeñas olas que jugueteaban con el casco empezaron a brillar como si las iluminara una combustión interior.

                            Sonaban las dos campanadas de la guardia de prima y nos dispusimos a colocar faroles y candiles para continuar trabajando todo el tiempo que fuera necesario.

                            Al amanecer, con casi todos los trabajos estaban hechos, y después de las oraciones y el desayuno nos dispusimos a partir.

                            - Pablo y Alonso, vosotros traeréis el batel que el galeón nos presta.

                            El barco armado también estaba dispuesto para zarpar aunque todavía tenía las portas de los cañones abiertas.
                            El bote rechinó contra las tracas y los últimos hombres que nos habían estado ayudando a aparejar nuestro barco subieron por el curvo costado.

                            El último, antes de asirse al cabo de gata, volvió su enrojecida cara redonda y nos dijo quedamente asomando sus desportillados dientes:

                            - "Buen regalito nos habéis dado, por Dios y su gloriosa Madre mal os pese, porque más vale miserere… y no que se quede"; así que terminó sus atropelladas palabras, se fue trepando ágilmente entre los postareos riéndose a carcajadas.

                            - ¿Estará bebido?

                            - Puede, dijo Pablo, porque el capitán ordenó mojar el mastelero ,así que les entregó media limeta del mejor vino a cada uno por su buen trabajo. Pero en lo que dice tiene razón. A mí no me gustaba mucho el obispo malcarado que nunca estaba contento y que dicen que es un cargo importante de la Inquisición y que todo el mundo le tiene miedo porque se ha llevado por delante a muchas personas. Por lo visto ha exigido que le den una cámara en el galeón y digo yo ¿a quien mudarán de sitio?...

                            Yo, ni lo estaba escuchando envuelto en la confusión de los pensamientos que bullían en mi mente.

                            Cuando llegamos al barco, ayudé a las maniobras para estibar el bote y colocar de nuevo la falca entre los mazarrones.

                            ¡Bote arranchado! En ese momento sonó el disparo de un falconete.

                            ¡La señal!

                            ¡Todos a cubierta! ¡Gente a la arboladura para dar vela! ¡Cuadrilla de Santiago a las bocabarras!

                            El grito del contramaestre nos hizo ocupar nuestro puesto de maniobra y el sonido de los rebenques desde los todos los lugares del galeón llevaron a aquellos hombres cansados y destrozados por toda una noche trabajando, de vuelta a las brazas, a subir por los parchamentos y a manejar el cabrestante.

                            ¡Las anclas han zarpado! ¡Vamos a rumbo de la popa del artillado! ¡Nordleste cuarta al leste!

                            Las nuevas lonas de la mayor, que se habían confeccionado en Sanlúcar en tela de pindabi, menos recia que la francesa pero igualmente eficiente, se hincharon y pintaron perfectamente. Se había hecho un buen trabajo en su nocturna confección.

                            ¡Cuadrilla de Santiago! Antes de retirarse engrasen, zallen y tensen los acolladores del trinquete.

                            Ya sabéis que cuando se trabaja mal, se trabaja el doble.

                            En la leñera todavía llena de lámparas que giraban en espiral y que suministraban mareantes sombras saltarinas, aún había ocho tripulantes, tres de ellos severamente heridos.
                            Ayudé a Paíno hasta la guardia de media.
                            No me había dado cuenta de lo cansado que estaba y de la tensión que soportaba así que balanceándome en la oscuridad me dirigí al pañol de cables.

                            El farol que colgaba del bao tenía la pantalla bastante cerrada por lo que estaba demasiado fosco pero lo suficiente para verla echada en el gran rollo de cable de doce filarzagas,tapada con un trozo de la vela y con una pierna colgando por el lado de la aduja balanceándose al ritmo del barco.

                            Me quede un rato mirándola en la oscuridad. Su figura desnuda fue abriéndose paso en mi mente a pesar que hacía todo lo posible para olvidarla.

                            Un insólito sudor frío empapó mi frente a pesar que en el pañol, refrescado por el agua cantarina que borboteaba fuera, no había calor.

                            Cogí la pierna suavemente para meterla dentro del ovillo.

                            Abrió sus acerados ojos azules de par en par como un águila dispuesta al ataque, hasta que se dulcificaron al identificar mi rostro.

                            - ¿Cómo te encuentras?

                            - Mucho mejor, ya casi repuesto, bueno casi repuesta.

                            Conviene que las cosas sigan como hasta ahora entre nosotros.
                            Seguirás siendo Mateo hasta en la intimidad ya que en barco se carece de ella, después ya habrá tiempo para hablar y ahora prepárate que te voy a dar una buena noticia :Tello de Sandoval , el eclesiástico que tanto te tenía con el alma en un hilo, ya no está con nosotros.
                            Se ha embarcado en el galeón artillado.

                            Hice ademan de levantarme, pero ella me cogió del brazo se acercó a mi oído y susurró:

                            - Todavía tengo que revelarte otro secreto íntimo, un secreto que a sólo nosotros nos afecta, Y al separarse me besó en la mejilla y una lágrima se transfirió de su rostro al mío rodando hasta la comisura de mis labios hasta notar su sabor salado.

                            En su pecoso rostro, dos brillantes surcos se desdibujaban a la luz de la oscilante lámpara.

                            Me levanté y con una voz que apenas salía por mi garganta le dije totalmente azorado:

                            - Tengo que irme.

                            Volví a cubierta y el viento golpeó mi cara, pero ni un huracán podría contener la excitación que me embargaba y algo que no había sentido nunca me mantuvo despierto en la varanda de la fresada toda la noche.

                            Al volver la séptima ampolleta de la guardia de alba y cuando el grumete estaba entonando el "Buena es la que se va, mejor es la que viene" se acercó Pablo y con su cara somnolienta se acodó a mi lado.

                            - ¿Sabes que últimamente estás muy raro?

                            - Estoy cansado.

                            Pues ahora nos esperan por lo menos un mes hasta las Azores. Ya tendrás tiempo de descansar porque la navegación creo que será tranquila.

                            - ¿Igual que cuando vinimos?

                            No, a veces es infame .Ya hemos pasado uno de los peores tramos, que es el Canal. Disfrutamos de suerte porque los temporales aquí son frecuentes y violentos; de hecho creo que es la parte más difícil del viaje redondo y más si te pasas de fecha ya que te entran los huracanes.
                            No te puedes imaginar la cantidad de galeones que yacen en los fondos de estas aguas.

                            - O sea que ya tendremos siempre buen tiempo, le respondí.

                            Nunca pienses eso cuando hables de la mar, la mar siempre es inconstante. Hoy es hoy y mañana… ¿quién sabrá el tiempo de mañana? Pues sólo Dios.

                            Se ha tratado de averiguar el tiempo de muchas formas pero no hay ningún sistema definitivo: se dice que cuando los cuervos marinos vienen de alta mar dando mucho ruido, barruntan cruel tormenta o cuando a los perros o gatos les rugen las tripas revelan lluvias o lo mismo cuando las pulgas pican más de lo acostumbrado. También dicen que cuando sudan mucho los vasos de vidrio o barro denotan también tempestad.
                            Se dicen tantas cosas…

                            Ahora lo que nos queda es norlestear tediosamente con vientos contrarios la costa de la Florida entre los cabos Virginios y pasar al norte de las Bermudas, hacia el paralelo 38 en busca de los vientos ponientes, que a veces son muy esquivos en su inicio…
                            hay Flotas que deben subir hasta más de los 40º ó 43º, para reconocer las Islas Terceras…


                            A los cuatro días vimos las velas de la flota que al vernos dispararon salvas de saludo.
                            A la semana de haber zarpado, la flota de Barlovento inició su regreso a La Habana y en un intercambio de descargas y de saludos con las banderas se desvaneció rápidamente por el confín del horizonte.

                            Los días pasaban lentamente siguiendo su rutina diaria alterada sólo en las mañanas de los sábados, cuando disponíamos en la cubierta de popa un altar con la imagen de la Virgen de las Angustias que el maestre custodiaba en su cámara.

                            Poníamos con cuidado velas encendidas, se cantaba la Salve y el Te Deum. Luego el maestre nos dirigía algunas palabras piadosas mezcladas con temas de nuestra navegación y a continuación, a falta de capellán, oficiaba la letanía.

                            Mateo, totalmente repuesto, ya se había incorporado a su trabajo. Sus heridas curaron rápidamente tal como me explicó de pasada, porque apenas nos dirigíamos la palabra pero, sin embargo, nos mirábamos de reojo continuamente.
                            Yo podría estar mirándola directamente todo el día sin cansarme, porque íntimamente podría encontrar algún detalle que se me hubiese pasado de un momento a otro. Eso quería explicarle aunque no sabía como expresarlo.

                            Navegamos todos muy juntos porque el viento era constante aunque algo calmo,aunque a ratos ventaba unos balzos que enseguida aplacaban, así que las millas iban pasando ampolleta tras ampolleta.

                            A media mañana La Capitana, lanzó un disparo. Nos estábamos preguntando su razón hasta que desde el galcés vino la respuesta:

                            - ¡Velas a la vista! ¡Por la amura de estribor!

                            Varios y casi imperceptibles puntitos blancos aparecían por la línea del horizonte.

                            - Son muchos, dije.




                            *La bibliografía está reseñada en capítulos anteriores
                            Editado por última vez por anboro; 03/04/2009, 21:21:45.
                            sigpic

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                            • Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV

                              Espero que nuestra Matea no se parezca fisicamente a esta valiente:



                              La monja alférez.

                              Vive y deja vivir,
                              pero vive como piensas,
                              o acabarás pensando como vives.

                              Comentario


                              • Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV

                                Esa se casó con Dios, porque no habia dios que se casara con ella.
                                no wind, no fun

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                                Trabajando...
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